
La Giardia es un parásito protozoario, flagelado
que reside en el tubo intestinal de perros y gatos. No está determinado aún si
la Giardiasis humana es producida por el mismo agente etiológico, de modo que
es preferible tratarla como una zoonosis.
Aunque no existen estudios de prevalencia
realizados a nivel nacional, es una enfermedad que actualmente está provocando
problemas serios a nivel de criaderos, como también, en la clínica diaria. Si
tomamos como base estudios internacionales, los cachorros tienen una
prevalencia de la enfermedad de 36 a 50 %, los perros adultos hasta un 10 %, y
en el caso de criaderos, ésta alcanza casi un 100 % (3).
Dada la importancia de esta enfermedad,
Laboratorio Agrovet, ha decidido incorporar a su línea de antiparasitarios
para animales menores el producto TOTAL FULL, el cual presenta un 100 % de
efectividad e inocuidad contra este parásito.
Este antiparasitario en la actualidad se encuentra
disponible para el médico veterinario en Droguería Ñuñoa.

GIARDIASIS
I. Ciclo:
La Giardia presenta un ciclo biológico directo: el
huésped se infecta con la ingestión de quistes, los cuales se enquistan en el
duodeno, luego de la exposición al ácido gástrico y enzimas pancreáticas.
Allí, el quiste se abre, liberando a los dos trofozoítos desde su interior,
los que se separan y maduran con rapidez, fijándose al ribete en cepillo del
epitelio velloso (en el área glandular intestinal).
En los perros, el parásito
ha sido aislado desde el duodeno hasta el íleon; el duodeno y yeyuno son
residencias óptimas. Los trofozoítos se aíslan con menor dificultad, mediante
la prueba de la cuerda peroral o endoscopia en perros sintomáticos que en
aquellos que no presentan síntomas. En el gato, los trofozoítos se encuentran
a lo largo de todo el tubo intestinal. Si la dieta es abundante en
carbohidratos más que en proteínas, favorece un hábitat intestinal anterior.
Los trofozoítos se multiplican en el intestino,
por fisión binaria, y luego se enquistan mediante un mecanismo y localización
que son desconocidos. Los quistes son expulsados con las heces 1 ó 2 semanas
después de la infección. Las heces felinas, en especial, pueden contener
trofozoítos, pero pocas veces sobreviven mucho tiempo fuera del huésped (3).

El parásito tiene dos formas: trofozoíto y quiste.
El trofozoito es la forma mótil: con un largo de 15 µm, ancho de 8 µm y un
aspecto dacrioide (1, 7)
A la microscopia óptica se lo reconoce como una
"cara sonriente" formada por los dos núcleos en el tercio anterior ("ojos"),
los axonemas que pasan longitudinalmente entre los núcleos ("nariz") y cuerpos
medianos de ubicación transversa en el tercio posterior ("boca"). Cuatro pares
de flagelos completan la expresión cómica de esta forma.
El quiste es el
estadio inactivo, resistente, responsable de la transmisión de la enfermedad,
con un largo de 12 µm y ancho de 7 µm. Contiene dos trofozoítos formados, pero
no del todo separados, y pueden verse los axonemas, fragmentos de los discos
ventrales y hasta 4 núcleos.
El quiste es susceptible a la desecación, por lo
que no sobrevive mucho tiempo fuera del huésped en condiciones cálidas y
secas; si puede hacerlo por algunos meses en ambientes fríos y húmedos (1).


Trofozoito emergiendo de un quiste

División binaria de la giardia
II. Síntomas
Generalmente, esta enfermedad no presenta síntomas
clínicos, sin embargo, son perros de bajo peso que no responden a tratamientos
con vitaminas o tónicos, y que, además, son susceptibles a contraer otras
enfermedades digestivas; no obstante, al realizarles un examen
coproparasitario, dan positivo al diagnóstico de quistes de giardia (2).
En el caso de presentar síntomas, el signo clínico
más común es la diarrea, la cual puede tener diferentes intensidades, puede
ser aguda, de corta duración, intermitente o crónica. Las deposiciones son
pálidas, malolientes y esteatorreicas, debido a que el parásito induce una
mala absorción (2).
III. Patogenia
La mayor parte de la información ha sido
extrapolada de estudios en seres humanos.
La
infección puede causar mala absorción de vitamina B12 y ácido fólico, de
triglicéridos y lactosa y, menos común, de sucrosa. La respuesta clínica a la
infección puede atribuirse a la virulencia de la cepa y/o a factores del
huésped (respuesta inmunológica).
Se confirmó que la prevalencia de giardiasis
en una colonia de Beagles, se debía a que éstos eran deficientes en IgA, en
relación a ejemplares normales.
Para resistir la infección se requiere un
sistema inmune mediado por células competentes. Se ha comprobado que la
administración de dosis inmuno-supresoras de corticoides exacerba las
giardiasis en perros y gerbos, y, aumenta el número de parásitos en ratones
(3).
IV. Diagnóstico
La sintomatología y los estudios de rutina no son
patognomónicos de la enfermedad, por lo que para realizar un diagnóstico
certero, es necesario el aislamiento del parásito.
Las técnicas habituales de
diagnósticos fecales son útiles, si bien, es necesario obtener muestras
seriadas de material fecal, pues los quistes se excretan en forma
intermitente.
Frotis fecales: Ante la sospecha de una giardiasis,
lo primero es realizar un frotis
directo de las heces para aislar trofozoítos.
Los trofozoítos son más comunes
en las
heces blandas, y los quistes, en las deposiciones formadas o semi-formadas. Se
toma una muestra fresca de materia fecal, sin preservantes.
Se mezcla una gota
de esta muestra con una gota de solución salina normal, y se examina a 40X.
Los trofozoitos se reconocen por su movimiento anterógrado y su disco ventral
cóncavo.
Se puede agregar una gota de lugol, la cual destaca la morfología del
parásito, tiñendo sus estructuras. Cabe recordar que un resultado negativo no
descarta la infección del parásito (4).

