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Producción de miel orgánica.
Palacio, A.(1); Bedascarrasbure, E.L. (2)
(1)
PROAPI-Universidad Nacional de
Balcarce. email:
palacio@vet.unicen.edu.ar
(2) Directot PROAPI-INTA EEA Famaillá–Facultad de Ciencias Veterinarias-UNCPBA.
La miel es una sustancia dulce producida por las abejas obreras a partir del
néctar de las flores y otras secreciones extraflorales, que recogen,
transportan, transforman y combinan con sustancias específicas y almacenan luego
en panales. Cuando este producto es obtenido a partir de un sistema de
producción sustentable en el tiempo, mediante el manejo racional de los recursos
naturales, sin la utilización de productos de síntesis química y a su vez estas
características pueden ser claramente identificadas por parte de los
consumidores, a través de un sistema de certificación estamos hablando de MIEL
ORGÁNICA, ECOLÓGICA O BIOLÓGICA.
La producción apícola tiene un importante impacto en la producción agrícola y
forestal por su acción polinizadora, contribuyendo a aumentar la productividad
de estos sistemas y aumentando la diversidad biológica. La práctica de la
apicultura orgánica tiene como objetivo lograr un máximo impacto positivo en el
medio ambiente y un mínimo impacto negativo sobre los productos apícolas.
Como en otras producciones las especificaciones técnicas certificables no
contradicen a las especificaciones obligatorias o reglamentarias sino que
tienen por objeto diferenciar el Producto Certificado de aquellos obtenidos en
producciones convencionales. Esta certificación puede ser utilizada como una
herramienta comercial para:
-
acceder a nuevos mercados
-
establecerse en mercados existentes
-
incrementar la venta de determinados
productos
-
lograr un valor agregado en los
productos.
En lo que se refiere a la certificación de la miel orgánica es necesaria la
aplicación de las bases establecidas en la Resolución 270/2000 de la SAGPyA
durante no menos de dos años consecutivos considerándose como tal al producto
del tercer año y sucesivos. Dicho período podrá ser reducido o extendido de
acuerdo a los antecedentes comprobables en cada situación particular por parte
de la empresa certificadora y con el consentimiento del SERVICIO NACIONAL DE
SANIDAD Y CALIDAD AGROALIMENTARIA.
El estatus orgánico de los productos apícolas está estrechamente vinculado a la
sanidad de las colmenas, al manejo general del apiario y a las condiciones micro
ambientales del área de pecoreo y por lo tanto de su alimentación.
La unidad de manejo del establecimiento apícola es el apiario, o lugar físico de
asentamiento de un grupo determinado de colmenas y/o núcleos. Los mismos deberán
estar en zonas silvestres o en zonas con cultivos orgánicos certificados y a
una distancia superior a 1,5 kilómetros de áreas con cultivos convencionales.
La distancia hacia otras fuentes de contaminación (poblaciones, fábricas, etc.)
no deberá ser inferior a 3 kilómetros. Estos apiarios pueden ser fijos o
transhumantes debiendo cumplir en cualquier caso los requisitos establecidos.
Asimismo, es factible la coexistencia de un sistema productivo convencional y
uno orgánico en el mismo o varios establecimientos de un productor.
Las colmenas, núcleos y/o paquetes que ingresen en el sistema deberán provenir
de establecimientos orgánicos certificados. En el caso de provenir de
establecimientos convencionales o por caza de enjambres deberán cumplir un
proceso de transición. La duración de este período está relacionada con el tipo
de materiales que se utilizan para la instalación, fundamentalmente el origen de
la cera, ya que en todos los casos que se utilice cera convencional el período
de transición será de al menos un año. Esta es una de las principales limitantes
en la producción de miel orgánica. Solo pueden ser utilizadas láminas de cera de
origen ecológico producida en el mismo establecimiento o de cera ecológica
externa certificada y es permitido el uso de cera convencional de origen
confiable exclusivamente durante el período de transición. La cantidad de cera
que proviene de la fundición de opérculos y/o de cuadros propios no es
suficiente para cubrir los requerimientos de un establecimiento orgánico en
etapa de crecimiento. Por otra parte, el uso masivo en la apicultura argentina
de productos de síntesis para el control del ácaro Varroa destructor,
fundamentalmente piretroides que tienen una alta afinidad por la cera (productos
lipofílicos) dificulta la obtención de cera orgánica certificada externa al
establecimiento.
En lo que respecta a los materiales inertes a ser utilizados en esta producción,
no representan una limitante ya que la normativa indica que deben ser naturales
y no contaminantes al medio ambiente, autorizando el uso de revestimientos
vegetales. El uso de material de madera revestido con aceite de lino es una
buena opción que se ajusta a los requerimientos y permite la preservación de los
materiales. No es permitido el uso de coberturas de síntesis química o que
incluyan metales pesados.
