El aprovechamiento de los verdeos debe realizarse
en el momento que la planta se encuentra en pleno estado de macollaje,
evitando hacerlo cuando algún nudo del tallo sea palpable (Amigone, 1992 ). En
todos los casos el remanente de forraje luego de realizado el pastoreo deberá
tener una altura no inferior a 7-8 cm, con esto se logra favorecer el rebrote
asegurando buen volumen de forraje en los sucesivos pastoreos, ya que el
rebrote depende en mayor medida del momento en que finalizamos el pastoreo.
Este aspecto debe considerarse de modo especial cuando se trate de materiales
de porte erecto definidos de rápido crecimiento (Tambera FA, Máxima INTA,
Tucana, Don Enrique, etc).
En cuanto al período de descanso entre pastoreos,
este depende de la especie, cultivar, remanente de pastoreo, anterior y
condiciones climáticas reinantes. Los datos de ensayos de corte y pastoreos
indican que este período no debe ser inferior a 40-50 días si se pretende
disponer de un volumen de forraje adecuado como para mantener una carga mas o
menos estable durante todo el período de utilización del verdeo (Amigone, A.
Et al 2002). Este período de descanso mínimo debe ser tenido en cuenta al
establecerse la planificación del número de franjas y el tiempo de permanencia
de los animales en cada una de ellas
Experiencias realizadas en el INTA Marcos Juárez (Amigone,
A. Et al 2002) no mostraron diferencias significativas, en ganancias de peso
diario y productividad total, entre un sistema de 8 divisiones y 7 días de
permanencia por parcela comparado con otro de 28 parcelas y 2 días de
ocupación. En los dos sistemas de pastoreo ensayados en esa oportunidad se
logró una alta eficiencia global de cosecha del forraje. Esta eficiencia
permitió obtener, sin suministrar ningún tipo de suplemento a los animales,
alrededor de 500Kg de carne por Ha en los 112 días de utilización, con
ganancias individuales promedio de entre 600 y 700 grs por día.
Lo correcto sería definir cual es la
disponibilidad de MS inicial al pastoreo, luego definir el remanente que voy a
dejar y así definiremos también el consumo y la velocidad de rebrote
(producción vegetal), a mayor remanente habrá mas IAF (índice área foliar) y
por lo tanto mayor velocidad de rebrote. Una vez definido esto, aparece como
elemento condicionante el clima, si el clima es favorable crecerá mas rápido
si es desfavorable lo hará mas lento.
Este resumen está claro, pero puede darle más
fuerza el siguiente gráfico con la consecuente explicación:

A medida que transcurre el tiempo aumenta la
acumulación de forraje. Inicialmente la producción es consecuencia de un
aumento en el número y peso de macollos lo que se traduce en una adecuada
proporción de hojas verdes/secas (HV/HS) y de lámina/vaina (a). Sin embargo,
llega un momento en donde la luz comienza a hacerse limitante (b), por lo cual
la planta cambia su postura hacia un crecimiento más erecto, aumentando el
largo de lámina pero también el de las vainas para poder sostenerla, por lo
cual la relación vaina/lámina aumenta, además, disminuye notablemente el
macollaje y también la relación verde/seco. Si se deja continuar este
crecimiento, llega un punto (d), en el cual las macollas originales pueden
alcanzar sus requisitos para florecer o intentar elevar su altura para poder
alcanzar la luz, siendo la consecuencia de ambas cosas, una elongación de los
entrenudos y elevación de las yemas apicales (o reproductivas), determinando
una mayor depresión del macollaje, una menor relación verde/seco, una
acumulación de la biomasa vegetal de mejor calidad nutricional en la parte
superior de la pastura y una muy mala a nivel del suelo. El manejo del
pastoreo en el entendido del ingreso del animal a la pastura se puede realizar
en cualquiera de los puntos anteriores, sin embargo, condicionará la
producción en ese momento y en los posteriores:
cuanto más se espere, acercándose al punto d,
mayor será la biomasa al momento de ingresar, pero el remanente dejado será de
menor calidad, por lo cual, se perjudicará el rebrote posterior e, incluso, se
puede condicionar totalmente el mismo dada la gran inhibición provocada al
macollaje. La calidad de lo que coseche el animal será un reflejo de la altura
a la cual coma: si consume sólo la parte superior, la calidad será excelente
pero el porcentaje de utilización de la pastura muy escaso. Cuanto más abajo
se quiera comer, mayor será la utilización, pero menor la calidad promedio de
la misma.
si se entra cerca del punto a, la calidad de la
pastura es muy alta, pero la disponibilidad es muy baja y se corre el riesgo
de resentir el posterior rebrote si se come demasiado, ya que estas especies
anuales tienen una gran dependencia del área foliar remanente para su
recuperación del pastoreo.
entre el punto b y c, estaría el momento adecuado
para el pastoreo, que coincide con el hecho de que la luz comienza a ser
limitante en el estrato inferior, por lo cual la remoción de la biomasa aérea
permite evitar que suceda tempranamente lo destacado en el punto d. Cuanto más
cerca nos encontremos del punto b más rápidamente rebrotará la pastura (con un
adecuado remanente) pero menor será la disponibilidad, en cambio, cuanto más
cerca del c mayor es la disponibilidad pero no de tan buena calidad el
remanente dejado.
