Para ir al índice seleccione las banderillas
Revisión Sobre Coriza Infecciosa (II
Parte)
Philosophal Dr. Horacio Raúl
Terzolo
|
Salud y manejo sanitario
de las aves de corral
Sainsbury
Para ver el contenido o adquirir este libro
Clickee aquí |
Segunda parte
de las Propuestas de investigación para su diagnóstico y control.
Diagnóstico Bacteriológico
Se recomienda el estudio de
3 o 4 aves con síntomas agudos de coriza. Si se seleccionan las aves luego del
5º al 7º día PI puede que H. paragallinarum ya no se encuentre y sólo se
obtengan bacterias complicantes de la enfermedad. El procedimiento de toma de
muestras se debe efectuar con estricta esterilidad. Para ello, una vez
sacrificada el ave, se cauteriza la piel ubicada debajo de los ojos, se practica
una incisión sobre el seno paranasal correspondiente, se separa la piel en la
incisión y se introduce en la cavidad del seno un hisopo estéril humedecido en
un caldo nutritivo o solución salina fisiológica tamponada a pH neutro. Lo más
recomendable es el cultivo antes de las 5 horas debido a la reducida viabilidad
de H. paragallinarum en los hisopados. En el INTA de Balcarce hemos desarrollado
un medio de transporte que permite la supervivencia de las bacterias por varios
días (datos no publicados) cuando se combina caldo Columbia con sangre equina
hemolizada al 7% y antibióticos para inhibir a los contaminantes en una base de
agar semisólido; consideramos que estos estudios deberán ser profundizados dado
que a veces se requieren efectuar aislamientos en granjas distantes del
laboratorio. Para la siembra de los hisopos pueden usarse placas de agar sangre
con el agregado de estrías "alimentadoras" de Staphylococcus spp., que
eliminan factor V, o bien usar agar chocolate o agar con sangre hemolizada en
vez de los estafilococos. Las colonias de H. paragallinarum son mucho más
grandes y visibles cuando se utiliza agar con sangre chocolatada o hemolizada.
El uso de medios de cultivo selectivos con antibióticos e incubados a 37° C,
durante 48 horas en una atmósfera microaerofílica, es un procedimiento que
permite diferenciar y aislar a los hemófilos en pureza, aún cuando la flora
bacteriana sea compleja. La atmósfera microaerofílica puede obtenerse mediante
el clásico método de la vela que consiste en incubar las placas en un recipiente
herméticamente cerrado con una vela que se mantiene encendida hasta que se apaga
al consumirse parte del oxígeno contenido en el recipiente o bien usando las
distintas opciones disponibles para la obtención de atmósferas para el
aislamiento de bacterias del género Campylobacter. La identificación de
H. paragallinarum debe ser efectuada mediante pruebas bioquímicas
diferenciales. Como se señaló anteriormente la dependencia o independencia del
NAD no permite inferir si se trata de H. paragallinarum o de pasteurelas,
sobre todo en aquellos lugares donde existen cepas independientes del NAD.
Los hemófilos fermentan la
glucosa con formación de gas y como las pasteurelas reducen los nitratos a
nitritos y son oxidasa positivos. Las pasteurelas de las aves son todas catalasa
positivas, mientras que el H. paragallinarum y el O. rhinotracheale
son negativos. O. rhinotracheale no requiere NAD. La diferenciación
fenotípica entre las especies debe ser realizada mediante la acidificación de
algunos hidratos de carbono. H. paragallinarum no fermenta ni a la
galactosa ni a la trehalosa mientras que todas las pasteurelas del grupo "H.
avium" lo hacen rápidamente. Los H. paragallinarum NAD independientes
son negativos a la prueba de la b -galactosidasa y no fermentan a la maltosa
mientras que los NAD dependientes son siempre positivos a ambas pruebas. Una
característica diferencial descubierta por nosotros en el INTA de Balcarce es la
incapacidad de H. paragallinarum de reducir el clorhidrato de 2,3,5-trifenil-tetrazolio
o TTC (incoloro) mientras que todas las pasteurelas y enterobacterias lo reducen
a formazán (de color rojo).
