042.
Revisión sobre pullorosis y tifosis aviar; nuevos enfoques para
viejos conceptos.
Chacana,
Pablo A.* y Terzolo, Horacio R.**.
2003.
Rev. de Medicina Veterinaria, 84(1):14-20.
*Lic.
en Ciencias Biológicas.
Universidad
Nacional de Mar del Plata,
Facultad
de Ciencias Agrarias, Argentina.
**Méd.
Vet. Ph.D. Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria,
Estación
Experimental Agropecuaria de Balcarce, Argentina.
www.produccion-animal.com.ar
/ www.produccionbovina.com
RESUMEN
La pullorosis
(P) y la tifosis aviar (TA) son enfermedades bacterianas de las aves,
respectivamente causadas por Salmonella Gallinarum biovariedades pullorum y
gallinarum. Han sido erradicadas de los criaderos industriales de varios países
desarrollados pero aún subsisten en explotaciones comerciales de Latinoamérica.
Se transmiten
por vía horizontal y vertical.
La mortalidad
puede ser alta durante las primeras dos semanas de vida y en gallinas ponedoras.
Se difunde por
vectores animados e inanimados.
Las aves
manifiestan depresión, anorexia, deshidratación, dificultad respiratoria y
diarrea.
El hígado,
bazo, corazón, pulmones, órganos reproductores y aparato digestivo suelen
estar aumentados de tamaño, congestivos o presentar nódulos.
El diagnóstico
serológico se realiza mediante antígeno pullorum, aglutinación en tubo o
portaobjetos, microaglutinación y ELISA.
Los órganos
de elección para el cultivo bacteriano son el hígado, bazo y contenidos de
ciego y saco vitelino.
En aves
muertas el cultivo de la médula ósea del tarso evita la contaminación de los
cultivos.
En casos
agudos es adecuado el cultivo directo, mientras que en los crónicos lo es el
enriquecimiento selectivo de órganos de la reproducción y articulaciones.
La
identificación bacteriana puede llevarse a cabo mediante bacteriología clásica
o PCR.
En Latinoamérica
comúnmente se vacuna con la cepa viva atenuada y rugosa 9R.
Las vacunas
atenuadas de S. Enteritidis también protegen a las aves contra S. Gallinarum.
La exclusión
competitiva previene estas enfermedades en pollitos recién eclosionados.
La erradicación
de
la TA
y P se ha logrado con la aplicación de programas de manejo adecuados que
contemplen el control de los planteles para evitar la infección vertical.
Palabras
clave: Tifosis aviaria, pullorosis, Salmonella Gallinarum, pollos, revisión.
Summary
Pullorosis (P)
and Fowl Typhosis (FT) are bacterial diseases of poultry, respectively caused by
Salmonella Gallinarum biovars pullorum and gallinarum.
Both diseases
have been eradicated from industrial poultry farms in some developed countries
although they still subsist in commercial farms of Latin America.
They are
horizontally and vertically transmitted. Mortality may be high during the first
two weeks of life and in laying hens. Living vectors or inanimate ones spread
infection.
Chickens show
depression, anorexia, dehydration, difficult breathing, and diarrhoea. Liver,
spleen, heart, lungs, reproductive organs and digestive apparatus are usually
increased of size, congestive or may contain nodules.
Serologic
tests are pullorum antigen tube or slide agglutination rapid serology,
micro-agglutination and ELISA.
The organs of
choice for bacteriology are liver, spleen, and contents of caecum and vitelline
sack.
Tarsal bone
marrow is appropriate to avoid contamination of cultures in dead chickens. In
acute cases direct cultivation is enough whereas, in chronic ones, previous
selective enrichment is highly recommended.
Classical
bacteriology or PCR can achieve bacterial identification.
In Latin
America vaccination is almost carried out using 9R live rough attenuated strain.
Live
attenuated vaccines of S. Enteritidis also protect against S. Gallinarum.
Competitive
exclusion can also prevent these diseases in recently hatched chickens.
Eradication of FT and P has been achieved throughout practice of adequate
rearing programs, which take in account the control this disease in breeder
flocks to avoid vertical spreading of infection.
Key words:
Avian typhosis, pullorosis, Salmonella Gallinarum, chickens, review.
Introducción
La pullorosis
(P) y la tifosis aviar (TA) son enfermedades específicas de las aves causadas
por dos biovariedades de Salmonella Gallinarum biovariedad pullorum (S.
pullorum) y biovariedad gallinarum (S. gallinarum), respectivamente.
Ambos
microorganismos presentan una estructura antigénica similar (pertenecen al
mismo serotipo) pero pueden diferenciarse mediante pruebas bioquímicas,
tipificación electroforética y estudios de ésteres ácidos metilados de célula
entera (23).
Estas
bacterias se encuentran sumamente adaptadas al huésped y no causan enfermedad a
otras especies animales distintas de las aves.
