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Libro: GESTION AGRICOLA GANADERA UTILIZANDO MICROSOFT EXCEL Autor: PAZOS ALEJANDRO A. - GARCIA FRONTI MATIAS S. |
Tabla de contenidos
1. Introducción
2. Suelos y topografía
3. Zonas climáticas y agro-ecológicas
4. Sistemas de producción de ganado rumiante
5. El recurso pastoril
6. Oportunidades para el mejoramiento de los recursos forrajeros
7. Organizaciones de investigación y desarrollo y recursos humanos
8. Referencias
9. Contactos
1. INTRODUCCIÓN
La República Oriental del Uruguay se encuentra en el sudeste de Sudamérica, entre 30º y 35º S y 54º y 59º W. Limita con Brasil al norte, con Argentina al oeste, con el Río de la Plata al sur y con el océano Atlántico al este (Figura 1). El área terrestre es de 176 215 km2, con 137 567 km2 de aguas nacionales. Uruguay está dividido en 19 departamentos administrativos (Figura 2).

Figura 1. Mapa de Uruguay
Figura 2. Mapa mostrando los departamentos administrativos de Uruguay
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 1996 (Censo General Agropecuario, C.G.A., 2000), la población de Uruguay era de 3 163 763 habitantes; la población rural era de 291 686 en 1996 comparada con 374 154 en 1985, una reducción del 22 por ciento. En 1985 la población era de 2 955 200. La densidad de población es de unas 6 habitantes/km2 en los departamentos dedicados mayormente a la producción ganadera. La tasa de natalidad y la proporción de jóvenes en la población de Uruguay son más bajas que en la mayoría de los otros países de Sudamérica.
Antes de la llegada de los europeos, el territorio que ahora es Uruguay soportaba una pequeña población estimada en no más de 5 000 a 10 000 habitantes. Los principales grupos eran los indígenas Charrúas y Chanáes, tribus semi-nómades las cuales no desarrollaron herramientas para cultivar la tierra. Se movían hacia la costa en verano para pescar y recoger almejas, frutas y raíces y hacia el interior en invierno para cazar ciervos, ñandúes y pequeñas presas con boleadoras y arcos y flechas. Tribus de ocho a doce familias, bajo un jefe, vivían en aldeas de cinco a seis hogares de simples toldos cortavientos. Actualmente la población uruguaya es predominantemente de origen europeo, mayormente descendientes de los inmigrantes de los siglos XIX y XX provenientes de España e Italia y, en menor grado, de Francia y Gran Bretaña. Existen pocos descendientes de la población uruguaya original. La mayoría de la población de origen africana proviene del sur de Brasil. Sin una minoría indígena, el lenguaje corriente es el español, pero en las zonas fronterizas cercanas a Brasil, se puede escuchar una mezcla de español y portugués. La orientación de la cultura uruguaya es fuertemente europea y, a diferencia de muchos países sudamericanos, Uruguay está minimamente influenciado por los habitantes indígenas originales. La tradición del gaucho ha sido un elemento importante en el arte y en el folclore.
Aunque el área fue explorada por el explorador español Juan Díaz de Solís en 1516, la falta de riquezas minerales o de indígenas sedentarios que podrían haber sido obligados a trabajar, hicieron de la Banda Oriental del Uruguay (la margen este del río Uruguay) una zona poco atractiva para la colonización. El ganado de las regiones vecinas, permitido a vagar libremente, se multiplicó a lo largo de los años hasta que su número alcanzó a millones de cabezas. Fueron cazados por sus cueros por los gauchos, vaqueros de una mezcla de ancestros españoles e indígenas, los que sin embargo no colonizaron la tierra. En la década de 1770 comenzó el proceso de división de la Banda Oriental en enormes estancias no alambradas.
Se considera que la fundación de la economía del Uruguay fue establecida en 1611, cuando el gobernador de Paraguay, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias), embarcó 100 bovinos y algunos equinos desde Argentina; fueron desembarcados en las márgenes del río Uruguay y dejados correr en forma salvaje. El producto nacional bruto actual (PNB) de Uruguay está entre los más altos de Latinoamérica. El relativamente alto nivel de vida de la nación está estrechamente relacionado a las ganancias de las exportaciones agrícolas y pecuarias (Cuadro 1); el bienestar económico es en cierto modo precario debido a que estos productos primarios están sujetos a fluctuaciones bruscas de la demanda mundial y de los precios internacionales.
| Cuadro 1. Productos pecuarios | $EE.UU. (x 1000) | |
| Carne vacuna (t/carcasa) | 169 076 | 217 007 |
| Carne ovina (t/carcasa) | 13 968 | 23 101 |
| Carne equina (t/carcasa) | 7 781 | s/d |
| Cueros vacunos | - | 234 104 |
| Cueros lanares | - | 41 064 |
| Lana (t/tops y sucia) | 48 095 | 146 077 |
| Vacunos en pie (cabezas) | 11 755 | 3 899 |
| Ovinos en pie (cabezas) | 178 248 | 5 187 |
| Productos lácteos | ||
| Leche en polvo, queso, manteca (t) | 54 235 | 112 274 |
| Leche pasteurizada (l x 1000) | 54 235 | 15 862 |
| Productos agrícolas | (t) | $EE.UU. (x 1000) |
| Arroz | 819 433 | 167 872 |
| Cebada malteada | 184 086 | 51 694 |
| Sorgo | 44 976 | 3 054 |
| Harina de trigo | 22 478 | 4 592 |
| Girasol | 22 281 | 3 841 |
| Soja | 10 848 | 1 592 |
| Cebada cervecera (grano) | 10 020 | 1 366 |
| Avena | 2 112 | 289 |
| Aceite de girasol | 1 725 | 779 |
| Aceite de arroz | 878 | 213 |
| Trigo | 65 | 20 |
s/d= sin datos
P.D. Las exportaciones de carne alcanzaron a 272 496 toneladas en 2000, antes de un brote de fiebre aftosa. Las exportaciones de lana superaron las 100 000 toneladas en 1996, pero con la declinación en el número de ovinos las exportaciones desde entonces han disminuido. La producción de trigo y cebada fue baja en 2001 y 2002 debido a problemas climáticos, fuertes lluvias y ataques de Fusarium spp.
La principal actividad del país es la cría extensiva de vacunos y ovinos; más de 13 500 000 ha están bajo pasturas permanentes, casi 83 por ciento del área agropecuaria. Sin embargo, el sector agropecuario primario, contribuye solamente con 8 por ciento al producto bruto interno (PBI) de Uruguay. Las pasturas permanentes son pasturas naturales (campo), pasturas naturales fertilizadas, pasturas naturales mejoradas con la introducción de leguminosas (campo mejorado) y pasturas cultivadas consideradas «perennes» (Cuadro 2). El término pastura natural o «campo» es usado para tierra en la cual no hay signos de modificaciones recientes por cultivo o introducción de especies, incluyendo las diversas etapas sucesivas luego del cultivo, en la composición del cual las plantas nativas predominan sobre las especies exóticas aclimatadas.
