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Ivermectina en caninos: nuevo protocolo terapeutico.
Mueller
S.R. y Bettenay V.S
Mount
Waverley, Victoria, Australia
Journal of the American Animal Hospital Association, Vol. 35, Nº 1, 1999
En
nuestra clínica, la ivermectina se prescribe en perros seleccionados para el
tratamiento de la demodicosis y escabiosis confirmada. También
se la utiliza como ensayo terapéutico en casos de raspados negativos pero
sintomatología sugestiva de infestación con Sarcoptes scabiei var. canis.
Los
propietarios son informados sobre las distintas opciones (amitraz semanal,
milbemicina o ivermectina oral diarias para demodicosis y semanales para
escabiosis).
También
se ofrece el uso de cal sulfurada y organofosforados, con menores expectativas
de éxito.
Para
cada modalidad son analizadas con el cliente las ventajas, desventajas y
consecuencias legales.
Para
este informe hemos incluido a todos los perros tratados con ivermectina entre
febrero de 1995 y junio de 1997.
La
ivermectina (Ivomec, Merck Sharpe & Dome) se administró por boca de acuerdo
al siguiente
protocolo:
-
50
µg/kg 1er día
-
100
µg/kg 2º día
-
150
µg/kg 3er día
-
200
µg/kg 4º día
-
300
µg/kg 5º día
El
propietario recibía cada dosis por separado y con las fechas rotuladas, junto a
un folleto descriptivo sobre la ivermectina y sus efectos colaterales (tremores,
ataxia, midriasis y letargia).
El
cliente era instruido para evaluar al paciente antes de cada dosis. Si notaba
algún efecto colateral debía suspender la administración y comunicarse a la
brevedad con la clínica.
La
ataxia se exploraba haciendo caminar el perro en ochos pequeños. Si no se
producían efectos adversos, se continuaba con la dosis de mantenimiento de 300
µg/kg/día para la demodicosis y semanal por cuatro dosis para la escabiosis.
El
tratamiento para la demodicosis en general fue de al menos 12 semanas.
Cuando
había piodermia se la trataba con los antibióticos adecuados (cefalexina 20-30
mg/kg/12 horas; lincomicina 20 mg/kg/12 horas; doxiciclina 2,5 mg/kg/día o
amoxicilina/ácido clavulánico 12,5 mg/
kg/8-12 horas) durante el tiempo necesario.
Los
chequeos se realizaban a las 4 y 8 semanas de
terapia o (si había efectos colaterales) en el momento de la toxicidad clínica.
Los
perros tratados por demodicosis generalizada a menudo tenían cursos prolongados
y se vigilaban cada 4 semanas.
RESULTADOS
Previo
a este estudio, 2 perros atendidos en nuestra clínica reaccionaron a la
ivermectina en dosis terapéuticas.
Paciente
Nº 1.
Border
collie, hembra, 6 meses de edad, con ulceración periocular marcada asociada con
Demodex canis e infección bacteriana.
Se
la trató con ivermectina (300 µg/kg/día, bucal) y cefalexina. A las 2
semanas, la enfermedad había mejorado en forma significativa pero el animal tenía
letargia y renuencia al movimiento.
La
ivermectina se comenzó a dar cada 2 días en igual dosis, normalizándose la
actitud en 1 semana.
El
tratamiento fue continuado de esta manera durante un total de 15 semanas
(incluido el mes adicional después de la remisión completa y raspados
negativos)
sin otros efectos adversos.
Paciente
Nº 2.
Terrier
blanco de West Highland, hembra castrada, 12 años de edad, tratada con
ivermectina (200 µg/kg/día, bucal) por demodicosis, después del fracaso del
amitraz.
A
los 5 días de terapia se notó midriasis transitoria con retardo de los
reflejos fotomotores pupilares.
Se
siguió con igual dosis pero administrada cada 2 días sin nuevos efectos
colaterales.
Durante
el lapso de 1995-1997 tratamos con ivermectina a 73 perros con demodicosis
generalizada
y 149 con escabiosis (sospechada o confirmada).
En
dos casos se comprobaron signos compatibles con
toxicidad.
Paciente
Nº 3.
Pastor
alsaciano, hembra castrada, 8 años de edad con letargia y ataxia ligera a los
10 días de la terapia diaria con ivermectina por demodicosis generalizada.
Se
recuperó dentro de las 48 horas de haber suspendido la terapia.
Llamativamente,
había mostrado letargia con una dosis aislada previa de ivermectina
administrada por el veterinario de cabecera, pero en ese momento se
sospechó en otras causas.
