Para que el potencial productivo se convierta en
realidad (realidad dada por los terneros destetados y el peso de animales), el
productor debe cuidar la sanidad del rodeo, suministrar el pasto necesario y
acomodar la parición a la época del año en la que la vaca con cría pueda
beneficiarse de la mayor oferta de forraje.
El conjunto de estas prácticas y otras accesorias,
constituye el llamado manejo del campo y del rodeo que designaremos como
"sistema de producción". Se comprende fácilmente que si un productor se
preocupa por incorporar reproductores del más alto potencial productivo pero
no alimenta adecuadamente a sus crías, ese potencial productivo permanecerá
sin poder manifestarse; en cambio, si alimenta hacienda de muy bajo nivel
productivo como si tuviera un alto potencial, con todos los manuales en la
mano, esa hacienda se cargará de grasa pero no producirá la proteína (carne o
leche) que el mercado está dispuesto a pagar. Por lo tanto, para obtener
buenos resultados productivos es necesario que el sistema de producción
utilizado y las características genéticas de los animales empleados se
encuentren mutuamente ajustados, en equilibrio uno con el otro
Veremos más adelante que si bien esta enunciación es una buena base de
partida, ella no alcanza por sí sola sino que se necesita también que el
producto obtenido con animales de características genéticas determinadas, se
adapte a su vez, a la demanda del mercado
Lo dicho hasta ahora invita a tratar los
siguientes puntos.
1. Producción del sistema y potencial productivo
individual (generalidades) En la Figura 1 se muestran tres situaciones
diferentes. En la situación descripta por la Figura 1a, el factor limitante
está constituido por el potencial genético ya que, estando por debajo del
potencial de sistema, fija la producción real por debajo de las posibilidades
del mismo. La Figura 1b, en cambio, muestra la situación contraria, en la que
el potencial genético permanece inexplotado en todas sus posibilidades por
cuanto el mismo no es acompañado por el potencial del sistema. La Figura 1c,
por su parte, expone una producción real por debajo del potencial, dado tanto
por el nivel genético como por el sistema.

¿Cuál es la Figura que mejor describe la situación
en la zona? No es, sin duda, la Figura 1a ya que la genética difundida en la
Cuenca del Salado está muy lejos de constituir un factor limitante de la
producción. No parece haber evidencias tampoco de casos en los que se combina
la mejor tecnología existente (sanidad, forrajeras, reservas, fertilización,
suplementación, manejo, etc.) como para explotar la totalidad del potencial
productivo del sistema, quedando aún un potencial genético sin explotar por
parte de los animales como estaría representado en la Figura 1b. En general,
la situación de los campos que comprenden la Cuenca del Salado parece estar
mejor esquematizada en la Figura 1c en la que tanto el potencial del sistema
como el potencial genético se encuentran por arriba de la producción real. En
este caso, el aumento de la productividad puede alcanzarse con lo que ya se
dispone, a través de un mejor manejo de los recursos existentes (hacienda,
pasturas…), un ajustado control sanitario, la realización de reservas
forrajeras, el ordenamiento del rodeo (servicio, destete, recría…) y el
acomodamiento de algunas cosas más que dependen de cada una de las situaciones
particulares de cada establecimiento.
2. La producción de un rodeo de cría.En el Cuadro
1 y en las Figura 2a y b se presentan los resultados productivos de una unidad
demostrativa del INTA (E. E. A. Balcarce). Estos resultados comprenden:
alta carga de vacas por unidad de superficie
(vacas de entre 380 y 400 kg.), alto porcentaje de preñez y de destete como
consecuencia de ausencia casi absoluta de dificultades de parto (24 a 26 kg.
de peso al nacimiento),
facilidad de engorde y terminación de novillos en
pastoreo antes de cumplir el 2° año de vida (vendidos entre Diciembre y Marzo,
para consumo, con pesos promedio entre 302 y 370 kg. de peso; Carrillo,
Sciotti y Bustamante, 1986).
