096. Estrategias
genéticas y reproductivas para una mayor eficiencia de los rodeos de
cría.
Dr. Carlos Alejandro
Rodríguez. 2000.
Seminario: Maximizando la
eficiencia de
producción en cría. Bolsa de
Cereales, Bs. As., 22.06.00.
Introducción
La eficiencia económica en
los rodeos de cría está determinada básicamente por tres factores:
a) La
cantidad de producto a venta,
b) el valor
del producto a venta, y
e) el costo
de producción del producto a venta.
En esta exposición se
describen diferentes estrategias genéticas y reproductivas generales para
optimizar estos factores.
PARTE I: ESTRATEGIAS
GENÉTICAS
A.
FUNDAMENTOS TEÓRICOS Y EXPERIMENTALES
Frecuentemente se subvalora
la importancia de la constitución genética del rodeo de cría en la productividad
de la explotación, por cuanto se lo considera un factor aislado y no en su real
dimensión, es decir, definiendo por sí misma algunos caracteres, e interactuando
con otros factores (climáticos, alimentarios, sanitarios, de mercado, etc.). Por
eso, debe considerarse que el genotipo de un individuo no solo influye en la
aptitud para lograr tal o cual tipo de producto, sino que también determina
parte de su habilidad de responder mejor o peor a una determinada dieta, de
tolerar mejor o peor determinado ectoparásito, de adaptarse bien o mal a tal
manejo, etc., lo cual puede aumentar o disminuir la cantidad de producto
obtenido y así relativamente aumentar o diluir los costos fijos de producción.
La producción por unidad de
superficie (ha) y de tiempo (año) puede calcularse como:
Producción (ha/año) = %
Parición x % sobrevida x PD/PV x Carga animal + DI
Donde
PD/PV = relación entre el
peso de destete de los terneros y el peso de las vacas.
DI: Diferencia de inventario
(balance de kilos entre vaquillonas de reposición y vacas de refugo).
Obviando la variable carga
animal, que es muy importante aunque está influenciada casi totalmente por
razones ambientales, un trabajo realizado por Rabasa de Sal Paz (1984) que
compara diversos genotipos bovinos determinó que la variable que más incidencia
tuvo sobre la producción por ha fue el % de Parición, con un grado de
determinación (R2) de 50 %, siguiéndole en importancia el % de sobrevida hasta
el destete y el peso de destete de los terneros, cada uno responsable de
aproximadamente un 20 % de la variación total.
De este análisis y de otros
muy similares, que atribuyen una relación de determinación 10:2:1 para la
fertilidad, el crecimiento y la conformación respectivamente, puede concluirse
que un 70 % o más de la variación productiva posible es determinada por
características como las reproductivas y adaptativas, que no tienen
prácticamente respuesta a la selección por ser de baja heredabilidad en sentido
estricto.
Las herramientas genéticas
a utilizar pueden en consecuencia ordenarse de la siguiente manera:
1‑ Búsqueda de adaptación al medio.
2‑ Aprovechamiento de la heterosis (y
complementariedad) a través de sistemas de cruzamientos o de la utilización de
razas sintéticas.
3‑ Selección de caracteres de tipo aditivo.
Las dos herramientas
genéticas iniciales pueden variar su orden según se trate de producir en un
medio con mayores o menores limitantes, pero ambas contribuyen muy
significativamente a mejorar los indicadores de eficiencia biológica en general,
y reproductiva en particular.

1. BÚSQUEDA DE ADAPTACIÓN AL
MEDIO
La interacción
genotipo‑ambiente se verifica cuando la expresión genotípica (fenotipo) se
modifica al cambiar el medioambiente. En el gráfico 1 observamos cómo la
superioridad fenotípica de un genotipo, para un ambiente muy favorable, se
invierte para ambientes desfavorables respecto de otros genotipos.

