021.
Zoonosis emergentes y reemergentes.
Bernard
Vallat.
2004.
OIE.
Las
interacciones entre salud humana y animal no son una novedad. Pero el alcance,
la magnitud y las repercusiones mundiales de las zoonosis que enfrentamos
actualmente no tienen precedentes históricos.
El
comienzo de una nueva era de enfermedades emergentes y reemergentes y la
importancia de sus consecuencias potenciales en la salud pública han modificado
profundamente nuestras miras y actividades. Indudablemente, las repercusiones
sin precedentes de la mundialización, la industrialización, la reestructuración
del sector agrícola y el consumismo, cambiarán ciertamente los fundamentos y
la aplicación de las políticas de sanidad animal, y la manera en que debemos
considerar y preparar el futuro.
Las
enfermedades emergentes se definen como nuevas infecciones resultando de la
evolución o modificación de un agente patógeno o parásito existente, que
cambia de espectro de hospedadores, vector, patogenicidad o cepa; también
incluyen las infecciones o enfermedades desconocidas hasta el momento de su
aparición.
Una
enfermedad reemergente es una infección conocida que cambia de ubicación geográfica,
cuyo espectro de hospedadores se amplía o cuya prevalencia aumenta
considerablemente.
La
rapidez de la detección de las enfermedades emergentes y reemergentes y de la
consiguiente reacción es decisiva.
El
lapso transcurrido entre la aparición de una nueva enfermedad y el momento en
que se la detecta es determinante.
Por
lo tanto, la detección veloz de ese nuevo acontecimiento epidemiológico
constituye un elemento clave para todas las políticas que habrán de
formularse.
A
menudo sucede que la enfermedad se propaga durante largo tiempo antes de que sea
detectada y notificada. Debido a la mundialización y los consiguientes
incrementos de la velocidad y volumen del transporte internacional, así como
del número de viajeros, los agentes patógenos emergentes también transitan y
se propagan por todo el mundo.
La
detección de las enfermedades emergentes es lenta en muchos países en
desarrollo y en algunos países desarrollados adonde, posiblemente, las
infraestructuras veterinarias, servicios de expertos, laboratorios de diagnóstico
y capacidad de vigilancia global, en particular de las nuevas infecciones, son
insuficientes.
La
preparación de un país para enfrentar una enfermedad emergente y su capacidad
de respuesta dependen, en gran medida, de la existencia de esos servicios; por
ello, es fácil comprender que los métodos de lucha contra las infecciones
emergentes de algunos países en desarrollo sean menos eficaces.
La
mayoría de las enfermedades emergentes aparecidas en los últimos tiempos es de
origen animal y casi todas ellas son potencialmente zoonóticas.
Por
lo tanto, es preciso que las autoridades de la sanidad animal y de la salud pública
las enfrenten de manera coordinada.
A
ese respecto, los Países Miembros de
la OIE
(Organización Mundial de Sanidad Animal) se han manifestado claramente en
favor del fortalecimiento del papel que desempeña
la Organización
ante las dificultades que plantean esas zoonosis.
En
realidad, las enfermedades emergentes y reemergentes zoonóticas se convertirán,
progresivamente, en el motivo importante de las solicitudes de actuación que
deberán atender los Servicios Veterinarios y, por lo tanto, tendrán
consecuencias en las alianzas profesionales, recursos y programas futuros.
Por
ello, será necesario que las tres organizaciones más implicadas en estos
problemas -
la OIE
,
la Organización
de las Naciones Unidas para
la Agricultura
y
la Alimentación
(FAO) y
la Organización Mundial
de
la Salud
(OMS) - conduzcan acciones de cooperación y puedan seguir desempeñando su
papel de vínculos de alcance internacional.
Debemos
tener presente que la lucha contra las zoonosis comienza por la eliminación del
agente patógeno en su fuente animal de infección.
Este
hecho confiere un papel destacado, tanto en el plano nacional como en el
internacional, a los Servicios Veterinarios, los veterinarios, los criadores,
los responsables de la fauna salvaje y
la OIE.
En
el marco de la aplicación de
la Resolución
sobre las enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes adoptada por el
Comité Internacional de
la OIE
en mayo de 2004,
la Organización
está creando un nuevo Grupo ad hoc interdisciplinario que prestará
asesoramiento sobre la lucha contra esas enfermedades, los sistemas de
vigilancia de la fauna salvaje y de los animales domésticos, y sus
consecuencias en los seres humanos.
El
Grupo también prestará apoyo a la formación sobre esas actividades en los Países
Miembros.
En
la Resolución
también se decidió que, en caso de aparición de focos transfronterizos
graves de enfermedades zoonóticas
la OIE
, conforme a su papel prominente, facilitará orientaciones sobre las
estrategias de lucha contra las enfermedades al nivel de la producción animal y
apoyará los esfuerzos de las autoridades sanitarias en materia de comunicación
sobre las consecuencias en los seres humanos.
La OIE
ya participa plenamente en la lucha internacional contra las zoonosis
emergentes y reemergentes actuales, como la influenza aviar y la rabia, a la que
aporta su competencia especializada.
El
papel de
la Organización
, su sistema de información que garantiza la transparencia, su red de
Laboratorios de Referencia y sus expertos de reputación internacional fueron
decisivos durante la reciente crisis de influenza aviar en el sudeste de Asia.
Los
Países Miembros afectados por la enfermedad no sólo se beneficiaron de las
prestaciones de diagnóstico (formación y suministro de reactivos de
laboratorio) y vigilancia, sino también del asesoramiento sobre las políticas
generales relativas al fortalecimiento de los Servicios Veterinarios y a los métodos
de lucha contra las enfermedades animales, incluido el recurso a la vacunación
en algunas circunstancias.
Durante
el segundo trimestre de 2005 se celebrará en
la Sede
de
la OIE
, en París, una conferencia internacional sobre la influencia aviar en la que
se examinarán estos asuntos y nuevas normas para la seguridad sanitaria del
comercio internacional de los productos de origen avícola.
Recientemente,
la rabia ha provocado una enorme preocupación -entre otras regiones- en Europa
del Este, adonde varios países están experimentando un aumento de la
prevalencia de esa enfermedad animal, mortal en los seres humanos.
Poco
tiempo atrás,
la Organización
envió una misión de expertos a uno de los países afectados con objeto de
prestarle la asistencia necesaria para combatir la rabia en su territorio. Además,
la OIE
está organizando la primera Conferencia Internacional sobre
la Rabia
en Europa, que tendrá lugar durante el primer semestre de 2005.
La
Conferencia
constituirá un foro multidisciplinario para el intercambio de los resultados más
recientes de las investigaciones científicas sobre la rabia, el control y la
prevención de esa enfermedad en animales y seres humanos en Europa.
La
Conferencia
contará con la participación de varios observadores de otros continentes.
La OIE
también colabora estrechamente con organizaciones regionales e internacionales
en el control de la utilización de agentes patógenos zoonóticos con fines
terroristas.
Además
de ser Parte en distintas convenciones internacionales,
la Organización
ha publicado directrices para los Países Miembros sobre la mejor manera de
enfrentar ese problema.
El
fortalecimiento de la vigilancia, la creación de redes de veterinarios rurales,
la detección precoz, la alarma y respuesta rápidas, la mejora de las
capacidades de diagnóstico y otros recursos de los Servicios Veterinarios, así
como la adopción de nuevas legislaciones que atribuyan capacidades adecuadas a
las administraciones veterinarias y sus asociados proporcionarán los cimientos
de una mejor prevención del bioterrorismo.
Fuente: Produccionbovina.com
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