Resumen
Tabla de contenido
La decisión de destetar
Incorporación de la técnica en los planteos
productivos. Qué hacer con los terneros
Criterios de aplicación. Cómo maximizar el
comportamiento de los vientres
Los vientres: objetivos básicos del destete
precoz
En el año 1971 se realizó el primer destete
experimental en la EEA INTA C. del Uruguay. La preocupación inicial del grupo
técnico encargado del desarrollo del proyecto fue compatibilizar una eficiente
recría de los terneros destetados a los dos meses de edad sin modificar
drásticamente la normal operatoria de los campos de cría de la región.
En principio, los estudios indicaron la
factibilidad de pasar de una dieta láctea al pie de la madre a fuentes únicas
de alimentación formuladas con raciones sólidas que facilitaran la adopción de
la práctica. Si bien los ensayos de manejo posdestetes fueron exitosos,
rápidamente se llegó a la conclusión de que con los terneros el problema es
sólo de índole técnico y que éste es un tema resuelto.
El verdadero impacto de la incorporación de la
tecnología del destete precoz se fundamenta en el manejo de los vientres con
la posibilidad de realizar una cría eficiente desde el punto de vista
reproductivo y de acceder a una verdadera reconversión de un sector
históricamente postergado. En la actualidad existen en el país alrededor de 2
millones de vientres a los cuales anualmente se les practica diversos manejos
durante la lactancia: destete temporario, "enlatado", adelantado y precoz.
El objetivo prioritario de estos manejos es
mejorar los índices de procreos de los rodeos interviniendo en un período
crítico que define la producción de terneros del año próximo: la lactancia.
El interesante nivel de adopción de estas técnicas
está asociado al conocimiento de los altos requerimientos nutricionales de las
vacas en ese estado fisiológico y al mayor o menor impacto producido por los
manejos implementados.
Es suficientemente conocido que la interrupción de
la lactancia provoca un doble efecto positivo sobre el comportamiento
reproductivo posterior de los vientres. Por un lado, el menor drenaje de
nutrientes se expresa en una rápida mejora de la condición corporal,
alcanzándose altos índices de preñez y menores intervalos entre el parto y la
concepción siguiente.
Por otra parte, en el caso de los destetes
definitivos o con apartes (adelantados, precoces o temporarios) se anulan los
procesos inhibitorios, derivados de la presencia del ternero al pie, que
afectan la reanudación temprana de los ciclos estrales en el posparto.
La decisión de destetar
El objetivo prioritario de estos manejos es
mejorar los índices de procreos de los rodeos
En general, la adopción de la tecnología
convencional ha sido escasa y así lo demuestran los registros de la eficiencia
en la producción de terneros del rodeo nacional.
La imposibilidad de superar la barrera del 60 % de
procreos muestra las dificultades que tiene la cría en los diferentes
ambientes en donde se desarrolla la actividad.
En particular, el comportamiento de los vientres
bajo las condiciones usuales de manejo representa una seria limitación para
alcanzar máximas producciones de terneros.
El doble rol que deben cumplir las vacas, gestar y
alimentar por un prolongado tiempo a sus crías, define la ineficiencia de los
sistemas. La estacionalidad de la producción, la inestabilidad en la cantidad
de terneros ofertados anualmente y la baja eficiencia de la compleja
transformación de pasto a producto, conllevan a considerar a los vientres como
una inadecuada herramienta de trabajo para quienes fijan objetivos
relacionados a maximizar la producción de terneros.
De las técnicas mencionadas, sin dudas, la de
mayor impacto es la separación definitiva de los terneros a los dos meses de
edad. Esto implica que las vacas bajo este sistema se puedan manejar como
secas durante 10 meses pero, a su vez, comienza una invernada diferente, con
terneros que pesan alrededor de los 70 kg.
Las primitivas experiencias realizadas en el INTA
EEA C. del Uruguay demostraron, ante diversas condiciones nutricionales y de
manejo de los rodeos, que la respuesta a la reducción de la lactancia es de
real significación. La inmediata mejora de la condición corporal de los
vientres, los mayores porcentajes de preñez, el acortamiento del anestro
posparto y la factibilidad de acceder a otras épocas de servicio, fueron de
tal contundencia que permitieron plantear novedosos esquemas de producción
orientados a la intensificación de los sistemas de cría.