Es necesario entonces definir
lo más claramente posible el sistema en el cual se va a producir, antes de fijar
el material genético y la estrategia de mejoramiento a utilizar. Definir el
sistema no significa que el mismo no evolucione sino sentar las bases generales
sobre las cuales se produce.
Cuanto más adaptada esté una
población, mayores chances existen de que cumpla con su "objetivo biológico"
(ocupar lo máximo posible un determinado nicho ecológico produciendo más biomasa
y asegurando su reproducción) y en concordancia con nuestro "objetivo económico"
produzca más carne. Existen múltiples adaptaciones que inciden
significativamente en la producción. Como algunos ejemplos podemos mencionar los
siguientes:
-
La ubicación y pigmentación del globo ocular
(y párpados) en las razas adaptadas a zonas de alta insolación (cebuínas,
criolla, africanas).
-
Capacidad de traslado de biotipos adaptados a
sistemas de escasa cobertura vegetal.
-
El largo del pelo y el color del manto, según
se produzca en zonas tropicales, templadas o frías.
-
La longitud de la cola, que es importante en
zonas con abundante presencia de ectoparásitos.
-
Las resistencia a las enfermedades locales.
2‑ APROVECHAMIENTO DE LA
HETEROSIS (Y COMPLEMENTARIEDAD) A TRAVÉS DE SISTEMAS DE CRUZAMIENTOS O DE LA
UTILIZACIÓN DE RAZAS SINTÉTICAS
La heterosis es el fenómeno
genético que ocasiona el denominado "vigor híbrido", el cual es aprovechado en
la mayoría de las especies de interés productivo, tanto animal como vegetal,
donde en general no existe producción comercial con razas o líneas puras. La
práctica de combinar selección con cruzamientos, curiosamente, no es tan
utilizada en el caso de los bovinos.
La heterosis y el
consiguiente vigor híbrido nos resultan de utilidad para mejorar los índices de
las características productivas más importantes.
En un trabajo clásico de
Larry Cundiff (1983) en Clay Center (USA), donde se evaluó la cruza triple entre
A. Angus, Hereford y Shorthorn, se obtuvieron los siguientes resultados
(simplificados):



No en todos los casos es
posible implementar programas de cruzamientos, especialmente si existen fuertes
limitantes de mejoras, como es el caso de muchos campos de cría de zonas
marginales.
En esos casos es propio
utilizar razas sintéticas que si bien manifiestan una heterosis inferior a la
observada en cruzamientos, son una buena solución de compromiso para facilitar
el manejo reproductivo.
3. SELECCIóN DE CARACTERES DE
TIPO ADITIVO
En primer lugar, cabe afirmar
que la más exigente selección tendrá un impacto muy reducido en comparación con
la que se puede lograr utilizando las herramientas comentadas precedentemente,
ya que permite obtener progreso en características menos relevantes.
La selección debería
aprovecharse orientándola a mejorar caracteres de mayor importancia relativa,
relacionados con la aptitud adaptativa y reproductiva como largo del pelo (Turner,
1959), velocidad de peleche (Rodríguez y otros,1989), circunferencia escrotal,
etc., sin soslayar otros caracteres como el normal crecimiento y la conformación
aceptada por el mercado, que son las características más frecuentemente tenidas
en cuenta.
En la selección por peso,
debemos ser conscientes de que si bien es deseable un buen peso de destete de
los terneros, ya que mejora la relación kilos destetados sobre kilos mantenidos,
debe prestarse atención a no lograrlo a expensas de un aumento de tamaño
relativo (frame score) de las hembras de reposición y por ende del rodeo,
ni a un aumento en demasía de la leche materna, ya que ambos factores conducen a
mayores requerimientos forrajeros de los vientres y en el segundo caso, además,
a una clara ineficiencia biológica.
En rigor, la conformación es
prácticamente el único carácter donde no existe necesariamente un paralelismo
entre el "negocio biológico" con el "negocio de la carne", donde es una realidad
que algunas conformaciones juzgadas como superiores son mejor remuneradas, aun
cuando la misma (con excepción de razas portadoras del defecto hereditario del
"doble músculo") no esté relacionada en gran medida con el rendimiento de la
res, ni la proporción de cortes valiosos, ni la calidad sensorial de la carne.
