Para ir al índice seleccione las banderillas
Estrés Ambiental en el Cerdo.
Dr. Gilbert Hollis, M.V. MSc.
Universidad de Illinois
Los productores de cerdo
tienen la tendencia de asumir que si ellos están cómodos dentro de un galpón,
los cerdos también. Pero, necesariamente no es así. Los animales tienen
necesidades específicas y pasan el tiempo en una zona del galpón completamente
diferente a la que ocupan sus cuidadores.
Las granjas porcinas deben ser
manejadas de acuerdo a la perspectiva de los cerdos. Presentamos algunas de los
aspectos que deberían tenerse en cuenta para proporcionar un ambiente tan anti-estrés
como sea posible a los cerdos de todas las edades.
Los cerdos reaccionan al
estrés
Como la mayoría de los
animales, los cerdos tienen la capacidad de responder rápidamente al estrés
ambiental. Aunque no siempre pueden hacer cambios profundos en su microambiente,
pueden modificar su entorno valiéndose de algunas reacciones corporales.
Desafortunadamente, las respuestas al estrés ambiental pueden ser negativas para
el rendimiento.
El crecimiento y la eficiencia
reproductiva pueden verse afectadas directamente. Los cerdos bajo estrés
desperdician nutrientes. Un estrés excesivo puede perjudicar además su
resistencia a las enfermedades. Aunque tal vez no llegue a aumentar la
mortalidad, el estrés ambiental puede aumentar los días a mercado y producir
lotes disparejos.
Según el Dr. Stanley Curtis,
de la Universidad de Pensilvania, la reacción inicial del cerdo al estrés es
involuntaria. La glándula adrenal aumenta su secreción de glucocorticoides. Una
alta concentración de estas hormonas ayuda al animal a sobrevivir breves
períodos de estrés. Pero, los glucocorticoides también movilizan aminoácidos de
las proteínas musculares e interfieren con algunos mecanismos del sistema
inmunitario.
Evalúe el microambiente de los
cerdos
El ambiente en el que se
espera que vivan y se desarrollen los cerdos es realmente una combinación de
muchos factores ambientales que interactúan entre sí. Es por esto que es difícil
identificar exactamente cuáles son las condiciones externas que hacen que los
animales rindan poco y, por eso, habrá que considerar todos los factores del
entorno. Como algunos de ellos no pueden medirse fácilmente, la única forma de
encontrar la solución es probando y probando.
Es importante obtener lecturas
de los factores ambientales de todo el galpón. Si los animales que ocupan un
corral en particular están mejor o peor que los que ocupan otro en otras partes
del galpón, hay que estudiar cuidadosamente el microambiente en esos corrales.
Tal vez se pueda aprender algo que permita mejorar los microclimas de todo el
galpón.
También hay que tener en
cuenta los cambios que se producen con las horas del día o las épocas del año
cuando se evalúa el ambiente dentro del galpón. Cuando hace mucho calor durante
el día y frío en la noche, se puede producir un fuerte estrés ambiental en los
cerdos si no se maneja correctamente el clima dentro de las instalaciones.
Chequee la temperatura, el movimiento del aire y la humedad a diferentes horas
del día.
Los cambios ambientales
rápidos producen el mayor estrés. Por ejemplo, si se van a trasladar los cerdos
de un galpón con temperatura controlada a una unidad abierta, puede ser una
buena idea pre-aclimatarlos bajando la temperatura, unos cuantos grados cada
día, antes de hacer el traslado. Naturalmente, este tipo de pre-aclimatación
requiere que se esté usando el sistema de producción todo dentro/todo fuera.
Cómo afecta a los cerdos la
calidad del aire
Los cerdos que han sido
criados en instalaciones con ambiente controlado no tienen otra opción que
respirar el aire que hay en su microambiente. Los productores y sus trabajadores
pueden llevar equipos protectores y pasar gran parte de su tiempo fuera del
galpón. Como el sistema respiratorio del cerdo está en contacto constante con el
aire del galpón, los contaminantes pueden ocasionarles problemas.
La mayoría de los
contaminantes que se encuentran en las granjas porcinas son producidos por los
mismos cerdos. La mayor preocupación son los microbios, el polvo y los gases.
Aunque algunos estudios sugieren que los cerdos toleran bastante bien la mala
calidad del aire, se ha visto que estos contaminantes alteran directamente sus
reacciones metabólicas o afectan indirectamente su salud.
La concentración de bacterias
en el aire del galpón puede ser extremadamente alta. Durante épocas de calor,
cuando hay que mover rápidamente el aire para controlar la temperatura, es común
tener cuentas bacterianas de 500/pie3. Sin embargo, esta cuenta bacteriana puede
llegar a 10.000/pie3 en épocas más frescas. En galpones abiertos las cuentas
bacterianas pueden llegar a 5.000/pie3, a pesar de que el aire fresco no
contenga más de 10 bacterias/pie3.
El sistema respiratorio del
cerdo puede eliminar normalmente las bacterias que respira y mantener sus
pulmones relativamente estériles. Sin embargo, la exposición a otras formas de
estrés ambiental pueden deprimir este proceso y dejar a los cerdos predispuestos
a infecciones respiratorias.
El polvo que hay en las
granjas es más un problema para los trabajadores que para los mismos cerdos.
Incluso, en altas concentraciones, las investigaciones han demostrado que el
polvo tiene muy poca influencia directa sobre el rendimiento de los cerdos.
Los dos gases más importantes
que se encuentran comúnmente en las instalaciones porcinas y que pueden influir
sobre la salud de los cerdos, son el sulfuro de hidrógeno y el amoníaco. Con
niveles aceptables, los cerdos normalmente toleran bien el sulfuro de hidrógeno,
pero el gas puede ser letal, tanto para los cerdos como para los humanos cuando
sobrepasa de 1.000 ppm. Concentraciones tan elevadas no ocurren normalmente a no
ser que se esté agitando la fosa, pero la presencia del sulfuro de hidrógeno
puede ser un aviso de que existe una situación potencialmente peligrosa.
El amoníaco está presente en
todas las operaciones porcinas. Las concentraciones pueden llegar a ser tan
altas como 100 ppm. Cuando llegan a 50 ppm, el amoníaco puede comenzar a reducir
la habilidad de los lechones para eliminar las bacterias de sus pulmones. Si las
concentraciones sobrepasan 75 ppm deprimen la rata de crecimiento de los
lechones saludables.
Existen dos formas de
controlar la contaminación del aire de las granjas porcinas: La prevención y la
dilución. El manejo de los desperdicios y la higiene son el corazón de cualquier
programa diseñado para prevenir la contaminación del aire. También es
indispensable un buen sistema de distribución de los alimentos cuando se intenta
mejorar la calidad del aire dentro de las instalaciones porcinas.
La mejor forma de eliminar los
contaminantes es a través de la ventilación. Cada galpón tiene una tasa de
intercambio de aire que eliminará todos los agentes infecciosos. Que esta tasa
se pueda lograr económicamente es otra cosa. Una manera de tratar de diluir los
contaminantes, sin necesidad de mover enormes cantidades de aire por todo el
galpón, es tener los techos bastante altos, de manera que haya más cantidad de
aire para mezclar con los contaminantes.
Las bacterias y los virus
transportados por el aire mueren más rápidamente cuando las temperaturas son
altas. La luz solar también mata microbios. Desafortunadamente, incluso en
galpones abiertos, muchos microbios quedan protegidos de los rayos ultravioleta
de la luz solar.
Fuente: Laboratorios Provet
S.A
www.laboratoriosprovet.com.co