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Vacunas y
Vacunación en Avicultura
Alberto Bernardino / Alberto Y Inoue
Fort Dodge
Saúde Animal Ltda.
|
Salud y manejo sanitario
de las aves de corral
Sainsbury
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El objetivo de
implantar un programa de vacunación en una granja es poder controlar un gran
número de enfermedades que afectan a las aves –principalmente cuando están
confinadas– estimulando la producción de defensas por el propio organismo del
animal.
Vacunamos
contra aproximadamente 10 enfermedades, con un total aproximado de 20
vacunaciones que comienzan desde el momento en que nace el ave –en la
incubadora– hasta el final de la etapa de desarrollo, donde se completa el
programa. De esta manera tenemos índices sumamente bajos de mortalidad y
desecho, tanto durante el desarrollo como durante la producción, donde
experimentamos también menos problemas relacionados con la calidad del huevo.
Actualmente,
con la evolución de los métodos de producción intensiva, el control de las
enfermedades mediante vacunación es lo más aceptado, cuando pensamos en
condiciones de avicultura industrial. Los métodos de erradicación de las
enfermedades son bastante costosos y son más aplicables para enfermedades de
origen bacteriano, como por ejemplo la micoplasmosis y la coriza infecciosa.
Los programas
de vacunación presentan numerosas variables, pues no existe uno que se pueda
generalizar para todas las empresas, sino que más bien se deben elaborar con
base en la información y las necesidades locales.
Las granjas de
edades múltiples facilitan la presentación de diversas entidades patológicas
como la bronquitis infecciosa, la enfermedad de Enfermedad de Newcastle, la
coriza infecciosa, etc. El éxito en la granja no sólo depende del programa de
vacunación para restringir la presentación de las enfermedades, sino que lo hace
principalmente de otros factores tales como la nutrición, el manejo y la
bioseguridad. El éxito de un programa de vacunación está directamente ligado a
la interrelación de tres factores, a saber: vacuna, aplicación y respuesta del
ave.
Vacuna
Debe estimular
a las aves para que produzcan anticuerpos activos, causando poco o ningún efecto
secundario indeseable. La mayoría de las vacunas se debe almacenar en
refrigeración (entre 2 y 8° C) y se pueden dividir en dos categorías: vacunas
vivas o activas y vacunas muertas o inactivadas. (N. del T.: Si se trata de
productos vivos elaborados con bacterias se les denomina vacunas vivas,
mientras que si contienen virus se les conoce como vacunas activas.
Los productos inmunizantes elaborados con bacterias muertas se llaman bacterinas,
mientras que los productos virales deben recibir el nombre de vacunas
inactivadas y no “virus muertos” como mucha gente los conoce).
De manera
general, un programa básico de vacunación para aves de longevas (como son las
ponedoras y las reproductoras) se inicia con el uso de vacunas activas en varias
aplicaciones, seguidas de productos inactivados, que generalmente se inyectan
por la vía intramuscular y proporcionan títulos elevados y duraderos, con una
respuesta más constante de la parvada a la vacunación. Las vacunas elaboradas
con virus activos también se pueden utilizar en aves adultas, principalmente
para el estímulo local contra la bronquitis infecciosa y la enfermedad de
Newcastle.
Debemos tener
cuidado durante el transporte y el almacenamiento de las vacunas para evitar que
pierdan su potencia y siguiendo las normas de la etiqueta, evitaremos también la
aparición de reacciones posvacunales, garantizando el aprovechamiento óptimo de
las vacunas.
Respuesta del
animal
Durante los
primeros días de vida, las aves estarán protegidas por las defensas procedentes
de su madre, lo que llamamos inmunidad pasiva. Con el correr del tiempo, el
aparato inmunocompetente del pollo se va desarrollando hasta que a las 2 ó 3
semanas de edad alcanza la madurez. Este es el sistema que estimulamos con el
programa de vacunación y su respuesta será mejor mientras mejor se encuentre la
salud del animal. Es por ello que el resultado de una vacunación realizada en
forma correcta está relacionado directamente con el estado sanitario de la
parvada. Si las aves tienen problemas infecciosos, deficiencias nutricionales,
intoxicaciones, problemas de manejo causantes de estrés (aglomeración, falta de
agua o de alimento, etc.), tendrán una respuesta inmune deficiente. El control
de estos factores de inmunosupresión nos permite lograr una mejor respuesta con
las vacunaciones.