Por otra parte, luego de experiencias de varios
años se confirmó la posibilidad de incrementar la carga de vacas en un 50 %
manteniendo al pastizal natural como única fuente de nutrientes. Estos
resultados fueron particularmente relevantes porque respondieron al primer
intento de modificar los resultados económicos del sistema, apoyados en la
hipótesis de ocupar con más vientres la receptividad ociosa derivada de la
drástica reducción de los requerimientos nutricionales.
Incorporación de la técnica en los planteos
productivos. Qué hacer con los terneros
En principio, hay que tener en cuenta que, una vez
tomada la decisión, se producen una serie de modificaciones sustanciales con
respecto al esquema tradicional de producción terneros.
El destino de los terneros: venta, retención o aún
la opción de distintos tipos de asociación con invernadores o feedloteros está
estrechamente asociado a aspectos de infraestructura, costo de recría y del
impacto producido por el destete sobre la eficiencia global del rodeo.
En la actualidad el ternero de destete precoz
tiene una fuerte demanda con destino a la producción en feedlot de terneros
"bolita". Esa demanda determina que terneros de 60-70 kg se paguen al precio
de invernada como si tuvieran 100 kg., es decir entre $ 1,40 y $ 1,60 el peso
vivo, valores más que interesantes como para tomar la decisión de vender
directamente a "culata de camión".
La opción de retener en el campo los terneros
depende de varios factores, siendo el costo de la crianza el principal
elemento a tener en cuenta. Es sabido que en condiciones donde la oferta de
forraje es exclusivamente lo aportado por el pastizal natural los costos por
ternero destetado son altos, debido a la cantidad y calidad de la
suplementación a suministrar. La situación es diametralmente diferente cuando
el ambiente donde se halla ubicado el establecimiento permite la implantación
de pasturas. En estos casos los costos de la suplementación son mínimos,
dependiendo de la calidad de las pasturas, oscilando entre los 5 a 8 $ por
ternero.
El último de los caminos, aún poco explorado entre
los criadores, es la posibilidad de concretar negocios de asociación con los
otros actores del sector.
Las características particulares de la producción
de terneros "bolita" a corral o en condiciones de altos niveles de
suplementación en pasturas hacen que aparezcan novedosos sistemas de
asociación o capitalización. Esto es así, ya que por el solo hecho de
incorporarse al sistema, las dos partes tienen ventajas adicionales.
El criador al destetar a los dos meses de edad
provoca un gran impacto en su sistema, que se traduce en mayores índices de
procreos, mayor carga animal, mayor proporción de vacas gordas a la venta,
mayor facilidad para manejar eficientemente el pastizal y la opción de tener
en su campo más de una época de parición
La otra parte, incorpora al sistema de engorde la
categoría de mayor eficiencia de conversión de alimento a carne, produce la
categoría de mejor precio en el mercado actual y tiene la chance de ofrecer el
producto en todas las épocas del año.
Criterios de aplicación. Cómo maximizar el
comportamiento de los vientres
El manejo de los terneros es un problema técnico
resuelto
La técnica del destete precoz fue creada con el
objetivo de cambiar la forma de producir terneros. En otras palabras, la
reducción de la lactancia permite tener en el campo vientres diferentes y
escapar a la rigidez de los planteos convencionales.
Si bien la preocupación inicial es el manejo de
los terneros, la verdadera potencialidad está dada en la correcta
implementación del manejo ante diversas posibilidades. Entre éstas se puede
arriesgar una clasificación arbitraria con el solo propósito de ayudar a
aquellos que se inician en el tema.
En síntesis, las modificaciones que se pueden
imprimir al sistema van, desde la resolución de problemas puntuales hasta una
verdadera reconversión de las empresas.
Incorporación coyuntural:
Es aplicable a aquellos casos extremos, tales como
sequías o en campos donde es difícil superar el 50 % de terneros logrados.
