Desde el
punto de vista exclusivamente técnico un sistema ganadería debería orientarse
exclusivamente a la invernada por conversión de energía pasto-carne.
Pero hay poderosas razones
financieras que hacen prácticamente inviable esta alternativa.
El agricultor o el
propietario que cede su campo en arrendamiento con destino agrícola no tienen
los recursos financieros para implantar las pasturas que exige una estrategia
de ingresos y menos aún para comprar animales de invernada.
Por algo casi la
mitad de los vientres vacunos del país está localizado en áreas agrícolas lo
que históricamente ha generado los ciclos de retención o liquidación.
La vaca es la caja de ahorros del chacarero que reemplaza al inaccesible
crédito bancario. Cuando necesita dinero vende vacas y cuando tiene ingresos
superiores a los retiros compra. Cuando la vaca es una herramienta financiera
la producción de terneros y los atributos de calidad de éstos (especialmente
los de conveniencia para el comprador) tienen un rol secundario.
Esta opción mejora la
eficiencia económica de la cría que pasa a ser un sistema de engorde de vacas
de propia producción superiores a los de la agricultura por la mínima
incidencia de los gastos directos. Este es el aporte del sistema real a la
formulación de un proyecto orientado a incrementar la eficiencia del sistema y
a mejorar la calidad de los productos.
Es necesario mejorar la
eficiencia porque, al ser el ternero un subproducto de un sistema orientado a
la invernada de vacas, el porcentaje de terneros logrados y la elevada
participación porcentual de los vientres incorporados a este si hacen que el
porcentaje de terneros logrados en el rodeo nacional resulta de un promedio
entre los índices de terneros logrados (prácticamente superior al 85 %) y los
que caracterizan a los típicos “campos con vacas” típicos de los vientres
disponibles en áreas agrícolas.
Los resultados que se
esperan de este proyecto son: Mejorar la calidad de las vacas gordas
aumentando la eficiencia de producción (cantidad de carne producida por vaca
vendida y el porcentaje de terneros logrados) la calidad de la carne
(definiendo la edad tope de faena función de le mejorando la genética) y la
estabilidad de la oferta (especialmente de contraestación y vacas gordas todo
el año).
Aumentar drásticamente el
capital intelectual estructural integrando los operadores de la cadena de
producción, reteniendo las vacas en los campos agrícolas y derivando los
terneros (con lactancias mínimas) a sistemas integrados de recría e invernada.
Esto implica la inclusión de operadores calificados en todos los niveles, con
una alta especialización que jerarquizará las tareas de jóvenes interlocutores
válidos (los hijos y familiares del chacarero)
Es, en términos concretos,
la formalización de contratistas en ganadería que elevarán el nivel de
decisiones de los nuevos gerentes chacareros que deberán decidir la
distribución del uso de su tierra para garantizar la sustentabilidad de los
sistemas de producción y deberán hacer un riguroso control de las operaciones
en su predio y participar de la plataforma logística que decidirá el
funcionamiento de las cadenas de producción.
Articulo Enviado Por:
VETERinforme
FILIAL ENTRERRIANA DE LA
SOCIEDAD ARGENTINA DE BUIATRIA
San Salvador, Entre Ríos, 22
de Junio de 2004
BOLETÍN N° 34: Junio 2004
M V Luis Carlos Rhades
Agente de Proyecto
Agencia INTA Cambio Rural San
Salvador
0345-491 0630; 0345 155 28 53
84
intasansalvador@ciudad.com.ar
rhaman@ciudad.com.ar
www.inta.gov.ar/concepcion
Fuente:
Hoja Informativa
Electrónica Nº95 INTA Concepción del Uruguay [6-nov-03]