Introducción
En el presente informe se brinda información
sobre los aspectos más significativos de la biología y del manejo de
choiques en condiciones de cautividad con la
finalidad de producir carne, cuero, plumas y aceite.
Especies
Los ñandúes son aves no voladoras de gran porte
que han evolucionado en el continente sudamericano, es decir que los actuales
ñandúes y sus ancestros llevan millones de años en Sudamérica y
particularmente en Patagonia. En nuestros días
existen dos especies de ñandú:
a)
Ñandú común o moro (Rhea americana), de la
cual se consideran cinco subespecies (R.a.
americana; R.a. intermedia;
R.a. nobilis; R.a.
araneipes; R.a.
albescens). Su área natural de distribución abarca
las regiones Pampeana; Chaco y Mesopotámica de la Argentina; Uruguay;
centro-sur de Brasil y este de Paraguay y Bolivia.
b)
Ñandú petiso de la
Patagonia o Choique (Rhea
pennata, syn.
Pterocnemia pennata);
de la cual se consideran subespecies (R.p.
pennata; R.p.
garleppi- tarapacensis).
Su área natural de distribución comprende la Región Patagónica de Argentina y
Chile - excepto Tierra del Fuego-, y sur de Mendoza. En Chile se encuentra en
la XIº (Aysén) y la
XIIº Región (Magallanes). En tanto el Suri o Ñandú
cordillerano o de la Puna (R.p.
garleppi/ tarapacensis)
que constituye una subespecie del choique se
distribuye al sur de Perú y Bolivia; nordeste de Chile (Iº
Región) y noroeste de Argentina. Donde se lo puede encontrar hasta alturas de
3.800-3.900 m. (Cajal, 1988).
Uso Histórico
Los ñandúes, al igual que los camélidos
silvestres, fueron escogidos como presa de caza de excelencia, constituyendo
una fuente de alimentación y vestimenta por el hombre desde su llegada al
continente Sudamericano (12.000 años antes del Presente). La carne de un
choique o ñandú "gordo" constituía uno de los
principales alimentos para los indios Tehuelches que habitaban la estepa
Patagónica. También se consumía la grasa, la medula ósea, la sangre, la
molleja y el corazón; con los tendones de las patas se confeccionaban los
tientos de las boleadoras, para coser los cueros de guanacos con los que se
armaban las viviendas ("toldos").
La forma y finalidad de este uso han variado en
el tiempo, desde su caza exclusivamente para subsistencia -alimentación, hasta
la caza furtiva sólo por conveniencia económica -precio de sus productos.
Se considera que la futura relación entre el
hombre y los ñandúes en esta región, pasará, en el futuro, por su explotación
comercial metódica en criaderos, manteniendo las poblaciones silvestres sin
utilizar y sólo se debería recurrir a ellas para obtener nuevo material
genético para los planteles en cautividad.
Aspectos Legales
Toda persona que desee criar ñandúes -sea el
ñandú común o el choique- debe, en primer lugar,
solicitar la autorización y habilitación de su criadero ante la Dirección de
Fauna de la Provincia donde desea instalarlo, luego inscribirse en la
Dirección de Fauna y Flora Silvestre de la Nación.
Los animales para constituir su plantel
reproductor deben ser adquiridos en un criadero preexistente debidamente
legalizado. La recolección de huevos de poblaciones silvestres es exclusiva e
individualmente autorizada por la Dirección de Fauna.
Para el traslado de los animales se debe
solicitar en la Dirección o Delegaciones de Fauna la "Guía de Tránsito"
correspondiente. Los animales deben estar con caravanas y/o microchip.
El criador debe presentar un Programa de Manejo
y llevar un Registro (Libro foliado) sobre el número de animales según
categoría y edad, nacimientos, muertes y ventas anuales donde se detalla el
movimiento anual de animales.
Técnicas de cría
Éstas comprenden el conjunto de acciones y
conocimientos que se utilizan para la cría, reproducción y producción de
choiques en cautividad con fines comerciales y que
de acuerdo a las peculiaridades de los productores y de las condiciones
existentes en sus establecimientos se pueden ordenar a manera de sistemas
intensivos, mixtos o extensivos.
Incubación
Es el proceso por el cual se transfiere a un
huevo fértil la temperatura (calor) necesaria para estimular el normal
desarrollo del embrión. La incubación puede realizarse artificialmente (a
través de incubadoras) o naturalmente. El macho es el encargado de transmitir
el calor a los huevos, como también de la posterior crianza de los
charitos en su vida silvestre.
