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014.
Educación para la integración.
UNIVERSIDAD:
Nacional del Litoral
NUCLEO DISCIPLINARIO/COMITÉ
ACADEMICO/
Introducción
La “competencia social” es una expresión que engloba
dimensiones cognitivas y afectivas positivas que se traducen en conductas
congruentes valoradas por la comunidad. Estos comportamientos hábiles favorecen
la adaptación, la percepción de autoeficacia, la aceptación de los otros y los
refuerzos agradables, es decir, el bienestar. De acuerdo con el modelo
biosicosocial vigente se puede afirmar incluso que la competencia social es un
indicador social de salud mental.
En el aula, la interacción con los compañeros y con el
docente se vé francamente favorecida en aquellos alumnos que resultan
socialmente hábiles. Por otro lado, la falta de estas competencias, como la
inhibición o agresividad, las fallas en la autoestima, las dificultades en la
comunicación, antipatía, etc., son deficiencias que pueden promover dificultades
de todo tipo para alcanzar el éxito en la empresa educativa.
En la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad
Nacional del Litoral, un grupo de investigadores está desarrollando una
propuesta de aprendizaje cooperativo, en la que se desea mejorar las habilidades
sociales de los alumnos intervinientes. Para el logro de estas mejoras se han
diseñado estrategias de intervención en las que se estimulan y valoran
competencias que ayuden a la adaptación al nuevo espacio de interacción y que
promuevan aprendizajes solidarios , actitudes positivas, asertividad, empatía y
habilidades para la resolución positivas de los conflictos.
Objetivos
El interés de la investigación se centró en el mejoramiento
de las competencias sociales de los alumnos ingresantes a la carrera de Medicina
Veterinaria (para este informe, en año 2007).
Metodología de trabajo
Para el logro de los objetivos, la primera tarea importante
fue la de comprender qué son y cómo pueden evaluarse las competencias sociales.
El análisis bibliográfico permitió identificar cuatro componentes de la
competencia social :
-
Habilidad:
es la
capacidad y la destreza para realizar algo. En la
habilidad
hay una
vertiente cognitiva y otra conductual. Con el término “habilidades
sociales” se designa un amplio conjunto de acciones que permiten a las
personas iniciar y mantener relaciones saludables con los demás. Las
habilidades sociales son necesarias para la plena adaptación vital. El
entrenamiento en este tipo de destrezas ayuda a superar el aislamiento, la
inseguridad, la timidez y las conductas antisociales. En el ámbito educativo
deben desarrollarse estrategias de interacción tendientes a prevenir
deficiencias comunicativas y a garantizar óptimas relaciones con los demás. Se
debe aspirar a que los alumnos sean eficaces al conversar, solicitar ayuda,
defender sus derechos, resolver situaciones conflictivas, integrar equipos,
etc.
-
Objetivo
: Es la meta a la que se dirigen las personas en sus interacciones
sociales. En el ámbito escolar, los objetivos dirigen las acciones de los
alumnos hacia la consecución de una gran variedad de metas. En particular, es
razonable aceptar que su amplitud dificulta su clasificación, sin embargo, la
mayoría de las metas de los estudiantes tienen que ver con reclamar la
atención de los compañeros y docentes, el deseo de agradar, la obtención de
buenas calificaciones, etc.
-
Estrategia
: son los planes de acción que se encaminan a alcanzar los objetivos. Las
estrategias son reguladas por el propio sujeto y pueden modificarse a través
de la educación. Con el paso del tiempo, las estrategias, se tornan más
elaboradas y positivas, a medida que el alumno participa de experiencias
sociales enriquecedoras.
-
Situación:
La realidad social condiciona las relaciones. Tanto la situación objetiva
como la subjetiva influyen en los objetivos y estrategias de los alumnos. El
contacto con sus pares y educadores favorece la adquisición de
comportamientos, merced a los modelos que observa, a los refuerzos que obtiene
de sus propias acciones. La importancia de la situación social estimula la
necesidad de crear en el aula un clima educativo apropiado, esto es, presidido
por la cordialidad, el respeto y la confianza, que permita el establecimiento
de relaciones positivas.
