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Año |
África |
América |
Asia |
Europa |
Oceanía |
Total |
|
1990 |
51 |
106 |
215 |
138 |
36 |
546 |
|
1991 |
69 |
141 |
245 |
95 |
18 |
568 |
|
1992 |
60 |
105 |
194 |
70 |
17 |
446 |
|
1993 |
52 |
110 |
247 |
60 |
14 |
483 |
|
1994 |
47 |
66 |
135 |
59 |
15 |
322 |
|
1995 |
62 |
110 |
180 |
71 |
8 |
431 |
|
1996 |
79 |
100 |
187 |
56 |
17 |
439 |
|
1997 |
87 |
101 |
208 |
63 |
15 |
474 |
|
1998 |
109 |
126 |
229 |
50 |
18 |
532 |
|
1999 |
182 |
123 |
231 |
72 |
15 |
623 |
|
Total |
798 |
1088 |
2071 |
734 |
173 |
4864 |
Tabla No.2. TIPO DE DESASTRES REGISTRADOS POR CONTINENTES (1990-1999).
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Año |
Deslizamientos |
Terremotos |
Inundaciones |
Volcanes |
Vientos |
|
1990 |
6 |
57 |
66 |
2 |
147 |
|
1991 |
11 |
29 |
87 |
11 |
70 |
|
1992 |
17 |
26 |
60 |
5 |
89 |
|
1993 |
25 |
18 |
88 |
6 |
106 |
|
1994 |
5 |
20 |
78 |
8 |
58 |
|
1995 |
15 |
24 |
93 |
4 |
58 |
|
1996 |
24 |
11 |
73 |
5 |
66 |
|
1997 |
13 |
14 |
80 |
4 |
69 |
|
1998 |
23 |
17 |
94 |
4 |
73 |
|
1999 |
14 |
33 |
110 |
5 |
85 |
|
Total |
153 |
249 |
829 |
54 |
821 |
En los últimos 20 años, del siglo pasado, los desastres naturales - terremotos, ciclones tropicales, inundaciones y erupciones volcánicas - han cegado aproximadamente 3 millones de vidas en el mundo; han afectado adversamente, por lo menos, a 800 millones de personas adicionales, y han ocasionado pérdidas por más de 50.000 millones de dólares en daños a la propiedad (1,2)
En lo que va del Siglo XXI podemos señalar algunos Desastres importantes:
INDONESIA (sismo marino impredecible-tsunami no detectado oportunamente, diciembre 2004. Oficialmente se habla de 180 mil muertos. Producción social del riesgo: Elevada concentración demográfica y centralización de actividades productivas-turísticas en una de las zonas del planeta con mayor sismicidad)
NUEVA ORLÉANS (huracán “Katrina” 4, septiembre 2005. Evento totalmente predecible, incluso con advertencia modelística de la NASA en 2000. FALTA DE ORDEN DE EVACUACIÓN ANTICIPADA por parte de la FEMA. Desvío de recursos a la guerra de Iraq, destinados al mantenimiento de diques protectores de Nueva Orleáns. Ciudad bajo el nivel del mar y entre los Ríos Mississipi y el lago Pontchartrain. La Ciudad también está bajo el nivel de estos dos cuerpos de agua).
CUBA (sequías prolongadas y huracán “Dennis”, julio 2005. La interacción social y las prioridades gubernamentales, contribuyeron a enfrentar con éxito ambas contingencias. EVACUACIONES ANTICIPADAS)
SURESTE DE MÉXICO (huracán-tormenta tropical “Stan, predecible, octubre 2005. Los graves desastres están en relación con la ocupación habitacional de espacios que anteriormente correspondieron a cauces de ríos, así como con la GRAVE DEFORESTACIÓN por empresas privadas.)
SURESTE DE MÉXICO, OCCIDENTE CUBANO Y LA FLORIDA (huracán “Wilma” 4-5, mediados de octubre del 2005. Cancún registró una destrucción en más del 80% de su infraestructura hotelera, misma que fue construida en áreas completamente vulnerables; la voracidad inmobiliaria ha ido ganando terreno al mar. En Cuba hubo fuerte inundación en Pinar del Río y las provincias centrales, EVACUACIÓN ANTICIPADA; mientras que en La Florida también hubo muertos e infraestructura habitacional y turística destruida).
