099. Selección de vaquillonas de reposición.
Harlan D. Ritchie y David R. Hawkins. 2002. Beef
Cattle Handbook”
Michigan State University.
CARACTERÍSTICAS DE IMPORTANCIA ECONÓMICA
Al seleccionar vaquillonas para reposición los
criadores deben tener en cuenta las siguientes características:
1. Precocidad (peso al destete
y peso al año)
2. Pubertad temprana
3. Fertilidad
4. Facilidad de parto
5. Aptitud lechera
6. Corrección estructural
7. Temperamento (disposición)
8. Facilidad de engorde
9. Espesor de musculatura
10. Frame score
PRECOCIDAD (PESO AL DESTETE Y
PESO AL AÑO)
Históricamente, numerosos criadores comerciales
han seleccionado sus vaquillonas con altos pesos al momento del destete por dos
motivos:
1) las
vaquillonas más grandes tienden a ser las de mayor edad, lo que significa que
provienen de las vacas que parieron más temprano, y
2) las
vaquillonas más grandes tienden a provenir de las vacas de mayor producción de
leche.
Sin embargo, existe algún riesgo al seleccionar
vaquillonas demasiado pesadas; si se pasan de gordura, su producción de leche
puede verse reducida debido a la deposición de grasa en los tejidos mamarios.
Además, las vaquillonas con muy alto ritmo de ganancia de peso pueden tener un
desbalance endócrino (hormonal) que puede afectar su fertilidad.
Muchos criadores aseguran que su vaquillona más
grande frecuentemente no se ubica en lo más alto de los “rankings” de
productividad, cuando llega a la madurez.
Sin embargo, “peso” es lo que un criador comercial
de carne tiene para vender; la investigación ha demostrado que el peso del
ternero está muy relacionado con la eficiencia biológica (kilos de ternero
producidos por kilo de T.N.D. consumidos por la unidad vaca/ternero). Pero hay
que tener en la mente que en la medida en que se continúe una presión de
selección en base al crecimiento, pueden ocurrir tres problemas:
1) mayores
pesos al nacer,
2) mayor peso
en las vacas adultas con el consecuente aumento de los requerimientos de
mantenimiento, que pueden llegar a ser muy altos, y
3) novillos que
se terminen a pesos superiores que los convenientes.
El peso al destete y el peso al año son
características de entre mediana y alta heredabilidad (0,25 á 0,50), lo que
significa que la selección por crecimiento temprano es efectiva. Como una
orientación, las vaquillonas que dentro de su rodeo muestran índices para peso
al destete por debajo de 90 (el promedio es 100) deberían ser rechazadas en un
rodeo comercial; en un rodeo puro de pedigree, hay que tener en cuenta el DEP de
las vaquillonas para esas características cuando se toman decisiones selectivas
en materia de crecimiento.
PUBERTAD TEMPRANA
Cuanto más temprano empiece a ciclar una
vaquillona, mejores serán las chances de que conciba a una edad que le permita
parir su primer ternero a los 24 meses de edad. La edad a la pubertad es de
moderada a altamente heredable, y parece estar positivamente relacionada a la
eficiencia reproductiva futura de la vaquillona.
Los estudios realizados en el U.S. Meat Research
Center muestran que la edad a la pubertad se sitúa entre los 10 y los 14 meses
en la mayoría de los tipos raciales; también se observó una tendencia de los
tipos de mayor aptitud lechera y tipos menos magros, a alcanzar la pubertad a
menores edades que las de aptitud lechera inferior y tipos más magros.
En la Universidad de Colorado se desarrolló un
sistema de palpación rectal en vaquillonas un mes antes de su primera época de
servicios para la calificación del tracto genital, lo que resultó en una
estimación de su estado puberal.
Las calificaciones se situaron entre 1 y 5, siendo
“1” infantil y “5” vaquillonas ciclando, con cuerpo lúteo palpable. Esta
calificación mostró ser medianamente heredable (0,321; las vaquillonas “1” y
probablemente las “2” fueron consideradas candidatas para ser rechazadas.
Las investigaciones también demuestran que los
toros con mayor circunferencia escrotal tienden a producir vaquillonas que
alcanzan la pubertad a edades más tempranas que las de los toros con menor
circunferencia escrotal.
FERTILIDAD
Las estimaciones de heredabilidad para fertilidad
(porcentaje de preñez) muestran que se trata de una característica de baja
heredabilidad (0,00 -0,10); no obstante, dada la importancia económica de la
fertilidad, esta característica no puede ser ignorada en un programa de
selección.
Con el tiempo, el descarte de las vaquillonas que
fallan la concepción en su primera etapa de servicios debería mejorar la
fertilidad del rodeo. Al evaluar visualmente a las vaquillonas, deben
descartarse aquellas que muestren demasiada apariencia masculina, dado que
pueden ser marginales en fertilidad.