Las variables recomendadas para esta técnica
son:
a)
Temperatura: 36.4 a 36.2 ºC.
b)
Humedad relativa: 47% (49 a 45%).
c)
Volteos: En forma automática se hace,
general-mente, 1 volteo cada una hora. Si se hace el volteo en forma manual,
cada 4 horas es suficiente. Previo a su colocación en incubadora es
recomen-dable lavar los huevos si se presentan sucios (bosta, sangre, barro).
Para ello se utiliza agua a 40-42 ºC con un
desinfectante ( hipoclorito de sodio o agua
Lavandina al 1%). También hay que marcarlos con un número sobre su cáscara
para controlar individualmente su desarrollo. Por último hay que pesarlos para
conocer su peso inicial (gramos) y controlar la pérdida de peso durante la
incubación, normalmente entre el 12-15% de su peso inicial.
d)
Período de Incubación: El tiempo que demora un
huevo fértil en formar un embrión normal y en condiciones de eclosionar por sí
mismo es, en promedio, de 38 días (máximo 41; mínimo 32 días).
e)
Ovoscopía:
Se observa el huevo fértil a contra luz (lámparas 100 W como mínimo) para
determinar su estado de desarrollo. Debe realizarse los días de incubación
(DI) 14; 21; 28 y 35. El día de incubación 35 se pasan los huevos a la
nacedora.
Charitos
El peso promedio de los
Charitos al nacimiento es de 422 gramos (máx. 530 g; mínimo: 321 g).
Este peso equivale al 65.2% (máx. 74.1%; min. 57%) del peso inicial del huevo.
Cría de charitos (crías, pollos)
Cuando los Charitos
tienen su plumaje seco se los traslada de la nacedora
a las criadoras (previa desinfección del ombligo y colocación de una
caravana). Las criadoras consisten en un espacio cercado (0.75-1 m), con una
"cama" de arena (o cáscara de arroz), una fuente de calor sobre la base de
lámparas infrarrojas (150/250 W; a una altura de 45-50 cm.) o campanas de gas
semejantes a las utilizadas en avicultura. Esta fuente de calor debe brindar
una temperatura de 33-35 ºC durante las 3 o 4
primeras semanas, especialmente de noche. Por último los comederos y
bebederos.
Cada criadora debe tener acceso a un corral de
cría donde los charitos puedan pastorear, tomar
sol y ejercitarse (correr, saltar, etc.) para desarrollar una óptima
coordinación psico-motriz.
La alimentación durante esta etapa debe ser de
la mejor calidad posible y administrada sin restricciones (ad
libitum, a voluntad). Así los animales crecen y se
desarrollan lo mejor posible. Durante la primera y segunda semana de vida los
charitos se nutren del saco
vitelino (yema) que se encuentra en el interior de su abdomen. Durante
la primera semana de vida aprenden a comer; primero ingieren alimento verde
(trébol blanco picado), luego comienzan a consumir el alimento balanceado.
El Sexado de los
Charitos es recomendable realizarlo entre los 3 a
5 meses de edad. Esta tarea puede realizarse a través de la técnica de examen
de cloaca o una alternativa es a través del método de análisis de ADN.
Una vez identificado el sexo de cada animal debe
colocarse una caravana o marca, con un color diferente para cada sexo.
Al final de la etapa de cría, entre los 3 y 5
meses de edad, el peso vivo de los animales debe ser aproximadamente los que
se muestran en el Cuadro 1.
Cuadro 1- Peso promedio de las crías según edad.

Entre los problemas sanitarios más frecuentes en
esta fase podemos mencionar:
a)
Impactación.
b)
Torsión o Rotación de patas (Tibiotarso y/
o Tarsometatarsos).
c)
Infección del Saco vitelino.
d)
Enteritis-diarreas.
e)
Megabacteriosis;
f)
Frío, especialmente si los charitos lo
sufren de noche, predispone a afecciones respiratorias y/ o digestivas.
Es aconsejable que los porcentajes
de mortandad hasta los 3 meses de edad no superen el 10% aunque es aceptable
una pérdida de hasta el 20% en los primeros años del criadero. Si la mortandad
supera el 20% hay algún problema de manejo o sanitario a corregir.