Cuadro 1.
Diferenciación de H. paragallinarum, pasteurelas del grupo "H. avium"y
O. rhinotracheale
|
Pruebas |
O. rhinotracheale |
H. paragallinarum |
P. avium |
P. volantium |
Pasteurella species A |
|
Catalasa |
-a |
- |
+ |
+ |
+ |
|
Pigmento |
- |
- |
+ |
+ |
- |
|
Microaerofilia |
+ |
+ |
- |
- |
- |
|
b -galactosidasa |
+ |
+b |
- |
+ |
V |
|
Arabinosa |
- |
- |
- |
- |
+ |
|
Galactosa |
+ |
- |
+ |
+ |
+ |
|
Maltosa |
+ |
+b |
- |
+ |
V |
|
Manitol |
- |
+ |
- |
+ |
V |
|
Sorbitol |
- |
V |
- |
V |
- |
|
Sacarosa |
- |
V |
+ |
+ |
+ |
|
Trehalosa |
- |
- |
+ |
+ |
+ |
-a: el 90% de las
cepas de O. rhinotracheale son catalasa negativas
+b: Los H.
paragallinarum NAD independientes son negativos a la prueba de b -galactosidasa
y fermentación de la maltosa
Diagnóstico Molecular
Recientemente se han
descrito sondas de ADN y pruebas de reacción en cadena por la polimerasa (PCR)
específicas para detectar el ADN de H. paragallinarum directamente en
hisopados de los senos paranasales. El PCR, aunque todavía no está disponible
comercialmente, parece ser una alternativa factible para reemplazar los cultivos
bacteriológicos por una técnica rápida. Esta prueba permite obtener resultados
en sólo 6 horas, lo cual constituye una ventaja sobre los cultivos, que demoran
en crecer entre 2 y 3 días y cuyo diagnóstico identificatorio final demora por
lo menos una semana. Además, por esta técnica más de 40 cepas de H.
paragallinarum fueron detectadas como positivas, incluyendo las NAD-independientes
de Sudáfrica y las variantes de Page serovar A de Brasil y Argentina así como
las particulares cepas B de la Argentina15. El PCR, llamado HP-2, es
específico puesto que ha dado reacciones negativas con bacterias estrechamente
relacionadas a H. paragallinarum como las NAD-dependientes P.
volantium, P. avium y Pasteurella spp. así como también con
O. rhinotracheale. El PCR HP-2 ha sido exitosamente evaluado en aves
experimentalmente inoculadas en Australia y en material clínico en China. De
hecho, en este último país, ha sido demostrado que este PCR tiene mayor
sensibilidad que los cultivos bacteriológicos. Así, el PCR HP-2 detectó como
positivas a 15 de las 39 aves estudiadas y a 6 de las 8 granjas investigadas,
mientras que, en las mismas muestras, el cultivo sólo detectó 8 aves y 4
granjas. Todos estos diagnósticos fueron clínicamente confirmados en las
granjas, demostrando que esta técnica no sólo es más rápida sino que también es
altamente sensible y específica. Adicionalmente, se ha demostrado que cuando las
muestras han sido mantenidas hasta 180 días a 4° C ó -20° C la mayoría de las
muestras positivas permanecen positivas por el PCR. En contraste, todos los
cultivos fallaron en detectar a H. paragallinarum después de 3 días de
conservación a 4° C ó -20° C. Si bien, a primera vista, esta tecnología parece
ser muy compleja y costosa, una vez adoptada podrá proporcionar diagnósticos muy
rápidos y confiables. Sin embargo, este método tiene el inconveniente de que no
detecta serovariedades de Page, de modo que para efectuar un diagnóstico que
incluya serotipificación de la cepa actuante en un brote, es necesario el
aislamiento de la bacteria y su posterior cultivo para la producción de los
correspondientes antígenos hemoaglutinantes.