El grado de
inmunidad pasiva también puede interferir en la vacunación, por lo que la
práctica de revisar sus niveles nos permite seleccionar el tipo adecuado de
vacuna y fijar una mejor fecha para la primovacunación contra cada enfermedad.
Aplicación de
la vacuna
Ésta es la
manera en que haremos que las aves entren en contacto con el biológico. En el
proceso de administración debemos tratar de no cometer errores, que pueden
ocurrir principalmente por falta de comunicación y descuido en el momento de la
aplicación. Las vías de administración se pueden clasificar de la siguiente
manera:
1. Masivas.
Cuando vacunamos un gran número de aves en un tiempo breve (ejemplo, en el agua
de bebida o por aspersión).
2.
Individuales. En este caso vacunamos a los animales uno por uno. Esta vía cuesta
más trabajo pero brinda una mayor seguridad sobre la uniformidad de la
vacunación (ejemplos: ocular, nasal, punción a través de la membrana del ala, e
inyectable o parenteral).
Es necesario
considerar varios factores al diseñar un calendario de vacunación y –dado que en
la avicultura todos los detalles son de gran importancia– siempre conviene
verificar algunos aspectos antes de realizar la vacunación, por ejemplo:
Incidencia de
enfermedades en la región: En ciertas regiones se presentan mayores
niveles de desafío con determinadas enfermedades. Algunas de las cuales inciden
mas durante la fase de desarrollo o recría, como ocurre con la infección de la
bolsa de Fabricio, la enfermedad de Enfermedad de Newcastle, la bronquitis
infecciosa, viruela y la enfermedad de Marek, mientras que otras son comunes
durante la fase de producción como el cólera aviar, la micoplasmosis, la coriza
infecciosa y la encefalomielitis.
Anticuerpos
maternos: Las reproductoras se infectan o se vacunan con diversos agentes y
responde a la infección o a la vacunación produciendo anticuerpos, mismos que
serán transmitidos mediante el saco vitelino a los pollos recién nacidos. En el
caso de la infección de la bolsa de Fabricio (enfermedad de Gumboro), la
bronquitis infecciosa y la enfermedad de Newcastle, los anticuerpos maternos
pueden neutralizar al virus vacunal, por lo que es necesario esperar a que
dichos anticuerpos desciendan de manera natural para que la vacunación sea
eficiente.
En los
experimentos realizados por Box, quedó demostrado que la declinación natural de
los niveles de anticuerpos maternos en las aves Leghorn es más lenta que en el
pollo de engorda.
Manejo: Es
común para la vacunación se aprovechen otras prácticas de manejo tales como el
recorte del pico, la determinación del peso de la parvada, la transferencia de
una caseta a otra, etc. Para la aplicación individual de las vacunas es
preferible que el ave esté ya alojada en el rodete de crianza, corral, batería o
jaula, lo cual facilitará el manejo. El personal que ejecuta la mano de obra en
la granja también debe estar consciente de la importancia de realizar
correctamente el proceso de la vacunación.
Sanidad de la
parvada: Como ya comentamos, el éxito del programa de vacunación depende también
del estado de salud de los animales con el fin de evitar deficiencias en la
respuesta inmune.
Vacunas:
Escoger correctamente la vacuna apropiada para la etapa de la vida en que se
vacunará a las aves. Como ya explicamos, existen vacunas activas e inactivadas y
un error en la selección del producto, o una falla durante el proceso de
vacunación, podrán dar como resultado reacciones indeseables o bien falta de
estímulo para producir anticuerpos adecuadamente.
Relación
costo–beneficio: Tanto la vacuna como el proceso de vacunación tienen un
determinado costo. Con las condiciones actuales de precios, un programa completo
de vacunación cuesta de 3 a 4 huevos por ave (postura comercial), incluyendo la
vacuna contra la enfermedad de Marek. Si consideramos a las enfermedades en
forma aislada, veremos que un brote de viruela aviar en la fase de producción,
causa un perjuicio de 5 a 6 huevos por ave. La infección con Mycoplasma
gallisepticum cuesta de 15 a 20 huevos por ave y –finalmente– se calcula que
la bronquitis infecciosa reduce la producción en 10 a 15 huevos por gallina. En
virtud de lo anterior, es evidente la relación costo–beneficio de un calendario
de vacunación.
