134.
Los nutrientes by- pass en los sistemas
lecheros pastoriles ¿Una moda o una necesidad?.
Julio
César BurgesIng.
Agr. Miriam Gallardo
Inta
Rafaela 8/1/03
Un
poco de historia...
A
comienzos de la década del ’80 se inician una serie de cambios muy profundos
en los enfoques de la nutrición de vacas lecheras, como consecuencia de los más
altos niveles de producción por vaca que fueron alcanzando los sistemas
productivos del hemisferio norte.
El
cambio más significativo comienza con los requerimientos proteicos (reportados
hasta entonces como proteína bruta total en la dieta), incorporando el concepto
de calidad de la proteína en referencia a sus sitios de digestión, esto es:
proteína degradable y no degradable a nivel ruminal.
La
primera es la que tiene relación directa con los requerimientos de los
microorganismos ruminales y la segunda la que hace referencia principalmente a
la proteína digestible del alimento que llega intacta al intestino delgado
(proteína "pasante" o "by- pass").
Posteriormente,
este concepto inherente a la naturaleza de los sitios de digestión del alimento
no sólo se profundiza sino que además se hace extensivo a otros nutrientes
como las grasas y los carbohidratos (almidones de cereales).
Durante
la década del ’90 fueron innumerables los experimentos que se realizaron con
nutriente "by pass", la mayoría de los cuales fueron desarrollados
para los sistemas de alimentación preponderantes en USA y en los países de
la CEE
, basados en dietas total o parcialmente mezcladas con ingredientes de tipo
"secos" (forrajes conservados y concentrados).
Respuesta
a la suplementación con nutrientes "by-pass": una breve reseña de la
información actualmente disponible
Proteína
"by- pass"
Las
fuentes de proteína "by- pass" se definen como aquellas que contienen
50% o más de la proteína digestible del alimento que escapa a la fermentación
ruminal.
Las
de uso frecuente a nivel mundial son las harinas de pescado, de carne y hueso,
de plumas hidrolizadas; el poroto de soja tostado, la harina de soja tratada con
formaldehído, el gluten meal de maíz y los subproductos de la destilería,
secos o húmedos.
Cabe
acotar que las harinas de carne y hueso tienen restricciones y/o prohibiciones
de uso en muchos países, incluido el nuestro, debido a la ocurrencia del
"mal de las vacas locas" en Europa.
Las
investigaciones realizadas en diferentes centros, principalmente en Estados
Unidos, Canadá e Inglaterra, indican que las respuestas al suministro de estas
fuentes sobre la producción y composición de leche son muy variables y no
siempre positivas, aún con vacas de muy alta producción (
9.000 a
12.000 litros/lactancia).
En
una de las más recientes revisiones del tema (NRC, 2001) las investigaciones
consignadas indican que el aumento de proteínas no degradables (by-pass), per
se, en la dieta de vacas lecheras no mejora en forma consistente el desempeño
de la lactancia, puesto que generalmente se produce una disminución de las
proteínas degradables en rumen y por consiguiente una merma en la síntesis de
proteína microbiana, lo cual conduciría a un cambio desfavorable en los
perfiles de aminoácidos absorbidos a nivel duodenal.
Es
necesario aclarar que la mayoría de las fuentes comerciales que poseen altos
contenidos de proteínas "pasante" tienen un perfil de aminoácidos
que es de inferior calidad al de la proteína microbiana.
Este
aspecto es importante ya que se puede ver afectada la síntesis de proteína láctea.
En
casi todos los ensayos revisados la dieta base fue formulada con forrajes
conservados (silaje de maíz/alfalfa; silaje de gramíneas y heno de alfalfa) y
las diferentes fuentes de proteína by- pass fueron utilizadas remplazando a la
harina de soja (expeller de soja-extracción solvente), considerada una fuente
económica de proteínas degradables a nivel ruminal.
Si
bien algunas fuentes fueron beneficiosas, como el caso de las harinas de pescado
de alta digestibilidad (por su mejor perfil de aminoácidos) en vacas con
producciones mayores a los 30 litros/día/vaca, las otras, en especial los
subproductos de destilería y el gluten meal de maíz no arrojaron resultados
alentadores.
En
base a estas apreciaciones, las recomendaciones actuales para estos sistemas de
producción consideran que una adecuada nutrición proteica en vacas lecheras de
alta producción debería tener en cuenta las necesidades de aminoácidos
esenciales, especialmente lisina y metionina, considerados como los más
limitantes para la producción de leche y que la adecuación de la proteína
by-pass y de la proteína degradable en la dieta deberían ser consideradas en
forma independiente, siendo poco lógico aumentar la proteína pasante a
expensas de la proteína degradable en rumen, cuando no hay exceso de esta última.
El
pastoreo y las proteínas by pass
En
los sistemas pastoriles las respuestas logradas a la suplementación con proteínas
by-pass tampoco han sido consistentes, en muchos casos debido al desbalance de
las dietas comparadas y en otros al bajo potencial de producción de las vacas
involucradas en los experimentos.
Sin
embargo, se sugiere que podrían obtenerse respuestas significativas en producción
si el animal se encuentra realmente con déficit de proteínas y/o aminoácidos.
Las
investigaciones actuales parecen indicar que probablemente las vacas de alta
producción (más de 8000 litros/lactancia) en condiciones de pastoreo pueden
encontrarse restringidas en el aporte de aminoácidos esenciales para la síntesis
de leche y que un mayor flujo de ellos hacia el intestino puede predisponer a
una más alta producción, principalmente durante lactancia temprana.
