Es un producto nuevo, muy requerido
en el mundo, y que deja una buena ganancia
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Permite una alta
rentabilidad, difícil de lograr con una actividad tradicional.
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Su carne es magra,
baja en colesterol y alta en proteínas.
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Todavía no se
exporta, por falta de volumen.
Hacía mucho tiempo que Augusto
Cortina deseaba emprender una actividad no tradicional. Luego de un viaje por
España, donde visitó varios criaderos, se decidió por una que tiene sólo diez
años de desarrollo en el mundo y tres en la Argentina: la cría de ñandúes.
Como siempre tuve campo, buscaba
una actividad que pudiera realizar en mi tierra, pero que no fuera de las
convencionales. "Luego de ver varios criaderos, frigoríficos y comercios en
España, me decidí por esto", cuenta Cortina, que tiene su campo en Pila, un
pueblo de 2500 habitantes, ubicado entre Buenos Aires y Mar del Plata.
Entre los puntos positivos, destaca
que se trata de un mercado nuevo y de un producto requerido mundialmente, que
deja buen margen de ganancia. “Crece en forma sostenida año tras año y posee
una alta rentabilidad, difícil de lograr con una actividad tradicional”, dice
el emprendedor, de 33 años que especifica que, una vez consolidado, se puede
obtener una ganancia de entre 250 y 350 pesos por animal.
Entre los aspectos negativos,
Cortina sintética: “Hay que esperar dos años para empezar a percibir
beneficios y recuperar la inversión”.
Los primeros pasos
Para comenzar se necesita contar
con las instalaciones adecuadas y presentar en la Dirección Nacional de Fauna
y Flora Silvestre una solicitud de habilitación como criadero, ya que se trata
de una especie protegida. Según la infraestructura, se autoriza a recolectar
una determinada cantidad de huevos de la fauna silvestre, que luego se
incuban. A los cuarenta rijas nacen las crías, que demoran dos años hasta que
llegan a ser sexual- mente adultas. “También se pueden comprar los huevos o
juveniles (de seis meses a un año) a criaderos que están más avanzados. La
compra de madres es más complicada porque no hay muchas en el mercado”, apunta
el emprendedor. Y añade: “En cualquiera de estos casos, lo prudente es decir
que el retorno de dinero empieza solo a los dos años’.
Pero, ¿qué se requiere para montar
un criadero? En primer lugar, se necesita una sala de incubación de 20 metros
cuadrados con mampostería ordinaria, techo con aislamiento, ventilación y
paredes de ladrillo común. Se debe contar, además, con una incubadora
“Después, se necesita un galpón de cría de por lo menos 60 metros cuadrados,
con techo de chapa, paredes de alambre y lona, con campana do calor. Por
último, un sector de recría y engorde a campo abierto (el número de hectáreas
depende del tipo de pastura y del rinde de cada campo).
En cuanto a los costos que insume
el armado, el empresario estima: “Para empezar con 200 huevos, se necesitan
entre 25.000 y 30.000 pesos. Yo invertí 130.000, pero monté una estructura muy
grande, con 500 reproductores, tres incubadoras y un galpón de recría para 500
animales”.
Una carne saludable
Cualquier región de nuestro país es
apta para la cría del ñandú (en Australia se lo llama emú y en África,
avestruz), porque se trata de un animal muy rústico. “Su única enfermedad es
la parasitosis, pero se soluciona fácil”, acota Cortina.
Su carne, de muy buen sabor, presenta múltiples bondades para la salud: es
magra, baja en colesterol y con alto contenido proteico. ‘Tiene el exquisito
gusto de las carnes de caza, combinado con la textura y suavidad propia del
animal de criadero.”
Además de la carne, que se cotiza
entre 25 y 30 pesos por kilo, se comercializan el cuero utilizado por fábricas
de ropa) y las plumas (se usan en la confección de plumeros). “El cuero
también se puede colocar en una curtiembre, pero el volumen debe ser mayor”,
aclara Cortina, que vende su producción a dos proveedores de hoteles y
restaurantes.
Por tratarse de una actividad nueva
en el país, la exportación se dificulta. “Hoy nadie exporta porque no se
cuenta con las cantidades requeridas”, se lamenta el emprendedor Por tal
motivo, planea reunir varios criaderos y juntar un gran volumen de producción.