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Cuadro 2. Uso de la tierra. (Fuente: Censo General Agropecuario, 2000) |
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| Uso de la tierra | Área | |
| Hectáreas | Porcentaje | |
| Monte natural | 589 853 | 3,6 |
| Plantaciones | 660 869 | 4,0 |
| Frutales, viñedos y hortalizas | 75 616 | 0,5 |
| Cereales y cultivos industriales | 597 533 | 3,6 |
| Cultivos forrajeros anuales | 417 529 | 2,5 |
| Pasturas cultivadas («perennes») | 1 195 979 | 7,3 |
| Pastura natural mejorada (leguminosas + fertilizante) (campo mejorado) | 487 082 | 3,0 |
| Pastura natural + fertilizante (campo fertilizado) | 191 352 | 1,2 |
| Pastura natural (campo) | 11 668 357 | 71,1 |
| Baldío | 212 072 | 1,3 |
| Otros | 32 441 | 1,9 |
| TOTAL | 16 419 683 | 100 |
| Cuadro 3.
Cultivos más importantes. (Fuente: Censo General Agropecuario, 2000) |
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| Cultivo | Fincas (número) | Área sembrada (ha) |
| Trigo | 2 112 | 213 538 |
| Cebada (malta) | 888 | 67 014 |
| Avena (grano) | 1 453 | 32 251 |
| Arroz | 634 | 174 728 |
| Maíz | 4 589 | 51 177 |
| Girasol | 461 | 51 665 |
| Sorgo | 738 | 27 547 |
| Porotos | 107 | 13 901 |
| Caña de azúcar | 129 | 2 811 |
La comparación con los datos del censo de 1990 (en Censo General Agropecuario, 2000) mostró algunos cambios en la estructura de las tierras de pastoreo. El área de pastura natural (campo) disminuyó más de 980 000 ha, desde 80 por ciento en 1990 a 71,1 actualmente. Esto está relacionado a un incremento en el área de pasturas naturales mejoradas y pasturas cultivadas. El área de pasturas naturales mejoradas con fertilizantes y siembra en cobertura, junto con las pasturas cultivadas, era de unas 1 875 000 ha en 2000, u 11,5 por ciento del total, mientras que en 1990 era 6,2 por ciento.
Sector agropecuario
La población rural, considerando solo aquella que vive habitualmente en las fincas, es de 189 838 personas: 5,7 por ciento de la población total del país y 76,5 de todos los residentes en áreas rurales; el restante 23,5 por ciento vive en pequeños pueblos, afuera de las ciudades. La población rural ha disminuido a lo largo de los años; la población rural registrada en 2000 es 40 por ciento menor a aquella de 1970, lo cual es equivalente a una tasa media anual de reducción de 1,7 por ciento en tres décadas. El número de fincas también bajó de 77 163 en 1970 a 57 131 en 2000 (C.G.A., 2000).
Las fincas de más de 10 ha representan 99,6 del área total (Cuadro 4). Fincas por debajo de 50 ha ocupan solo el 2,9 por ciento y forman apenas más de la mitad del total. Aquellas de más de 2 500 ha ocupan 32 por ciento del área y son menos del 2 por ciento del total. De un total de 57 131 fincas registradas, 5 020 son explotaciones no comerciales y ocupan 0,2 por ciento del área. Si se excluyen las explotaciones no comerciales, la distribución de la tierra entre explotaciones no ha cambiado mayormente en la década pasada (C.G.A., 2000).
| Cuadro 4.
Número de fincas y área por clase de tamaño. (Fuente: Censo General Agropecuario, 2000) |
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| Fincas | Área | |||
| Tamaño de finca (ha) | Número | % | Hectáreas | % |
| 1 a 4 | 6 260 | 10,9 | 16 516 | 0,1 |
| 5 a 9 | 7 086 | 12,4 | 47 611 | 0,3 |
| 10 a 19 | 7 118 | 12,5 | 97 841 | 0,8 |
| 20 a 49 | 8 934 | 15,6 | 285 254 | 1,7 |
| 50 a 99 | 6 647 | 11,6 | 472 928 | 2,9 |
| 100 a 199 | 6 382 | 11,2 | 910 286 | 5,5 |
| 200 a 499 | 6 783 | 11,9 | 2 162 836 | 13,2 |
| 500 a 999 | 3 687 | 6,8 | 2 725 637 | 16,6 |
| 1000 a 2499 | 2 912 | 5,1 | 4 441 627 | 27,0 |
| 2500 a 4999 | 838 | 1,5 | 2 837 134 | 17,3 |
| 5000 a 9999 | 228 | 0,4 | 1 504 482 | 9,2 |
| 10000 y más | 56 | 0,1 | 917 531 | 5, 6 |
| TOTAL | 57 131 | 100,0 | 16 419 683 | 100,0 |
La tenencia de la tierra es principalmente de propiedad privada, pero ciertas áreas son propiedad del estado, particularmente aquellas relacionadas al Instituto Nacional de Colonización el cual posee tierras que son arrendadas o vendidas a las personas que las operan. Además de la propiedad privada, existen diversas formas de arrendamiento y alquiler. Un 69,4 por ciento del área es explotada por propietarios (11 384 688 ha), 25,8 por ciento por arrendatarios (4 239 612 ha) y el restante 4,8 por ciento por otras formas (C.G.A., 2000). También hay áreas naturales protegidas para un mejor manejo ambiental, propiedad del estado, que cubren 33 538 ha; comprenden Parques Nacionales con bosques nativos y exóticos, bañados, pasturas costeras, dunas y otros.
Las fincas son manejadas por sus propietarios o aquellos que manejan la propiedad bajo otro título, por ejemplo los medianeros. En la mayoría de los establecimientos el manejo es realizado sin asistencia técnica calificada, pública o privada, siendo el productor responsable del manejo, con muy heterogéneas calificaciones.
El monte natural está protegido mediante el control del uso de la madera, la cual es mayormente utilizada como combustible por aquellas fincas que lo poseen. Los propietarios de tierra están exonerados del pago de impuestos sobre las tierras con monte que poseen de manera que ellos puedan realizar conservación.
| Cuadro 5.