Estos componentes de las competencias sociales parecen
indicar que éstas no constituyen una realidad estática sino que es posible
realizar acciones educativas que permitan su enriquecimiento. Resulta, entonces
muy conveniente desarrollar en los alumnos un comportamiento prosocial que les
permita manejarse satisfactoriamente en las, cada vez más complejas, relaciones
interpersonales. Para Moraleda (1995, 1998), el fomento de la competencia social
pasa por prestar atención a dos tipos de componentes: 1) el comportamiento
positivo, en el que se enmarcan tanto los aspectos internos, pensamientos y
sentimientos que predisponen a la interacción con los demás como a las acciones
manifiestas que posibilitan las relaciones, y 2) el aprendizaje de estrategias o
habilidades de interacción social apropiadas según las distintas situaciones.
A partir de estas ideas, nos preguntamos si es posible mejorar las competencias
sociales de los alumnos en el aula. Para dar respuesta a este interrogante se
estableció que estas habilidades pueden trabajarse
a partir de cinco pilares: empatía , asertividad, autoestima, comunicación y
desarrollo moral. A continuación describimos cada constructo y algunas de las
acciones realizadas para ayudar a su desarrollo. La experiencia se desarrolló
con alumnos ingresantes a la carrera de Medicina Veterinaria y más
específicamente en el aula de Matemática.
En este informe relatamos las tareas realizadas con 37
alumnos ingresantes 2007, en una comisión de trabajos prácticos de Matemática.
Cada encuentro tuvo una extensión de 3 hs semanales y los mismos fueron
organizadas en forma de aula-taller con entrega de resultados al final de cada
uno. Para el desarrollo del trabajo distribuimos a los alumnos en 9 grupos, cada
uno de los cuales estuvo monitoreado por un tutor (alumnos avanzados de la
carrera que se ofrecieron voluntariamente para esta labor). Tanto los tutores
como el docente responsable participaron de seminarios internos de capacitación
para la recolección y análisis de variables sicosociales . Cada tutor volcó en
una planilla sus impresiones respecto de las habilidades mostradas por los
alumnos en las clases. En estas grillas se incluyeron aspectos que intentaron
cuantificar estas competencias para medir la evolución de los grupos y
retroalimentar su integración (al finalizar cada clase se leyó al grupo las
impresiones recogidas y se los instó a que se autocalifiquen y se comprometan a
mejorar aquellos aspectos deficientes).
I) Empatía:
Definición: es la capacidad del sujeto para
ponerse en el lugar del otro. Gracias a ella nos adentramos en la realidad
personal de los demás. La habilidad para reconocer los estados anímicos ajenos
requiere espíritu solidario, comprensión, destreza perceptiva,
capacidad
para adoptar
distintos papeles sociales y madurez. La
empatía
es el punto de
partida
de las relaciones sociales positivas y aun del altruismo.
Tareas realizadas: para ayudar a que el alumno
desarrolle esta habilidad fue preciso generar un ambiente de trabajo en el que
tanto los alumnos como los docentes se sintieran seguros, confiados, y que las
actividades que se desarrollen respeten la sensibilidad de cada uno. La idea de
aprendizaje cooperativo apuesta precisamente a generar este clima de interacción
cara e interdependencia positiva . Cada alumno debía sentir que era responsable
de su aprendizaje y el de sus compañeros de grupo y que alcanzaría el éxito en
todas las tareas solo si también lo alcanzan los demás. Esta idea de trabajo
solidario reforzó positivamente la cohesión del grupo provocando un doble
beneficio, en lo académico con trabajos más completos y consensuados y en lo
social con alumnos comprometidos, responsables y confiados. En las planillas de
evolución de habilidades sociales se incluyeron consignas del tipo: se preocupa
por el avance de todos, verifica la comprensión del grupo, se muestra confiable,
ofrece su ayuda, es consultado por sus compañeros. Con ellas no sólo se tuvieron
indicadores de los avances sino también instrumentos para retroalimentar el cada
grupo reforzando sus vínculos y su integración.
II) Asertividad:
Definición: Se define como una conducta que permite
a una persona actuar con base a sus intereses más importantes, defenderse sin
ansiedad, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos
personales, sin negar los derechos de los otros. Como afirma Roche (1995), la
asertividad permite a la persona expresarse libre, directa, sincera y
adecuadamente con cualquier interlocutor.