Las vaquillonas con apariencia frágil también
deberían ser descartadas; sin embargo, la verdadera prueba de fertilidad para un
grupo de vaquillonas es una alta tasa de concepción en el primer entore, y de
una alta tasa de preñez al final del período de servicio.
Buenos objetivos serían lograr entre 60 y 70% de
concepción después del primer entore, y entre 90 y 95% de preñez después de un
servicio de no más de 65 días de duración.
FACILIDAD DE PARTO
En los EE.UU., la incidencia de las dificultades
al parto (distocia) en vaquillonas de primera parición en promedio es del 30%,
resultando en alrededor de un 10% de mortandad de terneros; en algunos rodeos,
la distocia en vaquillonas puede alcanzar hasta un 50%. Además, para aumentar la
pérdida de terneros, las vaquillonas que requieren asistencia tienen problemas
para quedar nuevamente preñadas debido al trauma que sufren durante su primer
parto.
Las investigaciones muestran que el peso del
ternero en relación al área pélvica de la madre es el principal factor
determinante de los problemas al parto. Por lo tanto, la incidencia de distocia
teóricamente podría reducirse a través del descarte de las vaquillonas con menor
área pélvica, y dando servicio a las restantes con toros cuyos terneros no sean
desproporcionadamente grandes al nacer.
Algunos productores están midiendo el área pélvica
de sus vaquillonas antes del servicio, y descartando aquellas que muestren
medidas por debajo de determinados niveles: al dividir el área pélvica por el
factor 5.3 se cuenta con una orientación acerca del ternero que una vaquillona
puede parir sin necesidad de asistencia. Por ejemplo, una vaquillona con un A.P.
de 180 cm2 estaría en condiciones de parir un ternero de 34 kgs.
Cuando hay que decidir con qué toro servir las
vaquillonas de 14/16 meses, es necesario elegir aquellos que tengan datos de DEP
bajos para peso al nacer; como regla de oro, los que tengan datos de DEP dentro
del 20% inferior para ese rasgo, pueden ser considerados toros cuyos terneros
serán paridos con facilidad. Cuando haya que seleccionar toros no probados
siempre hay que tener en cuenta los datos de DEP antes que el peso al nacer del
propio toro.
Dado que el área pélvica es una característica de
alta heredabilidad (0,60) debería lograrse un buen progreso dentro del rodeo a
través del uso de toros con “frame scores” aceptables pero de mayor área
pélvica, y de la retención de sus hijas. Seleccionando solamente por mayor área
pélvica, dará como resultado vacas más grandes, con mayores exigencias de
mantenimiento.
Cuando se comparan medidas de área pélvica entre
toritos de un año, deberían ajustarse los datos a una edad o pesos constantes.
Al igual que con las hembras, los toros con área pélvica por debajo de niveles
aceptables deberían ser descartados; esto debería ser realizado dentro de una
misma categoría de tamaño corporal. El permitir que el tamaño y el área pélvica
aumenten en forma simultánea, seguramente harán que el peso al nacer y el área
pélvica también aumenten en forma paralela.
APTITUD LECHERA
Los trabajos de investigación muestran claramente
que existe un rango óptimo en la producción de leche de para un determinado
ambiente. Por ejemplo, cuando los recursos alimenticios son abundantes se
asociarán con niveles de producción lechera relativamente altos (entre 8 y 10
litros por día; por el contrario, niveles lecheros bajos (entre 5 y 6 litros
diarios) se adecuan mejor a zonas con menores disponibilidades alimenticias.
Dentro de una raza, la manera más efectiva de
mejorar la aptitud lechera es emplear toros -ó hijos de esos toros- que tengan
altos DEP para aptitud lechera materna, y luego retener a sus hijas. La
retención de las vaquillonas que nacen de las vacas de mayor producción lechera
en el rodeo, debería resultar en un aumento de la capacidad de producción de
leche. Sin embargo, si las vaquillonas prepúberes son sobrealimentadas por vacas
de muy alta producción lechera, su propia aptitud lechera puede verse reducida
debido a que parte del tejido secretor de leche en la glándula mamaria puede ser
reemplazado por grasa.
La aptitud lechera no tiene una heredabilidad tan
alta como los rasgos de crecimiento (0,15/0,30); consecuentemente, el progreso
por selección para producción lechera dentro de un mismo rodeo será más lento
que el que se logre en capacidad de crecimiento.
CONFORMACIÓN Y CORRECCIÓN ESTRUCTURAL
Una adecuada conformación corrección estructural
contribuyen a una mayor longevidad, y están asociadas a una mejor eficiencia del
rodeo; sin embargo, existen rangos amplios en materia de aceptabilidad de los
distintos rasgos físicos que están vinculados con la corrección estructural.
En general, los problemas más comunes que afectan
a los aplomos y el esqueleto están interrelacionados entre sí, p.e. los animales
estrechos suelen ser cerrados de garrones, ó presentar otros defectos; cuando
estas afecciones son severas, pueden reducir la longevidad de las vaquillonas.