Es importante evitar
seleccionar a favor de una conformación que no exige el mercado y que puede ser
perjudicial para la especie, como se han dado múltiples casos (pigmentación,
encoladura, aplomos).
B. RECOMENDACIONES PRACTICAS
En todos los casos debemos:
-
Definir el sistema de producción en el cual
vamos a producir.
-
Seleccionar el genotipo deseado en los
vientres, adaptados a ese sistema.
-
Organización de un esquema de cruzamientos
que aproveche las ventajas del vigor híbrido y a la vez nos dé lugar a producir
un producto uniforme, y se adapte a las posibilidades de manejo del campo.
-
Verificar que el producto a lograr esté de
acuerdo con el mercado a abastecer.
En relación con el material
genético a utilizar, podemos diferenciarlo según tres grandes regiones:
Región pampeana
No existen grandes limitantes
desde el punto de vista de las posibilidades de criar diferentes razas o
genotipos, y puede afirmarse que las razas británicas por su historia y sus
características tienen buena adaptación.
De todas formas, es
recomendable producir utilizando cruzamientos para contar con vigor híbrido
además de adaptación.
Región norte (con garrapata)
La temperatura y la presencia
de garrapata hacen que la utilización de sangre cebuina en diferentes grados sea
recomendable como fuente de adaptación, en combinación con genética de razas
británicas en cruzamientos o como razas sintéticas para una mejor aceptación
comercial de la conformación de la res y calidad de carne. Con mejor o peor
ejecución y manejo, la mayor parte de los establecimientos utilizan la
estrategia correcta.
Región subhúmeda y semiárida
del centro
La escasa calidad y cantidad
de forraje exige algún grado de rusticidad, siendo recomendable en ese sentido
la raza criolla, en combinación con genética de razas británicas en cruzamientos
para una mejor aceptación comercial de la conformación de la res.
Esta estrategia tiene escaso
desarrollo tecnológico en esa amplia región productiva y merece ser considerada.
CONCLUSIONES
Son mucho mas determinantes
(del orden de 3:1) en la cantidad de producto, las características adaptativas y
reproductivas del rodeo, que las relacionadas con el crecimiento, peso y
conformación.
La selección de caracteres
aditivos debería reservarse a las cabañas y a nivel de la producción explotarse
la adaptación, el vigor hibrido y la complementariedad, mediante la elección del
genotipo y el sistema de apareamientos adecuado.
C. ESTRATEGIAS GENÉTICAS EN
RELACIÓN CON EL VALOR DE PRODUCTO
El mercado de los alimentos
en general y de la carne en particular tiende a diversificarse en toda una gama
de productos que pueden ser agrupados en un grupo mayoritario de consumidores
que priorizan el precio y otro grupo de menor magnitud relativa que prioriza la
elección de un producto determinado, con distinto grado de especificación por
proceso de producción (p.ej., orgánicos), materia prima (p.ej., "carnes de la
raza xx certificada"), o categoría (p.ej., "carne de ternero de feedlot").
Cabe aclarar que en la
Argentina aun los consumidores que privilegian precio reparan en la calidad por
la gran "cultura cárnica" existente en nuestra población, y por eso mismo son
menos propensos a valorizar "la marca" en este rubro.
La estrategia genética tiene
que definirse en función de la estrategia comercial y considerando las
posibilidades y limitantes agroecológicas existentes.
En general las estrategias
genéticas válidas para aumentar la cantidad de producto no inciden negativamente
sobre la calidad del producto.
Sin embargo, es posible que
el producto a vender sea tan especificado en tipo que no permita priorizar los
factores mencionados anteriormente (adaptación al medio, heterosis, etc.).