Ambas
enfermedades son típicas de los pollos, pavos y faisanes, si bien ciertas aves
silvestres también pueden infectarse. Esta característica es relevante en la
epidemiología ya que estas últimas pueden funcionar como reservorio natural de
los agentes.
La P
afecta fundamentalmente a los pollitos recién nacidos mientras que las aves en
crecimiento son más susceptibles a
la TA.
De
cualquier manera, la sintomatología de ambas enfermedades es muy similar en
los pollitos BB y por lo tanto es necesario realizar la biotipificación del
agente etiológico para lograr el diagnóstico correcto.
Incidencia
y distribución
Tanto
la TA
como
la P
se encuentran mundialmente distribuidas.
Los países
que han aplicado estrictos planes de control han logrado erradicar a estas
enfermedades de las explotaciones industriales, aunque en algunos casos se
detectan estas bacterias en poblaciones de aves silvestres o domésticas criadas
en pequeños establecimientos de campo.
Canadá,
EE.UU., Australia y varios países europeos han controlado la incidencia de
la P
y TA en los criaderos industriales, mientras que Méjico, América Central y
Sudamérica, Asia y África aún presentan infecciones en sus granjas avícolas
(22,27).
Morbilidad
y mortalidad
La morbilidad
y mortalidad debidas a
la P
y
la TA
dependen de distintas variables: edad y estado nutricional de las aves, manejo
de los lotes e infecciones concurrentes.
Las mayores
tasas de mortalidad, que en algunos casos pueden llegar al 100%, se han
registrado en pollitos de alrededor de dos semanas de vida, con una rápida
disminución luego de las tres o cuatro semanas de edad.
El estrés
causado por el transporte de los animales es un importante factor que aumenta la
mortalidad de los pollitos.
Puede
registrarse una alta mortalidad en gallinas ponedoras no inmunes, pues son muy
susceptibles debido al estrés que implica la intensa producción de huevos.
Las pérdidas
económicas causadas por P y TA pueden ser muy altas, no sólo por la pérdida
de animales debido a la mortalidad, sino también por los costos veterinarios
involucrados, eliminación de las aves muertas, saneamiento de las instalaciones
infectadas, etc. (26).
En los países
donde estas enfermedades han sido erradicadas, los costos provocados por
la P
y TA se deben principalmente a los fondos destinados a los planes de monitoreo.
Etiología
Salmonella
gallinarum y S. pullorum pertenecen a la especie S. enterica, que se clasifica
dentro del grupo de la familia Enterobacteriaceae.
Son bacilos
que miden entre 1 y 2,5 μ de longitud, Gram negativos y anaeróbicos
facultativos.
A diferencia
del resto de las salmonelas son siempre inmóviles, siendo ésta una de las
características diferenciales en el momento del diagnóstico.
Sin embargo se
debe tener en cuenta que en las aves también pueden detectarse otras cepas inmóviles
de Salmonella spp., como por ejemplo aquellas del grupo somático 4, 5, 12 (22).
Ambas
biovariedades pertenecen al Grupo serológico D y presentan idéntica estructura
antigénica (1, 9, 12: -), razón por la que no pueden diferenciarse entre sí
mediante pruebas serológicas.
Transmisión
Salmonella
Gallinarum se transmite rápidamente mediante el contagio horizontal.
La ingesta de
heces infectadas por pollos sanos es la vía más directa de infección,
permitiendo una rápida propagación de la enfermedad.
Por otro lado,
el canibalismo en los planteles afectados puede ser también un factor
importante en la difusión de la enfermedad (17).
A pesar de que
la tasa de transmisión vertical cumple un papel significativo en la epidemiología
de la enfermedad, la presencia de la bacteria en huevos provenientes de gallinas
infectadas es relativamente baja.
Se ha
encontrado que sólo alrededor de un 3% de los huevos puestos por gallinas
infectadas transportaban la bacteria.
Sin embargo,
este bajo porcentaje es suficiente para difundir la enfermedad, dado que los
pollitos eclosionados a partir de huevos infectados actúan como vectores y
multiplicadores de la enfermedad.
Los pollitos
así infectados difunden la enfermedad en los distintos lotes de la planta de
incubación y posteriormente también entre diversos establecimientos avícolas
que comercializan a estas aves (22).
La Figura
1 resume el ciclo de transmisión de la bacteria.
Figura 1.-
Ciclo de transmisión de Salmonella Gallinarum en la producción avícola.

Pueden actuar
como vectores mecánicos de la enfermedad tanto los insectos, roedores y aves
silvestres como otros animales y el ser humano.
Por esta razón
deben tomarse las precauciones sanitarias necesarias para minimizar la transmisión.
Se recomienda
la crianza de animales en establecimientos avícolas aislados.
Dentro de cada
establecimiento deben utilizarse ropa de trabajo y botas de uso exclusivo para
el mismo.
El personal
que concurra a distintos establecimientos avícolas deberá higienizarse al
entrar y al salir de cada granja.