Los defectos de las mandíbulas (prognatismo) no
son muy comunes; en caso de presentarse pueden afectar la aprehensión del
forraje por parte de los animales.
Si bien no es sencillo evaluar debidamente el
sistema mamario de las vaquillonas vírgenes, resulta conveniente evitar retener
aquellas en las que los pezones son escasamente visibles ó que se encuentran
encerrados en un nido de pelo largo y tejido graso; también se debería
discriminar en contra de las hijas de vacas que tienen ubres muy globosas,
pendulosas, ó “de cabra”.
TEMPERAMENTO (DISPOSICIÓN)
Las investigaciones demuestran que el temperamento
es una característica transmisible, con un rango de heredabilidad de entre 0,15
y 0,40. El ganado con mal temperamento es más difícil de manejar, y peligroso.
Además, las hembras extremadamente nerviosas muestran menores niveles de
concepción por inseminación artificial, que las más tranquilas; por esta razón,
es aconsejable descartar las vaquillonas con disposición inadecuada, dado que
seguramente son aptas para crear problemas de manejo.
FACILIDAD DE ENGORDE
Las vaquillonas que se engordan más fácilmente,
generalmente son más aconsejables para mantener en el rodeo. Ellas pueden
mantener su condición corporal con una alimentación de menor calidad y menor
cantidad de ingestión de energía; también son más aptas para volver a preñarse
más temprano años tras año.
Sin embargo, por encima de determinados límites
esta capacidad puede tornarse inconveniente, dado que atenta contra el gusto del
consumidor de disponer de carnes más magras; además, la fertilidad puede verse
reducida en vaquillonas excedidas de gordura. Lo ideal es evitar los extremos:
1) las
vaquillonas que sean excesivamente “duras” de engordar, y
2) aquellas que
muestren predisposición a cargarse de grasa.
Cuando se compran vaquillonas para reposición, es
importante determinar cómo han sido alimentadas antes de tomar decisiones acerca
de su facilidad de engorde; si han recibido una dieta adecuada, su condición
corporal debería ser como mínimo de grado 5 en una escala de 1 á 9, ó de 3 en
una escala de 1 á 5.
ESPESOR DE MUSCULATURA
En los últimos años se ha prestado mucha atención
a la búsqueda de mayor espesor de la musculatura, lo que está relacionado con la
relación músculo/grasa en la res.
Algunas investigaciones sugieren que la selección intensa
para esta característica podría tener un impacto negativo sobre los atributos
reproductivos (pubertad, fertilidad, y facilidad de parto); en este aspecto la
llave también parece ser evitar los extremos:
1) las
vaquillonas excesivamente estrechas, y livianas en su musculatura, y
2) las que son
exageradamente anchas, toscas y sobreabundantes de musculatura.
FRAME SCORE
El tamaño corporal, medido en términos de la
relación entre la altura y la edad (“frame score”), es una característica de
alta heredabilidad (0,50/0,60), y por consiguiente responde a la selección. El
“frame score” promedio (en los EE.UU.) para la población de ganado comercial
puede estimarse en el orden de 5, para una escala de 1 á 9; la mayoría de la
población se encuadra en un rango de entre 3 y 7.
El “frame score” puede emplearse para estimar el
peso con el cual la hacienda joven estará bien terminada para ser destinada a
faena; en los EE.UU. la industria tiende a discriminar contra las medias reses
que no se sitúen dentro del rango de entre 135-205 kgs. El ganado cuyas medias
reses se ubican en ese rango generalmente tiene un “frame score” de entre 4 y 7.
En los rodeos comerciales, tiene sentido descartar
las vaquillonas que tengan un “frame score” inferior a 4, ó superior a 7; en los
rodeos puros, podrían aceptarse “frame scores” por encima de estos valores.
TASA DE REPOSICIÓN Y MOMENTO DE DECISIONES
Asumiendo una tasa de reposición necesaria del
orden del 15-20%, una tasa de destete de entre 80-90% y una tasa de concepción
del 90-95% en vaquillonas, es necesario retener como mínimo un 35-55% de las
terneras para mantener el tamaño del rodeo de vientres.
Para permitir una cierta presión de selección para
otros rasgos que no sean la fertilidad, esto hace necesario retener entre 1/2 y
2/3 de las terneras al momento del destete; estas terneras deberán ser
alimentadas con una dieta de crecimiento para asegurar ganancias diarias de
entre 450 y 700 gramos desde el destete hasta la pubertad (12-14 meses de edad),
momento en el que se pueden tomar nuevas decisiones en materia de descarte.
Posteriormente hay que realizar otro descarte
después del diagnóstico de preñez en las vaquillonas, una vez que ha terminado
la temporada de servicios; la decisión final debe ser tomada con las vaquillonas
remanentes una vez que ellas han destetado sus primeros terneros.
Fuente: Produccionbovina.com
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