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INTA Balcarse; IICA
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Oncologíaveterinaria.com; Producciónbovina.com; AMMVEPE;
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122.
Algunas consideraciones básicas sobre manejo nutricional de los
vientres en cría bovina.
Ing. Agr. Antonio E. Sciotti
INTA - Unidad Integrada Balcarce
En los rodeos de cría bovina de la
provincia de Buenos Aires donde se aplican pautas básicas de manejo como
servicio estacionado y restringido al período de mayor oferta forrajera
(primavera climática), diagnóstico de preñez por palpación rectal realizado por
un profesional, en lo posible dentro de los sesenta días de retirados los toros
del servicio, se hace también necesario proceder al destete de los terneros en
forma anticipada. Esto significa desde un punto de vista práctico separar los
terneros de sus madres definitivamente y en forma artificial, cuando tienen
entre ciento sesenta y ciento ochenta días de vida y un promedio de peso de
aproximadamente ciento setenta kilogramos. Esta operación coincide con el otoño
climático (mediados del mes de marzo) lo cual permite que las vacas, sin el
flujo de energía que demanda la producción de leche, puedan recuperar peso y
alcanzar un estado corporal adecuado antes de comenzar el invierno, que es la
estación que marca el piso de la producción de forraje de las pasturas en todo
el ciclo productivo. De esta forma habiendo acumulado reservas corporales
anticipadamente en los vientres, es posible que puedan enfrentar en mejor
condición el período invernal y dada la dinámica del sistema de cría bovina
garantizar de alguna manera la posibilidad de lograr altos índices de procreo en
el próximo servicio.
El diagnóstico de gestación en
rodeos ordenados es una herramienta que permite realizar una radiografía del
manejo propuesto, siempre y cuando las condiciones ambientales y/o
sanitarias no hayan producido anormalidades. Esto es así porque el objetivo
del mismo debe apuntar no sólo a determinar cantidad de vacas y vaquillonas
preñadas en el sistema, sino que se debe conocer con la mayor precisión
posible la distribución de esa preñez (tiempo de gestación), para poder
adecuar el forraje al tiempo de la demanda.
Este momento del destete sirve
también para realizar algunos ajustes en cuanto a las categorías del rodeo
de cría, cuya primera cuestión importante pasa por resolver la situación de
las vacas vacías al tacto. Como regla general y cuando los porcentajes de
vacas detectadas vacías se encuentran dentro de "límites aceptables" se
debiera optar por la venta inmediata si están con buen grado de gordura, de
no ser así es mejor que permanezcan en el campo hasta lograr el estado
óptimo de engrasamiento y por ende el mejor precio posible. Todas aquellas
vacas que por desgaste dentario no recibieron servicio, debieran separarse
del rodeo y proceder a su eliminación en forma rápida, esto es antes de
entrar al próximo invierno. Debieran seguir el mismo camino aquellos
animales que presentan síntomas visibles de enfermedad o aquellos que
resulten ser sospechosos o portadores de enfermedad o no hayan destetado
ningún ternero.
Una vez realizado el descarte de
todos los animales que no resulten aptos para producir, se debe diagramar la
estrategia de alimentación de aquellos que permanecen en el sistema,
intentando adecuar la oferta de forraje a los requerimientos de las
distintas categorías que componen el rodeo. La categoría más sensible en
cuanto a requerimientos nutricionales en este momento va a ser la de las
vaquillonas de primer servicio, debido a que además de gestar también están
completando su crecimiento. Es por esta razón que a este grupo de animales
se le debe asignar los potreros de mejor calidad forrajera disponible, no
solamente hasta el parto, sino que deben continuar su alimentación hasta su
segundo servicio, momento en el cual se define el éxito o fracaso del manejo
propuesto a esta categoría.
Otra categoría que debe ser tenida
en cuenta es la de vacas de segundo servicio, ya que si bien se encuentran
con preñez detectada son animales que todavía no alcanzaron su peso adulto y
por lo tanto no tendrían que sufrir cambios importantes de peso durante la
gestación y sí llegar al parto en las mejores condiciones corporales.
