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BLASINA & TARDÁGUILA En menos de un mes se iniciará la trazabilidad, un control que determinará que todos los animales nacidos en esta primavera queden caravaneados, iniciando un proceso que al 30 de marzo de 2010 abarcará todo el rodeo. A partir del 1º de setiembre los terneros no podrán salir de un establecimiento agropecuario sin su “cédula de identidad”, consistente en dos caravanas, y sin estar inscritos en un “registro civil”, que es el Sistema de Identificación y Registro Animal (SIRA). Falta menos de un mes para que se inicie un control que determinará que todos los animales nacidos en esta primavera queden caravaneados, iniciando un proceso que al 30 de marzo de 2010 abarcará a todo el rodeo nacional. Para muchos productores será un costo más, fruto de estas épocas de vacas locas, conflictos bélicos en los que todo puede ser un arma y consumidores preocupados por la seguridad de sus alimentos. Para otros será una oportunidad para dar un salto en la gestión de sus empresas. Habitualmente se considera al alambramiento de los campos como el cambio decisivo para la ganadería. La trazabilidad puede ser un salto de similar magnitud. Como el alambrado ayudará a controlar mejor el movimiento de los animales y abrirá el paso para nuevas técnicas de gestión ganadera. Para Uruguay es una oportunidad para consolidar su posición como exportador de carne de primer nivel a nivel global. Para el productor también abre oportunidades para una mejor gestión empresarial. La cédula vacuna será una doble caravana: una tradicional, de plástico, con un número de nueve dígitos que identificará inequívocamente al animal, irá en la oreja izquierda, y la otra, electrónica, de mayor importancia a nivel oficial, irá en la oreja derecha. Habitual en otros alimentos, a la carne uruguaya llega a través del ultimátum de la Unión Europea y otros compradores que exigen que a partir de 2009 sea imprescindible el seguimiento de la trayectoria de un corte de carne hasta sus orígenes para detectar fallas en cualquier etapa del proceso que causen un problema en el consumidor. Si se concreta la articulación del sistema con el de cajas negras, Uruguay tendrá un posicionamiento envidiable en cuanto a trazabilidad ganadera sumada a un fuerte control de todo el proceso productivo. De hecho, el Sistema de Identificación y Registro Animal (SIRA) que funciona en el ámbito del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) define dos fases de la trazabilidad, una desde el nacimiento del ternero hasta el ingreso del animal al frigorífico y una segunda desde que el animal es faenado hasta que los productos llegan al consumidor final. Esta utilizará el soporte de las cajas negras, que desde hace un tiempo se están instalando en las industrias y que estarían operativas antes de fin de año. El director de Dicose, José Sosa Díaz, explicó el miércoles en la Cámara Mercantil de Productos del País los alcances de la trazabilidad ganadera. El sistema realizará un seguimiento de los cambios de sitio de los animales y de los cambios de propiedad. Para eso, dijo en la reunión convocada por la Asociación de Consignatarios de Ganado, el sistema parte de cuatro acciones: 1) identificar el animal, 2) identificar el sitio donde está (a través del número de Dicose), 3) registrar la información básica como raza, sexo y edad y 4) registrar los movimientos del animal. A su vez, el sistema de identificación está pensado para responder cuatro preguntas: dónde estuvo el animal de interés, cuándo estuvo en cada sitio, con qué otros animales estuvo y donde están los animales con los que estuvo. Sobre esa base, los terneros nacidos a partir del 1º de setiembre no podrán salir de los establecimientos sin identificación y a más tardar al cumplir los seis meses deberán contar con la doble caravana y ser dados de alta en el sistema. Esto significa que además del caravaneado hay que inscribirlos en el SIRA. Para ello el productor deberá solicitar caravanas dando su número de Dicose, las que retirará de la oficina de Correos más cercana 48 horas después de solicitadas. El productor recibirá las caravanas solicitadas más un formulario llamado D1. La reglamentación de la ley de trazabilidad recientemente aprobada determinará el plazo que tendrá el productor para enviar el formulario con la anotación de los animales caravaneados. Ese formulario será enviado al SIRA que lo incorporará a su base de datos. Esa tarea estará a cargo de un funcionario que se llama operador, que es el responsable de que la información llegue correctamente al SIRA. Cada vez que un productor tenga que sacar de su predio más de 10 terneros deberá llamar a un operador (y pagarle) para que recoja la información y la envíe al SIRA. Si un productor lleva menos de 10 terneros a una feria, será al ingreso de la feria donde el responsable de la organización de la misma tomará los datos del pequeño lote. Así es como los animales ingresan al sistema. Actualmente está en proceso la licitación de 3,5 millones de caravanas y de los bastones que “leen” esas caravanas electrónicas