En este caso, el análisis a
realizar es si el sobreprecio obtenido supera los kilogramos de producto que se
dejan de producir por no utilizar las técnicas de incremento de la cantidad
disponibles.
Usualmente, los programas de
"carne con marca" solo exigen un 50 % de la composición genética del producto
asociada a "la marca", con lo cual es posible seguir simultáneamente una
estrategia de cantidad con otra de calidad.
LA RECOMENDACIÓN PARA LA
GENERALIDAD DE LOS CASOS SERIA:
Vientres a medida del sistema
de producción y condiciones agroecológicas + toros a medida del "producto" =
ternero deseado.
De esta manera se obtienen
beneficios por cantidad y por valor del producto ternero. A pesar de lo obvio de
esta recomendación, en la práctica no es aplicada mayoritariamente.
Si se toma como ejemplo la
demanda más importante de carnes en la Argentina, que es el mercado interno, que
a su vez demanda novillos medianos preferentemente de razas británicas, en todos
los casos descritos anteriormente es posible asegurar cantidad y calidad de
producto, ya que aun en las zonas marginales no sería muy complejo implementar
un sistema de producción con vientres media sangre entre una raza adaptada y una
que aporte mejor calidad de carne o conformación de la res (esto puede lograrse
comprando "por contrato" fuera del establecimiento esos vientres media sangre o
utilizando una raza sintética), y servirla por toros que "acerquen" el producto
a la demanda atendida.
Nótese que los terneros hijos
de vacas media sangre por toros británicos darán terneros británicos, que son de
calidad similar a los británicos puros y de gran aceptación, y no es demasiado
problema mantener en un ambiente mejorado a esos toros para que no sufran las
limitantes del medioambiente, ya que se trata de una categoría minoritaria en
número.
PARTE II: ESTRATEGIAS REPRODUCTIVAS
Asumiendo que cada sistema
agroecológico y productivo tiene un "techo" de producción, asociado con el
genotipo de los animales en producción (que intentaremos lograr mediante las
herramientas genéticas descritas en los puntos anteriores) y al ambiente
(alimentación, sanidad, etc.), que no es tratado en esta exposición, lo que nos
restaría optimizar es el manejo reproductivo, a los efectos de lograr la máxima
preñez cabeza posible, mejorar el resultado del entore de vaquillonas (dar el
ler. servicio lo antes posible evitando pérdidas por partos distócicos), y
reducir los costos del servicio.
A. COMO LOGRAR LA MÁXIMA
PREÑEZ CABEZA POSIBLE
1‑ PRESTAR ATENCIÓN A LA
SANIDAD Y ESTADO CORPORAL DE LOS TOROS
Los toros que permanezcan en
el campo deben ser aptos para servicio, para lo cual deben cumplir las
siguientes condiciones:
-
Dar dos resultados negativos a las
enfermedades venéreas y las de control obligatorio.
-
Estar en perfecto estado físico (patas, ojos,
testículos, dientes, edad, etc.)
-
No haber sufrido variaciones excesivas de
peso entre temporadas de servicio (afecta la calidad seminal).
-
No deben estar excesivamente gordos al inicio
del servicio (afecta la capacidad copulatoria y la calidad seminal).
2‑ PRESTAR ATENCIÓN A LA
CAPACIDAD COPULATORIA DE LOS TOROS
Es importante prestar
atención a la capacidad copulatoria de los toros por cuanto la misma incide
significativamente en los % de vacas preñadas al primer celo presentado y en el
% de preñez total, afectando así los kilogramos de ternero destetado (cuadro II.1).

La forma más directa de
conocer la capacidad copulatoria es obviamente la prueba de capacidad de
servicio. Sin embargo, por la alta heredabilidad de este carácter, del orden del
53 % (Rodríguez y Martínez, 1994), es de gran utilidad por lo menos conocer la
capacidad de servicio de los padres de los toros utilizados, o con antecedentes
en servicio de la línea genética utilizada.