Flotación en sulfato de zinc: en el caso de que el
frotis directo resulte negativo, se indica el diagnóstico por flotación en
sulfato de zinc.
Esta solución presenta una densidad algo más alta que la
solución salina, lo que aumenta las posibilidades de diagnosticar al
parásito, si éste está presente en el tubo intestinal.
Dada la excreción intermitente de los quistes, el
93 % de los casos se identifica en forma positiva con la recolección de 2
muestras. Las muestran deben examinarse dentro de los 10 minutos siguientes:
mezclar 2 gr. de heces con 15 ml. de solución de
sulfato de zinc (33 grs. de sulfato de zinc /100 ml. agua destilada).
Tamizar con un filtro de té, poner en tubo de
centrífuga y centrifugar a 1500 rpm por 3 a 5 minutos.
Recolectar la capa superficial, mirar al
microscopio, se puede teñir con lugol (3).
Diferenciar de levaduras, sarcocystes y
cryptosporidium spp.

Criptosporidium spp.

Quiste Giardia spp.
Sarcocystes spp.
ELISA fecal: se han desarrollado análisis
inmunoenzimáticos, los que detectan antígenos fecales producidos por los
trofozoítos. Pueden ser algo más eficaces que una sola flotación, para el
diagnóstico en los perros, su problema es que son onerosos. No fueron
evaluados en felinos (3).

Kit de Diagnóstico de Giardiasis
Inmunofluorescencia directa. Emplea anticuerpos
monoclonales con marcación fluorescente para la detección de quistes fecales
de Giardia y ooquistes de Cryptosporidium.
Es más sensible que la sucrosa y
sulfato de zinc para detectar heces infectadas, sobre todo cuando la
concentración de quistes es reducida. El método requiere instrumental especial
y las muestras pueden remitirse en formol al 10% o formol ácido
acético-acetato sódico. (6)

Aspirados duodenales. El examen de aspirados
duodenales recolectados mediante gastro-duodenoscopía, para trofozoítos es más
eficaz que el sulfato de zinc en una sola muestra fecal de perros con
giardiasis clínica, no así en Giardiasis asintomática.
Es una técnica
diagnóstica que debe usarse sólo si se hará el aspirado por otra razón médica,
de no ser así; el diagnóstico de giardiasis por sí solo no justifica el costo
ni la complejidad del examen. (5)
Se irrigan 10 ml de solución salina normal
mediante un tubo de polietileno introducido a través del canal del endoscopio.
La aspiración procede en forma inmediata.
La muestra es centrifugada (150 G durante 10
minutos)
Con el sedimento se hace un extendido (montaje
húmedo o secado y teñido con Giemsa).