Diagnóstico Sexológico
Se han desarrollado una
variedad de pruebas serológicas para detectar anticuerpos contra H.
paragallinarum, tanto en aves vacunadas como en enfermas. Así se han
utilizado pruebas de aglutinación en placa, aglutinación con látex, HI y agar
gel precipitación. Los anticuerpos aglutinantes aparecen a los 10 o 14 días
después de la infección o vacunación y pueden persistir hasta un año después del
contacto con la bacteria. En cambio, los anticuerpos precipitantes se
manifiestan a la 2º semana PI y sólo se mantienen hasta la 11º semana PI. Las
aves se consideran serológicamente positivas cuando sus sueros reaccionan sin
diluir en las pruebas de aglutinación o bien con títulos bajos, de 1/5 o
mayores, en pruebas de HI. Antes de realizar estas pruebas se deben absorber los
sueros con suspensiones de 5 ó 10% de glóbulos rojos de pollo fijados con
glutaraldehído para eliminar las reacciones inespecíficas. Como se señaló
anteriormente, las cepas de distintas serovariedades de Page comparten antígenos
comunes y por ello las pruebas de aglutinación no detectan anticuerpos
específicos de serovariedad sino un nivel general de anticuerpos contra coriza
infecciosa. La prueba de HI es la más específica de las pruebas pues puede
realizarse con cepas de cada una de las serovariedades de Page y es también la
más conveniente puesto que, como se reseñó más arriba, los AgHems tienen
relación directa con la protección. Recientemente se desarrolló una prueba de
ELISA con AcM aunque esta prueba tiene serios inconvenientes que la hacen poco
práctica3. Por un lado no está comercialmente disponible y además
sólo sirve para la detección de algunas cepas de las serovariedades A y C.
Además de existir AcM específicos para detectar a las cepas de la serovariedad B
, los AcM A fallan en detectar el 40% de los aislamientos de la Argentina y del
Brasil y los AcM C no reaccionan con las cepas C-4 de Australia. Todos estos
resultados indican que hasta la fecha no existe una prueba serológica de uso
masivo que pueda usarse para evaluar en forma sistemática el nivel inmunitario
de la población avícola. Indudablemente, este es un tema en el que se requiere
más investigación.
Diagnóstico Diferencial
En pollos parrilleros es
importante diferenciar la coriza infecciosa del síndrome de cabeza hinchada
causado por el virus de la rinotraqueítis de pavo (TRT); en esta enfermedad no
existe inflamación de los senos paranasales sino que la tumefacción se localiza
únicamente alrededor de los ojos. En estos casos la coriza infecciosa se
confirma mediante la demostración de ausencia de serología positiva a virus TRT
y el aislamiento, PCR o detección por inmunoperoxidasa en senos infraorbitarios
de H. paragallinarum.
Cuando las cepas de H.
paragallinarum son invasivas y producen aerosaculitis, que puede estar o no
asociada a otras bacterias, es importante efectuar un diagnóstico diferencial
con la enfermedad crónica respiratoria. Cuando se produce extensión del proceso
inflamatorio a barbillones es importante distinguir esta enfermedad del cólera
crónico por P. multocida. Si se producen casos de artritis es importante
cultivar también con medios que posibiliten el aislamiento de H.
paragallinarum además de buscar otros agentes causales como virus,
Mycoplasma gallisepticum, M. synoviae, Staphylococcus aureus, P.
multocida, P. gallinarum o Salmonella enterica entre otros. También
se cita que la hipovitaminosis A y la viruela en ocasiones pueden producir
síntomas clínicos similares7.
Infección experimental y
ensayos de protección cruzada
Como se expuso más arriba,
exceptuando los faisanes y gallinas de Guinea, ningún ave ya sea doméstica o
silvestre es susceptible a la infección por H. paragallinarum. Tampoco
son susceptibles los animales de laboratorio como los conejos, ratones o
cobayos. Por ello, para reproducir experimentalmente esta enfermedad lo mejor es
utilizar su huésped natural, el género Gallus gallus. El método de
infección más adecuado es la inoculación en el seno infraorbitario de cultivos
de H. paragallinarum. Por la vía intranasal también es posible reproducir
la enfermedad pero en este caso los resultados suelen ser variables.
