Artículo 009:
La longevidad de las abejas
Desde que se sabe que las abejas obreras viven mucho más en
invierno que en las otras estaciones, Se ha tratado de descubrir la causa que
motiva esta diferencia.
Se creyó en un principio que era el trabajo lo que acortaba
la vida de las obreras, lo cual venia a contradecir el viejo dicho de que "el
trabajo es salud". De entonces a la fecha se han sustentado distintas teorías,
que no vamos a analizar aquí porque nos llevaría mucho tiempo y espacio.
Solo me voy a referir a dos de las últimas teorías aparecidas
pertenecientes a dos investigadores de renombre.
Parecería temerario disentir con tan altas autoridades en la
materia, pero nos respaldan resultados obtenidos a través de experimentos
simples que cualquier apicultor con espíritu de observación y una regular dosis
de sentido común puede repetir y comprobar.
Dice Anna Maurizio (Ver Apicultural Abstracts - Vol. 13 (4) -
invierno 1962- pag. 139), que ha prolongado la vida de las abejas en verano,
abasteciéndolas de mucho polen, coincidiendo con poca o ninguna crianza de
larvas.
Bajo la influencia de la nutrición del polen se produce antes
del invierno una generación de abejas longevas, con reservas de cuerpos grasos y
glándulas faringeas bien desarrolladas. Este es el motivo entonces, según la
investigadora Suiza, por la cual las abejas obreras viven mas tiempo en invierno
que en otras estaciones del año.
Agrega la Dra. Maurizio - en lo que concuerdo- que otros
factores tales como los genéticos, vejez fisiológica o trabajos realizados fuera
de la colmena, tienen muy poca influencia en la longevidad.
En lo que no concuerdo, sobre la base de mis experiencias, es
con su tesis citada en Apicultural Abstract. Al principio del verano es cuando
las colonias tienen más polen en los panales, y es cuando las abejas lo están
acopiando en gran cantidad. Por lógica consecuencia, es cuando mayor consumo
hacen del mismo, y justamente es en verano cuando más corta es su vida.
Por lo que diremos al final, es posible que la escasez de
polen alargue la vida del insecto.
Jalifman, siguiendo la huella de los investigadores rusos,
afirma que la longevidad de las obreras en invierno, se debe a la clase de polen
que producen las plantas en otoño, y que los apicultores rusos guardan panales
llenos de polen otoñal para administrarlo a las colonias en primavera, y que de
esta manera obtienen en esa época abejas de larga vida, con las convenientes
ventajas.
Esto es erróneo - al igual que otras conclusiones que el
citado autor en su interesante libro "El mundo de las Abejas".
Las obreras
En estas líneas nos proponemos demostrar que la longevidad de
la abeja obrera depende de que tenga o no larvas para alimentar en un período de
su vida.
Y que la función de nodriza, es decir la secreción de jalea
real, acorta apreciablemente su vida.
Prueba lo dicho el hecho de que una colonia sin reina
permite que las obreras dupliquen o tripliquen la duración de su vida
comparándola con las de una colonia normal. No teniendo que utilizar su jalea
para alimentar una nueva vida, alargan la propia.
Si tomamos un enjambre de abejas negras y en el momento de
recogerlo le cambiamos su reina por una de raza italiana, fecundada, veremos que
a los 45 días no quedan casi abejas oscuras.
Pero si en vez de una reina fecundada le damos una celda real
y por añadidura esta falla y diez días mas tarde le damos otra en que la reina
nazca, se fecunde y comience su postura, observamos que aun a los 60 días se
encuentran abejas negras. Esto demuestra que la vida de estas obreras se alarga
de acuerdo al período de tiempo en que la colonia estuvo sin cría.
Prueba muy concluyente al respecto tuvimos el año pasado. A
principios de mayo recibimos 15 reinas caucásicas grises de los EE.UU., que
introdujimos en otros tantos núcleos de 5 a 6 cuadros de abejas italianas con
algo de cría.
Una vez aceptadas las reinas grises, tres de ellas iniciaron
su postura de inmediato y la mantuvieron hasta entrado el invierno. Las demás
comenzaron su postura en primavera.
Al llegar septiembre, estaban todas en posturas, con la
diferencia que en las colonias que criaron durante el invierno, habían
desaparecido casi todas las abejas amarillas siendo reemplazado por las grises,
mientras en las que no hubo cría hasta septiembre, se mantuvo la población de
italianas, con poca diferencia con respecto al otoño. Como ya dijimos, al no
tener nuevas vidas que alimentar, prolongaron la propia.