Respecto al resto de las categorías (rodeo adulto o general) dado que los
requerimientos nutricionales todavía no son importantes, es posible realizar
un manejo diferencial dependiendo fundamentalmente del estado corporal a
este momento. Se supone que si hubo buenos índices de preñez el estado del
rodeo será un fiel reflejo de ello, en consecuencia se puede diagramar una
estrategia de alimentación que contemple estos bajos requerimientos de
principios de gestación.
Es posible en ciertas condiciones
hasta pensar en una restricción del consumo voluntario, regulando de alguna
manera la cantidad y calidad del forraje ofrecido, por ejemplo mediante la
utilización de heno, proveniente de la transferencia de excedentes de
primavera y de esta forma permitir que el crecimiento de las pasturas en
otoño quede en pie, para satisfacer las necesidades del principio de
parición. Esta alimentación controlada puede realizarse en un potrero de
poco o escaso valor forrajero (campo natural, pasturas degradadas, rastrojos
de cosecha gruesa especialmente maíz, campo de sierra o de monte, etc.) para
lo cual es necesario colocar allí las vacas e implementar alguna técnica de
manejo del pastoreo rotativo o en franjas mediante el uso de alambrado
electrificado. De esta manera los animales dispondrán según la frecuencia de
los cambios de parcelas propuesto, de una disponibilidad inicial de forraje
y una calidad que se mantendrá en el tiempo o a lo sumo caerá levemente.
Por supuesto que es también
necesario ir observando el estado corporal de los animales sometidos a este
manejo, para poder detectar aquellos que no se adapten a este sistema e ir
retirándolos a un recurso forrajero de mayor valor nutricional con el
objetivo de lograr una rápida recuperación de estado. Si no se toman estas
precauciones es preferible no poner en práctica este manejo debido a que lo
que pretende ser una alternativa de manejo racional, puede terminar en un
problema de pérdidas importantes. Se debe destacar que para poner en
práctica el manejo de restricción nutricional otoño – invernal de la vaca de
cría deben cumplirse algunas pautas consideradas de fundamental importancia:
-
Realizarlo sólo a vacas que
tengan un buen peso y estado corporal
-
Tener algún control sobre los
cambios de peso o estado corporal (pesadas, observación visual, perímetro
torácico, etc.)
-
Retirar del sistema aquellos
animales que presenten importantes pérdidas de peso o estado corporal,
para permitir su recuperación.
-
En el último tercio de la
gestación comenzar a mejorar el nivel de la alimentación, debido a que los
requerimientos de la gestación pasan a ser mayores.
-
Las vacas una vez paridas deben
tener libre acceso en cantidad y calidad de forraje, de modo tal que
permita satisfacer los requerimientos de producción láctea y recuperación
del estado corporal.
La Reserva 6 de la Unidad
Integrada Balcarce realiza este manejo como práctica y a modo de
ilustración, se presentan en el siguiente gráfico las variaciones de peso de
las vacas del rodeo en cuatro momentos del ciclo productivo, considerados
los de mayor importancia del sistema: peso promedio al destete, al parto, al
comienzo y fin del servicio.
Como puede observarse, el comienzo del
período de restricción coincide con el destete, momento en el cual las vacas
tienen bajos requerimientos al suprimir la lactancia. Partiendo de animales en
buen estado corporal (3 ó 4 en la escala de 1 a 5) es aceptable manejar una
pérdida de peso de alrededor de 40 ó 50 kilogramos desde el destete al parto
(pérdida de peso de 300 gramos por día). Luego, si se ha hecho una adecuada
presupuestación forrajera, también es posible una recuperación de peso de 300
gramos por día desde ese momento hasta el comienzo del servicio. Durante este
período las vacas siguen ganando peso (400 gramos por día) hasta llegar al final
del mismo, donde prácticamente vuelven al estado corporal del ciclo anterior.