Resultados como éstos no se encuentran fácilmente
en campos de características semejantes (clima, suelo, lluvias)
|
Cuadro 1:Parámetros productivos de un rodeo de cría
(R6, EEA INTA Balcarce)Carga (EV/ha) |
Entre 1,7 y 1,9 |
|
Destete (%) |
82 a 87 |
|
Producción (kg/ha) |
263 a 290 |
|
Fuente: Carrillo y col., 1996 |
La concentración de la parición en los primeros
meses con servicio de tres meses, Figura 2a y de dos meses, Figura 2b sin
bajar el porcentaje de crías logradas facilita el manejo del rodeo.

Por otra parte, la incorporación del engorde de
novillitos y novillos a la cría tradicional, como es la tendencia actual,
aumenta la eficiencia productiva y las ganancias del productor.
Acaso ¿la genética de este rodeo empleado en esa
unidad tiene algo de particular para lograr estos resultados? Depende de cómo
se mire, ya que la particularidad de la genética de ese rodeo es que el tipo
de animales empleados para la producción representó, en su momento, en la
década del 60, lo más común y vulgar en cuanto al tipo de vaca utilizado en la
Cuenca del Salado. Deliberadamente, como propósito demostrativo, el rodeo de
origen fue un "rejunte" del tipo de vaquillonas y de vacas con cría que se
ofrecían en los remates de esos años (siendo la sanidad la única exigencia).
A partir del comienzo de la década del 70, con el
advenimiento de la moda del newtype, ese rodeo se cerró a la incorporación de
semen y de toros externos al mismo, seleccionando sus propios toros entre los
terneros cabeza de parición. Conviene resaltar la alta carga de vacas por
hectárea, el elevado porcentaje de destete y la facilidad de terminación de
novillitos livianos engordados en pastoreo (en campo de cría) que salen antes
del segundo invierno. Justamente lo que mejor paga el mercado.
3. La demanda del mercadoEs necesario tener en
cuenta que:
Entre el 80 y el 90% de la carne producida en el
país, según los años, es absorbida por el mercado interno.
La Cuenca del Salado se encuentra en excelentes
condiciones para satisfacer esa demanda, no así para producir animales para
ser faenados a pesos superiores a los de la demanda interna.
El precio por cabeza decrece en relación inversa a
la edad y al peso de los animales (a mayor peso y edad, menor precio por
kilo). De esta forma, el precio de los animales jóvenes y livianos viene a ser
superior por dos motivos: el primero es, sencillamente, porque el precio es
más elevado en términos absolutos; el segundo motivo es que el precio es
superior porque se paga antes de lo que hay que esperar la terminación y la
venta (y el cobro de esa venta) de novillos más pesados (para que ambos
precios fueran comparables, al primero que se obtiene habría que agregarle los
intereses por disponer de ese dinero más tempranamente, o a la inversa con el
precio posterior). A ello habría que agregar que la terminación de novillos
livianos implica un costo de producción menor, ya que los requerimientos
alimentarios de los animales pesados son superiores y no son susceptibles de
ser satisfechos totalmente por alimentación a pasto.
En realidad, el tamaño que caracteriza el ganado
del rodeo que ha sido descripto más arriba se ajusta, con mucha precisión, a
la demanda del mercado. El agrandamiento del tipo de animal no produciría
ninguna ventaja y sí inconvenientes. En este sentido, varios años atrás
realizamos una experiencia de campo en la que quedó en evidencia que el
aumento del tamaño de las vacas obliga a una disminución de la carga, medida
en número de cabezas por hectárea. Y a pesar de que las vacas más grandes
producen también terneros más pesados, la producción es superior con mayor
número de vacas más chicas por hectárea que, con mayor número de terneros
destetados, compensan el menor peso de los mismos (Molinuevo, 1964)
Por otra parte, es necesario resaltar el hecho que
la consecuencia de un aumento de tamaño no es solamente el mayor costo de
mantenimiento (menor carga de vacas por hectárea), sino también del aumento de
la probabilidad de que se presenten dificultades de parto que van seguidas de
la disminución del porcentaje de destete, de mayor dificultad en la
terminación de los novillos, de mayor exigencia alimentaria para el engorde y
en fin, de pérdida de adaptación a las condiciones del medio y de versatilidad
para la comercialización de los productos. Hasta ahora no se ha reparado
suficientemente en que el cambio de tamaño de los reproductores (machos y
hembras) va seguido de modificaciones importantes en la economía de la
producción.
