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Métodos de Aplicación de Vacunas
Rua Luis Fernando Rodrigues
Fort Dodge Saúde Animal Ltda
|
Salud y manejo sanitario
de las aves de corral
Sainsbury
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La producción de aves en confinamiento y de manera intensiva
–característica principal de la avicultura industrial– aunada a la
genética enfocada a la obtención de mejores resultados de rendimiento,
crea la necesidad de controlar las enfermedades rigurosamente.
Con el alto precio de los productos farmacéuticos, la industria tiende
a reducir considerablemente los esquemas curativos, siendo preferible
el uso de métodos profilácticos evitando –en la medida de lo posible–
los tratamientos medicamentosos. Los métodos preventivos o
profilácticos comprenden una serie de medidas sanitarias y de higiene,
como el aislamiento de las parvadas, los sistemas de producción todo
dentro – todo fuera, la limpieza, la desinfección, la práctica de
dejar vacías las casetas entre parvadas, el control sistemático del
tránsito en la granja y las vacunaciones.
Todos estos métodos son importantes en el control de las enfermedades
y sería difícil decir si alguno destaca más que otro, pues todos se
interrelacionan.
Vacunas y Bacterinas
Las vacunas y bacterinas no son otra cosa un virus o bacterias
atenuados o inactivados en laboratorio. Estos microorganismos se
administran a las aves con la finalidad de prevenir la aparición de
enfermedades o por lo menos de los síntomas indeseables de las mismas
como es la mortalidad, diarrea, estornudos, estertores, etc.
De manera general, las vacunas se pueden clasificar de acuerdo con su
grado de atenuación en suaves o fuertes, cada una de las cuales está
indicada para una situación determinada.
Cuando se vacuna a un ave, todo su aparato inmunocompetente (o de
defensa) se movilizará para reconocer al virus o bacteria presente en
la vacuna, que en este caso es un invasor al organismo del animal.
Este agente será atacado y de alguna manera expulsado o muerto por el
aparato inmunocompetente. Después de este proceso, el organismo del
ave guardará en ciertas células de memoria información sobre el
invasor y la archivará.
De esta manera el animal estará apto para defenderse eficazmente y
responder en forma adecuada a una segunda agresión causada por el
mismo agente, principalmente las bacterias y virus patógenos
encontrados en el campo.
Vías de Administración
Existen en la práctica varios métodos de vacunación empleados en la
avicultura industrial. La finalidad de estos métodos es proporcionar a
cada animal una dosis efectiva de la vacuna. Cada frasco del biológico
posee un número finito de microorganismos, que precisan ser manejados
adecuadamente durante la aplicación de la vacuna a la parvada.
Las vías de administración se pueden clasificar en individuales o
masivas. De manera general, las vacunas individuales proporcionan una
mejor protección, aunque la mano de obra es más costosa. La vacunación
masiva es más ventajosa en lo referente a la mano de obra, pero no
proporciona un nivel de protección uniforme
Vías de administración individuales:
1. Ocular
2. Nasal
3. Punción a través de la membrana del ala
4. Inyectable
Vías de administración masiva:
5. Agua de bebida
6. Aspersión
Además, desde otro punto de vista podemos clasificar a las vacunas en
dos grupos:
•Vacunas vivas: Que pueden ser congeladas (para uso en la incubadora)
o liofilizadas (para uso en la incubadora o en el campo). N. del T.:
Si se trata de bacterias se llaman vacunas vivas, pero si se trata de
virus se les conoce como vacunas activas.
•Vacunas inactivadas: Que pueden tener un vehículo acuoso u oleoso.
N. del T.: Las vacunas elaboradas con bacterias muertas se denominan
bacterinas, pero si contienen virus se les conoce como vacunas
inactivadas.
A. VACUNAS VIVAS
Las vacunas vivas o activas se utilizan ampliamente en la avicultura y
confieren protección en un lapso menor.
