
Mucho ejercicio, una adecuada temperatura, así
como alimento y agua siempre disponibles, son algunos de los secretos para
mantener al animalito saludable.
Los hamsters son fáciles de mantener y, con ellos,
los niños aprenden mucho sobre crianza y reproducción. Pero no por ser de bajo
costo y vivir apenas unos 2 años, se les puede dejar girando en sus ruedas sin
un mínimo cuidado, como a ratos se ve al ejemplar que vive en la casa de
Protagonistas de la Fama.
Lejos de ser una creación de laboratorio, el
hamster dorado - el Mesocricetus auratus, que mide entre 15 y 18 centímetros-
es de origen sirio y la especie más domesticable de la familia de los
roedores. No requiere de compañía y, por lo mismo, se recomienda adquirir uno
solo o bien una dupla de machos: las hembras son muy peleadoras, mientras que
las parejas se reproducen demasiado rápido (el celo ocurre cada cuatro días).
Jaulas y juguetes
Su jaula o pecera debe ser espaciosa, con una
rueda para ejercicio y, de preferencia, que permitan la anexión de túneles de
plástico que les den la sensación de estar recorriendo madrigueras. Claro que,
por muchos juguetes que posea, el hamster debe acostumbrarse a pasear fuera de
la jaula y a ser manipulado; sólo así no morderá.
Además, necesita mucho ejercicio, ya que de lo
contrario desarrolla actividades estereotipadas o empieza a morder las
paredes, explica el médico veterinario especialista en animales exóticos,
doctor Marcos Tricallotis, del Hospital Veterinario Pedro de Valdivia.
Considerando que posee un marcado instinto de
fuga, hay que prever que no se introduzca por las rendijas o espacios más
insólitos. El riesgo radica en que regrese contagiado con alguna infección,
como la salmonellosis.
Una vez a la semana hay que recambiar la viruta de
su morada, y dos veces por mes se debe limpiar y desinfectar, especialmente
donde deja sus desechos.
Aunque se les puede dar lechugas, zanahorias y
manzanas desinfectadas, pueden vivir perfectamente a base de agua y comida
concentrada (pellets), a libre disposición. También se sugiere comprarles
bloques de minerales, que les aportan macro y microelementos y les gastan sus
dientes, cuyo crecimiento es continuo a lo largo de su vida.
Lo ideal es ubicarlos en habitaciones con luces
poco potentes (40 watts), a una temperatura promedio de entre 19 y 23 grados
Celsius y en una atmósfera ventilada, pero sin corrientes de aire. Y dado que
estos roedores se activan de noche, en los dormitorios pueden convertirse en
todo un dolor de cabeza.
Entre sus enfermedades más graves destacan tumores
(pasado el año y medio de vida), neumonías y el síndrome de la cola mojada, un
mal letal de origen bacteriano, que suele adquirirse en las mismas tiendas, y
que causa diarreas, ensuciando y humedeciendo la zona del bajo vientre (es
necesario separarlo de los demás hamsters).
Consultando oportunamente al veterinario, mejor
pronóstico tienen los cuadros de crecimiento anómalo de los incisivos por
maloclusión, que dificultan la alimentación. O los problemas en los abazones,
donde guardan su comida. A veces se producen adherencias del alimento a la
mucosa, lo que les impide vaciar las mejillas. Si pasan uno o dos días sin
hacerlo, es mejor consultar al veterinario.
Fuente: MEVEPA -
www.mevepa.cl
Autorizada la reproducción por
Gustavo Contreras