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Alimentación de la reproductora ovina.
Figueredo Basulto, L. * ;
Rosales Vélez, A.**
*Dra. Medicina Veterinaria,
Master en Reproducción Animal, Profesor Auxiliar.
** Dra.
Medicina Veterinaria, Profesora Asistente.
Universidad de Grana, Cuba.
Resumen:
El trabajo recoge las necesidades nutricionales de la reproductora ovina en las
diferentes etapas reproductivas y propone algunas variantes para satisfacer
estas necesidades mediante pastos y leguminosas, con el objetivo de obtener
mejores resultados productivos.
Palabras Claves: Reproductoras, ovinos, alimentación, nutrición, pastos,
leguminosas, leucaena.
Introducción:
La producción ovina en los trópicos es ventajosa si la comparamos con otros
animales de granja, por su condición de pequeño rumiante, elevada fecundidad y
adaptabilidad a las condiciones climáticas, su carne magra es de similar
contenido en grasa que las carnes porcina y vacuna, con buena aceptación para la
población, (1).
La explotación de esta especie contribuye a satisfacer las demandas de caloría y
de proteína del hombre, constituye el 8 % de la producción de carne mundial y
proporciona una variada gama de productos como, carne. Leche, lana, piel,
contribuyendo desde el punto de vista financiero al desarrollo de la población
rural, que si aplica los conocimientos acumulados puede obtener mejores
resultados, (6)
Con este trabajo pretendemos reflexionar sobre las exigencias nutricionales de
las reproductoras ovinas y el modo de suplirlas con pastos y leguminosas.
Inicio de la
gestación.
Las ovejas preñadas deben ser tratadas como si fueran vacas lecheras, es
necesario ofrecerles alimentos que suplan sus necesidades nutricionales,
proporcionándoles energía y proteínas adicionales en momentos oportunos, de
modo, que se encuentren en excelentes condiciones en el momento del
apareamiento y durante el primer mes de gestación, cualquier aumento o
reducción de los niveles nutricionales en este período influirían en la
supervivencia y la migración de los embriones, (1, 7, 17).
Durante la gestación la futura madre debe acumular reservas corporales que
permitan después del parto realizar una buena producción de leche, la oveja mal
alimentada produce menos leche y manifiesta menor instinto maternal que las
madres bien alimentadas. Para garantizar una buena lactancia la oveja debe
recibir suficiente alimento de buena calidad, lo que se logra destinándose los
mejores potreros a las ovejas con crías. Las necesidades nutricionales de las
madres ovinas con mellizos son 30 % más elevadas que las de las madres con una
sola cría, (13).
A mediados de
la gestación.
A partir de este momento debe cambiarse el régimen
alimentario para conseguir una pérdida de peso de hasta el 5 %, el engorde
reduce el crecimiento de la placenta y subsiguientemente el tamaño de los
embriones.
Durante las últimas 6 semanas de preñez se produce un 66 % de crecimiento del
feto, en estos momentos la oveja exige alimentos nutritivos adicionales,
pero como la capacidad del rumen está disminuida en un 50 %, la adición de
estos elementos debe hacerse mediante alimentos concentrados, si en esta fase
la oveja sufre carencias de energética pierde tejido de las ubres, lo que
afectará considerablemente el crecimiento de los corderos nacidos. La
proporción de proteína bruta durante las 3 últimas semanas de la gestación y
las 3 primeras de la lactancia debe ser de 17 % para alcanzar los mejores
resultados. Las necesidades de energía
metabolizable son mayores durante la lactancia que al final de la gestación,
(14).
En la
lactancia.
Al comienzo de la lactancia se elevan las necesidades
nutritivas de la oveja y hay un aumento en su capacidad de ingestión de
alimentos, las necesidades de proteína bruta están entre 5.4 y 4.5 % durante
las 8 primeras semanas y las 8 últimas semanas, y las necesidades de energía
metabolizable en estos intervalos son de 2.47 Mega Jul hasta la optaba
semanas y 2.34 Mega Jul en las últimas 8 semanas. La escasez de energía puede
estar asociada con otras deficiencias nutricionales como las proteínas,
minerales y vitaminas causando cesación del crecimiento, pérdida de peso,
incapacidad de reproducción y mayor mortalidad de las crías.