En el primero de los casos, la baja condición
corporal posparto de las vacas hace necesario recurrir a medidas de excepción
con la única expectativa de no malograr los índices futuros de preñez o, como
en la actualidad con la severa sequía de primavera en el litoral, atenuar los
peligros de mortandad de las vacas.
En general, el establecimiento no se encuentra
preparado para la retención de los terneros, siendo lo más conveniente la
venta o algún acuerdo de asociación con invernadores o feedloteros.
Independientemente del factor climático, en
aquellas regiones donde los bajos índices reproductivos han representado una
barrera infranqueable para el manejo convencional, el destete en el primer año
de la totalidad del rodeo redunda en aumentos sustanciales en los porcentajes
de preñez. Una vez cumplido este primer objetivo, se puede planificar para los
próximos años la implementación de una serie de prácticas orientadas a
estabilizar los altos índices de preñez alcanzados.
Incorporación sistemática orientada
En este caso, el manejo del destete es una tarea
habitual del establecimiento. En general, son empresas que han alcanzado
niveles aceptables de procreos, alrededor del 70 %, y mediante la introducción
de la práctica buscan maximizar la producción anual de terneros.
Las vacas primíparas, las "cola de parición" y las
CUT son las categorías del rodeo a destetar. El impacto producido en la
segunda preñez de las vacas con primer ternero al pie justifica ampliamente
los costos de retención de los terneros en el establecimiento.
De la misma forma, las vacas de parición tardía,
otro de los componentes del rodeo generalmente comprometido, mejoran
notablemente su condición corporal posibilitando preñeces aceptables sin
condicionar la longitud del período de servicios. Por otra parte, se facilita
el engorde de las vacas de descarte, con las ventajas de mayor peso a la venta
y mejor ingreso por kg debido a la modificación de categoría, de conserva a
vaca consumo.
Incorporación estratégica
Uno de los principales problemas a resolver es la
variación que se produce entre años en los índices de preñez. Ni más ni menos
es lo que comúnmente se conoce como la alternancia de los años malos y buenos,
debido a que la cría es un sistema altamente dependiente de las variaciones
climáticas.
Está suficientemente demostrado la estrecha
asociación entre estado nutricional preservicio y preñez, por lo que el éxito
de esta estrategia se basa en una correcta selección por condición corporal de
las vacas a destetar y en la respuesta esperada con este grupo de vacas.
La implementación es sencilla, pero requiere de
una alta capacitación del personal que utiliza la herramienta de la separación
de las vacas por condición corporal y de la elección de la técnica a aplicar a
cada uno de los grupos de vacas clasificadas.
A modo de ejemplo, en la manga el operador
clasifica a las vacas en tres grandes categorías: <3;5; > de 3,5 hasta 5 y >
de 5 y, en ese momento, un segundo operario pinta con un color diferente las
ubres para facilitar a posteriori la identificación de sus respectivas crías.
A renglón seguido, los terneros se juntan con las madres y después del mamado,
de acuerdo al color de las manchas de pintura en la cara, se identifica el
tratamiento a aplicar por grupo de condición corporal. A los terneros
pertenecientes al primer grupo de vacas (CC < 3,5) se los señala para destetar
precozmente, a los del segundo lote (CC 3,5 hasta 5) se los "enlata", y a los
del tercer grupo (CC >5) se los deja al pie de la madre sin ningún
tratamiento.
Con esta estrategia de manejo es factible
estabilizar altas producciones por año, compatibilizando los costos y el
impacto de la tecnología aplicada.
Incorporación sistemática con incremento de
carga:
El incremento de carga obtenido en experiencias
controladas ya ha sido validado a nivel comercial.
En condiciones de pastizal natural es factible
incrementar la dotación de vientres en un 50 %, debido a la reducción de los
requerimientos nutricionales de la totalidad del rodeo provocado por el
destete. Aquí cabe una advertencia: si bien la interrupción de la lactancia
baja los requerimientos "la vaca no entiende que tiene que comer menos" y con
el manejo habitual se puede provocar un deterioro que implique una verdadera
degradación del pastizal.
