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Santa Fe es un hermoso
padrillo alazán de salto, mestizo de Cuarto de Milla en una yegua de salto.
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Tenía 8 1/2 años cuando lo
atendí.
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Fui consultada por una
laminitis crónica de 3 años en el miembro anterior derecho.
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Su dueña quería intentar otro
tratamiento con el objetivo de que su caballo tuviera una vida mejor, sin
dolor.
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El caballo estaba muy tenso y
contraído por compensar con las partes sanas de su cuerpo esta lesión en la
mano derecha.
Primero investigué como era
antes de enfermarse, cómo había sido cuando saltaba, de dónde venía, cómo había
sido la doma, en fin, intenté tomar todos los datos posibles sobre su vida para
poder entender la causa de una enfermedad tan violenta en el sentido de
disminuirlo tanto en su motricidad.
Una laminitis por más que
aparezca de una noche a la mañana, tiene que tener antecedentes que aunque sean
sutiles no son imposibles de conocer o deducir.
La causa final fue que una
noche comió la cama con grano ya que el fardo había llegado la noche anterior y
se infosuró.
Sin embargo desde potro se
sacaba la herradura de esa mano contra los alambres.
Tenía una claudicación
importante con calor en el casco, inflamación a la altura del ligamento frenador
distal y calcificación del ligamento de la cuartilla. Con estos datos objetivos
es difícil pensar que el animal pueda tener una vida normal.
Es necesario ser cauto en
cuanto a que la Medicina Homeopática no es mágica, y en cuanto al pronóstico de
vida del paciente. Pero también es cierto que la biología siempre nos sorprende
y vemos cada día casos de enfermos de cáncer que no tenían cura que se curan.
Entonces luego que conocí al
caballo y su historia, planteé que desde mi punto de vista valía la pena
intentar un tratamiento con Medicamentos Homeopáticos y Masajes, y observar la
reacción del animal.
Esta reacción es la brújula que
nos dice si vamos o no en la dirección correcta.
Consulté con otro jinete que lo
conocía, quien dijo:
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"Saltando es el caballo
perfecto", pero al mismo tiempo, otra persona que también lo conocía decía:
"Es un caballo triste".
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La dueña decía que era el
caballo perfecto, pero siempre conviene preguntar a otras personas que no
están tan involucradas con el animal, porque cada uno puede aportar un punto
de vista diferente, y tal vez todos los puntos de vista sean valiosos.
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Mi observación sobre su
personalidad concordaba, me daba la sensación de un caballo seguro de sí
mismo, pero el dato sobre su tristeza también fue útil para completar el
cuadro.
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Tomó dos o tres medicamentos
diferentes que no producían cambios importantes, fundamentalmente que no
tuviera más dolor.
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Entonces, volví a preguntar
con mayor precisión, y como ya conocía mejor a Santa Fe, tenía datos más
objetivos que iba tomando cuando lo masajeaba.
Anoté lo siguiente: La dueña
dice:
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"Cuando salta no se arrebata,
no se acelera, sabe cómo y cuando debe hacer las cosas, sabe el tiempo, sabe
todo, no tolera que lo contradiga, sabe el ritmo, y donde meter las patas, usa
muy bien su energía, es serio y responsable. No funciona si está cansado, no
es muy resistente, gradúa el trabajo, no a la persona, genéticamente podría
ser jefe de manada. " Además siempre fue precoz para todo y muy obediente. "Se
ofende conmigo si lo encierro en el corral redondo y no tiene donde jugar o
andar".
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Le pregunto: "¿Cómo te
demuestra que está ofendido?".
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Me dice: "No me presta
atención, rezonga y cuando me acerco él se va"
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Y tomé los siguientes
síntomas sobre su personalidad: "Gran necesidad de hacer las cosas de manera
perfecta".
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Me llamó la atención, la
meticulosidad que tenía hasta para dormir en el box, porque al prepararse la
cama lo hacía prolijamente. La dueña decía: "Nunca desordena su cama, se
acomoda de tal manera que su cama queda perfecta"
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"Y no toma agua en el corral
grande, toma sólo de su tacho en su piquete."
Tristeza por dolor y tristeza
con temblor.
Disposición quieta. Cuando
estaba con dolor se quedaba quieto, hay otros animales que se mueven
constantemente o por momentos se mueven y en otros se quedan quietos.
Gran tensión externa.
Propensión a comer indigestos,
ya que lo habían visto comer un yuyo amarillo, una planta compuesta que es
tóxica. Y además comió su cama toda la noche.
Es decir que hubo voracidad con
una tendencia a la intoxicación.
Muchas veces este es un dato
interesante pues el medicamento homeopático podría ser alguno de los que se
preparan a partir de sustancias que en un nivel material son tóxicas, como por
ejemplo Metallum Album que en estado de pureza es tóxico pero que preparado de
manera homeopática funciona en un nivel sutil permitiendo que funcione la
energía curativa llevando los síntomas a la superficie.
Poca resistencia a pesar de ser
un caballo grande y potente.