Tareas realizadas: en el aula, para favorecer la
asertividad fue preciso generar actividades que permitan la integración de los
equipos de trabajo, estimulando el dialogo, la confrontación de ideas, el debate
entre pares. Fue importante permitir que los alumnos expresen sus sentimientos
sin inhibiciones, corregir posiciones agresivas, y valorar las acciones que
contribuyan a un clima de bienestar. Para mejorar la asertividad en las
discusiones, se generó un ambiente en el que se privilegió el dialogo, la
comunicación sincera y el respeto por lo sí mismo y por los demás. Se incluyeron
en estas planillas expresiones del tipo: estimula el debate, consulta claramente
sus dudas, es respetuoso de las opiniones ajenas, se muestra confiado, que
permitieron retratar aspectos de la asertividad de cada alumno y cada grupo.
III) Autoestima:
Definición: para los psicólogos humanistas la
autoestima es el aspecto nuclear de la personalidad, hasta el punto de que sólo
si una persona se acepta a si misma avanzará en su proceso de maduración y
autorrealización. Para Branden (1995) , la autoestima es la experiencia básica
de que podemos llevar una vida plena y cumplir sus exigencias. La autoestima
supone, desde el conocimiento de las capacidades y flaquezas que se poseen, una
aceptación positiva, realista y equilibrada de uno mismo como requisito para
vencer los escollos, enriquecerse personalmente y respetar y experimentar
sentimientos favorables hacia los demás (Martínez Otero 2000).
Tareas realizadas: Para potenciar la autoestima en
los alumnos de esta experiencia, se comenzó por crear un ambiente en el que el
todos sintieran que podían expresarse libremente y con confianza, que se
aspiraba a valorar las actividades no sólo por su corrección matemática sino
también por la creatividad, iniciativa propia y compromiso que se mostrara en su
realización. Todos los participantes de esta actividad cooperativa debían sentir
que eran útiles y necesarios y que la responsabilidad de alcanzar las metas era
de todos juntos. Se realizaron reforzamientos positivos diarios, alentando a los
grupos que evolucionaban positivamente, tanto con elogios y felicitaciones como
con calificaciones adicionales por el buen funcionamiento de los mismos.
IV)
Comunicación
Definición: Trianes, De la Morena y Muñoz (1999)
señalan que las capacidades comunicativas de los adolescentes juegan un
relevante papel en la competencia social. Estas autoras, siguiendo a Duck
(1989), describen varios niveles en la “competencia comunicativa”:
-
habilidades básicas no verbales que actúan como prerrequisitos en la
conversación y dependen de los valores y usos sociales de los contextos
culturales, (como la edad y el tipo de interacción). En este primer nivel
hallamos, por ejemplo, el contacto visual y los gestos.
-
competencia en conversaciones: que se relacionan la capaciad para despertar
el interés de alguien hacia la conversación. Los alumnos que carecen de
habilidades conversacionales están más expuestos a la discriminación o al
rechazo, sobre todo porque no despiertan el interés entre sus compañeros.
-
habilidades lingüísticas y de persuasión: equivalen a tener aptitud verbal y
a conocer las reglas que controlan diversos tipos de situaciones
conversacionales, según se trate de encuentros formales (realizar una
exposición oral en clase, solicitar una revisión de un examen, etc.) o
privados (expresiones de amistad, diálogo entre compañeros, etc.).
Tareas realizadas: para acrecentar la competencia
comunicativa de los alumnos se los instó a expresarse sin inhibiciones hablando,
escuchando, escribiendo y leyendo para todos. Para las manifestaciones
observables de las habilidades de comunicación la grilla de control y
retroalimentación incluyó premisas del tipo: explica a los demás, estimula el
debate, consulta claramente sus dudas, lee las consignas en voz alta, se
preocupa por la presentación, redacta los trabajos, es claro al expresarse, etc.
El registro de estos aspectos de la relación intra y extra grupo mostró una
clara tendencia positiva en todos los equipos, lo que fue permanentemente
reconocida y alentada por los docentes y tutores. Para la vertiente no verbal de
la comunicación, se observaron y registraron permanentemente los aspectos más
destacados del comportamiento de los alumnos en clase, tratando de anticipar
conflictos, estimular la participación de todos, ayudar a los más retraídos,
etc.
V) Desarrollo
moral
Definición: El crecimiento moral está muy vinculado
con el desarrollo de la competencia social y emocional. Se ha encontrado, por
ejemplo, una relación positiva entre comportamiento moral y ser acogido por los
compañeros, y relación negativa entre agresividad y aceptación (Jiménez 2000).