Los vehículos
que ingresan y egresan a los establecimientos deben ser desinfectados
correctamente.
El estricto
cumplimiento de estas medidas disminuye el riesgo de propagación de la bacteria
entre diferentes granjas (26,22).
Sintomatología
Es muy similar
en ambas enfermedades. Las aves pueden manifestar depresión, somnolencia,
anorexia, alas caídas, deshidratación, respiración dificultosa, diarrea,
debilidad y adherencia de las heces a la cloaca. Las aves tienden a agruparse.
Los síntomas
generalmente se manifiestan después del 7º día post-infección.
En el caso de
la pullorosis los pollitos pueden presentar retraso del crecimiento, que se hace
muy notorio en las líneas de pollos parrilleros pues presentan un crecimiento rápido.
La disminución
de la tasa de crecimiento estaría relacionada a deficiencias en la absorción
intestinal de nutrientes.
En pollitos BB
es característico observar concreciones de materia fecal deshidratada adherida
a la cloaca que, al impedir la defecación, producen una notable dilatación
abdominal.
Los pollitos
afectados suelen presentar el vientre hinchado lo que dificulta o incluso impide
su movilidad.
Lesiones
macroscópicas
Tifosis
Aviar
Si bien en los
estadios avanzados la enfermedad es septicémica, los órganos más afectados
son el hígado, bazo y corazón.
En los casos
agudos de la enfermedad, el hígado aparece agrandado y congestivo.
Puede ocluirse
el conducto colédoco lo cual produce extravasación biliar.
Cuando la
enfermedad es crónica, pueden aparecer folículos necróticos, que se ven como
manchas verdosas o blanquecinas en la superficie del órgano.
A medida que
evoluciona la enfermedad, estas manchas verdosas pueden ocupar todo el parénquima.
Incluso en
estas condiciones la bacteria sigue proliferando en el tejido hepático, dada su
capacidad de desarrollo en medios con elevada concentración de sales biliares.
Además, se
observa esplenomegalia con máculas puntiformes blancas en la superficie del órgano.
El corazón se
ve especialmente afectado en los estadios crónicos de la enfermedad.
Típicamente,
presenta nódulos blanquecinos en las regiones pericárdicas y miocárdicas que
incluso pueden deformar al órgano.
Los pulmones
pueden presentar una ligera congestión, presentando focos necróticos en sus
caras costales y dorsales
Los órganos
reproductivos también son afectados en los estadios crónicos.
En los ovarios
pueden encontrarse lesiones tales como pequeños nódulos ó folículos ováricos
regresivos.
En las
gallinas portadoras crónicas generalmente aparecen algunos pocos óvulos císticos
deformados y decolorados, que se encuentran entre otros de apariencia normal.
Usualmente, la
luz del oviducto contiene exudados caseosos.
En algunos
casos puede observarse salpingitis, siendo frecuente el hallazgo de huevos en la
cavidad abdominal.
En los machos,
los testículos pueden contener folículos o nódulos blancos (17,21,22,26).
Pullorosis
En los
pollitos infectados por S. pullorum, el saco vitelino se observa deformado y
anguloso.
Típicamente presenta contenido coagulado de aspecto caseoso, producto
de la incompleta reabsorción del vitelo.
En las formas agudas, los vitelos
aparecen congestivos mientras que en los estadios crónicos presenta una
coloración pálida.
La presión ejercida por el saco vitelino sobre la cloaca
junto a las citadas concreciones fecales alrededor de la misma puede impedir la
evacuación de las heces.
Los intestinos así dilatados y el aumento de tamaño
del hígado y bazo producen una importante aumento del tamaño del abdomen (21).
Lesiones
microscópicas
En general los
órganos más afectados en ambas enfermedades son el hígado, corazón y bazo.
Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, pueden encontrarse distintos tipos
de lesiones.
Cuadro agudo
En los casos
sobreagudos, generalmente se observa congestión de varios órganos,
especialmente el hígado y el bazo.
En los cuadros agudos y subagudos, el hígado
es el órgano más afectado. La lesión típica es la necrosis de los
hepatocitos.
En estos casos se observa infiltración de células inflamatorias
provenientes de diferentes poblaciones: heterófilos, macrófagos y linfocitos y
células plasmáticas.
La cápsula de Glisson también puede verse afectada.
Generalmente se presentan exudados fibrinosos, mezclados con heterófilos y células
plasmáticas.
Cuadro crónico
Las lesiones
encontradas en los casos crónicos difieren significativamente de las que se
observan en los casos agudos.
Los órganos más afectados son el corazón, hígado,
bazo, riñones y órganos reproductivos.
Inicialmente en los casos crónicos
prolongados se observa degeneración los hepatocitos localizados alrededor de
las venas centro-lobulillares y posteriormente, a medida que la lesión
progresa, el tejido parenquimatoso es reemplazado por tejido conectivo produciéndose
una fibrosis intersticial.