Son innumerables los tipos de vacunas utilizadas y por tratarse de
microorganismos vivos o activos, requieren cuidados especiales que
varían dependiendo del agente de que se trate. De manera general los
virus activos son sensibles a los siguientes factores:
•Calor
•Humedad
•Rayos solares
•Niveles extremos de pH
•Desinfectantes
•Detergentes
•Metales pesados
Administración en el agua de bebida
El método de administración de vacunas en el agua de bebida es el más
empleado en la avicultura. Es económico y práctico, por lo que
representa mayores ventajas, aunque es menos confiable pues está
sujeto a múltiples errores.
Cuando se utilice este método, se deberá prestar especial atención al
volumen de agua utilizado para que la mayoría de las aves beban el
virus vacunal.
La cantidad de vacuna que se debe preparar varía dependiendo de la
edad de las aves, la temperatura ambiental, el tipo y espacio de
bebedero, el nivel de sed que tengan las aves después de ayuno
hídrico, las condiciones ambientales generales y la calidad de la
ración que reciban los animales.
Para que la gran mayoría de las aves beba el agua vacunal, es
necesario que exista suficiente espacio de bebedero para ellas y que
se interrumpa el suministro de agua de bebida de una a dos horas antes
de la vacunación.
Esta interrupción del suministro de agua estimulará la sed y hará que
los animales acudan al bebedero. Cuando se vaya a administrar una
vacuna en el agua de bebida, el tiempo de ayuno hídrico también
variará dependiendo de la temperatura.
Todo el proceso de la vacunación deberá tardar de una a dos horas y lo
mejor es realizarlo durante la mañana. En caso de que las aves tarden
más de dos horas en ingerir el agua que contiene la vacuna se deberá
revisar tanto la cantidad de agua utilizada como las horas de dietado
de agua previas a la vacunación.
Es importante la adición de leche en polvo descremada al agua que
contendrá la vacuna antes de diluirla, pues las proteínas de la leche
son capaces de neutralizar los residuos de desinfectantes y también de
proteger al virus contra la presión osmótica, que es un choque físico
causado por la dilución del virus en una gran cantidad de agua.
Es importante recordar que los desinfectantes inactivan a los virus y
son perjudiciales para el proceso de vacunación. Es por ello que el
agua utilizada para la vacunación no deberá contener desinfectantes,
principalmente cloro que se utiliza comúnmente para tratar el agua de
las granjas. Es conveniente lavar los bebederos sólo con agua antes de
la vacunación.
Las recomendaciones generales para una vacunación en el agua de bebida
son las siguientes:
•Interrumpir el uso de medicamentos y desinfectantes en el agua desde
24 horas antes de la vacunación y no volver a usarlos sino hasta 24
horas después de haberla terminado
•Usar agua no clorada
•Lavar los bebederos sólo con agua
•Usar suficientes bebederos para que por lo menos dos terceras partes
de las aves puedan beber al mismo tiempo
•Interrumpir el suministro de agua de una a dos horas dependiendo de
la temperatura ambiental
•Agregar leche en polvo descremada (2 g/litro) antes de diluir la
vacuna
•Verificar que el pH del agua esté entre 5.5 y 7.5
•Seguir correctamente las instrucciones y usar agua a una temperatura
cercana a los 20°C
Cuando se esté vacunando aves en piso, conviene caminar entre ellas
durante la vacunación.
El éxito de la vacunación al agua de bebida dependerá de los
siguientes factores:
•Proporción correcta entre el número de aves y el espacio de
bebederos
•Calidad del agua
•Condiciones ambientales
•Ayuno hídrico
Aspersión
De manera general, este método se utiliza para el control de
enfermedades respiratorias. Normalmente se emplea está vía en las
vacunaciones de refuerzo y es bastante eficaz para estimular la
inmunidad local, toda vez que tiene contacto directo con los tejidos
nasales, orales y con la conjuntiva ocular.