Número de vacunos, ovinos y equinos (x 1000) desde 1869. (Fuente: Censos Generales Agropecuarios y DICOSE,2003). |
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| Vacunos | Ovinos | Equinos | |
| 1869 | 7 000 | 16 600 | 1 000 |
| 1885 | 7 972 | 17 049 | 634 |
| 1924 | 7 775 | 19 563 | 537 |
| 1951 | 8 154 | 23 408 | 667 |
| 1961 | 8 792 | 21 737 | 498 |
| 1970 | 8 563 | 19 892 | 420 |
| 1980 | 10 658 | 20 652 | 491 |
| 1990 | 8 723 | 25 220 | 462 |
| 1993 | 10 217 | 23 302 | [480] |
| 1994 | 10 511 | 21 243 | [480] |
| 1995 | 10 450 | 20 205 | [470] |
| 1996 | 10 619 | 19 702 | [480] |
| 1997 | 10 498 | 18 233 | 417 |
| 1998 | 10 295 | 16 493 | 405 |
| 1999 | 10 366 | 14 455 | 420 |
| 2000 | 10 343 | 13 148 | 401 |
| 2001* | 10 598 | 12 085 | 403 |
| 2002 | 11 115 | 10 986 | 401 |
*los números son confirmados por un informe de la Unión Europea de 2002 el cual informa para 2001: vacunos 10 598 034 (90% carne y 10% leche), ovinos 12 084 505 y cabras 7 399. Los datos de equinos entre [] son tomados de FAOSTAT (FAO, 2003).
La cría de vacunos es la actividad más importante del sector primario; los vacunos son mantenidos en más del 83 por ciento de las fincas; en más de la mitad de ellos los bovinos de carne son la principal fuente de ingreso. La raza de carne más importante es la Hereford, con 76,0 del rodeo; existen otras razas en bajo porcentaje: Aberdeen Angus 7,2 por ciento, Shorthorn 1,1 por ciento, Normanda 3,1 por ciento, Limousin 2,0 por ciento, Charolais 0,9 por ciento, Braford 1,1 por ciento, Cebú 0,6 por ciento. Cuarenta por ciento de los hacendados cruzan con algunas de estas razas y 60 por ciento mantienen rodeos puros.
Hay 6 548 fincas especializadas en lechería sobre 1 234 760 ha con 751 085 animales, más del 90 por ciento de los cuales son Holstein. La producción de leche alcanzó 1 311 353 423 litros en el año del censo (C.G.A., 2000).
Las modalidades de producción han evolucionado hacia la intensificación, la cual ha introducido cambios en la estructura del rodeo. Comparado con el censo de 1990, hay una reducción en el número de novillos de más de tres años, 10,8 por ciento en 1990 y 6,0 por ciento en 2000; una reducción en vaquillonas de más de dos años, 8,2 por ciento a 4,9 por ciento, respectivamente, y un incremento en el número de terneros los cuales exceden el 20 por ciento y en 1990 eran el 13 por ciento de todo el ganado.
Los primeros ovinos en el Uruguay eran de la raza «Criolla», descendientes de animales traídos por los españoles. Los ovinos llegaron al país desde la Argentina a donde llegaron por tierra desde el Perú. Posiblemente eran de la raza Churra. Alrededor de 1830 fueron importados algunos carneros, así como ovejas Merino, para mejorar la calidad de la lana; alrededor de 1840 comenzaron las exportaciones de lana. A mediados del siglo XIX habían 662 500 ovinos de la raza «Criolla» y 133 700 cruzas. En 1860 la cría ovina fue fuertemente promovida.
El número de ovinos ha disminuido drásticamente en años recientes debido a la caída en los precios internacionales de la lana y al incremento en los costos de producción. La categoría que tuvo la reducción más grande fue la de capones (machos castrados) la cual es ahora un 13 por ciento mientras que en 1990 excedía el 20 por ciento. La cría de ovejas y corderos representa el 47,9 por ciento y el 24,3 por ciento, respectivamente. En 1990 los ovinos eran el ganado más numeroso en el país y la principal fuente de ingreso para 30 por ciento de las fincas (C.G.A., 2000). La producción de lana sucia fue de 93 000 toneladas en 1990; con la reducción en el número de ovinos, la producción de la esquila 2000-2001 fue de 53 243 toneladas. Más del 85 por ciento es exportada, principalmente como tops y lana lavada.
Las razas más comunes son: Corriedale con 59 por ciento del rebaño, Merino Australiano de lana media con 26 por ciento, Polwarth con 7 por ciento y otras como Merilin (una raza uruguaya), Romney Marsh, Texel, Hampshire, Southdown, Ilê de France, Suffolk y sus cruzas con Corriedale, Polwarth y Merino. La cría ovina está mayormente en suelos superficiales donde la producción forrajera es baja, comparada con suelos profundos. Más de la mitad de los ovinos están en zonas de producción extensiva, en el norte del país; en muchos casos las condiciones del suelo previenen su reemplazo por otro ganado.
Una característica de la producción pecuaria en Uruguay es el pastoreo mixto, particularmente de bovinos para carne con ovinos para lana, lo cual es común en grandes extensiones del país. Con la expansión del ovino en el siglo XIX comenzó la complementariedad vacuno/ovino. El hacendado podía hacer un mejor uso de su finca y, adicionalmente, la sensibilidad de ambas especies al clima estaba balanceada. Las altas precipitaciones afectan menos al vacuno y los ovinos toleran mejor las sequías. El hacendado podría de esta forma tener asegurado su ingreso de cualquier fuente, excepto durante catástrofes climáticas. Junto con los vacunos y los ovinos debemos considerar a los equinos los cuales son usados en las tareas de producción pecuaria para el manejo de los animales. Los equinos dedicados a esta actividades son aproximadamente 400 000; pocos son usados para tracción o recreación. Los equinos de descarte son faenados solo para exportación, alrededor de 35 000 anuales; su carne es destinada a la Unión Europea (INAC, 2000). Los caprinos fueron introducidos a comienzos del siglo XVIII pero no fueron usados para la producción. Actualmente el número de caprinos es de alrededor de 8 000, de los cuales 3 000 son para producción de leche y de cabritos. El resto vive semi-salvaje en las fincas, particularmente en el área de sierras [las sierras son un paisaje de colinas bajas, pendientes empinadas, suelos superficiales, manchones de piedra y roca, con vegetación compuesta por pastos, malezas y pequeños árboles].
Sistemas comerciales
Los productos del país: vacunos, ovinos, lana, cueros y pieles, carne, productos
lácteos, etc., son comercializados por los productores y las plantas
industriales para su procesamiento, para exportación o para el consumo interno.
Algunas transacciones entre productores son realizadas a través de remates o
ferias y parte son directamente entre ellos.