Cuando la enfermedad avanza aparecen infiltraciones
de células del sistema fagocítico mononuclear que macroscópicamente se
evidencian como manchas blanquecinas dispersas en la superficie del órgano
(17).
Las lesiones
del corazón se caracterizan por la aparición de extensos focos localizados de
necrosis de las miofibras con la infiltración de heterófilos junto a algunos
linfocitos y células plasmáticas.
En los estadios avanzados, estas células
pueden ser reemplazadas por un alto número de células mononucleares de tipo
histiocítico con núcleos vesiculares e irregulares y citoplasma débilmente
eosinófilo.
Estas células se disponen en forma de sólidas capas, formando nódulos
que generalmente hacen protrusión desde la superficie epicárdica lo cual
provoca la aparición de nódulos semejantes a tumores y que, por lo tanto, se
confunden fácilmente con los causados por la enfermedad de Marek (26).
Los ciegos
pueden contener restos necróticos dentro del lumen que macroscópicamente se
evidencian como masas de aspecto caseoso.
La mucosa puede presentar necrosis con
infiltración de heterófilos en la lámina propia.
En los estadios avanzados
los heterófilos pueden ser reemplazados por linfocitos, macrófagos y células
plasmáticas que pueden infiltrarse hasta la capa muscular de la mucosa y los
tejidos musculares subyacentes.
En los machos puede observarse atrofia
testicular, con engrosamiento de la túnica albumígea y obliteración de los
conductos seminales; en algunos casos, múltiples abscesos y zonas de infiltración
de células redondas.
En el saco vitelino es común encontrar inflamación
fibrinosupurativa y piogranulomatosa, asociadas con una alta carga bacteriana
(21,22).
Diagnóstico
Serología
Se han
utilizado varias pruebas serológicas para la detección de
la TA
y P en aves reproductoras.
En las granjas la prueba de elección es el antígeno
“pullorum” teñido que directamente se usa con una gota de sangre completa
(ATSC) y en el laboratorio se pueden utilizar la prueba serológica rápida (SR)
en portaobjetos, la aglutinación en tubo (AT), la prueba de micro-aglutinación
utilizando antígenos teñidos con tetrazolium o verde brillante o equipos de
ELISA para la detección de Salmonella spp. del grupo somático 1, 9, 12.
El monitoreo
serológico utilizando el ATSC es muy importante para el control y erradicación
de
la TA
y
la P.
De
esta manera, los reactores positivos pueden ser periódicamente removidos de
las granjas, evitando la propagación de la enfermedad al resto de los lotes u
otros establecimientos avícolas.
El ATSC se ha usado durante mucho tiempo para
detectar a los reactores positivos.
Esta prueba puede realizarse directamente en
las granjas, ya que es muy sencilla y consiste en extraer una gota de sangre por
punción de la vena alar enfrentándola inmediatamente, sobre una placa de
vidrio, con la solución del antígeno pullorum coloreado.
Se deben emplear
cepas pleniantigénicas, que presenten alto poder aglutinante (1,12).
El antígeno
utilizado en esta prueba serológica puede presentar reacción cruzada con
anticuerpos producidos contra otras bacterias distintas a S. gallinarum ó S.
pullorum, que resulta en la aparición de falsos positivos.
Estas bacterias
pueden ser otras serovariedades de salmonelas, otras enterobacterias como
Escherichia coli29 e incluso otras bacterias menos relacionadas como
Staphylococcus epidermidis.
El aumento en la incidencia de S. Enteritidis
durante los últimos 20 años ha provocado que gran parte de los reactores
positivos en la prueba ATSC en realidad no se encuentren infectados con tifosis
ó pullorosis (12).
Bacteriología
Los órganos
de elección para el aislamiento de S. pullorum o S. gallinarum son el hígado,
bazo y contenido de ciegos.
Las muestras de materia fecal pueden contener con
frecuencia salmonelas de este grupo pero existen casos de enfermedad septicémica
aguda en los cuales no existe excreción fecal durante ciertos períodos de la
enfermedad.
En pollitos jóvenes es esencial la toma de muestras del saco
vitelino.
En aves con enfermedad crónica las muestras de elección son óvulos
afectados, testículos o el contenido de articulaciones afectadas.
Cuando la
enfermedad es aguda, la bacteria puede aislarse fácilmente a partir del cultivo
directo mediante improntas de órganos en placas de agar.
En aves con septicemia
la bacteria puede aislarse también de la médula ósea del tarsometatarso,
siendo esta técnica ideal para examinar aves que se encuentran muertas en los
galpones y cuyos órganos están contaminados.
Cuando se trata de pollitos BB ó
aves adultas con enfermedad crónica el número de bacterias suele ser muy bajo,
siendo entonces recomendable cultivar previamente las muestras en caldos de
enriquecimiento selectivo.