Actualmente, con el desarrollo de los equipos apropiados, este método
también ha ganado popularidad para la aplicación de vacunas contra la
infección de la bolsa de Fabricio en el campo.
Dado que la inmunidad se establece rápidamente en los tejidos
respiratorios, éste es el método preferido en caso de brote, donde es
necesario vacunar a las parvadas con el problema y a las vecinas.
El tamaño de la gota de aspersión es extremadamente importante, pues
existe una relación directa entre este factor y la penetración del
virus en el tracto respiratorio.
Cuando trabajamos con gota fina, el virus penetrará más profundamente
en el tracto respiratorio, brindando una mejor protección, aunque el
riesgo de reacción posvacunal es también mayor.
Es recomendable mezclar la vacuna con el diluente apropiado y agua
destilada. El diluente apropiado consiste en una solución de
glicerina, cuya función es uniformar el tamaño de las partículas
vacunales y facilitar la distribución del virus entre la parvada.
De manera general, las recomendaciones para una buena vacunación son
las siguientes:
•Entrenar a los operadores para un buen manejo del aspersor
•Realizar la vacunación de preferencia durante la mañana
•Preparar la vacuna con el diluente adecuado y agua destilada
•Cerrar las cortinas de la caseta y pagar la ventilación
•En granjas abiertas no vacunar si hay viento
•Encender el aparato y caminar lentamente entre las aves, haciendo
que la nube de aspersión quede cerca de 15 centímetros de la parte
frontal de las jaulas
•Después de la vacunación mantener las cortinas cerradas y los
ventiladores apagados durante 20 minutos
La vacunación por aspersión es un método excelente en la prevención de
las enfermedades respiratorias y su costo de aplicación es sumamente
bajo. No obstante, si las aves están infectadas con Mycoplasma o
coliformes, pueden ocurrir reacciones posvacunales indeseables de
carácter respiratorio.
Este método de vacunación se recomienda para la prevención de la
enfermedad de Newcastle, la bronquitis infecciosa y –más
recientemente– la infección de la bolsa de Fabricio. Durante la
aplicación se recomienda que los operarios se protejan los ojos con
una máscara y gafas especiales, pues el virus de la enfermedad de
Newcastle puede causar conjuntivitis en el hombre.
Vía ocular
Éste es sin duda el sistema de vacunación más confiable. Se puede
asociar con alguna práctica de manejo como recorte de pico, pesaje,
selección, transferencia, etc. Se recomienda contar con personal
entrenado y usar buenas prácticas de manejo. Para esta vacunación se
utiliza un gotero calibrado a 0.03 ml. Se agrega a la vacuna un
diluente coloreado y se deposita una gota de esta preparación sobre el
globo ocular del ave. Es necesario que la vacuna sea absorbida después
de su aplicación. El diluente viene provisto de un colorante para ver
con más facilidad el proceso y certificar que el animal quede bien
vacunado, pues las aves vacunadas correctamente presentan el paladar
teñido con el diluente.
Una persona bien entrenada es capaz de vacunar cerca de 600 aves por
hora, utilizando este método.
Recomendamos su uso en las vacunaciones contra la enfermedad de
Newcastle, la bronquitis infecciosa y la infección de la bolsa de
Fabricio.
B. VACUNAS INACTIVADAS
Las vacunas oleosas desempeñan un papel importantísimo en la industria
avícola. Su uso estimula un alto nivel de protección inmunológica y de
larga duración. En las granjas de reproductoras permiten la protección
de la progenie mediante anticuerpos maternos, desde el primer día de
edad.
Una emulsión es una mezcla estable de dos líquidos incompatibles.