y almacenan la información. Los animales salen de la base de datos (son dados de baja) cuando son faenados, consumidos en el establecimiento, mueren en el campo o se extravían. De esta forma, a la entrada de los frigoríficos se realizará la lectura de las caravanas de cada animal que ingresa. Esto dará lugar a un nuevo y numeroso oficio en el campo. El MGAP estima que cuando el sistema esté plenamente operativo serán necesarios 2.000 operadores para registrar todos y cada uno de los movimientos de ganado, aunque a marzo se espera llegar con 1.000 personas habilitadas para realizar la tarea. Este es uno de los desafíos que tiene la implementación de la trazabilidad, ya que en poco tiempo habrá que capacitar a una cantidad muy importante de personas. Los errores que se puedan producir –por ejemplo por escribir mal el número de la caravana– son una de las preocupaciones fuertes entre quienes están organizando el sistema y se aspira a que en el mediano plazo la mayor parte del proceso se realice electrónicamente, sin papeles. Hugo Durán de la empresa Farmexpress, que representa a las caravanas Allflex, indicó que la misma cubrirá cuatro objetivos “dos grandes y dos menores”. Los dos dominante son la preservación de la situación sanitaria del país y la seguridad alimentaria de los productos. “Podemos agregar dos aspectos secundarios, pero muy importantes: control del contrabando y del abigeato”. Dijo además a El Observador Agropecuario que el sistema tiene tres zonas clave: los identificadores (caravanas o bolos), la base de datos y la logística de transmisión de datos desde los identificadores a la base de datos. En ese sentido consideró clave para el éxito del sistema que se pone en marcha, al tercero de los factores, la logística. Indicó que “cuantos más lectores haya en el terreno mejor”. Son muchos los operadores que se necesitarían, pero lo ideal sería que muchos productores también fueran operadores, por ejemplo un productor que esté en un grupo, podría también cumplir las funciones de operador”, estimó. Lo más importante en el mediano plazo puede venir por el agregado de valor que los productores puedan hacer a través de las caravanas electrónicas que tendrán que tener las caravanas. “Más allá de la información básica que el gobierno pide, los productores pueden incorporar cuanta información quieran y eso es lo que abre oportunidades” asegura Fernando Morales, de Datamatic, empresa que está lanzando estos días un programa llamado DTrace que apunta a optimizar la gestión de las empresas agropecuarias a partir de la información que se genera con las caravanas electrónicas. “El concepto de trazabilidad es mucho más que el control del movimiento de los animales, que es en realidad lo que se está implementando ahora”. Hoy el productor lo que tiene que informar son los animales que salen de su establecimiento y pedir autorización al ministerio, con un objetivo de limitar un eventual problema sanitario. La trazabilidad en un concepto más integral, es saber ese animal dónde estuvo, cómo se alimentó, cómo se vacunó, por qué procesos pasó y cómo llegó al frigorífico. Ese es el costado que permite agregar valor”, indicó Morales. Por otra parte advirtió los problemas que implica el uso de papel. Ese papel llega, escrito a mano, a las oficinas del MGAP, se escanea y eso pasa con errores. Cualquier número que sea mal escrito o interpretado originará problemas. Lo ideal es que todo se hiciera electrónicamente. “El productor tendrá que hacer un salto tecnológico o contratar a un operador que cobrará unos US$ 0,50 por animal. Si el productor se queda en eso no gana nada, solo paga. La idea es captar todo tipo de información en el tubo, bajarlo al PC y con el software se incorpora a la historia del animal”. En opinión de Morales los programas de gestión anteriores fracasaron por ser poco prácticos o no ajustarse a la realidad de Uruguay, por lo que ese fue el énfasis que puso su empresa, que sea extremadamente fácil de usar y ajustado a las condiciones uruguayas. A su vez ese programa permitiría enviar electrónicamente la información de la trazabilidad eliminando los costos del operador y los errores que son producto de apuntar manualmente, una vez que el MGAP autorice ese envío. “Los frigoríficos tienen mucho interés en sacarle el jugo a la trazabilidad. Varios nos han consultado sobre las posibilidades de que los productores puedan enviar información al frigorífico, lo que mejoraría mucho la gestión de sus empresas, planificando directamente las fechas de entrada del ganado. Creemos que hay muchos empresarios ganaderos que ven esto como una oportunidad para mejorar el resultado de las inversiones”. Un colector de información, parecido a un bastón con un cable, se conecta a la computadora y permite “bajar” la información. Así se pueden llevar datos de la historia sanitaria de los animales, de la ganancia de peso, lo que permite también combinarlos con las balanzas electrónicas. Daniel Lewin, representante regional de Wriflex, otra de las empresas que participa de la licitación en curso por caravanas dijo a El Observador Agropecuario que