Las colonias
de S. Gallinarum son más pequeñas que las del resto de las salmonelas.
Esta
bacteria crece bien en medios generales para enterobacterias como agar
MacConkey, Verde Brillante y también en medios más selectivos y diferenciales
para salmonelas como agar Salmonella-Shigella (SS) o agar Xilosa Lisina
Deoxicolato (XLD) ó agar Rambach. En general se observa un buen desarrollo a
las 24 horas cuando las placas se incuban a
37ºC
.
También existen caldos de enriquecimiento selectivo como Caldo Tetrationato,
Caldo Selenito de Sodio, Caldo Rapapport-Vassiliadis y otros, que permiten el
aislamiento a partir de muestras contaminadas, incluso cuando las salmonelas se
encuentran en bajo número (1,10).
Estos medios de cultivo pueden incrementar su
selectividad mediante el agregado de antibióticos, como la novobiocina o
productos químicos como el tergitol, destinados a inhibir el crecimiento
competitivo de bacterias del género Proteus (31).
Una vez
seleccionadas las colonias bacterianas con características diferenciales del género
Salmonella, se procede a su biotipificación.
La prueba de movilidad permite
diferenciar a S. Gallinarum del resto de las salmonelas ya que estos dos
biovariedades son inmóviles mientras que las demás salmonelas generalmente
poseen flagelos.
Además de las pruebas culturales y bioquímicas generales
comunes a todas las salmonelas deben realizarse pruebas específicas que
permiten distinguir ambas biovariedades.
Es posible establecer su diferenciación
rápida en los laboratorios de diagnóstico mediante las pruebas de acidificación
del tartrato de Jordan, fermentación del dulcitol y descarboxilación de la
ornitina (11) (ver Tabla 1).
Además es posible enviar las cepas a laboratorios
de investigación especializados que realizan perfiles plasmídicos pues se
demostró que todas las cepas patógenas de campo portan un plásmido de
virulencia de 85KD, perteneciendo la mayoría de las cepas de S. gallinarum al
perfil A y unas pocas al B, mientras que todas las cepas de S. pullorum portan
el plásmido C (7,8)
Tabla 1.
Pruebas bioquímicas que permiten la diferenciación entre Salmonella gallinarum
y S. pullorum
|
Prueba
|
Salmonella
gallinarum
|
Salmonella
pullorum
|
|
Glucosa
|
Fermenta
sin gas
|
Fermenta
con gas
|
|
Manitol
|
Fermenta
sin gas
|
Fermenta
con gas
|
|
Maltosa
|
Fermenta
sin gas
|
Usualmente
no fermenta
|
|
Dulcitol
|
Fermenta
sin gas
|
No
fermenta
|
|
Ornitina
|
No
fermenta
|
Fermenta
|
|
Tartrato
de Jordans
|
Fermenta
|
No
fermenta
|
Diagnóstico
mediante biología molecular
Las
investigaciones destinadas al diagnóstico bacteriológico mediante técnicas
moleculares se han multiplicado en los últimos diez años.
Estas técnicas,
basadas en la amplificación del DNA mediante PCR (Reacción en cadena de la
polimerasa) han tenido un impacto revolucionario debido a la precisión y
rapidez en la obtención del resultado y el empleo de una muestra mínima.
El grupo de
las salmonelas es muy diverso. Hasta el momento se han identificado más de 2200
serovariedades diferentes, clasificadas dentro de tres grandes grupos serológicos,
dependiendo de los antígenos somáticos y flagelares que presenten.
La
determinación de las serovariedades generalmente se realiza utilizando técnicas
serológicas (especialmente aglutinación con los distintos sueros específicos).
En la actualidad, gracias al gran desarrollo de distintas técnicas en el campo
de la biología molecular, es posible el diagnóstico y la identificación de
distintos aislamientos de Salmonella mediante PCR.
La utilización
de estas técnicas moleculares permite el diagnóstico rápido y preciso de los
aislamientos.
Desde la llegada de la muestra al laboratorio, el diagnóstico
tradicional de las salmonelas que combina bacteriología y serología requiere
un mínimo de tres días para el aislamiento de la bacteria y su identificación
mediante pruebas bioquímicas.
Una vez que el aislamiento ha sido determinado
bioquímicamente como S. enterica, es necesaria su identificación serológica.
Por el
contrario, la identificación de las salmonelas mediante técnicas de biología
molecular demanda menos tiempo.
Si bien el tiempo necesario para el diagnóstico
puede variar según la metodología utilizada, en general puede realizarse en 24
horas a partir de la llegada de la muestra al laboratorio
Dado el
cercano parentesco filogenético entre las distintas serovariedades, el patrón
genético es muy similar entre ellas.
Por lo tanto, es imprescindible la
correcta elección de “primers” y protocolos que permitan una correcta
distinción entre las diferentes serovariedades.
Algunos investigadores han
estudiado este problema, obteniendo distintos resultados.