La capacidad de servicio
(como indicador de la capacidad copulatoria a campo) juntamente con la
circunferencia escrotal (como indicador de la cantidad y calidad seminal) nos
permiten inferir el potencial de entore cada toro, que significa la cantidad de
hembras que puede servir exitosamente.
3‑ PRESTAR ATENCIÓN AL
COMPORTAMIENTO DE LOS TOROS
Tratar de no introducir a
servicio toros vírgenes con toros de mayor edad: los toros de mayor edad dominan
a los vírgenes y estos no trabajan o lo hacen menos que lo necesario y esperado.
Mucha gente cree que no es
tan así. Eso ocurre porque como normalmente se trabaja con un mayor porcentaje
de toros que el necesario, aun cuando solo trabajen bien los adultos el
porcentaje de preñez es adecuado.
Este fenómeno solo será
visible o comprobable en resultados (preñeces) cuando se introducen a servicio
uno o pocos toros adultos con muchos vírgenes, ya que los adultos no dejan
trabajar a los vírgenes ni llegan a cubrir satisfactoriamente las vacas en
servicio.
No hacer rotación de toros en
servicio: la rotación de los toros en servicio es una práctica tan errónea como
difundida. Cada "rotación" exige en la tropa de toros un desgaste para redefinir
el "orden social", que les consume energía y los hace "perder celos".
Si no es necesario, evitar
"completar" la cantidad de toros cuando ocurren bajas durante el servicio.
Suponiendo que se está dando servicio a 300 vacas con 9 toros, es de esperar que
a la semana de iniciado el servicio un 15‑20 % de las vacas estén preñadas, y a
las tres semanas aproximadamente la mitad lo esté.
Por eso, y para evitar el
mismo efecto que en la rotación de toros, es prudente analizar la necesidad de
reemplazar aquellos toros que salen de servicio. Normalmente, si se inicia con
un % algo "holgado", no es necesario efectuar reemplazos, ya que por ejemplo el
3 % de toros con que se inicia es un 6 % sobre las vacas vacías a las tres
semanas de iniciado el servicio. En ese caso, tendrían que salir de servicio 5
de los 9 toros en 21 días de servicio para pensar en introducir otros toros.
1‑ FAVORECER LAS CONDICIONES
PARA EL APAREAMIENTO
Es muy recomendable tender a
manejar el servicio en potreros chicos, planos y despejados, con lo cual se
favorece el encuentro toro‑vaca y el control del servicio por parte del personal
del campo, y permite reducir los % de toros en servicio con lo cual se ahorrarán
costos significativamente, como se describe más adelante.
2‑ NO ESPERAR EL TACTO PARA
VER "COMO FUE" EL SERVICIO
En muchos casos, es posible
controlar cómo va el servicio y darse tiempo de descubrir posibles fallas y
solucionarlas, a los efectos de no llevarse ingratas sorpresas al momento del
tacto, cuando ya nada puede remediarse.
La forma de hacerlo es
"contando celos" (durante tres días consecutivos en lotes grandes y más días en
lotes chicos), por ejemplo a los 21 días de iniciado el servicio. La cantidad de
celos observada nos dará una idea de la cantidad de vacas aún no preñadas, en
una proporción 1:20 a 1‑30 (variará de acuerdo con el anestro inicial), y por
diferencia, las preñadas. Si bien nos dará una estimación, esta es ilustrativa
de si algo anda mal o todo ocurre de acuerdo con lo esperado.
B‑ COMO MEJORAR EL RESULTADO
DEL ENTORE DE VAQUILLONAS
El servicio de las
vaquillonas es todo un tema, especialmente si se pretende aumentar la
efectividad del stock implementando el entore precoz.
El entore precoz tiene
ventajas y limitaciones muy conocidas desde el punto de vista productivo, y
también son bastante conocidas las alternativas de servicio de 15, 22 y 27
meses.
Sin embargo, es oportuno
realizar algunos comentarios sobre aspectos no siempre tenidos en cuenta.