Estas vacunas no son los únicos productos en los que se utiliza una
emulsión. Por ejemplo, la leche, el látex, la mayonesa, etc. son
productos emulsificados. Las vacunas oleosas están compuestas con
aceite, agua (que contiene al antígeno) y surfactantes. La fase
acuosa, en la que va incluida el material antigénico se dispersa en la
mezcla en forma de glóbulos microscópicos y se le denomina fase
interna o discontinua. El aceite envuelve a los microglóbulos de agua
y se llama fase externa o continua. La mayoría de las vacunas oleosas
contiene aceites minerales que no son metabolizables. Los surfactantes
se agregan a las dos fases para ayudar a formar la emulsión y dar
estabilidad a la mezcla.
Preparación y almacenamiento
Este tipo de vacunas se debe almacenar entre 2 y 7°C. Es necesario
evitar la congelación y el calentamiento. La negligencia durante el
almacenaje de las vacunas oleosas hará que se rompa la emulsión,
terminando así con la vida de la vacuna. Estos productos tienen cuatro
apariencias diferentes:
a. normal
b. cremosa
c. antígeno sedimentado
d. emulsión rota o blanco mate – homogéneo
La apariencia blanco mate se percibe normalmente cuando el contenido
de antígeno es alto, cuando las vacunas son múltiples o cuando los
antígenos son preparados en tejidos. Esta apariencia blanco mate es
normal para estos productos. La apariencia cremosa se presenta cuando
se ha utilizado un exceso de aceite en la preparación de la vacuna.
Estas vacunas cremosas normalmente tienen dos capas, una superior de
apariencia transparente o ligeramente blanca, y la otra inferior de
apariencia correcta. Este es un proceso normal que ocurre durante el
transporte del producto. Si la vacuna se agita suavemente, recuperará
su apariencia habitual y –posteriormente durante el almacenaje– es
posible que no vuelva a adoptar la apariencia cremosa. La
sedimentación se presenta en las vacunas con un alto contenido de
antígeno.
Los pequeños glóbulos de agua (que contienen al antígeno) rodeados por
el aceite son más pesados que aquél. Es por ello que el agua se
deposita en el fondo del frasco. La vacuna se verá blanca de arriba a
abajo oscureciéndose en el fondo del frasco. No se trata de una
emulsión rota. Este producto se debe agitar suavemente antes de
usarlo. Una emulsión rota (cortada o quebrada) ocurre cuando se separa
la fase acuosa de la oleosa. En este caso las dos capas estarán bien
marcadas: Una de color blanco como si se tratase de una emulsión
normal y la otra entre beige y café, en el fondo del frasco.
Recordemos que una emulsión oleosa está compuesta por diminutas gotas
de agua cubiertas por una capa de aceite. Esta composición se puede
destruir en caso de sobrecalentamiento o congelación del producto. Si
se agita una emulsión rota, recuperará la apariencia normal, pero al
cabo de unas horas volverá a presentar el aspecto cortado. En este
caso el producto se deberá desechar pues –si se usa– producirá
inicialmente una gran respuesta inmunológica pero de muy corta
duración.
Antes de utilizar cualquier vacuna emulsionada, es necesario sacarla
del refrigerador y permitir que se caliente lentamente hasta alcanzar
la temperatura ambiental (25°C). No se debe usar calor artificial ni
exponer el producto a los rayos solares. Es posible sacar la vacuna de
la nevera la noche anterior al día en que se planea utilizarla y de
esta forma aumentará su temperatura lentamente durante la noche. Las
vacunas oleosas se deben agitar suavemente antes de usarlas. Es
necesario desprender la etapa metálica y desinfectar el tapón con
alcohol. Vacunar a las aves utilizando una jeringa estéril y aplicando
una dosis completa a cada animal.
MÉTODO DE APLICACIÓN
Para lograr el máximo potencial de las vacunas, es necesario inyectar
a cada ave con una dosis completa. La vacuna se puede administrar por
la vía intramuscular (IM) en la pechuga, en el ala, en la pierna o en
el muslo, o subcutánea (SC) en el cuello o en el pliegue inguinal. En
caso de inyección subcutánea deberemos utilizar una aguja 10x10 ó
10x8. Se deberá emplear el mismo tipo de aguja para la aplicación
intramuscular.