Presentaremos a
continuación una revisión de las enfermedades más importantes para la industria
avícola y los principios para la vacunación contra ellas. Los calendarios de
vacunación son meras recomendaciones, pues deben ser ajustados dependiendo de
las necesidades particulares de las granjas.
Las principales
enfermedades de las aves comerciales que se pueden prevenir mediante vacunación
son: Enfermedad de Marek
Enfermedad de
Newcastle
Bronquitis
infecciosa
Infección de la
bolsa de Fabricio o enfermedad de Gumboro
Viruela aviar
Encefalomielitis aviar
Coriza
infecciosa
Micoplasmosis
Síndrome de la
baja de postura
Enfermedad de
Marek
Las aves se
vacunan en la incubadora el primer día de vida. En Brasil, existen 3 tipos
distintos de vacunas, a saber: la preparada con virus herpes de pavo (HVT),
que pertenece al serotipo 3, la vacuna SB1 del serotipo 2, y la vacuna Rispens
CVI-988 que pertenece al serotipo 1.
La evaluación
de la vacunación mediante el uso de un colorante adecuado es de gran importancia
para detectar fallas en el proceso de aplicación. Además, las aves vacunadas
deben permanecer en un ambiente limpio y libre del virus cuando menos hasta el
desarrollo de la inmunidad, lo que ocurre hacia los 7 días de edad.
Enfermedad de
Newcastle
Esta enfermedad
se ha controlado adecuadamente en los últimos años y para ello contribuyó el uso
de la vacuna inactivada.
Los programas
de vacunación incluyen 3 ó 4 aplicaciones de vacuna a virus activo atenuado
durante la fase de desarrollo (en el caso de las aves de vida larga) y de 1 a 2
vacunaciones en el en el pollo de engorda. Para reproductoras y ponedoras la
vacuna inactivada se debe aplicar antes del inicio de la producción de huevo. En
algunas compañías se utilizan vacunas activas durante la fase de producción.
La primera
inmunización tiene una duración de 3 a 4 semanas y la secundaria de 6 a 8
semanas, mientras que la aplicación de una vacuna inactivada a aves con un buen
estímulo previo, proporcionará un mayor período de protección.
Bronquitis
infecciosa
Éste es un
problema serio para la avicultura mundial, incluyendo Brasil, donde todavía no
hemos identificado los serotipos más prevalentes. En términos prácticos, el
programa de vacunación acompaña al que se utiliza contra la enfermedad de
Newcastle, pero la inmunidad es más variable y no dura tanto tiempo.
La vacuna
inactivada se utiliza antes del inicio de la producción y –dependiendo del
desafío local– las aves en postura deberán recibir algunas dosis de vacuna
activa cada 60, 90 ó 120 días.
Recordemos la
importancia de controlar los factores agravantes como son los agentes
inmunosupresores, las deficiencias de manejo y las enfermedades concomitantes,
para alcanzar el éxito en el control de la bronquitis infecciosa.
Infección de la
bolsa de Fabricio (Enfermedad de Gumboro)
Los anticuerpos
maternos neutralizan a las vacunas suaves e interfieren con las vacunas
intermedias. Es necesaria la vacunación para proteger a las aves contra el
desafío de campo durante las primeras 6 semanas de vida. Existen informes de la
ocurrencia de la enfermedad clínica en aves de 14 a 15 semanas.
Los pollos de
engorda y las ponedoras reciben hasta 4 dosis de vacuna en ciertos casos. En
reproductoras se utilizan de 3 a 4 dosis de vacuna activa ó 1 ó 2 dosis de
vacuna inactivada.
En los últimos
años, el aumento en la incidencia de la forma clínica con mortalidad elevada
estimuló la introducción de cepas vacunales más invasivas en Brasil. No debemos
soslayar los problemas subclínicos causados por la infección precoz pues tiene
un gran significado económico.