1‑ PRESTAR ATENCIÓN AL
DESARROLLO DE LAS VAQUILLONAS
Es absolutamente recomendable
el pesaje de las vaquillonas previo a la decisión de incluirlas o no en el lote
a servicio. Sin embargo, no solo deben ser pesadas sino también observadas, ya
que además del peso mínimo tienen que estar desarrolladas normalmente. En la
práctica resulta mejor entorar una vaquillona de 300 kg en un estado corporal
bueno que otra de igual kilaje muy chica y gorda, ya que es de esperar que la
primera "levante kilos" y continúe desarrollando mejor que la segunda, como es
de esperar mejor resultado en vaquillonas de 27 meses que en vaquillonas de 15
meses.
Esta recomendación está lejos
de coincidir con una práctica observada frecuentemente, como es vender las
gordas a mercado y entorar las flacas (independientemente del desarrollo que
tengan), que implica seleccionar indiscriminadamente en contra del engrasamiento
y a favor del aumento de tamaño.
2‑ PRIORIZAR LA VAQUILLONA Y
NO EL TERNERO A LOGRAR
Nunca las vaquillonas van a
dar terneros como los de las vacas. Si además queremos que lo produzcan
precozmente, menos aún. Solo que este ternero adicional será "gratis" y "a
caballo regalado..." En la práctica tenemos que priorizar que no ocurran
excesiva cantidad de partos distócicos, que convierten la técnica del entore
precoz en muy desgastante y desmoralizante para el personal, y en antieconómica,
por la pérdida inmediata de terneros y vaquillonas, y las pérdidas a futuro por
el menor rendimiento que tendrán las vaquillonas que sufrieron durante el primer
parto. Aun cuando tengan un parto normal, pensemos cuánto más le "exige" un
ternero grande al pie que uno más chico (por ejemplo un cruza Jersey o Criollo o
Angus de bajo peso).
3‑ PRESTAR ATENCIÓN A LOS
TOROS A UTILIZAR
La elección de los toros a
utilizar tiene que ser muy calculada, en función del desarrollo de las
vaquillonas al momento del entore y el esperado para los nueve meses siguientes.
En general, podemos ordenar las razas de los toros por dificultad de parto
creciente como sigue:
Sin dificultad: Jersey ‑ Criolla (aunque el
cruza Criolla es mejor ternero que el cruza Jersey). La utilización de estas
razas es especialmente recomendable cuando el peso de entore está muy cerca del
límite, o para servir a la "cola" del lote de vaquillonas, o cuando se duda
sobre la disponibilidad de abundante y buen forraje en los meses siguientes al
servicio.
Poca dificultad: A. Angus de bajo peso de
nacimiento (actualmente también existen líneas de Hereford de bajo peso de
nacimiento). Son recomendables para vaquillonas bien desarrolladas y con buen
pronóstico forrajero.
Mediana dificultad: A. Angus y Hereford
convencionales. No son recomendables para vaquillonas. De ser utilizados, solo
pueden serlo en vaquillonas de 27 meses.
Alta dificultad: Británicas "new type" y
continentales. No aptos para vaquillonas.
Para utilizar toros
británicos de bajo peso de nacimiento es necesario tener en cuenta tres
factores:
1) El peso de nacimiento del toro elegido.
2) El peso medio de nacimiento de los machos en la
cabaña de origen (es mucho mas confiable un toro de 32 kg
de Peso de Nacimiento ‑PN‑, proveniente de una
cabaña con peso medio de 30 kg y poca variación, que otro toro con 31 kg de PN
proveniente de una cabaña con peso medio mayor y más variable).
3) La confiabilidad de las mediciones que realiza
la cabaña.
CONCLUSIÓN
Para que el servicio de
vaquillonas tenga un buen resultado debe atenderse su peso y desarrollo,
priorizar el vientre al ternero y prestar atención a la raza y tipo de toros a
utilizar en cada caso.