Existen algunos genes
que se encuentran específicamente en el genoma de las salmonelas y no están
presentes en otras bacterias emparentadas.
Los genes invA y spvC confieren a las
salmonelas la capacidad de invadir células.
Hasta el momento se sabe que al
menos cinco serovariedades de salmonelas lo presentan: Typhimurium,
Choleraesuis, Dublin, Enteritidis y Gallinarum15,16. Chiu y Ou lograron una
metodología basada en la amplificación de estos genes que permite el diagnóstico
de estas salmonelas.
Esta prueba resultó ser específica ya que cuando se aplicó
sobre otras bacterias emparentadas (Escherichia coli, Citrobacter diversus,
Shigella flexnei y Proteus mirabilis, entre otras), en ninguno de los casos el
gen fue amplificado.
Cuando se comparó con el diagnóstico tradicional (cultivo
y aislamiento de la bacteria) la prueba de PCR resultó ser más eficaz, ya que
mediante este método se pudo detectar el 95% de las muestras positivas,
mientras que el método tradicional sólo se logró detectar al 60% de las
mismas (6).
Bäumler et
al. lograron la diferenciación mediante PCR de 51 serotipos distintos de
salmonellas (S. Gallinarum entre ellos) mediante la amplificación del gen iroB
presente en todas las salmonelas y ausente en las bacterias que comparten el
mismo nicho ecológico4.
Este método se basó en un enriquecimiento de las
muestras en caldo peptonado adicionado con “ferrioxamina E” previo a la
amplificación por PCR.
Mediante esta técnica, el diagnóstico sería posible
en 24 horas.
Aún no se han
estudiado ni desarrollado pruebas de PCR que permitan específicamente la
diferenciación de S. Gallinarum serovariedades gallinarum y pullorum.
Las
futuras investigaciones en este campo permitirán mejorar y agilizar el diagnóstico
diferencial de estas enfermedades, lo que seguramente contribuirá al control y
erradicación de las mismas.
Vacunación
Si bien
experimentalmente se han evaluado distintas vacunas vivas e inactivadas para el
control de
la TA
, en Argentina y en varios países de Latinoamérica sólo ha tenido uso
generalizado la vacuna viva basada en la cepa 9R30, que es la única aprobada
por las autoridades sanitarias para la prevención de
la TA
en gallinas ponedoras.
Con esta vacuna se ha demostrado que el empleo combinado
de las vías oral e inyectable brinda protección más completa. También se
efectuaron ensayos con otras cepas atenuadas de S. gallinarum (3,14), pero las
mismas no demostraron ser mejores que la cepa 9R.
Por otro lado, las vacunas
inactivadas, utilizando células enteras, no tienen uso generalizado por su poca
efectividad. Sin embargo, experimentalmente se ha demostrado que si se usan las
proteínas purificadas de la membrana externa de S. gallinarum, existe una mayor
exclusión de las salmonelas patógenas de los órganos internos que cuando se
emplea la cepa 9R (5).
Actualmente,
uno de los problemas cruciales de la avicultura mundial es el control de la
paratifosis debida a S. Enteritidis, sobre todo debido a la importancia que ha
adquirido esta zoonosis.
Si bien originalmente se ha descripto que la cepa 9R
ofrece cierto grado de protección cruzada contra S. Enteritidis (30), en las
granjas la misma resulta insuficiente para impedir la difusión de esta
paratifosis (24,25).
Por ello se han desarrollado investigaciones para la búsqueda
de cepas atenuadas de S. Enteritidis que específicamente puedan controlar a
esta paratifosis (18).
Estas vacunas han resultado ser tan efectivas en algunos
países de Europa puesto que su aplicación es obligatoria en granjas de
gallinas ponedoras.
En países como
la Argentina
, donde comúnmente coexisten ambas enfermedades, lo ideal sería disponer de
una vacuna que en forma simultánea pueda controlar a ambas enfermedades.
Al
respecto se están realizando en el INTA de Balcarce una serie de ensayos en
aves libres de Salmonella que fueron vacunadas con una cepa atenuada de S.
Enteritidis y posteriormente desafiadas con S. gallinarum en distintos momentos
de su ciclo productivo; estos resultados han sido muy promisorios (datos no
publicados) e indicarían que la futura introducción de estas cepas podría
mejorar sensiblemente el control de
la TA
y al mismo tiempo disminuir la incidencia de S. Enteritidis en las aves e
indirectamente en el ser humano.
Estos resultados estarían también avalados
por otros trabajos experimentales que han demostrado que la administración
experimental de linfoquinas inducidas por S. Enteritidis a pollos parrilleros jóvenes
reducen significativamente la transmisión horizontal de S. gallinarum (19).
Exclusión
competitiva
En los
sistemas de producción actuales, los pollitos nacen en plantas de incubación
muy higiénicas y separados de sus progenitores, por lo que no adquieren la
flora protectora de la gallina como lo harían naturalmente cuando picotean las
heces de la madre apenas nacen, quedando desprotegidos frente a infecciones entéricas.