CACHEMIRA -Frontera con Pakistán, octubre del 2005. Sismo impredecible, casi 80 mil muertos.
Un desastre de grandes proporciones ocurre casi diariamente en el mundo y uno natural, que requiere apoyo internacional para las poblaciones afectadas, se presenta semanalmente (3).
Esta realidad, nos obliga, a reflexionar sobre la necesidad de realizar análisis de riesgos, ante los diferentes tipos de amenazas a las que estamos expuestos, para acometer medidas de prevención y mitigación de las consecuencias debidas a la presentación de fenómenos naturales extremos, sobre todo, si aceptamos con Noji (2000), que nuestro planeta estará expuesto a muchos riesgos naturales durante las próximas décadas:
1 millón de tormentas
100.000 inundaciones
Decenas de miles de deslizamientos de tierra, terremotos, incendios forestales y tornados
De cientos a miles de ciclones tropicales, huracanes, maremotos, sequías y erupciones volcánicas.
Nuestro país, Cuba, no esta exento de los efectos de estos eventos, ni de las consecuencias de los principales problemas ambientales globales. El territorio cubano, por su ubicación geográfica, esta expuesto a sufrir el impacto de diferentes tipos de fenómenos naturales extremos que pueden provocarnos victimas humanas, perdidas económicas y daños al medio ambiente. A pesar de los ingentes esfuerzos realizados, aun persisten los daños causados a la infraestructura y al ambiente, por ello el objetivo de este trabajo es hacer un llamado de atención sobre la necesidad de realizar investigaciones tendientes a establecer medidas de protección que eviten las pérdidas de colmenas ante la presentación de fenómenos naturales extremos. Durante siglos, la primera respuesta ante los desastres ha sido ayudar a los damnificados a suplir transitoriamente sus necesidades básicas, es decir, abrigo, vivienda, alimentos y agua. De lo que se trata es de proporcionar las condiciones para la sostenibilidad, prevenir, establecer una gestión de riesgos que nos evite las perdidas.
CONSECUENCIAS DE LOS FENOMENOS NATURALES EXTREMOS SOBRE LA APICULTURA.
Si bien es cierto que la producción apícola de nuestro país no determina su economía, es innegable que su contribución es considerable y que el desarrollo de la misma puede llegar a aportar un beneficio respetado en los ingresos nacionales, Además, cada año, surgen nuevos apicultores, lo que contribuye a lograr una mejor calidad de vida en el sector poblacional apícola.
Esta necesidad de lograr un desarrollo sostenido de la apicultura, lleva implícito la protección de las colmenas ante la presentación de fenómenos naturales extremos, lo cual nos motivo para realizar los comentarios que siguen:
La ocurrencia de un sismo de gran intensidad, puede no tener efecto directo importante en la producción apícola o quizás puedan caer algunas colmenas, lo cual seria insignificante. Indirectamente se pueden crear situaciones complejas, relacionadas con el almacenamiento y traslado de los productos generados por la apicultura, como son, la miel, cera y propóleos. También puede coincidir con la presencia de alguna patología grave de las colmenas que no pueda ser atendida por el servicio veterinario, por estar este ocupado en funciones urgentes debidas al evento. Si la enfermedad es una epizootia grave, entonces se corre el riesgo de que se propague, teniendo así lugar un nuevo desastre.
Entre las principales manifestaciones de los ciclones tropicales se indican los vientos destructores, las lluvias torrenciales, las inundaciones y la contaminación de las aguas.
Los ciclones tienen consecuencias nefastas para la apicultura. La colmena puede ser destruida por los fuertes vientos, puede ser inundada por las intensas y prolongadas lluvias. Si el mal tiempo se prolonga, la escasez de alimentos puede destruir o disminuir sensiblemente la población de abejas en la colmena, por ello hay que suministrar jarabe de azúcar o de miel diluida. Además se puede destruir la flora apicola existente en el lugar.
En la fase informativa es recomendable castrar las colmenas, dejándole buena reserva de miel, para mantenerla, en caso de enfrentar el ciclón, así se evitarían las posibles perdidas de miel, en caso de destrucción de las colmenas. El apicultor tiene que tener previsto que hacer con sus colmenas en caso de que el y su familia tengan necesidad de evacuarse por correr peligro sus vidas, ya sea por la debilidad o por la ubicación de su vivienda.