De acuerdo con las estadísticas de faena y comercialización de carne (INAC, 2000), la faena total de bovinos de carne en los últimos años fue de 2 000 000 de cabezas/año, de las cuales 52 por ciento eran novillos y 45 por ciento vacas de descarte. La producción de carne es de 450 000 toneladas/año, de las cuales
242 000 toneladas/año son exportadas y el resto es consumido internamente. Por otro lado, la faena total de ovinos es de 2 000 000 cabezas de las cuales 50 por ciento son corderos y de las 52 000 toneladas/año producidas, 32 por ciento son destinadas a la exportación. La producción ovina es de unas 4 500 000 cabezas anuales. La mitad son destinadas a las plantas industriales, 60 por ciento de la carne es exportada y 40 por ciento va al mercado interno. Un 45 por ciento de los ovinos son consumidos en los establecimientos productores y un cinco por ciento es exportado en pie. Una alta proporción de la carne vacuna y ovina es vendida localmente: aproximadamente 46 por ciento de la producción, lo cual hace a Uruguay el país con el mayor consumo de carne roja del mundo, 76 kg/persona.
En la década de 1990 han habido cambios sobresalientes en la producción de carne relacionados con la edad de faena. La distribución por edad de faena de novillos entre 1990 y 2000 ha cambiado y está relacionada con cambios en la composición del rodeo. En 1990 la faena comprendía casi en un 80 por ciento a novillos mayores a 3,5 años. En 2000 los novillos adultos fueron reducidos al 50 por ciento de la faena, incrementando por lo tanto la faena de novillos con mejor calidad de carne. Este cambio en la oferta del tipo de animal está relacionado a cambios cuantitativos y cualitativos en los sistemas de producción, los cuales han adoptado tecnologías generadas por la investigación para acelerar las fases de crecimiento y engorde.
2. SUELOS Y TOPOGRAFIA
Topografía
La estructura geomorfológica define las principales características del paisaje y, por lo tanto los principales ecosistemas naturales. La geología de Uruguay es muy compleja y presenta una gran variedad de materiales que forman el suelo: rocas ígneas que oscilan desde granito a basalto; una variedad de rocas metamórficas (gneiss, amfibolita); una gran diversidad de rocas sedimentarias: areniscas con cemento variable (limo, lutita, caliza) que a veces han sufrido procesos de ferrificación y silicificación; depósitos fluviales y lacustres y principalmente grandes áreas con depósitos eólicos. Las diferencias físicas y químicas en las características de estos materiales, han sido un factor fundamental en determinar la diferente evolución de los suelos. Estas formaciones pertenecen a diferentes edades geológicas y el paisaje es generalmente antiguo, muy dividido y suavizado, lo cual denota la acción de agentes climáticos durante largos períodos.
La meteorización ha avanzado en algunas áreas y muchos suelos han sufrido una lixiviación relativamente intensa. A pesar del clima relativamente uniforme, las diferencias en los suelos desde el punto de vista físico, químico y biológico, así como en las características asociadas (principalmente topografía y drenaje), determinan que los suelos varíen mucho en su aptitud de uso agropecuario y en las modalidades de manejo que requieren.
El relieve ondulado del país es producto de los procesos de erosión; es un paisaje de penillanura que cubre el 80 por ciento del país. Esta penillanura en términos generales promedia alrededor de 200 m de altura. El punto más alto del país es el cerro Catedral que alcanza 514 msnm. Las partes más altas del sistema orográfico, llamadas «cuchillas», son las principales divisoras de las cuencas hidrográficas. Formas bajas de relieve se encuentran en la periferia de la penillanura, formadas por rocas sedimentarias, dispuestas horizontalmente con pendientes suaves y drenaje dificultoso, donde frecuentemente se encuentran bañados.
El suelo, el relieve, la vegetación y los cambios climáticos tales como temperatura y particularmente distribución de lluvia determinan la red hidrográfica la cual es muy densa y ramificada. Los ríos y corrientes son alimentados por las lluvias, por lo tanto, sus volúmenes tienen un régimen muy irregular, que va de aguas muy escasas a grandes inundaciones; esto es favorecido por la poca profundidad de lecho de los ríos.
Suelos
Aunque Uruguay es un país pequeño, tiene una amplia variedad de tipos de suelos. La CIDE (1963) ha reconocido cinco grupos de suelos de acuerdo con los tipos predominantes (Figura 3). Estos grupos de suelos difieren grandemente en sus características, su capacidad de uso, los problemas de manejo que presentan y su productividad potencial. El país ha sido dividido en 13 zonas de suelos, desde el punto de vista del manejo y la conservación, por medio de la combinación de factores como la fisiografía y el drenaje, el origen y edad del material madre, lo cual ha determinado la evolución hacia diferentes tipos de suelos con diferentes problemas.

Figura 3. Grupos de suelos (CIDE, 1963)
En el Grupo I predominan suelos superficiales asociados en variables proporciones con suelos profundos de diferentes características, los cuales determinan en gran medida el potencial de las áreas. En este grupo hay dos zonas: una con litosoles y vertisoles pelicos, desarrollados sobre rocas basálticas; esta área ocupa 21,2 por ciento del país. Los suelos superficiales tienen baja capacidad para conservar agua, alto riesgo de sequía, áreas con piedras y alta fijación de fósforo. El relieve es plano a suavemente ondulado. En la otra zona los suelos predominantes son litosoles y faeozems lúvicos, desarrollados sobre rocas ígneas, metamórficas y rocas efusivas [lava]; son el 11,2 por ciento del área. El relieve es ondulado a escarpado y empinadamente fraccionado a montañoso (8 por ciento a más de 30 por ciento).
En el Grupo II predominan suelos profundos, de textura media, drenaje pobre y fertilidad baja a media. Este grupo tiene una zona única con planosoles eútricos, de textura media, asociados con solonetz órticos; ocupa el 5 por ciento del área del país y es una larga planicie con muy baja pendiente. Son suelos con materia orgánica y fertilidad bajas y humedad alta.
El Grupo III incluye suelos profundos, de textura media, con permeabilidad baja y fertilidad media a baja. En general, las rocas ígneas, ácidas y sedimentarias de granulometría media con bajo nivel de calcáreo, tienden a desarrollar bajo condiciones climáticas corrientes, con topografía ondulada a suavemente ondulada, suelos de textura media con subsuelo pesado y fuertemente estructurado, con periodos de saturación de humedad y periodos en los cuales se ponen muy duros cuando están secos. Tres zonas de suelos con diferentes aptitudes y problemas de manejo pueden distinguirse en este grupo. En una de las zonas, la cual ocupa el 8 por ciento del total del área del país, predominan faeozems lúvicos de textura media con planosoles éutricos y mólicos. La segunda zona ocupa 15,5 por ciento, con faeozems lúvicos de textura fina, gleysoles mólicos y vertisoles pélicos y litosoles asociados como intrusiones; el relieve es plano a ondulado. En la tercer zona predominan faeozems lúvicos de textura fina con vertisoles pélicos y planosoles mólicos asociados; el relieve es plano a ondulado y el área cubre un 5 por ciento. Los principales problemas de estos suelos son el riesgo de sequía alto, susceptibilidad a la erosión, contenido de materia orgánica bajo a medio y fertilidad media.
