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GRUPO 1 |
Juan |
Pablo |
Maria |
Ines |
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pregunta a los demás |
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explica a los demás |
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consulta al docente |
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estimula el debate |
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es claro al expresarse |
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estimula el debate |
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organiza el trabajo |
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lee las consignas |
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redacta los trabajos |
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es creativo en la resolución de problemas |
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participa activamente |
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se preocupa por la presentación |
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comprende los temas |
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se destaca como lider |
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se muestra confiado |
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supervisa todas las tareas |
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se muestra confiable |
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se preocupa por el avance de todos |
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es solidario con los otros |
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es respetuoso de las opiones ajenas |
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verifica la comprensión del grupo |
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Los alumnos fueron interiorizados de que se realizarían estas evaluaciones y al finalizar cada clase se hizo una devolución de las observado en cada grupo, para revisar el proceso. Se estableció que estas evaluaciones formarían parte de la nota final a la que accedería cada alumno, considerando un promedio ponderado entre las notas que obtendría de los trabajos entregados cada clase por el grupo y un examen final integrador.
Los docentes tutores trabajaron activamente para lograr el buen funcionamiento de cada grupo como grupo cooperativo, instando a cada alumno a ayudar a aquel compañero que evidenciara dificultades para la comprensión de algún tema o para la intercomunicación. Permanentemente se hizo hincapié en que el éxito de cada uno dependía del éxito del grupo, que del esfuerzo cooperativo se obtienen ventajas que trascienden la clase o la materia, que las habilidades sociales son valores que les habrían de quedar para toda la vida y que como profesionales debían estar capacitados para el intercambio, la ayuda mutua y el compromiso solidario. Para estimular la integración de todos los alumnos se desarrollaron tareas de cooperación intergrupo, organizadas de modo tal que, un responsable designado por cada equipo, contara a sus compañeros cuáles fueron sus estrategias y/o razonamientos para resolver una cuestión , si lo hizo solo, si consultó al docente, etc. Las habilidades de comunicación intra e intergrupo fueron monitoreadas y resaltadas permanentemente.
El docente responsable del grupo elaboró también una planilla diaria de observación (diario del profesor) que se confrontó con las planillas de los tutores al finalizar cada clase.
Primeros resultados
En la etapa de síntesis y valoración de las tareas realizadas, verificamos que las clases de aprendizaje cooperativo produjeron modificaciones en las habilidades sociales de los alumnos intervinientes.
Podemos decir que todos los grupos se afianzaron clase a clase.
Para la asignación de una nota representativa de la participación en el equipo y el desarrollo de competencias sociales asignamos un uno a cada marca en las planillas de evaluación de modo que como se establecieron 21 consignas en 15 clases el puntaje máximo a alcanzar sería de 315 puntos . Dividimos este puntaje en 5 categorías correspondientes a las calificaciones : insuficiente (0 a 63) , aprobado (64 a 127), bueno (128 a 191), distinguido (192 a 255) y sobresaliente (256 o más).
Sólo 2 alumnos, de distintos grupos, resultaron con calificación de insuficiente en su trabajo en equipo Las condiciones deficientes se vieron principalmente en las habilidades de comunicación y en las de liderazgo. Estos alumnos se mostraron reservados, con actitud ausente y poco comunicativos. Su rendimiento académico también resultó deficitario.
También fueron 4 los alumnos que obtuvieron calificación sobresaliente. De ellos destacamos su permanente disposición a colaborar con sus compañeros, su buen humor, condiciones de líder y capacidad de organización y gestión de las tareas del grupo.
Todos los alumnos valoraron en sus comentarios la estrategia seleccionada. El 75% expresó que trabajar junto a sus compañeros facilitó su aprendizaje pero más su adaptación a la Facultad.
12 alumnos incorporaron a su grupo de amistades más íntimas a los miembros de su equipo, a partir de esta tarea. Reconocimos 4 alumnos como líderes, rol que logramos validar en consultas a otros docentes . Tuvieron resultados académicos excelentes y son referentes de sus otros compañeros.