Efectivamente, la disminución de carga de vacas
por hectárea y un pequeño aumento en las dificultades de parto que se
producirían como efecto de llevar el peso de las vacas existentes en la Cuenca
del Salado de 400 kg., promedio actual aproximado, a 500 kg., causaría una
pérdida anual de $75.446.000 en el ingreso global de la cuenca, Cuadro 2.
Teniendo en cuenta que la superficie de la Cuenca del Salado no alcanza a 10
millones de hectáreas, estos valores perdidos año tras año, representan
aproximadamente, el valor del impuesto inmobiliario más la tasa de caminos que
paga el productor (R. Zar, referencia personal).
El cálculo señalado de disminución de carga se
realiza sobre la base que, de acuerdo a su tamaño metabólico, una vaca de 500
kg.tiene 18,2% más de requerimientos para mantenimiento que una vaca de 400
kg., por lo que la carga de vacas de aquel peso disminuye 15% respecto a la de
vacas de 400 kg. Una decisión sobre el tamaño deseable de reproductores, que
ejerza un efecto de esa magnitud, en más o en menos, en el ingreso de los
productores de la zona no debería ser la consecuencia de modas que van y
vienen sino la conclusión de un análisis de mercado.
Cuadro 2:El costo anual de la selección
distorsionada en la Cuenca del Salado
|
Cantidad de vacas de 400 kg |
3.500.000 |
|
|
15% de reducción por cambio de tamaño de 400 a 500 kg |
525.000 |
|
|
85% de terneros correspondientes a vacas sustraídas del
sistema |
446.250 |
|
|
Pérdidas ($160 por ternero) |
|
$ 71.400.000 |
|
Cantidad de vacas de 500 kg |
2.975.000 |
|
|
Cantidad de terneros (85% de parición) |
2.528.750 |
|
|
Pérdidas de terneros (1% por dificultades de parto) |
252.875 |
|
|
Valor de pérdidas de terneros (a $160 c/u) |
|
$ 4.046.000 |
|
Total pérdidas anuales |
|
$ 75.446.000 |
4. Las características genéticas de los animales
en función del sistema y del mercadoHa sido mencionada más arriba la necesidad
de que exista una correspondencia entre el sistema y las características
genéticas de la población en explotación. En realidad, es necesario agregar el
mercado a los factores del párrafo anterior para lograr los mejores resultados
productivos y económicos. Con el fin de presentar estas cosas sobre la base de
datos objetivos viene bien comparar las características del ganado faenado con
destinos diferentes. Para ello hemos elegido los mercados de consumo y de
exportación argentinos y el de consumo norteamericano (Cuadro 3). Es fácil
apreciar que el tipo de animal para el mercado de consumo argentino se
diferencia netamente de los otros dos, principalmente por ser más liviano; en
cambio el modelo de res del consumo americano y el de exportación argentina,
son muy similares, diferenciándose más que nada por su estado de gordura. A
partir de ese Cuadro es fácil extraer conclusiones.
Cuadro 3: Características de reses en diversos
mercados
|
|
ARGENTINA |
USA |
|
C. Interno |
Exportación |
|
Peso faena (kg) |
380 a 400 |
550 |
550 |
|
Rendimiento |
58 a 59 |
60 |
62 |
|
Grasa dorsal (mm) |
5 a 6 |
8 |
12,5 |
|
Fuente: Argentina: INTA EEA Balcarce (Villarreal, E.,
1995); USA: R. Sainz (2001) |
5. ConclusionesLa primera conclusión es que la
genética, el sistema de explotación y el mercado no son factores
independientes entre sí sino que constituyen un conjunto que funciona con sus
mutuas dependencias, Figura 3. Si se analizan bien las distintas situaciones,
se podrá apreciar que la variación de uno solo de los factores (el mercado o
el sistema o la genética) alteraría el funcionamiento del conjunto, que
requeriría un ajuste ulterior.