Los pollitos BB son
resistentes a la infección por vía respiratoria, por ello se deben emplear
pollitos de más de 7 días de edad cuando se utiliza esa vía. Los pollos de 4-8
semanas se infectan en un 90% mientras que pollos de 13 semanas de edad o
mayores son 100% susceptibles. En general, el período de incubación se acorta y
el curso de la enfermedad tiende a alargarse en aves de mayor edad4.
Es necesario tener modelos
de reproducción de la enfermedad para la correcta selección de cepas de campo a
emplear en las vacunas. Estos modelos pueden utilizarse para conocer la difusión
horizontal, patogenicidad y capacidad septicémica de las cepas en estudio.
Además, como veremos más adelante, los mismo modelos combinados con la
aplicación de vacunas experimentales pueden utilizarse para evaluar el grado de
protección que ofrecen las vacunas frente al desafío de la cepa vacunal
comparada con otras de distinto origen. Estos ensayos se denominan pruebas de
protección cruzada.
Para conocer el grado de
difusión horizontal de las cepas se utiliza un modelo que consiste e inocular
una o dos aves por vía intrasinusal con diez millones de bacterias viables y
dejarlas alojadas durante 10 días en estrecho contacto con otros 6-8 animales de
igual tipo y edad; las aves se observan diariamente para determinar grado
contagio y al cabo de ese tiempo se cultivan ambos senos infraorbitarios.
En cambio, para conocer la
patogenicidad de las cepas, la misma dosis de inóculo se aplica a todos las aves
del grupo y éstas se sacrifican entre el 5-6 día PI, realizándose entonces
cultivos bacteriológicos de ambos senos infraorbitarios y globos oculares. Este
último modelo se utiliza también para evaluar vacunas en pruebas de protección
cruzada. En estos ensayos el porcentaje de protección se define como el
porcentaje de aves vacunadas que no presentan signos clínicos, que no tienen
mucus en los senos infraorbitarios y en los cuales no es posible aislar la cepa
inoculada26.
Con el objetivo de
determinar la capacidad septicémica de aislamientos de campo se utiliza un
modelo que consiste en inocular pollitos BB de un día de edad, libres de
patógenos específicos (SPF) o bien convencionales, por vía intraperitoneal con
10 y 10 bacterias viables de H. paragallinarum. Sólo las cepas invasivas
son capaces de producir elevada mortalidad.
Protección cruzada entre
serovariedades y vacunación
Las aves que se han
recobrado de una infección natural adquieren inmunidad contra infecciones
subsecuentes, tanto causadas por la misma serovariedad de Page que las infectó
originalmente como contra cepas de las otras serovariedades de Page. En otras
palabras, la infección natural produce protección cruzada entre las distintas
serovariedades de Page. En forma similar, cuando las aves son vacunadas con una
cepa viva adquieren inmunidad contra cualquiera de las tres serovariedades de
Page. Esta inmunidad se desarrolla a partir de la 2º semana post-vacunación y
tiene larga duración. En general, si las pollas se exponen a una cepa viva de
H. paragallinarum durante la recría quedan protegidas contra una caída de la
postura en el período de producción.
Por el contrario, cuando se
inyectan cepas muertas de H. paragallinarum la protección cruzada es muy
baja o bien queda limitada a la serovariedad que se utilizó para inmunizar a las
aves. Se admitió entonces, durante varios años, que si, por ejemplo, un ave se
inmuniza con la serovariedad A este animal queda protegido contra sucesivas
infecciones por otras cepas distintas pero pertenecientes a esa misma
serovariedad A. Lo mismo se consideraba para el caso la serovariedad C. Sin
embargo algunos tipos de vacunas muertas podrían ejercer algún tipo de
protección cruzada parcial. De los tres tipos descriptos según el tipo de
cultivo empleado para su producción - caldo de cultivo, cultivo de tejidos y
embrión de pollo - sólo las dos últimas ofrecen alguna protección cruzada2.