Los suelos del Grupo IV son profundos, de textura fina y fertilidad baja. Materiales sedimentarios de textura gruesa con bajo nivel de calcáreo tienden a desarrollar en el Uruguay, suelos de textura liviana con horizonte superficial generalmente profundo y con subsuelo pesado, con colores oscilando desde rojo oscuro a gris oscuro, pasando por amarillos y rojos oscuros claros. Son los suelos más lixiviados del país. En este grupo también se distinguen tres zonas: una que ocupa el 3,4 por ciento del área con luvisoles órticos de textura media, y faeozems lúvicos y luvisoles crómicos asociados. En la segunda zona predominan faeozems lúvicos de textura media, con luvisoles órticos y planosoles mólicos asociados; ocupan el 4,5 por ciento del área. En la tercer zona con un área de 7,1 por ciento, predominan vertisoles pélicos de textura fina con faeozems lúvicos y planosoles mólicos. El relieve de las tres zonas es plano a ondeado. Los principales problemas de estos suelos son su predisposición a la erosión hídrica y eólica, lixiviación fácil, contenido de materia orgánica y fertilidad bajos, y la presencia de Al+++ intercambiable, mayormente en la primer zona de este grupo.
El Grupo V abarca los suelos de mayor potencial del país. Estos suelos son profundos, de textura pesada con permeabilidad lenta a moderada y fertilidad alta a media. En las condiciones climáticas corrientes, las rocas ígneas básicas y las sedimentarias de textura fina, tienden a formar suelos negros, de textura pesada, con permeabilidad lenta a muy lenta. Los sedimentos son de textura media a fina, con buen nivel de carbonatos, y en general generan suelos de textura media a pesada, con subsuelos pesados y drenaje moderadamente bueno. En este grupo se pueden separar cuatro zonas: una con predominancia de vertisoles pélicos de textura fina, con faeozems lúvicos y planosoles mólicos, con un área de 5,5 por ciento. Una segunda con faeozems lúvicos de textura fina, y faeozems háplicos asociados cubriendo 3,9 del área. La tercera con vertisoles pélicos de textura fina, con faeozems lúvicos y litosoles, con un área de 5,2 por ciento. La última cubre el 2,2 por ciento del país, en la cual predominan faeozems lúvicos, y están asociados vertisoles pélicos y planosoles mólicos. En las cuatro zonas la pendiente varía de cero a 8 por ciento, o sea de plano a ondeado. El principal problema de estas zonas es la pérdida de gran parte del horizonte superficial por efecto del laboreo y la erosión; en algunas zonas es frecuente el piso de arado. (Clasificación de suelos y nomenclatura de FAO-UNESCO, 1971).
3. ZONAS CLIMÁTICAS Y AGRO-ECOLÓGICAS
Uruguay tiene un clima sub-tropical a templado con fluctuaciones estacionales muy marcadas. El clima debe ser considerado sub-húmedo, por que la evapotranspiración potencial en verano es mayor que la precipitación, lo que causa deficiencia de agua en el suelo. La evaporación potencial anual es de 1 200 mm en el norte y 1 000 mm en el sur; es máxima en los meses de diciembre y enero y mínima en junio.

Figura 4. Precipitación media anual en Uruguay (Dirección Nacional de Meteorología del Uruguay)
Aunque la lluvia está distribuida a lo largo del año, se caracteriza por una gran variación entre años. Las precipitaciones más altas ocurren, en general, en verano y otoño; en la primer estación, la precipitación es muy irregular, habiendo veranos sin precipitación y otros con más de 600 mm de lluvia; en la segunda estación, la precipitación tiene menor variabilidad. Aunque la precipitación en invierno tiene un volumen algo menor que en las otras estaciones no hay una estación lluviosa marcada. Es posible enfatizar la gran irregularidad de la lluvia, tanto en regularidad como en intensidad, lo cual lleva a que puedan ocurrir sequías e inundaciones en diferentes estaciones del año. Esta irregularidad es la principal causa de problemas en la producción forrajera. La distribución de lluvia se muestra en la Figura 4.
Las temperaturas medias del mes más frío (julio) son 10,8 ºC y 13,0 ºC, y las del mes más cálido (enero) son 22,6 ºC y 25,1 ºC para las regiones sur y norte, respectivamente. Excepto en invierno, cuando la temperatura puede aumentar por algunos días, las estaciones son definidas. En general se registran grandes amplitudes térmicas, especialmente en el norte.
La fecha promedio de la primer y última helada del suelo es de mediados de mayo a mediados de setiembre en el norte y oeste, de fines de abril a mediados de octubre en el este, de comienzos de junio a comienzos de setiembre en el sur y desde comienzos de mayo a mediados de octubre en el centro del país, respectivamente. El promedio de días con heladas del suelo es de 20 en el norte, 33 en el oeste, 37 en el este, 10 en el sur y 25 en el centro.
Zonas agro-ecológicas
Uruguay está al sur de los campos del estado de Rio Grande do Sul, Brasil y al este de los campos de Corrientes y Entre Ríos, Argentina. Pertenece a la región biogeográfica uruguaya o Uruguayense, definida por la predominancia de praderas con topografía ondeada y vegetación de pastos con otras comunidades asociadas. Los veranos secos y la alta evapotranspiración limitan el desarrollo de árboles los que solo crecen en las márgenes de los ríos y cursos de agua y en lugares en las sierras con gran acumulación de humedad. La caracterización de los sistemas de producción de las diferentes zonas del país está basada en el tipo de suelo y localización geográfica. Hay 7 zonas agro-ecológicas (Ver Figura 5):

Figura 5. Zonas agro-ecológicas (Ferreira, 2001)
Zona 1. Basalto
Esta zona se caracteriza por la predominancia de sistemas de producción de ganadería extensiva, de productividad e inversión bajas, donde vacunos y ovinos pastorean juntos libremente a lo largo del año. En 2001, esta zona contenía 1 174 000 bovinos de carne, 4 131 000 ovinos y 81 000 equinos. Los principales suelos fueron clasificados como superficiales y medianos y hay 5 100 fincas sobre 3 300 000 ha (Figura 5). Las pasturas naturales representan el 93 por ciento del área total y son la principal alimentación del ganado. Las pasturas cultivadas, los campos mejorados y las pasturas anuales representan el 4,1 por ciento. Consecuentemente los sistemas de producción ganadera extensiva principalmente basados en pasturas naturales son altamente dependientes de las condiciones climáticas. La variación estacional, la productividad, el volumen de producción y la calidad de las pasturas naturales, y el bajo porcentaje de pasturas mejoradas y otras tecnologías, parcialmente explican la baja producción y resultado económico de estos sistemas. Estas características de bajo beneficio económico e inversión también están asociadas al trabajo muy pobremente pagado y a problemas económicos y financieros de los pequeños y medianos productores, explicando porque esta zona es una de las más despobladas del país y con el nivel más bajo en infraestructura y servicios sociales.