Es evidente que la capacidad de los alumnos para adscribirse voluntariamente al
“bien”, interesarse por los demás y rechazar en sí mismos o en otros las
acciones orientadas a producir daño son requisitos del intercambio positivo y
convivencial (Martinez Otero, 2000)
En la actualidad, por el retroceso en el comportamiento
humano tanto en lo cívico como en lo social, se hace imprescindible insistir en
la importancia de un desarrollo moral saludable, que aspire a generar las
condiciones para progreso del hombre y la sociedad, en todas sus dimensiones.
Nunca como ahora, insistir en estas premisas es un imperativo de la educación
actual, ya que aunque se ha avanzado considerablemente en el plano tecnológico,
el debilitamiento de la convivencia se observa a todo nivel.
Tareas realizadas: El desarrollo en los alumnos de
actitudes y valores que le permitan obrar con justicia, rectitud y honestidad
debe ser una constante en toda intervención docente. De hecho, la premisa de
esta experiencia se basó en la posibilidad de mejorar los aprendizajes de los
alumnos a partir de la valoración de sus habilidades sociales, entre las cuales,
la ética y las buenas costumbres ocupan un lugar de privilegio. De allí que
permantentemente se haya insistido en la necesidad de ser solidarios,
comprometidos con el bien de todos, reflexivos y críticos. Se alentó la idea de
igualdad de oportunidades, de intercambio solidario, el respeto por las ideas y
sentimientos del otro, desterrando prejuicios y miradas estereotipadas muy
frecuentes en los adolescentes.
Algunos
resultados
La experiencia resultó muy positiva en los aspectos que hacen
al desarrollo de las competencias sociales de los alumnos y de los tutores y
docentes en la interacción. En todos los grupos en mayor o menor medida se
observó una evolución positiva en todas las dimensiones de estas habilidades. En
lo relacionado con la empatía, ocho de los nueve grupos se consolidaron como
verdaderos equipos de trabajo, produciendo progresivamente trabajos de mejor
calidad tanto por su contenido como por su presentación y prolijidad (mostrando
respeto no solo para los compañeros sino también por el docente evaluador),
mostrando una seria voluntad de integración y de compromiso de todos con todos .
Sólo un equipo evidenció dificultades para su integración, ya que dos de los
participantes que habían conformado una parejita, en la mitad del cursado se
distanciaron, rompiendo la armonía del conjunto, que no logró resolver
positivamente el conflicto.
Los registros de los tutores mostraron coincidencias respecto
del reconocimiento de los compañeros hacia aquellos que los ayudaban y una
encuesta que se realizó al finalizar el período lectivo, mostró que un
porcentaje cercano al 95% de los alumnos consideró muy importante poder ayudar y
ser ayudado por sus compañeros en las tareas en el aula.
La asertividad de los participantes fue creciendo a lo largo
del cursado. En varios equipos, los debates se hicieron intensos en más de una
ocasión por diferentes motivos, pero todos fueron conducidos positivamente,
mostrando capacidad de dialogo y madurez emocional entre los integrantes. Uno de
los grupos estuvo integrado por jóvenes inhibidos y poco expresivos, pero con
ayuda del tutor y del docente responsable, fueron habituándose a conversar, a
confiar en los otros y a crear una corriente de comunicación sincera y asertiva.
Para la autoestima, el reconocimiento y valoración de las
acciones productivas, alentó en estos jóvenes un reforzamiento positivo y un
reconocimiento de las propias potencialidades. En el aula de Matemática es
frecuente escuchar que el alumno considera que tiene pocas o ninguna
probabilidad de acierto porque la materia es para “inteligentes”. La ayuda
ofrecida en el seno de cada equipo por los compañeros y tutores y la necesidad
de apoyar el proceso con los recursos propios, hizo crecer en la mayoría de los
estudiantes la confianza en sí mismos y el respeto por sus capacidades. En la
encuesta final , la sensación de haber mejorado y haber comprendido sus
potencialidades quedó plenamente reflejado en el hecho de que más del 80% de los
alumnos admite haber entendido todos los temas y valorarlos positivamente para
su futuro académico.