Por lo tanto las bacterinas elaboradas en caldo de cultivo, que son las que se
utilizan habitualmente, no producen ningún tipo de inmunización cruzada. Estas
bacterinas, para ser eficaces, deben contener en su formulación cepas regionales
representativas de las serovariedades de Page presentes en el área geográfica a
dónde se van a usar.
Existen varias excepciones a
lo enunciado arriba sobre la especificidad de protección para cada serovariedad.
Esto se debe a la aparición de cepas variantes. Tanto en Argentina como en
Brasil, existen alrededor de un 40% de aislamientos de la serovariedad A de Page
que hasta la fecha no han sido reconocidos por el AcM específico para este
serovar que reconoce todas las cepas del resto del mundo. Se ha especulado que
estas cepas A variantes pueden ser bastante diferentes como para ocasionar
fallas vacunales.
También, como se expuso
anteriormente, los aislamientos de la serovariedad B de la Argentina son
genéticamente muy diferentes a las cepas de todas partes del mundo,
independientemente de la serovariedad a la que ellas pertenezcan. Este hecho,
unido a una falta de protección de las vacunas que contienen cepas B aisladas en
EEUU o en Europa cuando se desafían con cepas B de la Argentina, señala que las
últimas deberían ser incluidas en las vacunas a emplear en esa región. Existe
también más evidencia que respalda la posibilidad de una diversidad antigénica
dentro de la serovariedad B de Page. Las vacunas bivalentes basadas en las
serovariedades A y C proveen protección contra desafíos efectuados con la cepa
Spross de la serovariedad B pero no contra dos serovariedades B de Sudáfrica.
Más aún sólo existe protección parcial entre distintas cepas de la serovariedad
B. El hecho de que el esquema de Kume sólo reconozca una sola serovariedad B
(B-1) no es evidencia de homogeneidad antigénica, sino más bien señala que se
han examinado muy pocas cepas de esta serovariedad y seguramente si estas se
hubieran estudiado, las cepas B de la Argentina posiblemente podrían conformar
un nuevo grupo dentro del esquema de Kume.
Por otra parte, los estudios
de protección cruzada realizados en Argentina sugieren la necesidad de incluir
más de una cepa C en las bacterinas que se usen en ese país. Estos resultados
son comparables con lo descripto en Sudáfrica en donde el aumento de la
incidencia del subtipo C-3 de Kume, causó brotes de la enfermedad en aves
vacunadas con bacterinas elaboradas exclusivamente con cepas de los subtipos C1
o C2.
Todos estos datos señalan la
necesidad de efectuar estudios de protección cruzada con aislamientos
actualizados de serovariedades A, B y C presentes en cada región para poder así
definir cuantas cepas deberían usarse en las futuras bacterinas. El actual
concepto de una vacuna muerta de uso universal deberá ser revisado de ahora en
adelante y se evidencia la necesidad de elaborar vacunas con cepas regionales,
que posiblemente tengan que contemplar la inclusión de más de una cepa de cada
serovariedad. Esto significa que debe revisarse el concepto actual de protección
con biológicos y elaborar vacunas inactivadas con mayor cantidad de cepas
regionales o bien iniciar nuevas investigaciones con vacunas vivas atenuadas
que, en ese caso, sí podrían tener aplicación universal. Es evidente que las
investigaciones dirigidas hacia la búsqueda de una cepa atenuada son proritarias.
Elección y características
de las vacunas
De acuerdo con lo expresado
en el ítem anterior, las vacunas vivas atenuadas deberían ser las de elección ya
que las mismas producen inmunidad cruzada entre las tres serovariedades de Page,
además de brindar una sólida y duradera inmunidad. Inicialmente estas vacunas
habían dado resultados exitosos, puesto que cultivos de una cepa C atenuada por
mutaciones químicas, cuando fueron instilados en el ojo protegieron contra el
desafío de cepas patógenas de la serovariedad C y A. Desafortunadamente, estas
vacunas atenuadas no se utilizan por su falta de seguridad, dado que se ha
demostrado que estas cepas revierten in vivo al tipo patógeno cuando se
inoculan por vía intrasinusal. Por otro lado, es posible obtener cepas
apatógenas naturales o mutadas in vitro que carecen del AgHem, pero se ha
demostrado que estas cepas son incapaces de proteger tanto contra serovariedades
homólogas como heterólogas de Page e inclusive fracasan en proteger a las aves
vacunadas contra su propia cepa parental patógena.