Recría
Es la etapa que comprende la vida
de los animales ("charos") entre los 3-5 meses de
edad hasta la madurez sexual, que acontece entre los 20-24 meses de edad. En
caso de los animales destinados a faena la recría dura hasta los 10-12 meses
de edad.
Los requerimientos proteicos para
esta etapa se encuentran alrededor del 18 %; en tanto el consumo es de 500-600
gramos / día/ animal es decir un consumo del 2-2.2 % de su peso vivo, con
índice de conversión estimado en 5-6: 1 Kg., que se podrá reducir través de
una controlada selección.
Brindando a los animales una
correcta nutrición, manejo y aplicando buenos criterios de selección desde la
etapa de cría, se pueden generar animales de faena con las siguientes
características: 8 meses de edad con un peso vivo de 22/24 Kg.; 10 meses edad
con un peso vivo de 24/26 Kg., 12 meses de edad con un peso vivo de 26/32 Kg.
Al manejar esta categoría con
destino a faena sobre la base de pastoreo se debe considerar la capacidad de
carga animal de la pastura y su constitución en especies vegetales.
Como valor
orientativo en una pastura de 5.000 Kg. de Materia Seca/ ha/ año sería
de 32.1 animales juveniles por hectárea durante un lapso de 4.3 meses (130
días), 22 animales en 6.3 meses (190 días) o 11.5 animales durante un año.
Reproducción
La actividad reproductiva se inicia
normalmente entre los 20-24 meses de edad, a fines del segundo invierno de
vida. En menor proporción surgen animales que maduran sexualmente entre los
12-14 meses de edad.
Normalmente las actividades
reproductivas se inician a mediados de otoño, cuando los machos comienzan a
exhibir sus primeras conductas reproductivas (rezongos, cantos y conatos de
pelea) y finaliza hacia fines de diciembre en Patagonia
Norte; en Patagonia Sur estas fechas pueden
retrasarse aproximadamente un mes.
Las cópulas ("pisadas") se producen
en julio y la postura de huevos comienza generalmente a principios de agosto y
finaliza a fines de diciembre.
Los grupos reproductivos sean
chicos o grandes, en corrales de 1000 m2 o de 1 hectárea o más deben
estructurarse en otoño, generalmente sobre la base de una relación de un 1
macho: 3 hembras. En caso de utilizar la Técnica de Incubación Natural debe
aumentarse el número de hembras por macho.
El consumo de alimento no es
constante a lo largo del año, sino que presenta ciclos de aumento (fines
Verano-principios de Otoño) y descenso (principios de Primavera es mínimo)
debido a la actividad reproductiva (ver Grafico 1).
Grafico 1 -Alteraciones del consumo. Gramos /
día en el año.

La diferencia entre las dos épocas
puede ser del 40 al 50%. Después de la temporada reproductiva los animales
deben recuperar el peso perdido (entre el 15 -20% de su
p.v.) por tal motivo es el aumento del consumo.
El consumo anual promedio de un
adulto es de 650-700 g/día de alimento balanceado, durante el pico de aumento
puede llegar a 900-1000 g/ día y en su máximo descenso llega a 350-400 g/día.
El alimento Balaceado para
reproductores esta constituido por: Proteína Bruta 20%; Fibra Cruda 14%: EM
2.408 Kcal. (10 MJ); Calcio 2.2%; Fósforo 0.55%, más núcleo
vitamínico-mineral.
El peso vivo (p.v.)
promedio de adultos registrado en esta experiencia fue: machos 41.7 Kg.;
Hembras 35.2 Kg.; siendo las hembras alrededor de un 15% más livianas que los
machos. El peso promedio de los adultos (machos y hembras) fue de 38.4 Kg.
El plantel mínimo de reproductores
necesario para constituir un criadero, cuya meta sea producir animales para
faena, deberá ser de 10 a 15 hembras adultas y de 3 a 5 machos adultos.
Características reproductivas de las hembras
La postura de huevos en los ñandúes
es estacional, en el caso del Choique se inicia a
principios de Agosto y finaliza a fines del mes de diciembre en años con clima
normal; en los años en que los inviernos son extremadamente rigurosos su
inicio se retrasa y cuando los inviernos son muy benignos su comienzo se
adelanta; estas oscilaciones pueden ser entre 30-40 días (en
Patagonia Sur este retraso es habitual).
La duración de la estación de
postura de huevos ha sido en promedio (INTA-Bariloche) de 136.7 días (máximo
186 días; mínimo 77 días), equivalente a 4 ½ meses.