Microfotografía de Giardias en el Intestino

Frotis de Giardias (Tinción Giemsa)
V. Tratamiento
La mayoría de las drogas utilizadas tienen baja
eficacia o efectos colaterales serios. La quinacrina, usada en el pasado, (6,6
mg/kg/12 horas durante 5 días) demostró un 95 % de eficacia, y se acompañaba
con letargia y fiebre hacia el fin de la terapia, en cerca del 50% de los
pacientes. Estos efectos desaparecían a los 2 a 3 días de finalizar la
medicación.
En los gatos, dosis más bajas (2,3 mg/kg/día durante 12 días)
controlaban los signos, pero sin erradicar la excreción de los quistes. Estaba
contraindicada en hembras preñadas (1)
El metronidazol oral es una droga clásica y
antigua para la giardiasis canina y felina. Se usa a una dosis de 25 mg/kg
cada 12 horas durante 5 días para perros y 12-25 mg/kg cada 12 horas durante 5
días, para gatos.
Tiene un 67% de eficacia en perros infectados y se lo asocia
con la aparición de anorexia y vómitos agudos, con progresión a ataxia
generalizada pronunciada y nistagmo posicional vertical. Los gatos suelen
rechazarlo por su gusto desagradable (1).
En época reciente, algunos derivados
benzimidazólicos (en especial albendazol) demostraron elevada eficacia contra
la Giardia in vitro y en personas. El albendazol es usado para otros parásitos
en una dosificación de una toma al día, pero, en el caso de Giardiasis, éste
se debe administrar cada 12 horas: 25 mg/kg oral, durante 2 días.
En un
estudio de eficacia realizado en perros, se comprobó que el albendazole
eliminó la excreción de los quistes fecales en 18 de los 20 perros tratados
(90% de eficacia). Como se lo sospecha teratogénico, se contraindica en
animales gestantes. (8)
El fenbendazol, usado actualmente para el
tratamiento de la Giardiasis, en un estudio de eficacia realizado en perros,
eliminó los quistes fecales en el 100% de los perros tratados, a una dosis de
50 mg/kg al día por 3 días consecutivos, en forma oral. No hubo efectos
colaterales y, la droga no tiene antecedentes de ser teratogénica.
Los
resultados sugieren que el fenbendazol administrado como única droga, puede
emplearse para tratar giardiasis y trichuriasis, o descartar una infección
oculta causante de diarreas crónicas en perros (3).
En gatos, se han realizado recientemente estudios
para comprobar la eficacia del fenbendazole y albendazole en el tratamiento de
la giardiasis. Estos estudios no son concluyentes, ya que sólo algunos de los
gatos tratados respondieron positivamente (9).
La furazolidona es de considerable eficacia para
la giardiasis felina, se administra a una dosis de 4 mg/kg cada12 horas
durante 5-10 días, en forma oral; su problema son los posibles efectos
colaterales: diarrea y vómito. No fue evaluada en caninos. Se la presume
teratogénica y por ende se contraindica en hembras preñadas (3).
VI. Control
Casi todos los ensayos sobre eficacia de drogas
contra Giardiasis se basan en la eliminación de los quistes fecales y no en la
remoción de los organismos intestinales.
Es factible que estos compuestos no
eliminen los parásitos, sino que inhiban la producción de quistes durante un
cierto período de tiempo. Por ello, se desconoce si los animales tratados
siguen siendo una fuente de infección futura.
Además, dichos animales también pueden ser una
fuente de infección, debido a los quistes viables que pueda haber en el
material fecal adherido a su pelaje o, presentes en el medio, si éste es frío
y húmedo. Estos factores son de particular importancia para el control de la
infección en un criadero.
El sistema de control recomendado para tales
efectos se basa en: descontaminación del ambiente, uso de nuevas terapias para
tratar animales, eliminación de los quistes presentes en el pelaje y
prevención de la reintroducción del organismo (2,3). Se debe:
Establecer una zona limpia para movilizar a los
animales durante la higienización y tratarlos con Febendazole (Total Full),
por 5 días consecutivos.
Remover TODA la materia fecal.
Realizar limpieza con compuestos de amonio
cuaternario (Germex).
Dejar secar las áreas, de ser posible, por varios
días (el quiste es sensible a la desecación)
Bañar los animales para eliminar materia fecal del
pelaje, antes de ingresar a zona limpia.
Aplicar amonio cuaternario (Germex), en zona
perianal, dejando actuar por 3 a 5 minutos, luego enjuagar y dejar secar.
Volver a tratar con febendazole (Total Full), por
otros 5 días.
Animales nuevos: tratar y bañar antes de ingresar
al área limpia, aun cuando sus heces sean negativas.
Usar pediluvios de amonio cuaternario (Germex), o
un cubre-calzado para evitar reingreso del parásito.
Hacer controles fecales periódicos.


Bibliografía
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GIARDIASIS, Colegio de Medicina Veterinaria del Estado de Nueva York,
Universidad Cornell, Ithaca, Nueva York. Compendium Continuing Education;
Vol. 16, Nº 5, 1994
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Murray J. Kennedy Ph. D,
GIARDIASIS, Alberta Agriculture, Food and Rural Development Food Safety
Division Surveillance Systems Branch, Edmonto Canada Ag. Dex. 663-31. April
2001
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Barr C. Stephen y Bowman D. Dwight,
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-
Cordero del Campillo M., Rojo
Vázquez, F.A. Parasitología Veterinaria. McGraw-Hil, interamericana, 2000
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Roudebush P,
Delivorias MH: Duodenal aspiration via flexible endoscope for diagnosis of
giardiasis in a dog. JAVMA 187:162-163, 1985
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Potts, J.D-
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Couto, G. Quimioterapia
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Barr SC, Bowman
DD, Heller RL, Erb HN: Efficacy of albendazole against giardiasis in dogs.
Am J Vet Res 54:926-928, 1993
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Keith CL,
Radecki SV, Lappin MR: Evaluation of fenbendazole for treatment of Giardia
infection in cats concurrently infected with Cryptosporidium parvum. Am J
Vet Res. 2003 Aug;64(8):1027-9.
Fuente: MEVEPA - www.mevepa.cl
Autorizada la reproducción por
Gustavo Contreras