En este sentido, el manejo adoptado es el pastoreo
rotativo-diferido, donde se requieren tiempos para disminuir la carga y otros
en los cuales se debe aumentar considerablemente la presión de pastoreo para
uniformar el aporte forrajero de las especies crecientes y decrecientes del
pastizal, eliminando los efectos de la selectividad por parte del animal. Es
decir que para aliviar al pastizal hay que concentrar la hacienda en algún
área de sacrificio o con mayor carga instantánea de algunos de sus potreros.
En estas condiciones es normal que los animales tengan un déficit de consumo
y, por ende, un déficit nutricional.
Bajo el manejo convencional de los vientres, con
destetes de 7 meses y servicio estacionado octubre a diciembre, solamente
podría sacrificarse el nivel de consumo en el mes de abril y parte de mayo. En
invierno las condiciones de sobrepastoreo y deficiencia nutricional se dan por
la sola distribución de la producción forrajera. Si optamos por este camino y
sacrificamos el nivel nutricional al final del otoño, perdemos la única
oportunidad para que las vacas "entren bien al invierno", lo que equivale
sacrificar condición corporal al parto y, como consecuencia, prolongación del
anestro en el posparto. Al destetar a los 60 días (noviembre-diciembre) los
vientres tienen el resto del verano, especialmente después de retirados los
toros, y todo el otoño para recuperarse de la corta lactancia y con mínimos
requerimientos. Esto es tan así que el peligro es que se "pasen de gordura",
razón por la cual el manejo del pastizal no sólo es posible sino que se hace
necesario para dosificar el forraje al cual tiene acceso un animal con
requerimientos nutricionales reducidos: esto ya es un importante cambio
cualitativo en el manejo del rodeo.
Aplicación de la tecnología para redefinir la
actividad
En la actualidad la verdadera reconversión apunta
a una alta especialización de las actividades.
La recría de terneras y la reposición de vientres
son categorías con exigencias propias de un animal en crecimiento, en tanto
que las vacas y toros de refugo ocupan superficies por períodos de mayor o
menor longitud de acuerdo a la decisión de venta. Por otra parte, la evolución
de los terneros al pie a partir de los 90 días de edad no depende
exclusivamente de la leche materna. Estas son actividades propias de un
proceso de invernada, que generalmente se encuentran ocultas en un medio donde
prevalecen limitaciones en cantidad y calidad de nutrientes.
Al redefinir el rol de los participantes, la cría
termina en el momento en que la tecnología permite al ternero tener una vida
independiente de la leche materna y las vacas se transforman en máquinas de
producir terneros, independizando su rendimiento de los riesgos climáticos.
La nueva categoría de ternero, el destetado
precozmente, es capaz de producir carne con una máxima eficiencia de
conversión y atender la actual y necesaria diversificación de los marcados.
Resulta obvio que las características del medio en
donde se desarrolla la cría vacuna determinan que las categorías aptas para
utilizar eficientemente el recurso forrajero son los animales con bajos
niveles de crecimiento y alta capacidad para almacenar reservas corporales. En
este sentido, estudios llevados a cabo por el INTA EEA C. del Uruguay
revelaron que el mayor impacto en rentabilidad se obtenía con situaciones de
extrema especialización manteniendo en el campo sólo vientres adultos. El
aumento de la receptividad (vientres/ha) fue de un 70 %, debido al destete de
la totalidad de las crías a los 60 días y a la superficie liberada por las
otras categorías (animales en crecimiento) que fueron anuladas del sistema.
Este particular manejo, de altos índices de preñez estabilizados entre años y
alta carga con animales aptos para un aprovechamiento racional del pastizal,
incrementa sensiblemente la cantidad de terneros producidos.
Además, el sistema contempla diversas alternativas
de asociación vertical, capitalización de los destetes machos y de hembras con
devolución de vaquillonas preñadas para la necesaria reposición al campo de
cría.
Para finalizar, se reitera un concepto: el manejo
de los terneros es un problema técnico resuelto, es simplemente el uso
adecuado de una herramienta, que tendrá mayor o menor complejidad de acuerdo
al ambiente en donde se desarrolle la recría. El verdadero impacto de esta
técnica está dado por la flexibilidad y las diferentes opciones que se
presentan con vientres cuyos requerimientos fueron disminuidos drásticamente.
Fuente: INTA Concepción