Aplicar este manejo tiene algunas
implicancias sobre otros parámetros productivos del rodeo, siendo uno de
ellos el cambio de peso al nacer de los terneros. En el cuadro 1 se
presentan los pesos al nacer, al destete y el aumento de peso vivo (ADPV) de
terneros provenientes de vacas que tuvieron restricción alimenticia
posdestete (Reserva 6) y de otros sistemas que no lo utilizan como práctica.
Cuadro 1: Pesos de terneros al
nacer y su relación con la nutrición de sus madres durante la gestación
|
|
Con
restricción |
Sin
restricción |
|
PESO |
Reserva 6 |
Reserva 7 |
Establec.
particular |
|
Al nacimiento |
25 |
28 |
29 |
|
Al destete |
177 |
155 |
155 |
|
ADPV
Nacimiento – Destete |
0,695 |
0,603 |
0,602 |
C. Miquel y otros
Los pesos de los terneros al nacer
en Reserva 6 son sensiblemente menores respecto de Reserva 7 y un
establecimiento particular como producto de la restricción alimenticia de
sus madres durante el principio de la gestación. Pero ello no obsta para que
esos terneros durante la lactancia tengan una performance superior y lleguen
con mejor peso al destete que los de los otros dos grupos (177 vs.155
kilogramos).
Un parámetro que no es afectado
por el manejo de restricción de la vaca es el reproductivo a nivel general
del rodeo. En el cuadro 2 se presentan los datos sobre pesos promedios de
las vacas en diferentes momentos del ciclo productivo del período 1970 a
1994 y su relación con la fertilidad del rodeo.
Cuadro 2: Peso Promedio de las
vacas y su relación con la fertilidad
|
Período |
Pesos
promedio (kg) |
Pérdida de
peso Destete – Parto (%) |
% de Preñez |
|
Destete |
Parto |
Inicio del
servicio |
Fin del
servicio |
|
1970 / 1994 |
413 |
368 |
374 |
420 |
11 |
93 |
Carrillo, J. y Sciotti, A.E. 1994
Se observa que las pérdidas de
peso de las vacas en promedio, son de una magnitud del 11% tomando como
referencia su peso al destete, pero de ningún modo esta pérdida de peso
reduce los porcentajes de preñez obtenidos, alcanzando un promedio del 93%.
Tampoco se observa influencia de
esta práctica sobre la distribución de parición de los vientres, tal como se
presenta en el cuadro 3. Allí se muestra la distribución porcentual de la
parición de vacas que han tenido restricción alimenticia durante el período
otoño – invernal, con un servicio de sesenta días y durante un período de
nueve años.
Cuadro 3: Distribución porcentual
de la parición con servicio de sesenta días en noviembre y diciembre
|
Período |
Hasta el
31/08 |
Hasta el
21/09 |
Después del
21/09 |
|
1991 / 1999 |
70 |
22 |
8 |
Sciotti, A. E. y Carrillo, J.
Asumiendo que con un período de
servicio de sesenta días las vacas tienen en promedio tres celos fértiles,
la distribución de la parición también se va a dar en ese mismo tiempo. Como
se observa el promedio es de 70; 22 y 8% correspondientes a cada uno de los
celos o estros, lo que demuestra un 92% de los terneros nacidos en los
primeros cuarenta y dos días de parto, con las ventajas que ello origina en
estos sistemas por el hecho de tener poca distancia entre la "cabeza" y
"cola" de parición.
El objetivo final de este trabajo
es presentar una alternativa de manejo que seguramente no será la óptima ni
la que mejor se adapte a cada sistema en particular, pero al menos debiera
ser tenida en cuenta en sus aspectos básicos. De este modo se tendrá una
herramienta más para que la toma de decisiones de manejo nutricional de los
vientres permita alcanzar producciones sustentables en el tiempo.
Finalmente, el manejo del rodeo de cría que se acaba de describir tiene el
aval de una serie de treinta años de información, extraída de los archivos
de datos de la Unidad de Demostración y Experimentación Adaptativa de
Producción de Vacunos para Carne Reserva 6 de la Unidad Integrada Balcarce (FCA-UNMdP
/ EEA- INTA Balcarce).
Fuente: INTA
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