Al inicio de la lactancia el incremento del coeficiente proteico en la dieta,
sin disminuir el consumo de energía, aumentará la producción de leche en la
oveja, favoreciéndose el desarrollo de las crías. En la fase intermedia de la
lactancia es necesario cubrir los requerimientos nutricionales, debido a que
aún es elevada la producción de leche y comienzan a agotarse las reservas
corporales del animal. En la fase final de la lactancia, al disminuirse el
alimento para que se reduzca aceleradamente la producción de leche, puede
afectarse el metabolismo del animal si éste no se ha alimentado adecuadamente
durante toda la lactancia, poniendo en riesgo la nueva gestación, (14, 17, 18).
Los Pastos.
Los ovinos aprovechan bien los pastos y forrajes, aprovechando 1.5 a 2 veces
más las plantas que el ganado mayor y son capaces de consumir 540 especies de
yerbas entre las 600 existentes de acuerdo a la gran movilidad y a las
características de su tracto digestivo y pueden pastar en áreas ya utilizadas
por otros animales domésticos, (4, 7, 17).
Los pastos más nutritivos para los animales son los inmaduros, bien pastados
en el campo, ensilados o desecados. Las áreas ganaderas cubiertas por pastos
naturalizados, tienen baja disponibilidad de alimentos y valor nutritivo, por
lo que se impone usar sistemas que satisfagan los requerimientos nutricionales
de los animales y protejan el suelo, esto se puede lograr usando el pastoreo
rotacional o en parcela que es un sistemas eficaz para aprovechar los pastos,
proteger los suelos y controlar las parasitosis gastrointestinales, (4).
El sistema Rotacional Voisin consiste en subdividir en pequeñas porciones las
áreas de pastoreo de manera que siempre haya una parcela que esté siendo
pastoreada, mientras que la mayor parte del área permanece descansando.
El arte del pastoreo rotacional es encontrar el correcto balance entre cantidad
de pasto, la calidad de éste, el pastoreo y el descanso del pastizal.
La división del pastizal en tantas parcelas como tiempo de reposo que requiera
éste, permite mayor carga de animales por hectárea, mayor intensidad de
pastoreo, menor tiempo de ocupación de los animales en el cuartón, (no más de
tres días), menor uso de fertilizantes químicos, aprovechamiento de las excretas
animales por el pastizal, menor parasitosis en los animales y mayor resultado
productivo. Este sistema se ha empleado en Cuba con variante respecto al manejo
general orientado por Voisin, (7,12).
Uso de leguminosas.
Los pobres valores nutricionales de los pastos naturales son mejorados cuando
son asociados con leguminosas. El uso de la leucaena ha tenido un desarrollo
exitoso en la crianza animal, lográndose incrementar la carga animal por
hectárea, la producción de carne y ahorros en suplementos proteicos, (2,3,4,5 ).
Con el uso de leucaena en la alimentación de la reproductora ovina se ha
incrementado el peso al nacer y al destete de las crías y las madres han
presentado un mejor estado corporal para enfrentar la próxima gestación, (6,8,
9, 10).
Magníficos resultados se han obtenido con la utilización de leguminosas
rastreras en sistema de pedestales, cultivando éstas en soportes asociadas al
pastoreo con gramíneas. Con esta técnica se obtienen altos rendimientos de leche
y carne por área con alta disponibilidad sostenible y cíclica de masa verde
(gramínea más leguminosa) que permite soportar una alta carga de animales por
hectárea sin consumo de forrajes ni concentrados, siempre que se riegue y se
fertilicen las áreas de leguminosas y se supla a los animales de los macro y
micro minerales necesarios. (11).
Conclusiones.
Las necesidades nutricionales de la reproductora ovina pueden satisfacerse con
pastos asociado a las leguminosas, y contribuir a suplir las necesidades de
alimentación de la población rural.
Referencias
Bibliográficas.
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Fuente: VET-UY
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