El manejo de las colmenas y la extracción de la miel deben realizarse de tal
manera que permita que cada colonia después de la
cosecha de miel, acumule sus propias reservas y que las mismas sean suficientes
para la supervivencia de la colonia hasta las primeras entradas de néctar en la
zona. No está permitida la alimentación con jarabes con fines de sustitución o
incentivación. Solo se permite el uso de jarabes de azúcar de caña certificada
ecológica o miel orgánica en aquellos casos en que por falta de alimento se vea
amenazada la subsistencia del colmenar. Esta práctica deberá ser autorizada por
la entidad certificadora en carácter de extraordinaria y solo podrá realizarse
durante el período de letargo de las colmenas (lejos de la mielada). El uso de
miel certificada ecológica en la alimentación de las colmenas debería realizarse
luego de asegurarse de la ausencia de esporas de Paenibacillus larvae larvae
mediante análisis de esas mieles para evitar la diseminación de la enfermedad
Loque americana en los apiarios.
En lo que respecta al manejo sanitario, al igual que en otras producciones
orgánicas deberá basarse en la prevención de las enfermedades facilitado por una
revisión periódica, la identificación individual de las colmenas y el uso de
registros profilácticos.
La normativa hace referencia a la elección de razas resistentes y adaptadas a la
zona. El PROAPI se encuentra trabajando desde 1992 en un Programa de
Mejoramiento Genético cuyo principal objetivo ha sido la obtención de abejas
adaptadas a diferentes ambientes con alta prolificidad de las reinas, bajo
comportamiento defensivo y buena tolerancia a las enfermedades de la cría. En lo
que se refiere a este último punto se han obtenido líneas de abejas con alto
comportamiento higiénico, que es la capacidad de las abejas de detectar,
desopercular y retirar cría muerta del interior de las celdas, disminuyendo la
masa infectante dentro de la colonia. El uso de reinas nuevas y que presenten
esta característica facilita el manejo de los apiarios en los establecimientos
orgánicos, donde esta prohibido el uso de medicamentos de síntesis para el
control de enfermedades (antibióticos, acaricidas, fungicidas, etc.). Por otra
parte, la recuperación de colonias afectadas por Loque americana o cría
yesificada utilizando el método de cepillado y /o formación de paquetes
sanitarios.
En lo referente a Varroasis, la normativa recomienda no utilizar tratamientos
curativos con bajos niveles de parasitismo, quedando explicitamente prohibido
cualquier tratamiento preventivo o sistemático. Sin embargo, es ampliamente
conocido que en zonas de clima templado es muy difícil mantener niveles
poblacionales bajos de este ácaro sin la aplicación de una estrategia de
control. Actualmente existen en el mercado productos orgánicos que están
autorizados para ser utilizados en colonias para la producción de miel orgánica.
Los principios activos más comúnmente utilizados son el ácido fórmico y los
aceites esenciales. El PROAPI ha desarrollado productos acaricidas en base a dos
ácidos orgánicos:
BeeVar®: formulado con ácido fórmico en base gel. Se presenta en bandejas que
permiten una liberación lenta del producto asegurando una permanencia en la
colmena prolongada en el tiempo. Esto representa una de las más importantes
ventajas en relación al uso de ácido fórmico líquido. Se recomienda su uso con
temperaturas superiores a los 15 ºC para facilitar su evaporación. Se utiliza
fundamentalmente en primavera y otoño.
OxaVar®: formulado con ácido oxálico en polvo hidrosoluble para disolver en agua
destilada. Se administra en forma de jarabe y su formulación impide una rápida
evaporación del agua, no es ingerido por las abejas. Alto poder acaricida. Se
recomienda su uso cuando hay poca cría en la colonia. Se utiliza
fundamentalmente en otoño e invierno.
En aquellos casos en que por cualquier motivo, los métodos naturales para el
control de enfermedades no resulten efectivos y el riesgo de perder las colonias
sea inminente, las mismas podrán ser tratadas con medicamentos de síntesis. Para
esto las colonias deben ser aisladas en un apiario de aislamiento o cuarentena
también llamado lazareto que debe estar lo suficientemente alejado de los
apiarios de producción orgánica.
(*) Publicado en Horizonte
Agroalimentario - Publicación de Difusión Técnica de la Estación Experimental
Famaillá "Roberto Fernández de Ullivarri" del INTA. Año 2 / Nº 5 / Septiembre de
2001
Fuente: ApiNetLA: Red Apícola
Latinoamericana - http://www.apinetla.com.ar
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