052.
Pietín ovino.
Méd. Vet. Jorge Manazza
Grupo
Sanidad Animal y Ovinos
El Pietín es una
enfermedad muy contagiosa que afecta a los rumiantes (ovinos, bovinos,
caprinos), produciendo lesiones muy dolorosas a nivel de las extremidades y que
compromete el potencial productivo e incluso la vida del animal, incidiendo
sobre la rentabilidad de la empresa ganadera ovina. Veamos cómo manejarlo
¿Quién la
produce?
Esta afección es
producida por dos bacterias denominadas Fusobacterium Necrophorum y
Dichelobacter Nodosus, las cuales actúan sinérgicamente. Dichos agentes,
proliferan bajo ciertas condiciones ambientales (buena humedad y temperatura),
siendo capaces de colonizar y lesionar las pezuñas.
Una vez
establecida la infección permanecen allí durante años, actuando como
potenciales diseminadores de microorganismos para el resto de la majada. Sin
embargo, fuera de la pezuña no sobreviven más de 15 días.
¿Cuándo se
produce?
La enfermedad está
directamente relacionada a factores ambientales: alta humedad a nivel del suelo
y temperatura ambiente mayor a 18º C, favorecen su transmisión, ocurriendo
preferentemente en terrenos mal drenados, "encharcados" o inundables.
Las condiciones
climáticas de nuestro país, determinan que se presente en otoño y primavera,
pudiendo aparecer también en veranos lluviosos. Es de destacar que
establecimientos libres pueden contraer la enfermedad por introducción de
animales enfermos o portadores “aparentemente sanos”.
Signos
La lesión
comienza con inflamación de la piel interdigital (entre las pezuñas), y
claudicación leve (manquera o renguera).
En caso de no
evidenciarse esta lesión y no tratarse el animal, el daño evoluciona
determinando la separación de la pezuña, la cual comienza por los talones y
puede generar el desprendimiento total de la misma.
Simultáneamente
se genera olor nauseabundo y se va agravando la claudicación debido al dolor,
llegando al extremo de caminar con las “rodillas” o permanecer en decúbito
y morir por imposibilidad de alimentarse.
En caso de
afectarse un solo miembro, el animal no lo apoyará, determinando que la pezuña
no se desgaste y adquiera la característica forma de “zapato chino”.
¿Qué hacer
con la majada afectada?
Antes de
emprender el tratamiento de la enfermedad en una majada afectada, es fundamental
conocer que para obtener buenos resultados son necesarias muchas horas de
trabajo, esfuerzo y ciertos conocimientos acerca de la enfermedad.
El plan de
trabajo deberá comenzar en verano, pasando todos los animales por la manga,
revisando y recortando individualmente las pezuñas, y apartando los afectados
de los sanos.
En esta primera
etapa es fundamental evaluar minuciosamente cada animal de la majada. Para esto
es importante establecer una clasificación de acuerdo a si presentan o no lesión
y al grado de evolución de la mismas (lesión superficial o profunda).

Esta clasificación
se hará utilizando una escala de 6 grados. SCORE: (ver
foto), grado "0"= animales sanos; 1, 2, 3, 4, 5 enfermos
(eliminar los que tienen lesión grado 4 y 5 "crónicos"). Durante el
examen se procederá a recortar las pezuñas con la finalidad de facilitar el
diagnóstico y posterior tratamiento.
Se recomienda
utilizar una tijera de podar de buena calidad, un instrumento que actúe como
"raspador" e identificar mediante pintura temporaria los animales
enfermos, diferenciando por color aquellos con lesión superficial o profunda.
Una vez
clasificada la majada, los animales aparentemente sanos serán pasados en primer
lugar por un pediluvio.
Este tendrá una
duración de 30 minutos y se realizará con sulfato de zinc al 10 % mezclado con un detergente que aumentará hasta
10 veces, el poder de penetración del mismo.

Luego pasarán a
un corral con piso de cemento donde se escurrirán durante 1 hora (muy
importante). Posteriormente se los llevará a un cuadro de pastoreo, teniendo la
precaución de hacerlo por un camino diferente al del ingreso a la manga (para
evitar contagios).

Se destinarán
potreros altos y secos donde no hubo ovinos u otros rumiantes los últimos 15 días
(recordar que estos microorganismos no sobreviven más de ese tiempo al aire
libre).
La majada enferma
(grados 1, 2 y 3) se someterá al mismo tratamiento que la sana, respetando el
tiempo del pediluvio y posterior secado del pie.
Estos lanares se
destinarán a potreros sanitarios evitando el contacto con los sanos. Se repetirán
2 o 3 tratamientos con intervalos de 7 días, previa revisada minuciosa de las
pezuñas. Aquellos animales que han curado sus lesiones, pasarán a integrar la
majada sana.
Luego del segundo
pediluvio y en los animales que persistiera la lesión, siempre que su valor
económico lo justifique, podrán administrarse antibióticos de larga acción,
destinándose a faena aquellos que no respondan favorablemente.
Es fundamental
eliminar del campo aquellos ovinos que no responden a los tratamientos y los de
grado 4 y 5 (lesiones severas y crónicas que fueron rechazados), ya que generarán
pérdidas económicas, de tiempo, y actuarán como fuente de infección y
contagio para el resto de la majada.
Luego del trabajo
de verano, es fundamental evaluar periódicamente la majada con la finalidad de
detectar precozmente animales afectados, los cuales serán apartados y
seguramente responderán mejor al tratamiento por no presentar lesiones graves.
Este control debe
intensificarse en otoño y primavera, ya que son las 2 estaciones favorables
para diseminación del pietín.
¿Cómo evitar
la enfermedad?
Cuando se
introducen animales al establecimiento, es importante conocer los antecedentes
sanitarios del establecimiento de origen.
No obstante, se
recomienda realizar un examen clínico individual y mantenerlos en cuarentena
para asegurar su estado sanitario.
Existe una serie
de medidas posibles de implementar, tendientes a evitar la aparición del pietín.
Teniendo en
cuenta que en las majadas existen animales naturalmente resistentes a la
enfermedad, una de las alternativas es seleccionar esos animales para utilizar
como futuros reproductores (carneros), lo que hará que existan mayores
posibilidades de obtener crías también resistentes, pues la "heredabilidad"
de esta característica es aceptable.
También es
recomendable seleccionar aquellos animales de pezuña negra, ya que presentan
mayor resistencia frente a las enfermedades del pie.
Pérdidas
económicas
En la Cuenca del
Salado, existen establecimientos donde la enfermedad afecta hasta un 30 % de la
majada.
Las pérdidas son
debidas a menor producción de carne, leche y lana, además de la posible muerte
de animales. Sumado a lo anterior, debe considerarse el perjuicio económico
originado por tratamiento y control inadecuados.
Fuente: INTA
Estación Experimental Agropecuaria Balcarce (Argentina)
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