a partir de setiembre Uruguay quedará ubicado en los primeros lugares a nivel mundial, dado que son muy pocos los países que cuentan con identificación electrónica. Quedará a ese nivel junto a Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El camino se inicia en setiembre y seis meses después, es decir en marzo, todos los terneros, machos y hembras, deberán estar caravaneados. Tres años después el sistema debería estar funcionando en todo el rodeo. Si todo sale bien, el riesgo sanitario de Uruguay será todavía más bajo, el posicionamiento de la carne será mucho mejor y quien sabe, en 2010 todo lo bueno que muestra hoy el sector esté aún más consolidado. Las preguntas más frecuentes ¿Quién identifica a los terneros? El dueño de los vientres. ¿Donde? En el sitio donde nacieron, con dos caravanas de nueve dígitos. ¿Cómo? La caravana visual entre las dos venas de la oreja izquierda, la electrónica en la oreja derecha. ¿Dónde se retiran las caravanas? En la oficina de Correos más cercana, con la última declaración jurada de Dicose. ¿Cómo se registran los animales identificados? Después de caravanear al llenar el registro llamado D1. ¿Qué información se deberá brindar? Número de identificador, sexo, raza, edad, número de Dicose del lugar de nacimiento y del propietario. ¿Qué pasa si se pierde la caravana de identificación? Si se extravía la de plástico (el caso más probable) el productor recibe una caravana en blanco a la que debe anotar el número que tenía la caravana original, con una tinta indeleble. Si se extravía la electrónica (caso poco probable por la forma de la caravana). Debe llamar a un funcionario que la vuelva a colocar. Si se pierden las dos (sería extremadamente raro) el animal queda fuera de la trazabilidad y su carne no podrá ser exportada por lo menos a Europa a partir de 2009, por lo que tiene riesgo de desvalorizarse. Tengo terneros de menos de seis meses al 1º de setiembre ¿debo caravanearlos? El registro solo es obligatorio para los animales nacidos a partir del primer día de setiembre, pero quien tiene un ternero de menos de seis meses a esa fecha tiene la opción de caravanearlo si quiere. ¿Cuánto cuestan las caravanas? Son gratis. ¿Dónde se entrega el formulario D1 que se llena una vez caravaneados los animales? En las oficinas de los servicios ganaderos en el interior del país o de Montevideo (Cerrito 315), también se pueden pasar los datos vía Internet en el caso de los operadores registrados tendrán una clave para ingresar a una página de Internet donde incorporar la información a la base de datos. ¿Tengo que identificar menos de 10 terneros.? En este caso no es necesario llamar a un operador, puede pedir un formulario especial y llenarlo manualmente. ¿Si se pierde un animal.? Hay que informar a las autoridades su número de caravana. ¿Qué pasa con los terneros nacidos la primavera pasada, no caravaneados si van a la faena en 2010 cuando Europa y otros países exigen trazabilidad? Esos animales serán caravaneados al embarcarse a la faena y no serán castigados. ¿Qué pasa con un animal nacido después del 1 de setiembre y que llegue a la faena en 2010? No podrá exportarse a los principales mercados y seguramente tendrá un precio bastante más bajo que el de mercado. ¿Qué pasa con los animales ya caravaneados? Si la información de los mismos está al día, quedan incorporados al sistema. Bolos, por ahora no El bolo ruminal acompañaría a la caravana visible. Tiene un porcentaje de pérdida más bajo (no llega al 1%), permite menos adulteraciones durante toda la vida del animal, pero es más caro, aunque podría reutilizarse. En la reglamentación está expresamente dejado de lado, ya que no está previsto asignarles números por ahora. Se entiende, por parte de algunos productores, que eso no tiene fundamentos técnicos. Es el caso de los productores de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche que se pronunciaron a favor de usar ese mecanismo de identificación. Fernando Morales dijo a El Observador Agropecuario que los frigoríficos deberían revisar los rúmenes: puede generarse un problema comercial si por descuido se exporta un rumen con un bolo en su interior. “Consideramos que mantenerlos como otra opción dará la oportunidad de generar en poco tiempo información masiva para a futuro tener la posibilidad de optar por el sistema de identificación que asegure al Proyecto de Trazabilidad cumplir sus ambiciosos objetivos” explicó la gremial. Al margen Orejas: En cada una habrá un identificador. La de plástico irá en la izquierda y la electrónica en la derecha. La trazabilidad es mucho más que un control de movimiento: es saber dónde estuvo el vacuno, cómo se alimentó, cómo se vacunó, por qué procesos pasó y cómo llegó al frigorífico. Oficio de la trazabilidad en el campo uruguayo: El MGAP estima que cuando el sistema esté 100% operativo serán necesarios 2.000 operadores para registrar todos y cada uno de los movimientos de ganado. Es uno de los desafíos, ya que en poco tiempo habrá que capacitar a mucha gente.
Fuente:
EL OBSERVADOR.URUGUAY - 11/08/06
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