El sistema artificial de crianza torna mucho más susceptible al pollito recién
nacido, el que puede infectarse en ese estadio con una célula de Salmonella, y
esa contaminación se difunde rápidamente al no presentar la competencia de la
flora bacteriana.
Así, las salmonelas provenientes de un solo pollito pueden
contagiar a sus congéneres en la planta de incubación o en la caja durante el
transporte y luego esa infección transmitirse a la granja.
De este modo, la
población avícola puede adquirir un estado de infección crónica
constituyendo una fuente permanente de transmisión del agente etiológico.
Se ha
demostrado que administrando a pollitos recién eclosionados cultivos anaerobios
no definidos, obtenidos de contenido cecal de aves adultas, se logra protección
frente a desafíos con salmonelas (20,28).
Lamentablemente, estos tratamientos
no permiten conocer cuáles son las bacterias que ejercen tal protección e,
involuntariamente, se puede favorecer la transmisión de agentes infecciosos no
detectados aún cuando se utilicen heces provenientes de aves libres de patógenos
específicos (SPF).
Esto explica por qué este tipo de tratamiento no está
aprobado en muchos países.
Si bien ya existen varios productos comerciales, las
nuevas investigaciones respecto a este tema tienen el objetivo común de usar
bacterias totalmente identificadas y seleccionadas por sus propiedades
beneficiosas.
Las bacterias
lácticas y microorganismos relacionados desempeñan un papel fundamental en el
equilibrio de la microflora intestinal a través de mecanismos de exclusión
competitiva.
Aproximadamente todas las fórmulas probióticas, diseñadas para
aves y disponibles en el mercado contienen lactobacilos (Lacobacillus casei, L.
acidophilus, L. salivarius, L. plantarum, L. helveticus), lactococos (L. lactis)
y/o enterococos (Enterococcus faecium, E. faecalis) (13).
Muy pocas poseen
bifidobacterias aunque existe una tendencia, cada vez mayor, a incorporarlas.
Otros géneros considerados protectores son: Veillonella, Bacteroides,
Escherichia, Eubacterium, Propionibacterium, Peptostreptococcus, Clostridium y
también la levadura Saccharomyces boulardii.
En su constitución pueden
participar desde una única cepa bacteriana hasta ocho, pertenecientes o no a la
misma especie o género (2).
Se ha
demostrado que tratamientos in ovo a los 18 días de incubación no afectan a
los embriones, siendo más efectivos cuando además se complementan con aspersión
en el momento en que los pollitos realizan el picaje de los huevos en la
nacedora.
Entre las bacterias más promisorias para este uso se encuentran
ciertas cepas de L. reuteri (8).
La administración de estos microorganismos
puede continuarse a lo largo de la vida del animal a través del alimento o agua
de bebida.
Estos tratamientos no sólo son efectivos para prevenir la colonización
de salmonelas sino también pueden impedir la colonización de otras bacterias
patógenas como Campylobacter spp. termofílicos o Listeria spp. entre otros.
Tratamiento
El tratamiento
con drogas antibióticas debe ser la última opción, ya que siempre se debe
intentar la erradicación de la enfermedad mediante el correcto manejo, la
administración de flora normal competitiva y la vacunación.
Ninguna droga o
combinación de drogas es capaz de eliminar la infección de los lotes tratados
y debe considerarse que el tratamiento de las aves muchas veces produce la
resistencia a las drogas empleadas.
Se ha demostrado la efectividad de varias
sulfonamidas seguida por la administración de nitrofuranos y otros antibióticos
en cuanto a la reducción de la mortalidad debida a
la TA
y la pullorosis.
Las sulfonamidas que han sido utilizadas en el tratamiento de
la TA
y la pullorosis incluyen a la sulfadiazina, sulfamerazina, sulfatiazol,
sulfametazina y sulfaquinoxalina.
Estos fármacos, si bien efectivos en la
reducción de la mortalidad debida a estas enfermedades, permiten la
supervivencia de aves infectadas que pasan a ser portadoras, perpetuando así la
infección en las granjas.
Otros antibióticos que pueden ser usados para el
control y tratamiento de
la TA
y pullorosis incluyen a la furaltodona, furazolidona, cloranfenicol, biomicina,
apramicina, gentamicina, y clorotetraciclina (26).
En general, de
acuerdo a nuestra experiencia, el cloranfenicol y las sulfamidas asociadas a
trimetoprima son los antibióticos que menor resistencia han generado.
Sin
embargo, actualmente la administración de cloranfenicol a animales para consumo
humano ha sido prohibida y algunas sulfamidas presentan toxicidad renal para las
aves.