Mediante los masajes pude
conocerlo mejor: parecía un caballo tranquilo, manso y obediente, pero que
también por momentos mostraba su rebeldía. Si me quedaba con un solo aspecto de
su personalidad no podía llegar a conocerlo a fondo, toda moneda tiene sus dos
caras, aunque a veces prevalezca un aspecto, conviene indagar lo que está un
poco más oculto, si es que lo está y porqué.
Y poco a poco fui descubriendo
que él había vivido una situación o más situaciones de gran esfuerzo y exigencia
(no sabemos si en la doma, o cuando comenzó su entrenamiento), y que por
obedecer, pues el caballo naturalmente quiere obedecer y complacer, se había
desgarrado la musculatura del cuello, (se veían los "pocitos"), de ambos lados y
ese tragarse la cólera y esforzarse por hacer las cosas de manera perfecta y
meticulosa lo llevó a una lesión como la infosura.
Incluso la zona que más le
costaba aceptar el masaje era la región de las orejas y la articulación atlanto-occipital,
cómo si tuviera miedo, porque se asustaba cuando intentaba acariciarlo o
realizar algún tipo de maniobra para relajar la zona.
Con los masajes se fue
relajando y con los medicamentos que recibía había mejorías que no eran
completas, incluso pasó por una crisis de dolor muy fuerte, donde se reavivaron
todos los síntomas.
Finalmente, con todos los datos
que obtuve llegué a la conclusión que Santa Fe necesitaba un remedio que en lo
mental cubriera la necesidad de hacer las cosas perfectamente, sin errores, que
fuera meticuloso, prolijo y que necesitara ser él el que decidiera cómo hacer
las cosas.
El medicamento homeopático que
cubría toda la sintomatología es Metallum Album,
que tiene esta manera de vivir, no sólo en lo mental, sino en lo físico.
Nunca puede estar separado lo
físico de lo mental, una lesión ligamentosa no está separada de un estrés por
esfuerzo ni de una debilidad, son aspectos diferentes del mismo desequilibrio.
Metallum Album tiene estos síntomas: se le cierran los dedos de las manos, se
mortifica y se ofende si lo contradicen, tiene trastornos por cólera reprimida
con tristeza silenciosa, y poca resistencia y dificultades intestinales.
Justamente cuando tomó la primera dosis de este medicamento, cambió rápidamente
la consistencia de la materia fecal, que hasta ese momento había sido muy seca.
Además siempre estaba con gases
y borborigmos intestinales muy aumentados, que fueron cediendo con el remedio.
Su mirada se fue haciendo más
cristalina y alegre, perdió la expresión triste y cansada y todo su cuerpo se
estiró, realmente su apariencia cambió.
El metacarpo se desinflamó por
completo y su andar cambió. Se puso brillante, alegre, y desde aquel momento
convive con su infosura sin dolor éste era nuestro objetivo. Pasamos momentos
difíciles hasta llegar al remedio adecuado, pero ni bien lo tomó, hizo una
diarrea, tuvo granos y picazón en distintas partes del cuerpo, y comenzó a
galopar y a levantar la cabeza, se le fue el calor del casco y dejó de tener la
mano levantada.
Es interesante tener en cuenta
que los primeros días después de tomar Metallum Album, estuvo muy rebelde, algo
que esperaba que ocurriera. El caballo como animal de presa, naturalmente tiende
a someterse a su líder.
Si ha tenido malas experiencias
y se sometió, tuvo que hacerlo a expensas de algún daño físico o mental,
entonces, cuando después de tomar el medicamento bien prescrito, aparecen
síntomas de rebeldía, junto con síntomas de mejoría física, estos son de buen
pronóstico, porque muestran una liberación de animal. No reprimimos la rebeldía,
pues no duró demasiado, y rápidamente encontró un nuevo equilibrio.
La idea es enseñar sin
mortificar, y Santa Fe y los caballos en general son capaces de aprender cuando
les hablamos en su lenguaje.
El caballo se traga la cólera,
por ser un animal de presa cuya inteligencia está dirigida a sobrevivir,
entonces si tuvieron que reprimir la cólera, o el malestar que sintieron y no
pudieron expresar, en algún lugar deben estar, ya sea físico o mental.
Entonces, fue positivo que
apareciera la rebeldía pues fue acompañada de mejoría
en los síntomas físicos. Coincidió que además lo dejaron dormir afuera y eso lo
ayudó mucho.
El tratamiento duró tres meses
hasta que logró recuperarse por completo.
Lo veo seguido pues atiendo
varios caballos de la misma yeguada, y cada tanto lo reforzamos cuando se
desequilibra por los factores climáticos u otros, como la llegada de otros
caballos, yeguas o padrillos.
Actualmente llueve mucho en
Buenos Aires, o hay sequías prolongadas, factores que influyen en la salud del
animal. Sin embargo, está muy equilibrado y soporta muy bien los cambios que
tiene que vivir.
Santa Fe vive bien, galopa,
llama a las yeguas, engordó y su capa luce muy bonita. Es más, hace unos meses,
¡saltó más de 1,60m para ir al corral de las yeguas!
Esta es otra historia de
trabajo en equipo, con paciencia y perseverancia con el tratamiento tanto de
parte del paciente, como de la dueña y los mozos que colaboraron todo el
tiempo.