La comunicación es la habilidad que más y mejor
desarrollaron los alumnos durante toda la experiencia. De preguntas tímidas y
muchas veces mal formuladas se observaron, con el paso del tiempo, expresiones
pertinentes, apreciaciones justas, trabajos más depurados y correctos, y
participaciones reflexivas y maduras. Entre los roles que se estimularon a
representar para la realización de los trabajo prácticos, el de relator del
grupo y el de coordinador de los debates fueron los que mejores calificaciones
recibieron. En dos oportunidades se observaron discusiones subidas de tono en un
grupo, que luego con la guía del tutor y la reflexión de las partes, arribaron a
planteos serios y reformulaciones correctas y oportunas.
El ambiente cálido y de trabajo que se generó cotidianamente
en el aula, la interacción productiva, la solidaridad para el aprendizaje de
todos , el compromiso con el grupo, el respeto por las ideas ajenas, etc.,
produjeron un espacio de desarrollo moral positivo. La valoración de los
aspectos éticos y sociales en igual proporción que los avances cognitivos
permite hablar de un verdadero proceso educativo, en el que los alumnos ganaron
en confianza en sí mismos y en los demás. El aprecio y reconocimiento por los
compañeros y tutores estableció un espacio de acción saludable y eficaz tanto en
lo académico como en lo social y afectivo.
A modo de
conclusión
Esta investigación se ha ocupado de mejorar las competencias
sociales de los alumnos de la carrera de Veterinaria. Las ideas apuntan a
optimizar la tarea académica considerando al alumno en todas sus dimensiones. Se
trata de enriquecer el proceso educativo incluyendo valoraciones que permitan
apreciar no solo los progresos cognitivos sino también la mejora en otras
competencias tanto o más importantes aún. Hemos asumido el reto de favorecer de
manera equilibrada el desarrollo del pensamiento unido a las emociones,
generando un clima de trabajo ético y saludable que contribuya al logro de
futuros profesionales comprometidos con su entorno y concientes de los valores y
aptitudes con las que debe contar. Lograr en estos jóvenes una mayor
responsabilidad social, un compromiso firme con actitudes y creencias que los
promuevan como seres humanos útiles y valiosos es el sustento básico de nuestra
tarea como tutores y docentes.
La competencia personal (individual y social) no deber quedar
como una asignatura pendiente de nuestros tiempos: es preciso educar para la
comunicación y la paz desde la armonía y la salud física y mental. La
intervención educativa encaminada a favorecer en los jóvenes el conocimiento de
sí mismos y de los demás, la ayuda, la cooperación, la ética, etc., tiene un
enorme valor preventivo de conductas antisociales, pero constituye sobre todo un
genuino compromiso con el desarrollo del hombre y el futuro de nuestra sociedad.
Bibliografía
- BRANDEN, N. (1995): Los seis pilares de
la autoestima, Barcelona, Paidós.
- DUCK, S. (1989): “Socially competent
communication and relationship development”. En B.H. Schneider, G. Attili, J.
Nadel y R.P. Weisberg (eds.): Social competence in developmental perspective
(pp.91-106). Dordrecht: Kluwer Academic Publishers.
- JIMÉNEZ, M. (2000): Las relaciones
interpersonales en la infancia. Sus problemas y soluciones, Málaga, Aljibe.
- MARTÍNEZ-OTERO, V. (2000): Formación
integral de adolescentes. Educación personalizada y Programa de Desarrollo
Personal (P.D.P.), Madrid, Fundamentos.
- MARTÍNEZ-OTERO, V. (2001): “Convivencia
escolar: problemas y soluciones”, Revista Complutense de Educación, vol. 12, nº
1, págs. 295-318.
- MORALEDA, M. (1995): Comportamientos
sociales hábiles en la infancia y adolescencia, Valencia, Promolibro.
- MORALEDA, M; GONZÁLEZ GALÁN, A. y GARCÍA
GALLO, J. (1998): Actitudes y estrategias cognitivas sociales, (AECS), Madrid,
TEA.
- ROCHE, R. (1995): Psicología y educación
para la prosocialidad, Barcelona, Universidad Autónoma.
- TRIANES, Mª V.; MUÑOZ, A. Mª y JIMÉNEZ,
M. (2000): Competencia social: su educación y su tratamiento, Madrid, Pirámide.
Fuente: Artículo Enviado por la Dra.
Lilian Cadoche
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