Tres grupos de Unidades de Toma de Decisiones en Fincas (UTDF) pueden ser distinguidos, de acuerdo a sus sistemas de producción y demandas tecnológicas en un estudio desarrollado en la zona de Basalto (Ferreira, 1997). El primer grupo, con 56 por ciento de las UTDF, son aquellas que tienen recursos naturales de bajo potencial y usan una estrategia defensiva cuando toman decisiones; esto conduce a niveles muy bajos de adopción de tecnología ya que la tecnología disponible para suelos superficiales no muestra atractivos de producción, incremento económico y estabilidad suficientes para la aversión al riesgo de estos productores. El segundo grupo, representado por 18 por ciento de las UTDF, tienen una mayor respuesta a la adopción de tecnología y un comportamiento proactivo en relación al cambio técnico. No sólo son concientes de las nuevas tecnologías, sino que también están continuamente experimentando y analizando el impacto del cambio técnico sobre sus sistemas de producción. El tercer grupo (26 por ciento) son las UTDF con las fincas más grandes, con voluntad de copiar e incorporar tecnologías que han sido exitosamente aplicadas por otros productores. El citado autor concluye que las ofertas de tecnología deben ser diferentes para cada tipo de UTDF, «dominios de recomendación» identificados en el estudio y lo que es aún más importante, que los procesos de identificación tecnológica para cada uno también deben ser diferentes.
Zona 2. Sierras del Este
Esta zona tiene un área de 1 555 000 ha con 5 000 fincas. Hay dos tipos de sierra: rocosa y no rocosa. La primera es muy heterogénea, donde la proporción de áreas rocosas oscila entre 5 y 100 por ciento en pequeños manchones. Las pendientes oscilan desde moderadas a empinadas. En la sierra no rocosa, la tierra rocosa representa de 0 a 5 por ciento. Los suelos son principalmente superficiales o medios y con fertilidad baja. Estas características y los arbustos nativos y árboles pequeños, plantean dificultades para alambrar y dividir grandes potreros para manejar pasturas mejoradas y animales. Las pasturas naturales representan 87 por ciento de la zona y las pasturas cultivadas y mejoradas 8,3 por ciento. En 2001 habían aproximadamente 1 059 000 bovinos, 1 346 000 ovinos y 47 000 equinos.
Zona 3. Llanuras del Este. Cultivo de arroz
En esta zona, que se extiende sobre aproximadamente 850 000 ha y donde el 30 son humedales, el arroz ocupa unas 130 000 ha y es el único cultivo importante. Cuando el cultivo está ausente, principalmente por problemas de drenaje o irrigación, se practica la producción ganadera extensiva, especialmente la cría vacuna. Sin embargo, los rastrojos de arroz son mejorados mediante siembra aérea de raigrás anual (Lolium multiflorum) y leguminosas, principalmente trébol blanco (Trifolium rerpens) y lotus (Lotus corniculatus), permitiendo desarrollar una producción más intensiva por el pastoreo con novillos para engorde, con ganancias diarias entre 400 y 600 g/animal/dia y produciendo a los 26 meses novillos jóvenes para faena de un peso de aproximadamente 450 kg. Con este sistema de rotación aplicado a suelos de relativamente baja fertilidad en la zona este, los rendimientos de arroz están estabilizados por encima de 6 000 kg/ha, y con dotaciones de un novillo/ha la producción de carne es de 250 kg/ha (peso vivo). El número de animales era en 2001 de 456 000, 425 000 y 19 000 vacunos, ovinos y equinos respectivamente.
Zona 4. Granito (Cristalino) del Centro (4A) y Lomadas del Este (4B).
En esta zona, de suelos graníticos del centro (4A), hay 6 900 fincas con un área de 2 469 000 ha. Los suelos son medios a profundos, aptos para agricultura. Las pasturas naturales representan 69 por ciento de la zona y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales el 22 por ciento. En 2001 se informó de 1 850 000, 1 486 000 y 53 000 vacunos, ovinos y equinos, respectivamente. Las lomadas del este (4B) cubren 1 276 000 ha con 4 700 fincas. El paisaje se caracteriza por colinas onduladas con pendientes de entre 2 y 12 por ciento; las áreas rocosas (manchones) son infrecuentes. La pastura natural representa 80 por ciento del área y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales el 14 por ciento. Hay aproximadamente 900 000, 870 000 y 34 000 vacunos, ovinos y equinos. Esta zona agro-ecológica tiene un alto potencial de desarrollo y tiene infraestructura y servicios adecuados.
Zona 5. Suelos arenosos (5A) y Noreste (5B)
La zona 5A agrupa a suelos principalmente arenosos y tiene un área de 1 237 000 con 3 210 fincas. El paisaje puede ser caracterizado como de colinas onduladas, con suelos profundos de baja fertilidad. Han ocurrido grandes cambios debido al rápido aumento en las plantaciones forestales basadas en Eucalyptus spp. y Pinus spp. representando 13 por ciento del área sobre tierras que habían sido utilizadas para vacunos y ovinos. Las pasturas naturales representan 79 por ciento y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales un 8 por ciento del área. La producción de pasturas en términos de materia seca es alta, principalmente en primavera y verano, pero de baja calidad. Por lo tanto, los indicadores reproductivos y productivos de vacunos y ovinos son bajos indicando baja eficiencia y desempeño de estos sistemas. En 2001 habían 762 000 vacunos, 887 000 ovinos y 35 000 equinos. La zona 5B está en el noreste donde 3 500 fincas manejan 1 500 000 ha. Esta zona se caracteriza por la heterogeneidad de las propiedades del suelo, como textura, fertilidad y profundidad. El paisaje es mayormente de colinas onduladas. Los forrajes son principalmente pastos naturales que representan 87 por ciento del área y las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales un 10 por ciento. Hay 1 069 000 vacunos, 953 000 ovinos y 45 000 equinos. Los suelos del noreste tienen un alto potencial para incrementar la productividad y son aptos para cultivos de invierno, verano y pasturas cultivadas.
