131.
Recomendaciones generales para el manejo de los
rodeos vacunos en situaciones de sequía.
Julio
César Burges
Méd.
Vet., Magister Sc. en Producción Animal
Grupo
Sistemas Ganaderos.
Área
Producción Animal, INTA EEA Balcarce
jcburges@balcarce.inta.gov.ar
Junio
2005
Durante
los meses de abril y mayo de 2005 se registró uno de los otoños con menor
lluvia de lo que se dispone de datos en la EEA balcarce (desde la década del
40)
Se
puede visualizar en
la Figura
1 que durante abril y mayo no se registraron lluvias significativas lo cual
determinó un crecimiento prácticamente nulo de las pasturas, pastizales y
cultivos forrajeros.
Entonces,
la masa de forraje acumulada sería menor a la esperada generando un conflicto
entre los recursos forrajeros disponibles y las necesidades de los rodeos para
obtener la producción esperada.
Esta
situación no se corregiría totalmente con la restauración de las condiciones
normales durante los próximos meses.
En
situaciones de emergencia forrajera como la descripta la recomendación es
simple: disminuir el stock animal (incrementar las ventas y disminuir las
compras), disminuir los requerimientos individuales, incrementar o incorporar la
suplementación.
Estas
medidas lamentablemente afectan la economía del sistema, y las ventas no pueden
ser aplicadas exageradamente ya que se espera que el período seco termine, y
cuando se retorne a la normalidad se deberá estar en condiciones de recomponer
el stock productivo.
Las
medidas deben ser tomadas teniendo también esto en mente.

Figura
1. Registros de lluvia durante el primer cuatrimestre de 2005 comparado con
igual período de la serie histórica de datos de INTA EEA Balcarce.
Describir
las distintas situaciones o planteos productivos de la región es algo que
escapa al objetivo de esta nota.
Sin
embargo, podemos sintetizar que tanto en las zonas ganaderas como en las mixtas,
se ha registrado un aumento del stock (buenas condiciones climáticas de los últimos
años, mayor rentabilidad de la agricultura presionando sobre los campos
ganaderos, falta de alternativas financieras seguras que ha estimulado la
capitalización en vacas, buenas perspectivas de la carne, entre otras) que, en
circunstancias como las presentes, pone en riesgo la estabilidad de esos
sistemas.
¿El
riesgo es igual para todos? No.
Existe
una amplia gama de situaciones.
Muchos
establecimientos se adelantaron y hoy están en mejores condiciones para
afrontar la crisis.
Los
que tomaron más riesgo o se demoraron en la toma de decisiones están más
complicados.
Alternativas
ante emergencias forrajeras
El
manejo de rodeos en situaciones de emergencia forrajera como la provocada por
sequías prolongadas tiene paradójicamente similares principios que los que
corresponden a otros desastres ambientales, como por ejemplo las inundaciones.
Los
sistemas mixtos agrícola-ganadero tienen más posibilidades que los ganaderos
puros.
Los
sistemas de invernada pueden modificar el stock de terneros a invernar.
En
cambio, en los sistemas de cría pura resulta más problemático reducir el número
de vacas, ya que éstas son el capital de producción que debe ser sostenido en
condiciones productivas para años posteriores.
Además,
los criadores conocen las dificultades técnicas para lograr un rodeo ordenado
(parición concentrada, sanidad, genética) y las medidas que se tomen deben
evitar en lo posible poner en riesgo el orden previsto.
Las
alternativas de interés podrían ser las siguientes:
-
anticipar
el destete
-
vender
los terneros de destete.
-
los
sistemas de ciclo completo pueden resignar parte de la invernada de terneros
de propia producción además de reducir las compras de terneros.
-
ejercer
una presión de selección extra en la reposición, aumentando las ventas.
-
anticipar
el diagnóstico de vacas improductivas: vacías, viejas.
-
si
es necesario ventas extras de vacas, optar por las más viejas, de peor
tipo, cola de parición o de gestación.
-
suspender
los programas de entore precoz de vaquillonas o recurrir a la suplementación
con granos.
-
compra
de rollos
-
enrollar
recursos extras normalmente no considerados en el esquema ganadero:
henificar rastrojos.
-
incorporar
o incrementar la suplementación para sacar más rápido los animales en
engorde, particularmente en sistemas de invernada que han perdido gran parte
del potencial de crecimiento de los verdeos.
-
encierre
de los novillos y terneros para suplementar.
-
el
alquiler de superficie para pastoreo sería una solución, el inconveniente
además del costo es que es un bien escaso y difícil de obtener en estas
situaciones.
-
adquisición
de subproductos de la industria (afrechillo, expeller de girasol)
-
utilización
de los cultivos como forrajeros (antigua técnica de manejo de cereales de
invierno).
-
reducir
la asignación diaria de rollos por vaca para mejorar su utilización. Para
esto es necesario observar la condición corporal de las vacas, ya que este
manejo restringido de la alimentación empeorará el estado corporal de las
vacas y se deberá prever una sobrealimentación para optimizar el resultado
reproductivo del próximo entore.
-
prever
la reposición de pasturas perdidas durante la emergencia por fallas de
implantación o por un deliberado exceso de utilización.
-
considerar
la fertilización (nitrógenada y/o fosforada) de pasturas a salida del
invierno para optimizar el crecimiento cuando las condiciones ambientales lo
justifiquen.
La
escala y tipo de producción condicionan las decisiones a tomar.
Las
principales dificultades son que las medidas a implementar afectan la economía
del campo, pero además no sabemos cómo será el futuro climático y se debe
mantener un mínimo número de animales productivos.
Finalmente,
los sistemas ganaderos de la región son preponderantemente pastoriles, y por
ello las emergencias de origen climático pueden sorprendernos con cierta
frecuencia.
Los
productores presupuestan para años normales, con un margen de seguridad que a
veces es superado por la realidad. Los productores deben manejar estas
contingencias dentro de sus habilidades.
Así
como en los buenos años observamos que quienes aplican buenas prácticas sacan
ventajas productivas; en los años malos las prácticas adecuadas evitarán pérdidas
injustificables.
Fuente: INTA
|