C. COMO REDUCIR EL COSTO DEL
SERVICIO
El costo del servicio de los
rodeos de cría es tradicionalmente despreciado y sin embargo nos "consume" entre
un 10 % y un 30 % del valor de los terneros vendidos.
El costo del servicio por
ternero logrado está influido por el porcentaje de preñez y por el costo del
servicio propiamente dicho, que difiere según se realice por servicio natural o
por IA, lo cual se analiza a continuación:
El costo del servicio natural
En el cuadro 11.2 se
sintetiza el costo por toro y por temporada de servicios, para toros de
diferente valor de compra.

El costo/vaca preñada
A continuación se presenta un
análisis de sensibilidad del costo por vaca servida y por vaca preñada
(suponiendo un 70 % y un 90 % de preñez) al valor de compra de los toros y toros
en servicio (cuadro 11.3).

Obsérvese que el costo del
servicio por vaca es más sensible a cambios en el porcentaje de toros en
servicio y al % de preñez que al precio de compra.
Así, es posible trabajar con
toros de mayor calidad y garantías (en el ejemplo los de $1200) al 3 %, al mismo
costo por vaca servida que con toros inferiores (los de $800) al 4 %.
Este último caso se observa
muy frecuentemente en campos de cría con escaso manejo de toros, donde coexisten
toros viejos o en mala condición con otros aptos, razón por la cual deben
trabajar a ese alto porcentaje.
En el mismo sentido, puede
observarse que el costo del servicio con un toro inferior logrando bajo % de
preñez es similar al costo de utilizar un toro superior logrando un más alto %
de preñez.
El costo del servicio por
Inseminación Artificial
El costo del servicio
mediante la inseminación artificial está influido por: los costos directos,
derivados de la aplicación de la técnica y del semen que se compra, y los
indirectos, solo existentes en planteos de inseminación pura sin repaso de
toros, derivados del menor índice de preñez a lograr respecto del servicio
natural o de la inseminación con repaso de toros.
En el cuadro 11.4 se describe
el costo por vaca de ambas variantes.

La variante "IA con repaso"
no produce retrasos ni menores índices de preñez total que el servicio natural.
Dicha ventaja convierte esta
variante en mucho más económica y efectiva que la anterior. Además, cabe señalar
que el 50 % de preñez esperable por inseminación es suficiente para obtener toda
la reposición del rodeo eligiendo de las crías resultantes de los toros padres
por inseminación. Además, usualmente este sistema se practica con servicio
externo al establecimiento, por lo cual no existen costos fijos para su
implementación.
En términos de costo
comparativo, en general la IA es más cara (50 a 100 %) que un buen planteo de
servicio natural. Por su alto costo, la variante "IA pura" es incompatible
económicamente con la producción de carne tipo commodity. La variante "IA
con repaso" es más competitiva en costo, especialmente en campos donde por sus
características se trabaja con más de 4 % de toros.
En ambos casos, su
utilización debe justificarse en algún valor agregado respecto del servicio
natural, solo esperable en programas de producción de specialities o de
mejoramiento genético.
CONCLUSIONES
El servicio mas económico se
logrará por servicio natural y evitando trabajar con altos porcentajes de toros,
mas que ahorrando en los valores de compra de los toros
El uso de la IA queda
restringido a casos donde pueda obtenerse un sobreprecio real del producto a
vender, ya que es 50 % a 100 % mas cara que el servicio natural.
BIBLIOGRAFíA
Blockey M. A. de B.
(1978) J. Anim. Sci. 46, pág. 389.
Cundiff L. (1983)
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Rabasa de Sal Paz
(1984) Mendeliana 9.
Rodríguez C.A. y
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Rodríguez C.A. y
Martínez R.D. (1994) Therios 23, pág. 371.
Turner H.G. y Schleger A. (1959), J. Anim. Sci., pág. 116131.
Warwick E.J. y
Legates, J.E. (1980) Cría y Mejora del Ganado, Mc.Graw‑Hill, México.
Fuente: Produccionbovina.com
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