Se desconoce si esa
proteína relacionada con el envejecimiento existe en los humanos
Una investigación
desarrollada en la universidad canadiense de Laval ha identificado a una
proteína directamente relacionada con en envejecimiento, ya que su presencia
es capaz de acortar o de alargar la vida de una mosca. Se trata de una de las
proteínas conocidas como del shock térmico, la Hsp22, de la que no se tiene
constancia de que exista en los humanos. El descubrimiento ayudará al
tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas y nos prepara para su
manejo en caso de que la Hsp22 u otra equivalente controlen la longevidad en
las personas. Por Eduardo Martínez.
Investigadores de
la Facultad de Medicina de la Universidad de Laval, en Canadá, han conseguido
aumentar un tercio la vida de las moscas drosofilas, según refieren en un
artículo publicado en la revista de la FASEB (Federation of American Societies
for Experimental Biology).
Esta prodigiosa
extensión de la longevidad estaría relacionada con una única molécula, la
Hsp22. Merced a la sobre expresión de esta proteína, las drosofilas del
experimento, que viven normalmente 60 días, prolongaron su existencia hasta 80
días.
Lo más sorprendente
es que las moscas que prolongaron su existencia no vivieron con decrepitud ese
tiempo añadido a sus vidas, sino que la sobre expresión de la proteína
permitió el mantenimiento de la actividad locomotriz más allá del período
normal de una drosofila media, así como aumentar su resistencia al estrés
oxidante y térmico.
Según los autores,
la longevidad natural también puede reducirse suprimiendo la molécula Hsp22,
lo que confirma su relación con los procesos de envejecimiento, aunque no por
ello pueda ser considerada como la molécula de la eterna juventud.
Proteína del shock
térmico
Más bien se trata
de una proteína como cualquier otra. La Hsp22 forma parte de las proteínas
conocidas como del shock térmico y son producidas por las células sometidas a
cualquier tipo de estrés.
Las proteínas del
shock térmico (Hsp) se encuentran en todas las células y cumplen diversas
funciones: colaboran en los procesos de formación de las proteínas, así como
en los de degradación o reparación de proteínas anormales.
Cuando las células
son sometidas a distintos estímulos como el estrés del shock calórico,
radiaciones, diversas drogas, infecciones virales, etc, las Hsp se
sobreexpresan y protegen a las células, haciéndolas más resistentes.
Hasta ahora las Hsp
se habían asociado a procesos degenerativos del organismo, resistencia a las
drogas médicas e incluso a procesos inmunológicos, por lo que el estudio de
los investigadores canadienses arroja nueva luz sobre su naturaleza y
capacidad de influencia sobre el ciclo de la vida.
Propiedades vitales
Han sido estas
propiedades de las Hsp las que llevaron a los investigadores canadienses a
fijarse en la Hsp22 como posible factor de longevidad o envejecimiento, ya que
por su naturaleza estaría asociada a la generación de radicales libres en las
células, que contribuyen al envejecimiento.
Lo que ha
demostrado el experimento canadiense es que una proteína como la Hsp22 puede
proteger a las células del estrés oxidante y en consecuencia de los daños
relacionados con el envejecimiento. Asimismo, el experimento ha confirmado la
importancia de algunas células del sistema nervioso en los procesos de
envejecimiento.
Tal como destaca al
respecto un comunicado de la Universidad de Laval, lo sorprendente es que
todavía no se sabe si la proteína Hsp22 existe en el hombre, por lo que es
prematuro interpretar este descubrimiento como una contribución directa al
aumento de la longevidad humana.
La principal
aplicación del experimento, según sus investigadores, es el tratamiento de las
enfermedades neurodegenerativas, relacionadas con determinados comportamientos
de las proteínas.
Puede también que
este trabajo ayude a controlar la expresión de la Hsp22 o de su equivalente en
el organismo humano, lo que sí tendría gran repercusión sobre la pretendida
extensión de la longevidad de nuestra especie.