Este punto de óptimo pastoreo se encuentra entre
15 y 20 cm de altura y cuando el entresurco comienza a ser sombreado,
empezando a ser limitante la luz en la base de la planta. El número de días
para llegar a esta situación es dependiente de la especie elegida y de la
fecha de siembra. En general en siembras de marzo-abril es cercana a los 40-50
días desde la emergencia para Avenas, Cebadas y Triticale de ciclo corto (los
Triticale de ciclo largo realizan una oferta de forraje similar o más lenta
que los trigos de ciclo largo, mientras que INIA Caracé, de ciclo corto y
erecto, es rápido en la oferta) y a los 80 días para Cebadilla y Raigrás; para
Trigo sería intermedio.

El otro punto de fundamental importancia es la
altura dejada al retirar el ganado, la cual no debe ser inferior a 5 cm dada
la dependencia de estas especies del área foliar remanente para el rebrote por
su escasa capacidad de acumular reservas. Alturas superiores a estos 5 cm
permitirían reingresos más rápidos a la pastura, pero es menor la utilización
en cada pastoreo. Con pastoreos rotativos manejados de esta forma, 15-20 cm de
altura de ingreso, 5 cm de rastrojo y períodos de ocupación de franjas no
mayor a 5-7 días, se pueden obtener fácilmente tres a cuatro pastoreos en el
ciclo vegetativo de las Avenas de ciclo más largo, dos a tres en Trigo y
Triticale de ciclo largo, permitiendo lograr producciones cercanas a los 3000
Kg/ha de MS y hasta 180 kg/ha de carne, con la posibilidad además de cosecha
de grano.
Por último, algunas consideraciones son
importantes destacar en cuanto al pastoreo de estos verdeos:
en general, todos estos verdeos se caracterizan
por un elevado contenido de agua en planta, por lo cual es importante realizar
el pastoreo en horas más cercanas al mediodía, para evitar no sólo consumos
excesivos de agua en relación a la comida en sí, sino también altos pisoteos
que desperdicien la pastura. La combinación con otros alimentos más secos,
fibrosos y energéticos permitirán una mejor respuesta animal.
cuando se espera más de 15 cm para entrar a
pastorear, se corre el riesgo de que las condiciones climáticas no permitan
una entrada posterior y se tengan una situación parecida al punto (d) de la
figura 1. Esta situación es especialmente agravada con especies de ciclo muy
corto y con siembras convencionales. Con el pastoreo temprano se logra, no
sólo un más rápido secado del suelo por una mejor circulación del aire en la
superficie del mismo, sino que también estimula una mayor formación de nuevas
macollas temprano en el otoño y, por lo tanto, menor riesgo de encañado
temprano.
cuando se tiene tempranamente un verdeo encañado,
con las características destacadas en el punto (d), hay que observar
claramente la cantidad de macollas con entrenudos alargados en relación a las
vegetativas: si estas últimas dominan, se debe entrar a pastorear para
favorecer la recuperación del verdeo. En caso contrario, el rebrote posterior
del verdeo ya está seriamente condicionado por lo cual, cuanto más se espere a
pastorear, mayor será la acumulación de forraje y la productividad del mismo,
a pesar de su menor calidad y utilización porcentual.
Si se ha manejado adecuadamente el verdeo durante
el otoño e invierno, el retiro de los animales al inicio de la primavera,
cuando comienzan a largarse los entrenudos, permitirá la posibilidad de
cosecha de grano, reservas forrajeras o simplemente una mayor acumulación de
forraje, dado el alto potencial de crecimiento que tienen estas especies
anuales cuando se encuentran floreciendo. Este aspecto es de singular
importancia ya que permite duplicar la cantidad de carne obtenida en estado
vegetativo, recuperar con grano lo invertido en el verdeo o, fácilmente,
obtener 10 a 12 fardos redondos por hectárea, lográndose una muy buena
rentabilidad.
La presencia en el mercado de una gran cantidad de
especies y cultivares de estos verdeos hace imposible analizarlos cada uno
separadamente, por lo cual, se recomienda la ampliación de los conceptos dados
aquí con la Cartilla N° 2 de la UEDY y la Revista Cangué N° 18, las que,
permitirán lograr una mejor comprensión de esta alternativa forrajera tan
importante en nuestros esquemas productivos.
Enviado por: MV
Luis Carlos Rhades
Agente de Proyecto
Agencia INTA Cambio Rural San
Salvador
0345 - 491 0630
0345 - 155 28 53 84
rhaman@sansalvadorer.com.ar
intasansalvador@sansalvadorer.com.ar
www.inta.gov.ar/concepción