La
ivermectina no fue reinstituida.
Paciente
Nº 4.
Samoyedo,
macho castrado, 5 años de edad, con sospecha de escabiosis que exhibe ataxia
leve después de recibir ivermectina al 2º día (100 µg/kg). Como el
propietario juzgó como muy leve a la ataxia igualmente administró la tercera
dosis (150 µg/kg).
El
animal experimentó letargia extrema, como incapacidad de movimiento e incluso
imposibilidad para levantar la cabeza sin asistencia (cayendo la misma al suelo
cuando se quitaba el soporte).
La
terapia fue suspendida y el animal mejoró
dentro de las 24 horas, con resolución completa en pocos días. La ivermectina
no fue reinstituida.
DISCUSIÓN
La
ivermectina pertenece al grupo de las avermectinas, que son lactonas macrocíclicas.
Estos
son productos de la fermentación de un actinomiceto, Streptomyces avermitilis.
Sólo
está aprobada para la prevención de la dirofilariasis en dosis de 6 µg/kg
mensual.
La
ivermectina estimula la conductancia del ion cloruro sensible al glutamato y
mediada por el ácido gamma-aminobutírico (GABA).
El
GABA media la transmisión desde las interneuronas hacia las neuronas motoras en
los nematodos y de las
motoneuronas a las células musculares en los artrópodos.
La
exposición a la ivermectina provoca parálisis de los endo y ectoparásitos
sensibles. Para que el tratamiento sea efectivo con frecuencia se requiere un
lapso prolongado.
En
los mamíferos, el GABA sólo interviene en la transmisión de señales dentro
del SNC y la ivermectina no atraviesa la barrera hematoencefálica con
facilidad.
Las
preparaciones orales de ivermectina en los perros indujeron midriasis en dosis
de 2500 µg/kg, tremores con 5000 µg/kg, tremores y ataxia marcados con 10.000
µg/kg y muerte con 40.000 µg/kg.
Las
dosis orales diarias de 350 µg/kg, 400 µg/kg y 600 µg/kg demostraron ser
efectivas en el 30, 42 y 75% de los pacientes caninos con demodicosis
generalizada, respectivamente.
La
ivermectina en dosis de 200 a 250 µg/kg cada 2 semanas es de empleo habitual en
el tratamiento de la escabiosis.
No
se encuentra aprobada para el tratamiento de estas condiciones, pero la misma es
efectiva, conveniente,
comparativamente económica y por ello representa una alternativa atractiva.
El
Collie está predispuesto al desarrollo de los efectos colaterales en dosis
mucho menores que otras razas. En un estudio, los collies sensibles a la
ivermectina toleraron dosis de 60 µg/kg bucal, pero exhibieron signos tóxicos
con 120 µg/kg.
Los
resultados de nuestra casuística demostraron que si bien los efectos
colaterales son raros, pueden suceder con dosis bajas en razas diferentes del
Collie.
Apenas
2/222 (0,9%) perros desarrollaron sintomatología compatible con toxicosis que
resolvió después de suspender la droga.
Debido
a la vida media extensa (1,8 días) en el suero canino, los niveles de la
ivermectina con la dosis diaria continúan incrementando durante 6 semanas hasta
alcanzar un equilibrio en niveles mucho más altos que con la terapia semanal.
Por
ello, las reacciones tóxicas son más probables con una terapia diaria
prolongada.
Las
observaciones de nuestro estudio y referencias bibliográficas sugieren que las
diferencias individuales en la sensibilidad a la ivermectina probablemente estén
relacionadas con grados individuales de penetración en el SNC
Sobre
la base de los resultados de este informe y comunicaciones de la toxicidad en la
bibliografía,
parece ser prudente intentar identificar los pacientes sensibles a la
ivermectina mediante el incremento gradual de la dosis y en el tratamiento
diario de la demodicosis generalizada continuar la vigilancia hasta cesar la
administración.
Se
recomienda instruir al propietario para valorar la
midriasis y ataxia, colocando el énfasis en la observación diaria durante las
primeras 6 semanas de
tratamiento.
Con
este protocolo, la sintomatología tóxica puede ser detectada mientras es leve,
evitándose las consecuencias graves y posiblemente fatales de la terapia en
perros sensibles a la ivermectina.
LECTURAS SUGERIDAS
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Fuente: Circulo de Médicos
Veterinarios del Sur de Santa Fe - http://www.veterinariosursf.com.ar
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