Una vez pasado el ciclón, el apicultor debe estar preparado para enfrentar la desfloración consecuente, por lo que debe recurrir a la alimentación artificial, con jarabe de azúcar o miel diluida, y de ser necesario al traslado de las colmenas hacia lugres menos afectados, aunque los ciclones afectan grandes áreas de un territorio, por lo que sus efectos se dejan sentir en zonas tan amplias que a veces resulta imposible lograr ayuda para el restablecimiento de las colmenas en el territorio o áreas cercanas, lo que hace mas compleja la etapa de rehabilitación.
El apicultor debe buscar en la memoria histórica los sitios en los cuales pueden ocurrir inundaciones y en los que estas nunca han tenido lugar, para en caso necesario realizar el traslado de sus colmenas. Las colmenas nunca deben estar en las márgenes de ríos o arroyos donde el desborde del cause pueda alcanzarlas ya que en ocasiones el desborde es repentino y nos sorprende, dejándonos solo las perdidas. En la temporada ciclónica, estas medidas deben extremarse. Además las colmenas no deben colocarse presa abajo.
La sequía es el fenómeno natural que más puede afectar la producción apicola. Su duración es incalculable. Lo más recomendable es el traslado del apiario a un sitio donde no haya sequía o esta sea menos intensa. Sin embargo esto no es siempre posible y entonces solo nos queda enfrentar la sequía. La alimentación artificial, ya que la carencia de néctar impide la alimentación natural, se impone. El suministro de agua potable en recipientes limpios y en cantidades suficientes es imprescindible para mantener la vitalidad de las colmenas, el extremarse en las buenas practicas de manejo, como evitar el crecimiento forzoso y velar por la semi-sombra de las colmenas entre otras, resulta necesario.
Durante la sequía, el área se torna mas vulnerable a los incendios, por lo que las colmenas deben estar en lugares protegidos contra estos o en su defecto, el apicultor deberá crear trochas con este fin.
Los incendios forestales no solo pueden afectar directamente a las colmenas, sino desbastar grandes áreas, disminuyendo drásticamente la alimentación natural de las abejas, lo que obligaría a suministrar alimentación artificial; tanto la quema como la tala indiscriminada de bosques para utilizar los suelos en la cría de animales o cultivos, disminuye el área de alimentación natural de las abejas, reduciendo sus niveles de producción.
CONCLUSIONES
1.- La apicultura esta expuesta a sufrir los efectos de los fenómenos naturales extremos, que pueden ocasionar pérdidas considerables que afectarían los niveles de producción y por tal motivo los ingresos económicos previstos.
2.- Es necesario desarrollar investigaciones que tiendan a establecer medidas de protección a los apiarios ante la ocurrencia de fenómenos naturales extremos para prevenir y mitigar las perdidas que sobre el sector pueden ocurrir.
3.- Cada productor debe realizar un análisis de riegos en sus apiarios, descubriendo las amenazas y vulnerabilidades a que esta expuesto para desarrollar medidas preventivas y de mitigación para proteger su producción.
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
Aneas de Castro, Susana D. (2000). Riesgos y peligros: una visión desde la geografía, Scripta Nova, revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, numero 60, Marzo, l8 pp., http://www.ub.es/geocrit/sn-60.htm
Ben Wisner, Ian D. (2002). “Vulnerabilidad. El entorno social, político y económico de los desastres”, Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina, septiembre, 32 pp., www.desenredando.org.
Editorial Academia. Ciudad de La Habana. Cuba
Guash H, F. y Col. (2002). Pilon, tierra que tiembla.
International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies. World disasters report. Dordrecht, The Netherlands: Martinus Nijhoff Publishers; 1993.
Kaplan, Robert. (1999). “Cooperación regional para reducir la vulnerabilidad ambiental y promover el desarrollo sostenible en Centroamérica”. bobk@iadb.org.
Noji EK. Progress in disaster management. Lancet 1994; 343:1239-40. P.1-124.
Dr. José Dearriba Concepción
Universidad de Granma. Cuba
Dr. Pablo Valerino Cambar
Universidad de Granma. Cuba.
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