Prevención y
métodos de control
En los países
desarrollados, la disminución de la incidencia y prevalencia o bien la
erradicación de
la TA
y la pullorosis de los criaderos industrializados, ha sido una consecuencia de
la aplicación y estricto cumplimiento de planes de erradicación combinados con
programas de manejo adecuados.
Uno de los requerimientos básicos es establecer
si los lotes están libres de S. gallinarum ó S. pullorum, e incubar y criar a
la progenie bajo condiciones que eviten el contacto directo o indirecto con las
aves infectadas.
Ya que la transmisión a través del huevo tiene mucha
importancia en la propagación de las dos enfermedades, sólo deben introducirse
en las incubadoras huevos que provengan de lotes libres de TA y P.
Los pollos y
pavos son los huéspedes primarios de S. gallinarum y S. pullorum, y las aves
silvestres no son el reservorio principal de la infección.
Por lo tanto es
fundamental la erradicación de estas enfermedades de los pavos y pollos para la
erradicación definitiva de
la TA
y
la P
en la industria comercial avícola.
Erradicación
Los planes de
erradicación de
la TA
y P deben basarse en la eliminación de las aves portadoras, centrando el
control en los lotes de aves reproductoras.
Esto sólo es posible mediante el
constante monitoreo serológico y bacteriológico combinados de los
reproductores, empleando técnicas tradicionales u otras más efectivas y rápidas
como, por ejemplo ELISA con PCR.
Por este motivo, a las aves reproductoras no se
les debería administrar ningún tipo de vacunas, ya sean vivas o muertas,
puesto que las mismas interfieren con las técnicas serológicas citadas
anteriormente.
Sin embargo, mediante la detección de estas salmonelas por
bacteriología estándar o bien por PCR, es posible establecer un diagnóstico
certero, aún cuando las aves reproductoras hayan sido previamente vacunadas.
En
estos casos puede aumentarse la sensibilidad del diagnóstico mediante el empleo
combinado de técnicas de enriquecimiento.
Los pasos básicos
que deberían seguirse en un plan de erradicación en nuestro país son los
siguientes:
La presencia
de TA o P debe ser informada en forma obligatoria al SENASA.
Los lotes de
aves reproductoras sospechosas de estar infectadas deben mantenerse en estricta
cuarentena y cuando se demuestre que las aves están infectadas deben ser
eliminadas.
Una vez controlada la infección, la futura comercialización de ese
establecimiento afectado debe realizarse bajo estricta supervisión y control.
La
reglamentación de importaciones debe requerir que los cargamentos de huevos y
pollos provengan de fuentes consideradas libres de TA y P.
De allí la
importancia de instaurar estas nuevas pruebas de diagnóstico rápidas y
confiables como, por ejemplo aquellas basadas en la biología molecular.
Debe
requerirse la total participación de las granjas de incubación y cría en los
programas nacionales de control de la tifosis y pullorosis.
Una vez
controlada la enfermedad en las aves reproductoras sería muy importante
realizar monitoreos bacteriológicos tradicionales o moleculares en granjas de
ponedoras y establecer estrictas medidas de cuarentena para evitar la difusión
de esta enfermedad.
A pesar de que
los países desarrollados han limitado la presencia y propagación de
la TA
y P en los criaderos comerciales, estas enfermedades aún persisten en las
granjas familiares.
La separación entre la avicultura comercial y no comercial
no ha sido totalmente efectiva para prevenir la transmisión de S. gallinarum y
S. pullorum entre estas dos poblaciones de aves, puesto que las pequeñas
granjas familiares infectadas continúan constituyendo una amenaza para la
avicultura comercial.
Por lo tanto, aún es necesario el monitoreo continuo de
las aves en las explotaciones comerciales de los países que ya han eliminado
estas salmonelosis de las granjas industriales.
En las granjas de aves
reproductoras libres de T y P de los que países en los cuales estas
enfermedades siguen siendo endémicas en las gallinas ponedoras, los controles
sanitarios deben ser mucho más estrictos, evitando el ingreso a las granjas de
personal o implementos avícolas procedentes de otros establecimientos.
Dado el carácter
especializado y restringido a las aves de S. Gallinarum, estas dos enfermedades
fueron erradicadas de las granjas industriales mediante un plan de control que
fue implementado con éxito en varios países.
Sin embargo, cuando estos mismos
métodos se aplicaron para erradicar a la paratifosis por S. Enteritidis,
bacteria que no reconoce a un huésped específico, esta enfermedad no pudo ser
erradicada.
Debido a ello, las estrategias de lucha tuvieron que ser revisadas y
modificadas, estableciéndose así planes basados en las tradicionales medidas
de control e higiene, pero esta vez conjuntamente asociadas con la aplicación
de vacunas vivas de administración obligatoria en gallinas ponedoras
comerciales.
En países donde coexisten
la P
, TA y paratifosis por S. Enteritidis, lo más adecuado sería contar con un
plan de vacunación dirigido al control de todas estas salmonelosis en su
conjunto.
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Fuente: Producción
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