El peso promedio de los huevos de
Choique está entre los 620-650 g (máx. 790 g; mín.
385 g) y su color es verde "manzana" con manchas blancas (fosfato de calcio,
Cremona 2004).
Normalmente las hembras están
receptivas al cortejo y copula ("pisada") en julio. La capacidad de postura de
cada hembra en base a un estricto control durante la estación reproductiva y a
la identificación de la forma de los huevos puesto por cada Hembra, debido a
que la forma es propia de cada hembra y se mantiene a lo largo de toda su
vida.
Para determinar la forma es
necesario considerar: silueta; color; peso; largo; ancho; cicatrices o marcas;
forma, ubicación tamaño de las manchas blancas; corral de origen; día y hora
de postura. Para hacer el seguimiento de cada hembra es adecuado manejarlas en
grupos reproductivos de no más de 5 ó 6 hembras en corrales chicos.
El tiempo promedio de postura
individual de una hembra, es decir el tiempo que pasa entre su primer y último
huevo puesto en una temporada, ha sido de 107 días (min. 74; máx. 145).
Es importante hacer el control de
producción de cada hembra para detectar y seleccionar aquellas de mejor
capacidad productiva no sólo en el número de huevos puestos, sino también de
su fertilidad e incubabilidad y de la
sobrevivencia y crecimiento de los
charitos nacidos de ellos durante la etapa de cría
y engorde.
Las buenas hembras son capaces de
poner en una sola temporada hasta el 70 o 85 % de su peso vivo en huevos
(total de kilogramos de huevos puesto/ peso vivo de la hembra). Normalmente el
peso vivo de las hembras de buena capacidad reproductora y en buen estado
corporal se sitúa al alrededor de los 35 Kg. Se considera que una hembra es de
"buena postura" cuando es capaz de producir 30 o más huevos en una temporada.
Cuadro 2 y 3 Registro producción de hembras
reproductoras (EEA-Bariloche, Inta).

Faena y Productos
La faena es la actividad que
comprende todas las tareas de traslado, sujeción, insensibilización,
sacrificio de los animales, procesamiento e inspección sanitaria de las reses,
destinados al abasto de productos en los diferentes mercados.
Los productos que se obtienen de
los ñandúes son diversos Ellos son: carne; cuero; plumas; aceite; diferentes
partes anatómicas (ej. dedos, patas, etc.) para
elaborar artesanías y vísceras para consumo hígado, corazón, molleja.
La carne es de color rojo,
tierna , con alto contenido en proteínas y de sabor
similar a la carne vacuna y un muy bajo contenido de grasa intramuscular
(1.2-1.5 %). El cuero es excelente para elaborar marroquinerías finas
(cartera, cinturones, zapatos, portafolios, entre otros). Las plumas se
utilizan para elaboración de plumeros y disfraces. El aceite tiene propiedades
para ser utilizado en la industria cosmética y podría también llegar a ser un
producto farmacológico después de las necesarias pruebas de control.
Los productos que se obtienen sin
necesidad de faenar animales, son: reproductores; huevos fértiles y cáscaras
vacías para artesanía. También la crianza de choiques
es un buen atractivo para desarrollar el agroturismo.
Comercialización: estado actual
Debemos considerar que en el país
esta actividad de Cría de Ñandúes se encuentra en evolución, se han logrado
avances importantes pero aún faltan concretar
otros. La Tecnología básica para su ejecución existe, aunque puede
optimizarse, pero para su pleno desarrollo es necesario superar su actual
limitante: la falta de Mataderos-Frigoríficos adaptados y legalmente
habilitados (SENASA) para la faena de Ñandúes.
Se prevé que en el corto plazo la
Argentina dispondrá de esta infraestructura en diferentes regiones. A partir
del momento en que se establezcan estas plantas de faena se concretará la
cadena de valor (productor-consumidor), la cual permitirá establecer los
valores exactos de cada producto en cada una de sus etapas, como también
incentivará a los actuales productores a invertir en sus criaderos
(infraestructura, equipamiento y manejo) para mejorar los parámetros
productivos.
Conclusiones
En síntesis, la crianza y
aprovechamiento con fines comerciales del choique
en condiciones de cautiverio, promete ser una actividad interesante a
desarrollar en Patagonia, donde puede llegar a
constituir una interesante Alternativa de Diversificación Productiva.
Fuente: Producciónbovina.com