La falta de disponibilidad
de cepas atenuadas ha determinado que en algunas granjas se utilice el método de
exposición controlada. Este procedimiento consiste en vacunar las pollas con una
bacterina entre las 15 y 18 semanas de edad y luego, a las 20 semanas de edad,
exponer a estas aves a una infección con una cepa patógena regional. La
exposición controlada tiene varios inconvenientes, puesto que algunas aves
pueden enfermar severamente, siendo entonces necesaria la administración de
antibióticos y además siempre quedan en la granja aves portadoras de cepas
patógenas que en el futuro pueden desencadenar brotes de coriza infecciosa en
aves susceptibles.
Las primeras bacterinas
contra coriza infecciosa fueron elaboradas inoculando H. paragallinarum
en los sacos vitelinos de huevos embrionados de 5-7 días de edad. En varios
ensayos se ha demostrado que estas bacterinas son incapaces de proteger a las
aves vacunadas contra los síntomas clínicos de la coriza infecciosa, a pesar de
que disminuyen las lesiones secundarias de septicemia y aerosaculitis y reducen
la caída en la producción de huevos. Por este motivo se han dejado de utilizar y
tienen, en cambio, amplia difusión las vacunas elaboradas en caldo de cultivo.
Los medios más utilizados son la infusión de carne de pollo, el medio Casman y
el caldo cerebro-corazón. Existe un único reporte sobre el empleo satisfactorio
de cultivos de tejidos, aunque en la práctica éstos no se utilizan para la
producción de estas vacunas. A continuación se describen las características de
las bacterinas en caldo de cultivo que son más frecuentemente empleadas.
Para que una bacterina en
caldo brinde adecuada protección deben considerarse varios aspectos que hacen a
su producción. En primer término deben usarse cepas vacunales representativas de
las serovariedades predominantes en la región en donde van a ser aplicadas.
Además, estas cepas deben estar mantenidas de modo tal que conserven inalterados
sus atributos de virulencia; para ello las cepas deben tener un mínimo de
subcultivos desde que se realizó su primo-aislamiento hasta que crecen en el
fermentador. Para que ocurra la expresión de antígenos superficiales que pueden
estar relacionados con la protección es muy importante que diversas condiciones
del cultivo se ajusten. Entre las mismas cabe citar el volumen de inóculo
inicial, pH, porcentaje de cloruro de sodio, nivel de hierro libre, atmósfera y
tiempo de incubación. Una vez logrado el desarrollado bacteriano el uso de
distintos agentes inactivantes tiene también mucha importancia y constituye un
aspecto de discusión; mientras que la inactivación rápida con formalina tiene
resultados variables de protección, la inactivación más lenta con timerosal es
eficaz en todos los estudios que hasta la fecha se han realizado. Con respecto a
los agentes adyuvantes tanto el hidróxido de aluminio como los aceites minerales
brindan adecuada protección. Sin embargo es necesario aclarar que el aceite
mineral de emulsión simple debe estar correctamente formulado pues se han
descrito casos de protección ineficaz con desarrollo de severas reacciones
colaterales en el punto de inoculación. En cambio, el aceite mineral de emulsión
doble ha dado siempre buenos resultados. Con respecto a la duración de la
inmunidad se ha descripto que la misma se prolonga hasta por 14 meses, tanto con
adyuvantes de hidróxido de aluminio como oleosos.
Actualmente las vacunas
comerciales son todas inactivadas y debido a que actualmente se admite que la
serovariedad B debe ser incluida, puede asegurarse que todas son trivalentes.