En este contexto, el tamaño de los reproductores
de los rodeos en explotación, lejos de ser un asunto librado a modas de
selección, debería responder a los intereses del mercado por el producto final
(que constituye la razón de ser de los reproductores). Los animales de gran
tamaño son necesarios para abastecer mercados que demandan reses pesadas;
mientras que para el abastecimiento de un mercado de reses livianas, como el
que predomina en este país, se adecua perfectamente el ganado de tamaño
tradicional. Este tipo de ganado, por otra parte, permite ser explotado con
ventajas en condiciones de pastoreo a las que se adapta con altas cargas de
vacas por hectárea, buena capacidad reproductiva, elevado porcentaje de
destete y facilidad de terminación antes de la natural restricción alimentaria
invernal, antes también de que los animales en engorde cumplan el segundo año
de vida.
El abastecimiento del mercado de exportación, por
su parte, requiere un tipo de animal más grande; como también requiere un
sistema de alimentación que, atendiendo la mayor capacidad de ganancia de peso
de este ganado, haga uso de la ración suplementaria o del engorde a corral,
para terminar los animales en tiempo y forma. En realidad, este sistema de uso
de raciones suplementarias en pastoreo y el mismo sistema de engorde a corral,
que se impone como una rígida necesidad en el mercado americano y en nuestro
país para engorde más eficiente con destino al mercado de exportación, también
puede ser utilizado o no, para animales para el mercado interno. La reseña
realizada termina conformando un cuadro resumido pero bien descriptivo de la
realidad en cuanto a que mientras el mercado externo de nuestro país (en común
con el mercado americano) exige sistemas rígidos e intensivos de engorde
(puesto que de otra manera se convertiría en un sistema ineficiente), la
demanda del mercado interno argentino permite una gran flexibilidad en la
adopción de alternativas de engorde.
Esta flexibilidad de opciones se encuentra
acompañada por la gran versatilidad de la terminación del tipo de animal de
tamaño moderado a chico que cubre enteramente el espectro del mercado que
abarca desde el ternero gordo hasta el novillo de 440 kg., pasando por todas
las categorías intermedias. Así pues, sistema de explotación en pastoreo,
mercado interno y tamaño moderado a pequeño de reproductores, forma un
conjunto armónico que facilita las tareas del productor y que, quizás, no ha
sido suficientemente valorado como para extraer de él el máximo resultado
posible. Extraer o no este máximo resultado no depende de incorporar
reproductores aparentemente extraordinarios sino de controlar la sanidad del
rodeo existente, y de asegurar al mismo las mejores condiciones de manejo de
acuerdo a los recursos disponibles, incorporando aquellos insumos cuya
relación con el precio del producto lo justifique
Resumen
La mayor producción en los campos de cría no
requiere animales de mayor potencial de producción que el que normalmente
posee el ganado típico de la Cuenca del Salado sino que la mayor producción es
la consecuencia del ajustado control de la sanidad del rodeo y del adecuado
manejo de los recursos existentes. Los mejores resultados productivos y
económicos exigen el equilibrio entre la selección, el sistema de producción
en pastoreo y el mercado para consumo interno. Las ventajas que se obtienen
mediante el equilibrio descripto en el presente texto coinciden con el tipo de
animal que responde a la demanda del mercado interno y con las características
del sistema de producción; ellas son las siguientes:
Mayor cantidad de vacas;
Facilidad de parto
Mayor cantidad de terneros destetados;
Versatilidad de terminación de novillitos y
novillos;
Terminación antes del 2° invierno en condiciones
de pastoreo;
Mayor producción por hectárea;
Mayor precio por kilo producido;
Menor costo de producción.
Referencias
Carrillo, J. Sciotti, A. y
Bustamante, J. L. 1986. Doce años de invernada en campos de cría. Rev. Arg.
Prod. Anim. 6: 595-601.
Carrillo, J. Sciotti, A. E.,
Odriozola, E., Marino, M. A. y Schiersmann, G. C. S. 1996. Reserva 6: un
sistema de producción de cría vacuna sostenible a través de 30 años. Rev. Arg.
Prod. Anim. 16, Sup. 1, 29
Molinuevo, H. A. 1967. Estimación
del peso al destete por unidad de superficie y su relación con el tamaño de
las vacas. Rev. Invest. Agropec., Serie 1, Biología y Prod. Anim. 4, 37-47.
Villarreal, E. 1995. Caracterización
de la res. In Genética Zootécnica de bovinos para carne. Ed.: H. A. Molinuevo,
E. E. A. Balcarce, I.N.T.A., p. 107-168
Fuente: INTA Balcarce