Encefalomielitis Aviar
La mayoría de
las ponedoras y reproductoras se vacuna contra esta enfermedad. Los anticuerpos
maternos interfieren de manera muy importante contra el virus vacunal y duran
hasta las 8 semanas de edad, aproximadamente. La vacunación se puede realizar a
partir de esta edad y hasta un máximo de 4 semanas antes de romper postura. Dado
que las cepas vacunales no están muy atenuadas, pueden causar problemas en las
aves en producción no inmunizadas, por lo que la introducción de esta vacuna a
una granja siempre deberá ir precedida de un cuidadoso proceso de diagnóstico y
serología.
Coriza
Infecciosa
Éste es un gran
problema para a avicultura de las ponedoras en Brasil, principalmente en
regiones cálidas y húmedas. El hecho de criar a las aves en granjas con edades
múltiples y/o la falta de control de la micoplasmosis son factores que perpetúan
el problema.
Las bacterinas
que existen en el mercado ofrecen al avicultor la opción de varios serotipos
combinados. Los esquemas de bacterinización son muy variables en lo que se
refiere al número de aplicaciones, dosis y adyuvante usado en el producto.
El sector
avícola brasileño también carece de investigaciones relacionadas con el agente
causal de la coriza infecciosa y con mejores formas de control de esta
enfermedad.
Síndrome de la
baja de postura – EDS
Aun cuando este
problema se ha reportado más en aves pesadas y semipesadas, el autor ha
diagnosticado varios casos en ponedoras ligeras. Un programa de prevención
adecuado consiste en vacunar a la parvada antes del inicio de la postura,
utilizando una vacuna inactivada en emulsión oleosa.
Viruela aviar
Esta enfermedad
se ha controlado bastante bien en Brasil. Dos vacunaciones en las aves longevas
y sólo una en el pollo de engorda, son suficientes para la protección de las
aves durante toda su vida útil. Algunas empresas asocian la vacuna contra la
viruela a la vacuna contra la enfermedad de Marek, a pesar de que algunos
especialistas no aprueban esta combinación.
A criterio del
autor, el uso de una vacuna debidamente atenuada contra la viruela, asociada con
una vacuna de buena calidad contra la enfermedad de Marek es una práctica
correcta para la prevención de esta enfermedad.
Vacunación
durante la pelecha
Una práctica
común en algunas empresas, es la aplicación de un programa de “pelecha o muda
forzada” que, a pesar de ser un factor causante de estrés, prolonga el ciclo de
vida de las aves, aunque hace necesario revisar el programa de vacunación. La
recomendación principal es revacunar a las aves al reiniciar la administración
de alimento, toda vez que si se practica durante el período de ayuno no brindará
resultados satisfactorios. Será necesario revacunar a las aves contra la
enfermedad de Newcastle, la bronquitis infecciosa, la viruela y la coriza.
Control de las
Enfermedades en el Futuro
Las medidas de
bioseguridad y aislamiento sanitario se incrementan día con día y –en conjunto
con el proceso de vacunación– será posible erradicar ciertas enfermedades como
la micoplasmosis y el síndrome de la baja de postura.
Las empresas de
genética también contribuirán en el control de las enfermedades transmitidas a
través del huevo a la progenie y –a largo plazo– mediante la selección de aves
genéticamente más resistentes a las enfermedades.
Los programas
de vacunación que son los métodos de control más empleados hoy en día,
seguramente se aplicarán mejor en la próxima década. Entretanto, ocurrirán
cambios en los métodos de producción de vacunas así como en la aplicación de las
mismas. Se está trabajando en el desarrollo de vacunas nuevas mediante
ingeniería genética, identificando genes de bacterias y virus responsables del
estímulo antigénico e introduciendo este material en vectores.
A pesar del
desarrollo de nuevas vacunas, la industria avícola no se puede olvidar de las
medidas básicas de higiene y desinfección y –principalmente– de las normas de
manejo que puedan proporcionar buenos resultados de producción.
Bibliografía :
1. Filho,
R.A M.- “Programas de vacunación en poedeiras comerciales”.
2. Box,
P.- “Quo Vadis IBD protection”- International Hatchery Practice.
3. Brown,
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Solvay Animal Health.
4. Farmer,
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5.
Giambrone, J. J. -“Revaccination of Force Molted Hens”- Peltry Digest, 8 1986.
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Kreager, K. - “Disease Prevention in Pullets and Layers”- Peltry Miset 2 1986.
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Villegas, P. -“Controlando las Enfermedades Avíares Durante la Década del 90”-
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