Zona 6. Suelos profundos, cultivos, producción intensiva ganadera y lechera.
La zona agro-ecológica 6, ha sido dividida en tres sub zonas: 6A, en el norte del país donde 1 460 fincas operan más de 846 000 ha dedicadas a la producción ganadera extensiva. Las pasturas naturales representan el 90 por ciento del área y 6 por ciento corresponden a pasturas cultivadas, mejoradas y anuales. En los últimos 20 años, el arroz irrigado ha incrementado el área cultivada en esta sub- zona. Los suelos son en su mayoría pesados con permeabilidad baja y son aptos para el cultivo del arroz. Actualmente el arroz cubre 32 000 ha con una productividad de 8 000 kg/ha. Estos altos rendimientos pueden ser explicados por las nuevas variedades de arroz y por el clima y los suelos que se adaptan al cultivo. Existe una tecnología que permite mejorar la eficiencia global del sistema de producción arroz-pastura. Luego de la cosecha de arroz, es posible sembrar con avión trébol y pasturas altamente productivas tales como trébol blanco, trébol rojo (Trifolium pratense), lotus, raigrás anual, y festuca (Festuca arundinacea). La producción de estas pasturas es cuatro veces más alta que la producción del rastrojo. La producción de carne puede alcanzar 350 kg/ha/año sobre un período de cuatro años, luego la tierra retorna al arroz en la rotación. Hay un programa dirigido a promover estas tecnologías y mejorar el volumen y la calidad de la pastura y la eficiencia del engorde de terneros. Esta rotación de dos años de arroz y cuatro de pasturas mejoradas, no solo permite mejorar la productividad sino que también protege al suelo de la erosión y recupera las propiedades físicas y químicas del suelo afectadas durante dos años de cultivo. La tierra no apta para el manejo en rotación permanece en producción ganadera extensiva. Los bovinos de carne, ovinos y equinos en esta zona son 500 000, 897 000 y 17 000, respectivamente.
Las zonas 6B y 6C tienen los sistemas de producción ganadera y de cultivos más intensivos del país y tienen una proporción alta de pasturas cultivadas con el uso de silo y heno para conservar forraje. Los principales cultivos son trigo, cebada, girasol, sorgo, maíz y soja. La sub zona B tiene 1 323 000 ha y 2 861 fincas. Las pasturas cultivadas, mejoradas y anuales representan 24 por ciento del área. Los cultivos representan 8 por ciento y las pasturas naturales 58 por ciento. En esta zona 9 por ciento del área está plantada con Eucalyptus spp. y Pinus spp. Los bovinos de carne son 830 000 y los ovinos y equinos 610 000 y 29 000, respectivamente. Las sub zona C tiene 2 758 fincas que manejan 711 800 ha. Esta es el área con el porcentaje más alto de pasturas sembradas, mejoradas y anuales alcanzando el 38 por ciento. Los cultivos cubren 21 por ciento del área y las pasturas naturales sólo el 40 por ciento. En esta zona los bovinos para carne y leche son 558 000, y los ovinos y equinos 221 000 y 14 500 equinos. Esta es la zona donde el número de ovinos es más bajo.
Zona 7. Suelos profundos.
Es una zona lechera con hortalizas y frutales. En estos suelos fértiles, en el sur del país, el principal sistema de producción intensivo es la lechería produciendo leche para el consumo interno (60 por ciento) y el resto (40 por ciento) es exportada. La producción de frutales y hortalizas también está concentrada en esta zona. Esta zona tiene 10 500 fincas que manejan 886 000 ha. Las pasturas naturales representan 48 por ciento del área total y las pasturas cultivadas, campo mejorado y forrajeras anuales, 40 por ciento. En 2001 fueron declarados 792 000 vacunos, 161 000 ovinos y 21 600 equinos.
4. SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE GANADO RUMIANTE
Principales sistemas de producción
El crecimiento de los vacunos y ovinos depende de la dieta y, por lo tanto, pueden ser distinguidos los siguientes sistemas:
Cría de animales sobre pasturas naturales, con pérdida de peso en el invierno (15 a 25 kg), grandes ganancias de peso en primavera y moderadas ganancias en verano y otoño. A menudo, en estas condiciones, cuando un novillo tiene un año de edad pesa menos que cuando tenía seis meses. La curva de crecimiento tiene la forma de dientes de sierra característica de la cría de animales sobre pasturas naturales y es el resultado del bajo nivel de alimentación. Cuando un «novillo de campo» tiene tres años de edad, puede pesar entre 330 y 380 kg y necesita más de 160 kg hasta el peso de faena. Esto implica un año más de engorde.
Cría de animales sobre pasturas mejoradas, para lo cual existen varias opciones tecnológicas, está basada en la obtención de ganancias en el invierno lo que permite a las existencias tomar mejor ventaja en primavera y verano para acelerar el crecimiento. Un novillo a menudo alcanza 380 kg a la edad de dos años y con menos de un año de engorde puede ser faenado.
En sistemas de cría intensivos pesos mayores a 350 kg por año son alcanzados cuando los novillos tienen un año e inclusive pesos de faena superiores a 440 kg.
Los novillos criados sobre campo natural, 50 por ciento de la extracción actual, tienen generalmente bajas ganancias diarias de peso vivo (0,3 kg/día) durante el año, con pérdidas en invierno, por lo cual necesitan una edad mayor para alcanzar un peso alto y ser faenados. Este tipo de animal está asociado con sistemas de producción extensiva, basados en pasturas naturales, con bajo nivel de insumos e inversión, prácticas simples de manejo, con baja producción de carne (60 a 70 kg/ha/año).
Una pastura natural de calidad media permite ganancias de peso de 0,25 kg/día y una producción de carne de alrededor de 80 a 100 kg/año. Los campos de buena calidad permiten mayores ganancias de peso (0,35 kg/día) y una producción de hasta 150 kg/año. Las tecnologías de alimentación y suplementación estratégicas sobre los campos (con concentrados, reservas forrajeras o pastoreo racionado de pasturas cultivadas) permiten superar las limitaciones de energía y proteína del forraje. Su uso es más eficiente cuando son usadas para corregir los rangos bajos de ganancia. Las principales fuentes de concentrados de energía usados son granos y sub-productos agro-industriales producidos en el país como maíz, sorgo, trigo, cebada, avena, afrechillo de arroz, afrechillo de trigo, alimento de gluten, pulpa de citrus. Los concentrados de proteína mas usados provienen de la producción agro-industrial: harina de carne y hueso, harina de sangre, harina de pescado, expeller de girasol y harina y poroto de soja.