Los grandes laboratorios internacionales que elaboran estas vacunas las preparan
con cepas estándar internacionalmente reconocidas. Estas vacunas internacionales
se fabrican para ser usadas en diferentes países alrededor del mundo, basándose
en el concepto de las variaciones locales no justifican la inversión de incluir
cepas regionales o variar la composición de estas vacunas para adaptarlas a las
necesidades de cada región o país. Estas grandes compañías aseguran que sus
vacunas son siempre efectivas cuando son elaboradas con estas cepas
internacionales y por lo tanto no se preocupan en incluir cepas regionales. Sin
embargo tanto en Argentina como en Sudáfrica se han registrado y publicado
evidencias concretas de fallas de protección. Quizás por este motivo en
Argentina existen algunos laboratorios locales que comercializan bacterinas
elaboradas con cepas regionales, las que tienen buena demanda y aceptación en el
mercado local.
Prevención de Coriza
Infecciosa mediante vacunación
Se recomienda vacunar con un
nivel mínimo de antígeno de cien millones de bacterias por dosis (1 x 108),
inoculadas por vía subcutánea detrás del cuello o intramuscular en la pechuga.
Para pollas en recría es conveniente vacunar antes de las 20 semanas de vida,
administrando dos dosis separadas por un intervalo de 3 a 4 semanas. Si es
necesario se pueden vacunar los pollos parrilleros expuestos a brotes de coriza
infecciosa con una sola dosis administrada a los 15 o 20 días de vida,
lográndose protección adecuada hasta la faena. Vale la pena comentar que
rutinariamente se emplean estas vacunas solamente en las gallinas ponedoras o
reproductoras, siendo todavía poco frecuente el uso de las mismas en pollos
parrilleros. Es necesario investigar el efecto de la aplicación de estas vacunas
en los pollos parrilleros y sobre todo analizar su acción en el complejo de
enfermedades respiratorias, síndrome de cabeza hinchada y sanidad en general.
Para que esta vacuna se utilice en este tipo de aves debe ser económicamente
accesible y por ello se debería investigar la protección en pollos parrilleros
jóvenes por dosis más bajas que las normalmente se aplican en aves de mayor
edad.
Tratamiento
Varios antibióticos en
diferentes combinaciones han sido utilizados para tratar la coriza infecciosa en
los animales afectados. Entre los agentes terapéuticos más utilizados cabe citar
la oxitetraciclina, eritromicina, quinolonas y estreptomicina solas o en
combinación con sulfonamidas y trimetoprima. Sin embargo, ninguno de estos
agentes terapéuticos es bactericida y H. paragallinarum rápidamente
genera resistencia a los antibióticos y quimioterápicos empleados. En las
granjas afectadas por la enfermedad luego del tratamiento se mantienen aves
portadoras y muchas veces son comunes las recaídas cuando el tratamiento con las
drogas impide la inmunización de todas las aves. Por ello, en esta enfermedad es
muy importante la prevención, ya que los tratamientos una vez instaurados no
sólo no logran impedir la merma en la producción sino que muchas veces es el
mismo tratamiento el que agrava la caída de la postura.
Prevención mediante medidas
de manejo y vacunación
Dado que las aves portadoras
que se han curado de la infección constituyen el reservorio de H.
paragallinarum en la granja, es fundamental la compra de aves recriadas
libres de la infección. Lo mejor es la cría de las pollitas BB con un adecuado
plan sanitario que contemple la vacunación contra coriza infecciosa con
bacterinas de reconocida eficacia y, si es posible, que contengan cepas
regionales representativas de la zona. La cría y recría de las aves de
reposición debe realizarse separadamente de las aves de mayor edad. En una
granja que ha sufrido una infección el único modo de eliminar el agente
completamente es despoblar los lotes afectados, puesto que las aves portadoras
son una fuente constante de infección para las nuevas aves jóvenes susceptibles
que ingresan al establecimiento. Además se deben desinfectar los galpones e
implementos y mantener las instalaciones libres de aves durante por lo menos 2 a
3 semanas antes del ingreso de las pollas de reposición. Puesto que la
despoblación de los criaderos afectados es una medida extrema, muchas veces de
poca aplicación en la práctica, es muy recomendable prevenir estos brotes
mediante la aplicación de planes de vacunación adecuados implementados con
vacunas eficaces
Fuente: INTA Balcarce