Con
forrajes frescos, el desafío de los últimos tiempos ha sido el de obtener
mayores producciones de proteína microbiana, principal fuente de aminoácidos
esenciales para la síntesis de leche, a través del balance y la sincronización
de nutrientes a nivel ruminal.
No
obstante, se requiere aún mucha información sobre el tema para encontrar
respuestas concluyentes y poder luego adaptar los nuevos conocimientos a las
condiciones de producción de nuestro país.
Los
carbohidratos by-pass
Desde
que se conoció que los almidones contenidos en diferentes cereales poseen un
comportamiento fermentativo distinto a nivel ruminal (con mayor o menor
capacidad by-pass) se condujeron a nivel mundial una serie de investigaciones
tendientes a la utilización diferencial de estas fuentes con el propósito de
adecuar los niveles de glucosa (principal precursor energético para la síntesis
de leche y grasa corporal) a los requerimientos de bovinos de leche y carne de
alta producción.
Las
conclusiones indicarían que la fermentación post-ruminal del almidón aumente
la producción o modifique la composición de la leche.
Aún
más, una mayor utilización del almidón a nivel intestinal induciría a una
mayor utilización de glucosa por los tejidos periféricos (vísceras,
principalmente) con escasa a nula ganancia neta para la producción animal.
Sin
embargo, el uso de carbohidratos (almidones, azúcares, fibra soluble) de rápida
degradación ruminal (energía rápidamente fermentecible) ha capturado el mayor
interés en los principales centros de investigación.
El
propósito es el de mejorar sustancialmente la eficiencia de captura, por parte
de los microorganismos del rumen, del nitrógeno degradable y de esa manera
aumentar la síntesis de proteína microbiana, sin necesidad de recurrir a
fuentes más caras.
Además,
se pueden reducir las pérdidas de nitrógeno (por orina), al ambiente.
Los
efluentes con altos contenidos de nitrógeno se consideran actualmente de gran
impacto en la contaminación ambiental.
Por
otra parte, hay suficientes antecedentes que indican que las dietas con
sustanciales concentraciones de proteínas muy degradables, como las de pasturas
frescas de alta calidad, tienen un efecto negativo sobre la reproducción.
En
este sentido, los almidones más degradables en rumen (granos de cebada, trigo,
sorgo y maíces tratados con presión y vapor, etc.) ofrecen mejores
perspectivas a través de una más adecuada sincronización energético-proteica,
en vacas de alta producción.
Estas
consideraciones son, muy válidas para la nutrición de vacas en pastoreo.
Grasas
protegidas
El
uso de sustancias lipídicas protegidas de la fermentación ruminal surge como
un desafío para la alimentación de vacas de muy alto nivel productivo, que
entran con facilidad en un profundo balance energético negativo luego del
parto.
La
suplementación con lípidos by-pass incrementa la densidad energética de la
dieta en este tipo de vacas, sin los riegos metabólicos que implica el uso
intensivo de grandes cantidades de granos.
Se
disponen actualmente métodos muy eficaces para proteger estos nutrientes y
varios productos comerciales de alta calidad disponibles en el mercado.
Para
vacas de alta producción, las experiencias llevadas a cabo tanto en Argentina,
como en el extranjero parecen indicar que las fuentes de lípidos apropiadamente
protegidas de la biohidrogenación ruminal y controlando los efectos negativos
de los lípidos sobre la fermentación ruminal de la fibra, es posible obtener
respuestas significativas tanto en producción como en composición química de
leche.
Al
respecto, se debe considerar que los lípidos by-pass ejercen una influencia
positiva en las concentraciones de grasa butirosa de la leche pero que sin
embargo puede ser negativa para la proteína láctea.
Para
que no sea así se debe formular una dieta que no contenga más de
400 g
de lípidos protegidos, suplementando principalmente durante la etapa de
transición y la lactancia temprana, cuando las vacas de alto mérito genético
manifiestan en pleno el "balance energético negativo".
Por
último hay que considerar que la correcta suplementación con lípidos
protegidos, siempre para vacas de alta producción, a demostrado tener también
efectos positivos en la reproducción.
Consideraciones
finales
Las
vacas lecheras de alto potencial productivo (9000-12000/litros/lactancia),
representan actualmente un verdadero desafío para la nutrición.
La
investigación mundial sobre utilización de nutrientes by-pass (proteínas,
aminoácidos, lípidos, almidones) se conduce en ese sentido, sin embargo los
resultados alcanzados hasta el momento distan de ser concluyentes,
principalmente con respecto a proteínas y carbohidratos.
Bajo
condiciones de pastoreo la información disponible es muy escasa y en algunos
casos contradictoria, en parte debido a los bajos niveles productivos por animal
que se logran en estos sistemas y por otra a los desbalances naturales de la
alimentación preponderantemente pastoril, con sus múltiples interacciones.
Los
nutrientes by-pass son insumos económicamente más costosos y su utilización
en condiciones de pastoreo debería restringirse no sólo a vacas de muy alto mérito
genético, sino principalmente a programas de alimentación donde previamente se
ha puesto énfasis en el correcto balance y equilibrio de los ingredientes
normales de las dietas (pastura, concentrados clásicos, forrajes conservados).
Fuente: Circulo de Médicos
Veterinarios del Sur de Santa Fe - http://www.veterinariosursf.com.ar
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