De las entrevistas realizadas rescatamos que los alumnos no confiaban al principio en las potencialidades de la estrategia colaborativa pero luego encontraron en este sistema una muy buena metodología para el aprendizaje de la materia.
Los trabajos entregados por los alumnos fueron paulatinamente mostrando mayores niveles de comprensión y mejorando su presentación.
El contraste entre el diario del profesor y las planillas de observación de los tutores resultó con coincidencias destacables.
A modo de conclusión
Las habilidades cooperativas son el eje que vertebra la estructura del aprendizaje cooperativo y a ellas apuntamos en esta experiencia. Entendemos que desde una perspectiva integral el aprendizaje de habilidades sociales es la base que les puede quedar a los estudiantes para desenvolverse después en su vida. Observamos que mantener actitudes de solidaridad y respeto con los demás, mejoró la competencia interpersonal y la construcción y mantenimiento de relaciones personales positivas, facilitando la adaptación y contribuyendo a la salud sicológica de todos los actores. El encuentro en el aula con esta metodología colaborativa pudo ayudar a suavizar el quiebre hogar-universidad de los alumnos del ciclo inicial, aportando no sólo un sistema de estudio organizado sino también la oportunidad de relación e inserción social que tanto necesitan.
La estructura cooperativa promovió un contexto que facilitó la cohesión grupal priorizando las relaciones interpersonales. Como resultado de la aplicación de esta estrategia didáctica pudimos potenciar la tarea docente estimulando a los alumnos a colaborar con los compañeros que presentaron dificultades , preparándolos para actuar de igual modo en el futuro con todos aquellos con quienes se relacionen y requieran su ayuda.
El entramado cooperativo hizo que los alumnos se sientan mejor, más relajados frente a la materia, los profesores y la situación de enseñanza y aprendizaje, y con más confianza en sí mismos.
Creemos que es sumamente importante que el alumno advierta que el desarrollo de habilidades sociales es un requisito indispensable para el éxito académico y personal, independientemente del contenido conceptual sobre el cual desarrolla su tarea.
En la clase cooperativa confluyeron motivaciones intrínsecas y extrínsecas. El apoyo social ofrecido por los compañeros aumentó el compromiso personal por aprender. Cada alumno se vió comprometido con sus compañeros de grupo pues estos confiaron en él y en sus capacidades para esforzarse.
Con respecto a la adaptación social, los alumnos tuvieron suficientes oportunidades para poner en práctica habilidades sociales, como la ayuda a los demás, la consideración de las diferencias, la necesidad de compartir. Por todo ello creemos que la interacción proporcionó gratificación inmediata y diaria a los esfuerzos de cada uno, como estrategia de retroalimentación positiva para la convivencia.
La cooperación entendida como la unión de fuerzas para un éxito común aportó beneficios para todos los actores del proceso educativo, potenciando la labor docente y el reconocimiento entre pares así como también la integración con y entre los alumnos.
Los alumnos debieron realizar juntos una labor en la que cada uno fue promotor del éxito de los demás, compartiendo los recursos existentes y ayudándose, respaldándose, alentándose y felicitándose unos a otros por su empeño en aprender.
Algunas importantes actividades cognitivas e interpersonales sólo pueden producirse cuando cada alumno promueve el aprendizaje de los otros, por ello sostenemos que la propuesta resultó altamente positiva ya que en casi todos los grupos sus miembros adquirieron un compromiso personal unos con otros, así como con sus objetivos comunes.
Procurar la formación de recursos humanos capaces de promover el bienestar general y asegurar el desarrollo social es un imperativo de la educación del nuevo milenio.
Los recursos humanos son elementos claves en cualquier proceso de cambio y en el aumento de la productividad y competitividad de la sociedad. Con esta propuesta apostamos a contribuir a la formación de un profesional con grandes dotes humanas, capaz de transmitir esa energía activa que estimule en su entorno un cambio paradigmático, para unir esfuerzos e implementar estrategias efectivas frente a las dificultades.
Bibliografía
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Ovejero, A. (1990): El aprendizaje cooperativo: una alternativa a la enseñanza tradicional. Barcelona: Promociones y Publicaciones Universitarias, S.A.
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