Un campo mejorado mediante siembra en cobertura muestra un incremento substancial en ganancia diaria (0,6 a 1,0 kg/día) y en producción de carne por hectárea (mayor a 250 kg/año). Las pasturas cultivadas, anuales y «perennes», permiten ganancias promedio de 0,6 a 1,3 kg/día y producciones de carne desde 240 a 400 kg/año. El manejo correcto del sistema de pastoreo es la clave para aprovechar la alta productividad y calidad del forraje producido y para obtener alta producción de carne por hectárea. Las tecnologías disponibles de suplementación estratégica han sido muy importantes para corregir las deficiencias de estas pasturas y para mantener altas dotaciones a lo largo del año. Sus efectos se reflejan en mejoramientos de la ganancia diaria pero fundamentalmente en una mayor producción de carne (450-800 kg/ha).
De acuerdo con las características del campo, asociadas con pastoreo mixto con dotación fija, la producción ganadera tiene varias limitaciones principalmente debido a restricciones nutricionales. Algunas de las más importantes son: edad avanzada en el entore de las vaquillonas (tres años en promedio); baja tasa de parición (65 por ciento); baja ganancia de peso vivo de los ternero con el consecuente bajo peso al destete (130-140 kg); faena tardía (cuatro años) y baja tasa de extracción (18-20 por ciento). En tales condiciones la producción de carne en sistemas extensivos de pastoreo a la intemperie en un año en pasturas naturales es de alrededor de 65 kg/ha/año.
El ganado pastoreando las pasturas naturales depende casi exclusivamente del contenido de nutrientes de la pastura, el cual varía con las diferentes estaciones del año. Los niveles de proteína cruda (PC) (N x 6,25) de las especies nativas son más bajos durante el verano y más altos durante el invierno. En verano muchas de las especies florecen y semillan, particularmente las gramíneas. El nivel de PC que provee la mayoría de las especies nativas es suficiente para satisfacer las necesidades del ganado pero las ovejas que paren al comienzo de la primavera tienen algunas deficiencias al final de la gestación. Los niveles de P son también más bajos en verano y más altos en invierno. En primavera y verano la cantidad de P no es suficiente para cubrir los requerimientos de mantenimiento de ovinos y vacunos y este desbalance se incrementa durante la lactación. Para cubrir esta deficiencias los animales son alimentados en el campo mezclando fosfatos (monocálcico, bicálcico y tricálcico) con sal (NaCl). En primavera y verano tiene lugar la parición y las vacas y ovejas están en plena lactación; el entore de las vacas ocurre en verano. Aunque no hay evidencia clara de que el Na y el Cl son deficientes, los hacendados los usan como suplemento a lo largo del año. El contenido de Ca de pastos y malezas es suficiente para cubrir las necesidades de vacunos y ovinos (Berretta, 1998; Montossi et al., 2000). A veces, se informa sobre deficiencias en Cu e I [yodo], pero no son tan importantes. Se ha informado de toxicidad de Cu en ovejas pastoreando trébol rojo.
El Cuadro 6 compara dos sistemas de manejo, con y sin ovinos, en campos de basalto. Ambos sistemas fueron evaluados durante cuatro años en condiciones de pastoreo con una dotación continua de una vaca equivalente por hectárea.
| Cuadro 6. Desempeño reproductivo y productividad de dos sistemas de manejo. | ||||
| Sistema/Año | Destete (porcentaje ) |
Peso al destete (kg) |
Productividad (kg/ha/año) | |
| Peso vivo | Lana | |||
| Sistema vacuno | ||||
| 1 | 80,0 | 141 | 109 | - |
| 2 | 60,0 | 141 | 78 | - |
| 3 | 87,5 | 137 | 103 | - |
| 4 | 75,0 | 143 | 100 | - |
| Media | 75,6 | 141 | 98 | - |
| Sistema mixto | ||||
| 1 | 75,0 | 153 | 107 | 10,1 |
| 2 | 55,0 | 143 | 72 | 9,0 |
| 3 | 78,0 | 166 | 125 | 10,3 |
| 4 | 65,0 | 160 | 96 | 9,8 |
| Media | 68,0 | 156 | 100 | 9,8 |
Considerando la dotación alta y el manejo simple usado, los resultados muestran mayor productividad animal que aquellos obtenidos en sistemas extensivos de producción. Las diferencias anuales en tasa de parición y destete son los principales factores que determinan la productividad animal. Las tasas de destete son más altas en el sistema con vacunos solos, mientras que en el sistema mixto el peso al destete y la productividad total son mayores (Berretta et al., 2000).
Las diferentes estrategias de alimentación, manejo y control sanitario tienen su efecto sobre la productividad del rebaño. La investigación está orientada a mejorar la eficiencia de la producción de lana y carne, considerando la calidad de ambos productos.
El Cuadro 7 muestra varias opciones tecnológicas adaptadas a diferentes condiciones de los sistemas de producción extensiva. Los niveles de alimentación en las ovejas de cría en los sistemas tradicionales son insuficientes durante el último tercio de la gestación, con los consecuentes peso bajo y calificación pobre de la condición al momento del parto. Esto tiene efectos negativos sobre la sobrevivencia de los corderos (20 a 30 por ciento de mortalidad), siendo la principal causa del desempeño reproductivo bajo del rebaño nacional. La calificación de la condición (CC) representa la conservación de energía (gordura), calificada en una escala de 1 (flaca) a 5 (sobre gorda).
Sobre campo mejorado, con una dotación del doble (10 ovinos/ha) de la del campo no mejorado y con la misma CC al parto, es posible alcanzar una mortalidad de corderos del 10 por ciento. La cantidad recomendada de forraje diferido debe estar entre 1 900 y 1 100 kg MS/ha, equivalentes a una altura aproximada de 7 y 4 cm, respectivamente. La calidad y cantidad de forraje dependerá de la proporción de leguminosas en el campo mejorado.
| Cuadro 7. Resumen de experimentos, usando la calificación de la condición (CC) de la oveja y el forraje acumulado en el otoño en campo y campo mejorado al final de la preñez | |||
| Características de la pastura, la oveja y el cordero | Sistema tradicional | Campo diferido | Campo mejorado diferido |
| Masa del tapiz al parto (kg MS/ha) | 400-700 | 1 300-1 500 | 1 1001-1 900 |
| Altura del tapiz al parto (cm) | 2 – 3 | 5 – 8 | 4 – 7 |
| Dotación (ovejas/ha) | 4 (0,8 UA/ha) | 5 (1 UA/ha) | 10 (2 UA/ha) |
| Peso vivo de la oveja al parto (kg) | 35-40 | 42-45 | 45-48 |
| CC de la oveja al parto (grado) | 2-2,5 | 3-3,5 | 3,3-3,7 |