En una economía de mercado
donde el poder de decisión cada vez más está en manos del cliente, abarcando
en este concepto a los actuales y a los no-clientes, debemos tener presente
que sólo colmando sus necesidades podremos "existir" de forma competitiva.
En la medida que no estemos
dispuestos a generar la calidad exigida, a cambiar, a innovar, a garantizar, a
crear confianza y valor, no accederemos a nuevos mercados ni obtendremos la
valiosa fidelidad de los actuales.
En esto estamos embarcados
en el SUL, tratando de conjugar estos conceptos y trasmitirlos en toda la
cadena productiva del rubro ovino.
Calidad en lana ...
Qué significa este
enunciado? Simplemente producir con las exigencias que el mercado requiere.
Entonces tengamos en mente que si manejamos altos niveles de fibras coloreadas
en nuestras lanas, no podremos competir; que el color blanco debe ser una
característica de nuestras cosecha, que podemos alcanzar rápidamente en base a
manejo del producto durante todo el año; que si embalamos en polietileno y no
introducimos fibras extrañas, eliminamos la principal fuente de contaminación,
reduciendo costos al proceso industrial; que si cosechamos con Tally-hi
obtenemos un mejor producto; que utilizando productos adecuados en la sanidad
ovina eliminaremos la posibilidad de residuos químicos que limitan la
comercialización.
En resumen, todo esto y
otros factores que están incluídos en el Plan de Acondicionamiento, al que
debemos mirar como una necesidad para la comercialización de lanas.
Seguramente Ud. se
preguntará si a este esfuerzo que han hecho los productores le ha
correspondido una respuesta favorable del mercado.
Pensamos que a pesar de que
el reconocimiento a un buen acondicionamiento no ha variado en términos de los
3 centavos de dólar que se le otorgan, se ha producido una corriente de
demanda por lotes acondicionados que los distingue, los aprecia y, por lo
tanto, paga más por ellos.
Este año, El SUL requirió,
como en otros, una mayor señal para el productor, incrementando el monto de
ese reconocimiento al lote bien acondicionado. No fue posible obtenerlo, pero
observamos que el mercado se está encargando por la vía del precio, de
reconocer la calidad cuando ésta está presente.
Todos los que estamos en el
negocio de la lana debemos estar alertas a los cambios que exige la "calidad
que se valora" y amoldarnos a los mismos, teniendo presente que nos manejamos
dentro de ciclos biológicos que en muchos aspectos condicionan y acotan
nuestra capacidad de respuesta.
En materia de finura
(diámetro de la fibra) "calidad" no significa ni grueso ni fino. Calidad
significa fibras con diámetros y características acordes a lo que exige la
demanda.
Para muchas páginas daría
continuar desarrollando un tema de esta trascendencia, pero como final nos
gustaría destacar algunos conceptos que en la cadena agroindustrial de la
lana, así como de otros productos, deberíamos manejar asiduamente.
La calidad ya mencionada; la
garantía a través de procesos estandarizados y desarrollados con el celo que
requiere un aval de calidad; la innovación constante sorprendiendo al cliente
actual e incorporando nuevos que reconocen el valor de lo ofrecido; la
confianza del cliente en nuestros productos; las acciones para generar valor
en los productos y no nuevos costos y, por último, estar convencidos todos los
integrantes de la cadena lanera, que sólo así alcanzaremos crear demandas
estables, fidelizando al cliente actual y promover el crecimiento incorporando
nuevos compradores que perciben el valor del producto.
Fuente: S.U.L.