“Pienso que en dos años lo lograremos, se ilusiona.
Según la región fue llamado de
diferentes manera, ñandú proviene del guaraní, choique es de origen mapuche o
araucano, suri o sury de origen quechua y aymará, ammanik en mocoví, mañik en
toba y pilagá, oóiu en tehuelche, avestruz sudamericano, ema en Brasil y por
último charito, charo y charabón son los nombres con que se denomina a los
pichones.
Clasificación taxonómica
Características del animal
Habitan en estepas y sabanas, pero
también en montes, bosques y praderas. Son aves incapacitadas para volar pese
a sus grandes alones. Su defensa es la aguda visión y gran velocidad en la
carrera. Pueden dar pasos de más de 1,70 mas y
poseen una gran capacidad de maniobra ayudados por sus alas.
El esófago se puede inflar con aire
para producir los sonidos profundos y resonantes que realizan durante la época
de celo.
El ventrículo (segundo estómago)
puede expandirse, incrementando su volumen para proveer un mayor acumulo de
ingesta. Esta facultad le permite a los pichones poder impactarse con
facilidad cuando se sobrealimenta con pasto, ramas u otras partículas
difíciles de digerir. Las plumas proveen sombra, cuando hace calor se esponjan
y cuando hace frío bajan las alas para taparse las patas.
El 60 % del día lo pasan caminando
en busca de alimento y el restante tiempo descansando.
Picotean más de 5.000 veces por día
el suelo.
El ñandú es una especie diurna de
reproducción estacional (primavera - verano). Que llega a la madurez sexual a
los dos años.
Longevidad: 15 años.
Supervivencia natural: sólo el 50%
de las crías a los 30 días. el 10% a los 6-8 meses.
Área de acción: 7,5 km. por día
alimentándose.
Llegan a medir hasta 1,80 m de
altura, con 1,30 m de largo. su peso oscila en 30 a
35 kg para los machos y 25 a 30 kg para las hembras.
El color es gris oscuro en el
dorso, vientre blanco, macho con corona negra en la cabeza y plumas negras en
cuello.
Es un ejemplar que por la ley
nacional de fauna tiene vedada su captura y comercialización, salvo en
aquellos casos en que se desarrollen a partir de emprendimientos de cría y
reproducción controlados.
La postura anual, se da entre
Septiembre y Febrero. Incuban durante 37 a 40 días.
En condiciones naturales o
silvestres el porcentaje promedio por nido es de 26 huevos. Estimándose entre
8 a 12 huevos por hembra por postura.
La condición de cautiverio de estos
animales ha demostrado que su domesticación, la disponibilidad de comida en
forma permanente y el correcto manejo ha logrado extender el tiempo de postura
(de Julio a Febrero) y el número de huevos por hembra puede llegar a las 40
unidades.
Porcentaje de abandono natural de
nidos: 35 a 50%. Las causas son la explosión de un huevo podrido, exceso de
huevos, nacimientos asincrónicos, etc.
Horario de oviposición: 11 a 15 hs.
El huevo de ñandú es de 8 a 10
veces más grande que el de gallina promedio de 60 gr., con un peso que oscila
entre los 530 a 650 gr.
Los testículos aumentan su tamaño
cuatro veces durante la época reproductiva y no producen espermatozoides fuera
de la misma. La testosterona aumenta con el incremento de horas luz por día, y
secundariamente aparecen todas las restantes características sexuales
secundarias como ser la vocalización y territorialismo.
Existen determinados factores
ambientales que pueden producir infertilidad:
La carne del ñandú se caracteriza
por ser roja, magra y con bajos niveles de colesterol y calorías. Estos bajos
porcentajes de lípidos (ácidos grasos no saturados) presentes en la carne,
previenen el aumento de la presión arterial, la vaso dilatación (elasticidad
de las arterias) e influyen positivamente en la prevención de la formación de
tumores. Un animal adulto produce alrededor de 12 Kg. de carne, la cual
posteriormente es clasificada en diferentes cortes de distinto valor.
Fuente: Producciónbovina.com