Esto explica lo anotado mas arriba: la escasez o falta de
polen podría ser causa de longevidad en obreras. Es que faltando este elemento,
no puede haber secreción de jalea real, ni por lo tanto cría de larvas.
Puede ser que el mecanismo de este fenómeno no se desarrolle
en forma tan simple, pero la naturaleza es por lo general así, clara, sencilla y
previsora.
Los complicados somos los encargados de interpretarla.
La meta es triplicar la cantidad de colmenas hasta fines de
2005
Fuerte impulso a la APICULTURA
Salta tiene ventajas comparativas de orden sanitario con el
sur del país y apunta al mercado internacional. Del 2 al 4 de abril se hará un
encuentro de apicultores del NOA donde disertarán varios especialistas. Flavio
Palacios de El Tribuno.
En Salta hay 133 productores apícolas registrados, lo que
significa unas 3.000 colmenas actualmente en producción. Pero esos datos no son
definitivos. Como la actividad normatizada es aún incipiente en la provincia, en
el Ministerio de la Producción aceptan que puede haber una dispersión de hasta
1.000 colmenas más, pertenecientes a productores aún no registrados.
De todas formas el secretario de área, Carlos Mateo,
manifestó que "existe la voluntad y la decisión de triplicar la cantidad de
colmenas en producción en el presente bienio, es decir, queremos llegar a 11 mil
o 12 mil colmenas en producción a fines de 2005".
Para eso se implementó el Plan Apícola Provincial, que está
basado en la ley de apicultura salteña, que data de 1988 aunque aún está sin
reglamentar. A propósito de este tema, Mateo adelantó que la reglamentación de
la norma estará lista muy pronto, lo que permitirá concluir la normatización de
los productores del sector y ejercer mejores controles sanitarios.
El tema sanitario en apicultura no es precisamente menor y
menos en Salta. Sucede que nuestra provincia cuenta con ventajas comparativas en
cuanto sanidad de colmenas con el resto del país y ésa es una situación que
tanto productores, cooperativas y autoridades están dispuestos a defender a
ultranza.
"De hecho -prosiguió Mateo- hubo fuertes intentos de
productores cordobeses por establecerse en Salta, lo que fue resistido por la
provincia para privilegiar a nuestros productores y conservar la óptima sanidad
de la que disfrutamos".
En cuanto al Plan Apícola, el funcionario remarcó que
"específicamente, está basado en tres patas: las escuelas de capacitación, los
controles sanitarios y un aumento exponencial de las colmenas en producción".
Estos tres ejes son considerados fundamentales para poder pensar, luego, en
montar una planta extractora de dimensiones aptas para asegurar la provisión de
miel certificada a un mercado internacional con demanda insatisfecha.
El Plan incluye también la asistencia crediticia para
apicultores ya establecidos. Actualmente, 27 de ellos ya lograron financiación
para la compra de núcleos (pequeñas cantidades de abeja de calidad con una
reina) y hay otras 43 carpetas en estudio en la Secretaría de la Producción.
A este marco se le sumó el aporte del plan provincial "Manos
al a obra", que dispone de una línea de créditos de hasta $ 15.000 para
emprendimientos de varios tipos, en los que se incluye la apicultura. Este plan
está gerenciado por Desarrollo Social de la Provincia y el INTA.
El cooperativismo
La asociación de los distintos productores en cooperativas
resulta también esencial en la provincia. La razón es que no existen en Salta
capitalistas con volúmenes de producción que les permitan pensar en insertarse
en el mercado externo por sí mismos.
Cabe aclarar en este punto que ya existen en la provincia
varias cooperativas de apicultores pero el trabajo en equipo en un sentido más
amplio debe ser la idea prevalente. De hecho, algunos pequeños productores
asociados de la zona de Cachi obtuvieron un nicho para colocar su producto en
Suiza, pero a escala muy reducida.
Además, la demanda internacional está centrada en las mieles
claras, que se logra en los valles de Lerma o Calchaquíes y no así en la zona
sureste o el Chaco salteño. De ahí que un trabajo mancomunado posibilitaría, por
ejemplo, que los que logran mieles más oscuras vendan su producto a los
productores de miles claras para alimento de sus colmenas, con lo que el círculo
comercial cerraría de forma óptima y los productores del Chaco no dependerían de
colocar sus cosechas en los propios pueblos con magras ganancias.
Esto sin perder de vista que las mieles oscuras también
logran un alto valor en la industria de golosinas y afines.
Fuente: El Tribuno
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