Cuello: Se debe levantar la piel de la región dorsal del cuello para
crear una pequeña bolsa entre ella y el músculo subyacente. La aguja
se deberá insertar entre la piel y dicha bolsa, apuntando hacia el
cuerpo del ave. El punto de la inyección debe ubicarse en el tercio
medio del cuello y en la línea dorsal media. Primero se sentirá una
resistencia al atravesar la piel con la aguja, pero después se podrá
manipularla libremente, una vez que se encune en el área subcutánea.
Si no se siente la aguja libre, esto indica que se encuentra en la
piel, en los músculos o en la espina dorsal. Debemos evitar la
inyección de la vacuna en los músculos del cuello, en la piel
(intradérmica) o demasiado cerca de la cabeza.
Pechuga: La vacuna se deberá inyectar entre los músculos pectoral
superficial y pectoral profundo, alrededor de 2 a 4 centímetros hacia
un lado del hueso. La aguja se deberá dirigir con cuidado en un ángulo
de 45° hacia el cuerpo, lo cual ayuda á a evitar atravesar la capa de
músculo con la aguja e inyectar el producto en la cavidad corporal.
Pierna: cuando utilizamos el músculo de la pierna para la vacunación,
la inyección se deberá realizar en la región lateral del músculo, del
lado externo de la pierna. En Brasil, este método se utiliza casi
exclusivamente en gallinas ponedoras comerciales en jaulaNT al
portugués). Debemos evitar las venas, nervios y huesos.
Ala: el músculo del ala se puede usar en forma alternativa como lugar
de inyección intramuscular, la cual se aplica en el músculo grande del
ala o debajo de ésta. La aguja debe apuntar en dirección al cuerpo,
evitando venas y huesos.
Muslo: La aguja se dirige hacia un lado del hueso , apuntando hacia el
cráneo. Es necesario tener mucho cuidado de no sacar la aguja
demasiado rápido, pues se podría producir el derrame de la vacuna
fuera del lugar de la inyección.
Siempre queda la duda sobre cuál es el mejor lugar para que la vacuna
estimule una mayor inmunidad. Las investigaciones científicas han
demostrado que todos los lugares comunes de inyección dan resultados
similares y aceptables, siempre y cuando la vacuna se aplique con
propiedad. Mutalib et al., encontraron sólo diferencias menores en la
producción de anticuerpos en las aves vacunadas en la pierna, la
pechuga, el ala o el cuello con una vacuna contra la enfermedad de
Newcastle. Además, no encontraron diferencias significativas cuando
las muestras se sometieron a la prueba de ELISA ni cuando se expuso a
las aves al desafío. Al seleccionar el sitio de aplicación, debemos
prestar atención a la facilidad de inyección, la reacción local y la
seguridad del personal.
La organización de un análisis comparativo de los sitios de aplicación
para cada granja puede resultar de gran beneficio.
Conclusiones
•No existe un programa de vacunación único, pues éstos deben ser
elaborados para cada situación específica y varían entre las
diferentes regiones y empresas, e incluso entre los técnicos.
•Muchas veces intentamos resolver problemas con el solo uso de
vacunas, olvidando los principios básicos de higiene y profilaxis.
•Siempre debemos tener en mente a la vacunación como un método de
control, aunque no es lo más indicado para todas las enfermedades.
•Todo programa de vacunación se debe someter a un análisis riguroso
con respecto a sus beneficios directos. Los programas también se deben
evaluar durante monitoreo serológico, pero vale la pena destacar que
–aunque la serología es un buen indicador– los resultados de
producción al final del ciclo serán sin duda los mejores parámetros.
Referencias
•Manfredini, R. A. Vías y métodos de aplicación de vacunas en frangos
de corte, informativo Salsbury Laboratorios Ltda
•Lovell, Y. J.; Método de inyección: vacunas oleosas, Prevent News,
julio 1998, año I, número 14