Introducción
En el país, el crecimiento del cultivo de soja ha
sido vertiginoso en los últimos dos años y si bien su principal destino es la
exportación, es posible además utilizarlo en el mercado interno como alimento
para el ganado bovino.
Muchos productores están interesados en dar uso,
por ejemplo, al cultivo completo de soja que por razones climáticas no se pudo
cosechar o si se cosechó el rinde es muy bajo, o bien el poroto tiene una muy
baja calidad (y precio) en el mercado. En estos casos destinarlos para el
consumo animal es una opción más que interesante.
El material post-cosecha (rastrojo) también es
visto como una oportunidad, a pesar de sus serias limitaciones como alimento.
Debido al interés creciente en el tema, el
objetivo de este artículo es el de informar sobre las características de la
soja, en sus diferentes formas, para ser utilizada eficientemente en dietas
balanceadas para el ganado lechero.
Productos y subproductos de la soja
Algunos productos y subproductos del cultivo de
soja son muy populares y tradicionales en la alimentación animal, el poroto
(la semilla entera) y el residuo de extracción de aceite (harina, torta;
expeller) son ingredientes básicos en los concentrados de aves, cerdos y
terneros de tambo. Estos y otros productos, como el forraje (verde o seco)
también se pueden utilizar en las dietas del ganado lechero, pero no siempre
se conocen sus alcances y limitaciones.
En la Tabla 1 se presenta, a modo orientativo, la
composición química y el valor nutritivo de diferentes productos y
subproductos del cultivo de soja.
La información presentada corresponde a la base de
datos del Laboratorio de Producción Animal de la E.E.A Rafaela de INTA y
pueden considerase como valores promedio bastante representativos de los que
se pueden encontrar en el medio.
Poroto de soja (semilla sin vaina)
Es esencialmente un producto energético-proteico y
se puede utilizar en las raciones como la semilla de algodón. Al igual que
ésta es rica en aceites (polinsaturados) y su proteína es de alto valor
biológico, rica en lisina y metionina (ambos aminoácidos considerados
limitantes para síntesis de leche). A diferencia de la semilla de algodón, el
poroto no suministra fibra de tipo "efectiva" y en todos los casos hay que
procesarlo (quebrado) previamente.
Si va destinado al ganado adulto (rumiante
funcional) se puede suministrar "crudo" sin inconvenientes, siempre que se
respeten las cantidades máximas recomendadas. En tal sentido, tanto para vacas
secas como en producción, aún si la deficiencia energética y proteica fuese
muy severa, no deberíamos suministrarlo en una proporción mayor al 20% de la
materia seca total de la dieta. Como con otros concentrados, se requiere un
acostumbramiento previo, comenzando los suministros con pequeñas cantidades
(un 15 a 20% de la cantidad final a suministrar).
El poroto de soja en la alimentación de terneros
Ahora bien, si el destino de este recurso es la
alimentación de terneros o categorías muy jóvenes de ganado, al poroto hay que
"desactivarlo" previamente. El poroto de soja crudo (tal cual se cosecha)
posee factores antinutricionales tóxicos. Por tal motivo, el calentamiento de
las semillas o de las harinas es una necesidad para suministrarlo a los no-
rumiantes.
Un calentamiento deficiente no asegura la
destrucción de los inhibidores, mientras que un sobre-calentamiento (> 140° C)
afecta negativamente la calidad de la proteína.
Cultivo ciclo completo (planta entera, semillada,
que no se pudo cosechar)
Este recurso es fuente de fibra, a la vez que de
proteína y energía (por su contenido en porotos). Sin embargo, su fibra es de
extrema baja calidad (por la concentración de lignina de los tallos y de las
vainas). Por estas razones, para utilizarlo con mejor eficiencia es preferible
primero "levantarlo" del campo (por ejemplo haciendo rollos) y luego
procesarlo para su consumo.
La mejor manera es pasarlo por la moledora de
rollos (dejando partículas de forraje de 3 a 5 cm de longitud) y luego
dosificar las cantidades necesarias. Si el cultivo posee muchas semillas tener
precaución y seguir las recomendaciones que se sugieren cuando se suministra
el poroto solo, aunque si el material se enrolla, hay que tener presente que
muchas semillas pueden perderse de las vainas y caer al suelo. Si por caso se
utiliza en "pastoreo" directo, hacerlo con el sistema de franjas diarias,
regulando con mucho cuidado la carga animal y el tiempo de permanencia de los
animales, para evitar que algunos se "empachen"(con efecto laxante) por haber
seleccionado sólo los porotos.
Cultivo en estado vegetativo
Es posible utilizar el cultivo de soja como una
especie forrajera, tanto para pastoreo directo como para heno y ensilaje.
Existen algunos antecedentes en el ámbito mundial sobre la utilización de
estos recursos, tal es el caso de los trabajos realizados en INTA Rafaela,
donde se evaluó la soja bajo pastoreo, como una alternativa de "verdeo
verano".
Estos estudios indican que la soja puede brindar
una alta disponibilidad de forraje de muy buen valor nutritivo, a niveles
comparativos al de una pastura de alfalfa y que para producción de leche puede
constituir una opción de mejor calidad que los tradicionales sorgos forrajeros
(en uno de los ensayos se obtuvieron 3,2 litros/vaca/día más con pastoreo de
soja que con sorgo forrajero) La altura del cultivo al inicio de los pastoreos
es de gran importancia ya que no solo influye en el rendimiento de materia
seca sino también en la selectividad de la dieta del animal (preferencia de
hojas y tallos tiernos).
