Introducción
Los actuales precios del maíz ofrecen una
alternativa rentable, cuando se lo utiliza para engorde de vacunos. El
presente ensayo sirve para echar luz sobre una vieja discusión.
El engorde a corral representa una de las
principales formas de producción intensiva de bovinos para carne. En este
sistema, la variable de mayor incidencia en el costo de producción es el
alimento, razón por la cual la eficiencia de utilización del mismo es un
aspecto fundamental en la eficiencia global del sistema de producción.
El grano de maíz es el más utilizado en la
alimentación de ganado en una amplia zona de nuestro país. Durante muchos años
se ha estudiado la forma de mejorar la utilización de este grano por los
rumiantes, con especial énfasis en los diferentes métodos de procesamiento. No
obstante, siguen existiendo controversias sobre la conveniencia de utilizar el
grano entero o procesado.
Muchos autores han demostrado que el principal
efecto del procesado del grano de maíz (molido, aplastado en seco o aplastado
al vapor, etc.), es favorecer la ruptura de la matriz proteica que contiene
los gránulos de almidón, mejorando su digestibilidad en todo el tracto
digestivo. Sin embargo, esta ruptura de la matriz proteica puede realizarse
durante la masticación del grano por parte del animal.
Se concluye empíricamente que en animales jóvenes (de menos de 270 kg de peso
vivo), no habría diferencias significativas en cuanto a la eficiencia de
utilización del maíz cuando es ofrecido entero o partido. Esta categoría de
animales masticaría con más eficiencia el grano durante la ingestión,
aumentando su digestibilidad con respecto a los animales adultos. A su vez,
tendrían un diámetro de orificio retículo - omasal pequeño que no permitiría
el pasaje del grano entero hacia el omaso, favoreciendo la rumia.
Por otro lado, la utilización de grano de maíz
entero en la dieta de animales jóvenes evitaría el costo adicional del
procesamiento, y disminuiría la posible ocurrencia de desequilibrios
metabólicos (acidosis) como consecuencia de su menor tasa de fermentación
ruminal con respecto al procesado. De esta forma, se evitarían los menores
aumentos diarios de peso vivo que se producen por este tipo de trastornos
digestivos que, en casos extremos, puede generar la muerte del animal.
El ensayo
En nuestro país no se dispone de información sobre
la conveniencia de utilizar los granos enteros o procesados en la alimentación
de animales jóvenes. Por tal motivo, se realizó el siguiente ensayo cuyo
objetivo fue evaluar el efecto de la utilización de grano de maíz entero o
partido sobre el comportamiento productivo de terneras alimentadas a corral.
El ensayo se realizó en la Reserva Nro. 7 de la
EEA Balcarce del INTA (37º 45` S, 58º 18` W), durante los meses de abril a
julio. Se utilizaron 116 terneras de raza británica con un peso inicial
promedio de 152 kg. Se las dividió al azar en 4 grupos de 19 y en 2 grupos de
20 animales cada uno. Cada grupo se alojó en corrales de 450 m2 de superficie,
provistos de bebederos y comederos de 8 metros de frente para el acceso de los
animales.
Los tratamientos
Se definieron en base a las características del
grano de maíz utilizado en la dieta, T1: grano de maíz entero (GMe) y T2:
grano de maíz partido (GMp). En ambos tratamientos el grano re-presentó el 40
% del total de la materia seca suministrada; el resto de la dieta se balanceó
con harina de girasol pelleteada (30 %) y silaje de planta entera de maíz (30
%) para alcanzar un 18 % de proteína bruta. Se suministró junto con la ración
un 0,02 % de un balanceado comercial de sales minerales. Los componentes de la
dieta se mezclaron en un carro distribuidor (mixer) antes de ser entregados.
Las raciones se suministraron en partes iguales dos veces al día, a las 8:00 y
16:00 hs.
Los Cuadros 1 y 2 muestran la composición química
de los ingredientes de la dieta y de los tratamientos, respectivamente.

Las mediciones
Sobre los animales se realizaron las siguientes
mediciones:
-
a) Ganancia diaria de peso vivo (GDPV): se
calculó individualmente por diferencia entre el peso final y el inicial
sobre el total de días de ensayo.
-
b) Tasa de engrasamiento: por medio de
determinaciones con un ecógrafo cada 28 días, del espesor de grasa dorsal
entre la 12E y 13E costilla.
-
c) Consumo diario: se determinó por diferencia
entre el suministro y rechazo de MS. Las mediciones se realizaron en forma
grupal (por corral) cuatro veces por semana.
-
d) Consumo de energía metabolizable (EM): se
estimó a partir del consumo de MS y de la concentración de EM de cada una de
las dietas.
-
e) Eficiencia de conversión (kg MS: kg GDPV): se
calculó en base al consumo de MS y la tasa de ganancia de peso vivo.
Resultados y discusión
Efecto sobre la ganancia de peso y tasa de
engrasamiento. En Cuadro 3 se muestran los resultados de los parámetros
productivos obtenidos. No se observaron diferencias significativas (p>0,05)
con respecto al peso inicial y final en los animales que conformaban los dos
tratamientos. Las ganancias diarias de peso fueron de 1,01 ± 0,38 y 0,99 ±
0,13 kg para GMe y GMp respectivamente, no encontrando diferencias
estadísticamente significativas (p>0,05).

Con respecto a los milímetros de grasa dorsal
inicial y final, no se encontraron diferencias (p>0,05) entre los dos
tratamientos. Para GMe la tasa de engrasamiento fue un 29 % mayor que para GMp,
pero la diferencia no fue significativa (p>0,05). Esta tendencia podría
deberse a una mayor eficiencia de utilización de la glucosa, ya que en dietas
donde el grano se encuentra entero o poco procesado, una mayor proporción de
almidón escapa a la degradación bacteriana ruminal alcanzando el intestino
delgado, donde el almidón digerido provee un 42 % más de energía que si se
digiere en el rumen.
Consumo y eficiencia de conversión
Según otros autores, el procesado del grano de
maíz reduce las ganancias diarias de peso debido a disminuciones en el consumo
de MS como consecuencia de cuadros de acidosis subclínicas, producidas por
altas tasas de fermentación ruminal y una gran producción de ácidos grasos
volátiles. Sin embargo, en el presente trabajo el consumo fue un 10,6 % mayor
(p<0,05) en los animales alimentados con el grano partido. Estos resultados
coinciden con los de Owens y otros (1997), quienes observaron que los efectos
negativos sobre el consumo de materia seca se producirían con métodos de
procesados más severos (rolado al vapor, copos al vapor, maíz con alta
humedad, etc.) que con el partido del maíz.
Una posible explicación al mayor consumo observado
en animales alimentados con grano partido sería el incremento en la velocidad
de pasaje a través del tracto digestivo. Ewing, Johnson y Rumpler (1986)
estudiaron el efecto del tamaño de partícula del grano de maíz sobre la
velocidad de pasaje ruminal, determinando que a medida que se reduce el tamaño
de partícula, en un rango de 8 a 1 mm, la tasa de pasaje ruminal aumenta.
Conclusiones
La utilización de grano de maíz entero, en
animales de hasta 230 kg de peso vivo permitió mejorar la eficiencia de
conversión en un 10 % con respecto al grano partido, ya que mantuvo similares
ganancias de peso y disminuyó el consumo. Teniendo en cuenta la mejora en la
eficiencia de conversión lograda con el grano de maíz entero, resulta difícil
justificar el costo del partido del grano en esta categoría de animales.
Fuente: Produccionbovina.com -
www.produccionbovina.com