Si bien a mayor altura ( 60 cm) se logran más
altos rindes, a 45 cm se obtiene el mejor valor nutritivo y una utilización
más homogénea de hojas y tallos. Para que el heno sea de calidad, se debe
partir de un cultivo con abundantes hojas y tallos tiernos (40-50cm de
altura). Con respecto al ensilaje, la información disponible es escasa, aunque
indica un recurso de valor nutritivo interesante para producción de leche.
Rastrojo (residuo de la cosecha)
Recurso fibroso de muy baja calidad que, si se
utiliza como principal ingrediente no permite abastecer los mínimos
requerimientos de mantenimiento, aún de las categorías de menores necesidades.
Es posible utilizarlo a modo de "acción mecánica
ruminal" (fibra efectiva) en aquellas dietas muy altas en concentrado, donde
este principio es escaso y hay alto riesgo de acidosis. Sin embargo, la
regulación del consumo debe estar en extremo controlada, de manera de no
superar el 5 a 8% de la materia seca total suministrada. Pero si se superan
estas proporciones o se utiliza como principal o única fuente de fibra (como
suelen utilizarse los rollos tradicionales de alfalfa o de moha) el ganado
perderá peso y condición corporal rápidamente. No se recomienda su uso bajo
condiciones de pastoreo directo.
Sojilla (descarte de la clasificación de los
porotos)
Este subproducto es uno de los más interesantes
desde el punto de vista nutricional y puede incorporarse en las dietas con las
mismas consideraciones que el poroto entero, puesto que sigue siendo un
alimento de tipo "concentrado". No obstante es necesario tener a mano el
análisis de calidad (composición química y valor nutritivo) ya que puede haber
una gran variabilidad y dilución del valor energético-proteico. Esta
variabilidad deriva principalmente de la proporción de elementos extraños que
puedan estar acompañando al poroto (semillas de malezas, tierra, restos de la
planta, etc.). En la mayoría de los casos no es necesario moler el material,
ya que casi todas las semillas están partidas en trozos muy pequeños. Como
regla general, para animales adultos no dar más de 5 kg/vaca/día.
Expeller (residuos de extracción de aceite)
Este es un subproducto tradicional y referente de
las fuentes vegetales de proteínas disponibles para la alimentación animal. Al
igual que el poroto posee una proteína de alto valor biológico (lisina y
metionina). Su valor nutricional puede variar en función del método utilizado
para extraer el aceite.
Si se extrae por solvente generalmente posee mayor
concentración proteica y menor de lípidos y fibra, en comparación a la
extracción mecánica. En términos generales, cuando más "ineficiente" es el
método de extracción de aceite, mayor valor energético tendrá el expeller. Al
tratarse de un típico ingrediente proteico, bajo las condiciones de producción
de leche del país, este subproducto es una excelente fuente de proteínas para
complementar las dietas de otoño-invierno, altas en silajes de maíz o sorgos y
escasas en pasturas verdes.
Al igual que con el poroto entero, se sugiere no
suministrarlo como único ingrediente concentrado sino en un "mix" con granos
clásicos de cereales (maíz, sorgo, trigo, etc.) u otras fuentes de
carbohidratos solubles. No obstante, aún ante situaciones extremas de
deficiencia proteica, las recomendaciones de suministro para un amplio rango
de producción de leche (14 a 30 litros/vaca/día) son las de no superar los 3
kg de MS/animal/día. Obviamente las dietas se deben balancear además con otros
ingredientes.
Cáscaras de Soja
Son las cubiertas exteriores de los porotos, las
que se desprenden y recuperan durante el procesamiento de los granos, como
residuo de zaranda. No es un subproducto muy popular en Argentina y no se
disponen de muchos análisis locales de calidad.
Aunque son de alto contenido en fibra detergente neutro (> 60%), la misma es
de alta digestibilidad ruminal (>80%) por lo que puede ser empleada como
fuente de fibra fermentescible y para reducir el impacto de los carbohidratos
no estructurales (CNE). Los valores máximos recomendados de inclusión en las
dietas no deberían exceder los 6 kg/animal/día.
Utilización de soja dañada por lluvias
Los cultivos de soja que por inclemencias
climáticas no se pudieron cosechar o bien, si se cosecharon las semillas
tienen baja calidad (poco valor de mercado) son recursos muy proclives a
contaminarse, sobre todo si el ambiente es muy húmedo y las condiciones de
almacenamiento son inadecuadas. El desarrollo de HONGOS, levaduras y bacterias
en los alimentos, potenciales productores de compuestos tóxicos, pondrán en
riesgo la productividad y la salud del animal y obviamente la salud humana (en
la manipulación del cultivo, algunos hongos de los rastrojos pueden ocasionar
problemas alérgicos y respiratorios)
Muchas veces los análisis de laboratorio pueden
indicar que desde el punto de vista de su composición química estos recursos
son "normales" dentro de su tipo. Sin embargo, desde el punto de vista
microbiológico pueden ser altamente riesgosos para ser utilizados en ganado
lechero.
Conclusiones
De la producción y elaboración de alimentos para
el hombre se pueden originar numerosos subproductos y residuos de valor
potencial para la alimentación de los animales de granja.
Un mismo cultivo, en este caso específico la soja,
puede dar lugar a recursos alimenticios de características nutricionales muy
diferentes (poroto, rastrojo, harinas proteicas, forraje verde, etc.), que
pueden ser muy concentrados en uno o más principios (proteínas, lípidos,
fibra, lignina, etc.), a la vez que muy susceptibles a contaminarse y
deteriorar su valor nutricional.
Por estas razones se recomienda analizar
cuidadosamente cada uno de los materiales, tanto desde el punto de vista
químico como microbiológico, para poder combinarlos adecuadamente con otros
ingredientes en dietas balanceadas de mínimo costo y máximo beneficio.
Fuente: Produccionbovina.com
www.produccionbovina.com