Los
sistemas denominados “Guardaganado electrónico” e “Identificación ganadera y
trazabiladad de carnes”, son compatibles entre sí, ya que permiten dar
cumplimiento a ambas expectativas técnicas en forma conjunta, con el
consiguiente ahorro operativo. El guardaganado electrónico es un instrumento
que por disposiciones legales ya existentes y reglamentadas es de uso
obligatorio. Y será compatible mientras las autoridades de su aplicación
(Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario) mantengan el principio
filosófico del proyecto, es decir, que no lo limiten única y exclusivamente
al sector frigorífico-faenador como un simple sistema fiscal interno de las
plantas.
Esta herramienta es un elemento tecnológico registral por medio informático
que nace como una necesidad del Estado, en su carácter de policía fiscal,
para poder controlar el stock ganadero y sus movimientos transaccionales
como así también toda la cadena de las carnes.
Está basado en un sistema integral único, mediante una base de datos
centralizados que será alimentado por la información transmitida por las
oficinas locales y los jefes de servicios responsables de los
establecimientos faenadores y/o frigoríficos. Modificando algunos parámetros
tecnológicos en su sistema informático, se estaría frente a una adecuada
medida y se evitarían yuxtaposiciones, tanto técnicas como económicas,
normativas, y así de esta forma cumpliría con las disposiciones legales
tanto del tipo fiscal, como de identificación ganadera y trazabilidad de las
carnes, exigidas por los compradores externos. Debería ser operado en forma
conjunta y sinérgica por los distintos organismos de control oficial, a
saber SENASA, ONCCA, AFIP. Así de esta manera se ahorraría tiempo operativo
y se transversalizaría la información, dándole más seguridad y transparencia
a todos los actores involucrados.
APLICACIONES
En principio este sistema se aplicará a la especie Bovina, por su
importancia comercial, identificándosela individualmente mediante un sistema
de Caravanas auriculares y la Marca a fuego, (en la mandíbula, a los efectos
de no seguir degradando el valor comercial e industrial de los cueros). En
la Caravana auricular se inscriben los datos del establecimiento (RENSPA) y
el número único e irrepetible del animal desde su nacimiento hasta su faena
y/o muerte natural y/o por otras circunstancias. En este tipo de inscripción
se utiliza enumeración pura y/o alfanumérica, según lo dispongan las
autoridades técnicas de aplicación. Que deben ser de visión y lectura
directa y/o por sistema de código de barras, chips electrónicos tipo
transponder u otra tecnología. La aplicación de las caravanas es de absoluta
responsabilidad del propietario de la hacienda. Es el organismo de Contralor
quien autoriza la numeración de estas correspondiente a cada uno de los
animales de su establecimiento, ya que estos se encontrarán registrados bajo
declaración jurada del propietario en una guía madre. No se podrá emitir
ningún tipo de documentación, si no está debidamente conformada la
registración.
Para las distintas operaciones transaccionales, y a pedido del propietario
de la hacienda, la oficina local emitirá la documentación amparatoria que
acompañará a los animales a sus distintos destinos (invernada; remate feria;
mercado concentrador; venta directa a faena; warrants; inhibiciones
judiciales; y otros) a los efectos de poder cada actor del sistema tomar la
información de su incumbencia. También para ser utilizadas por las
autoridades de seguridad, fiscales y sanitarias del país en los distintos
operativos de controles camineros u otros. Una vez el documento emitido se
procederá a su contabilización registral, dando las correspondientes bajas y
altas según corresponda. Se transmite on-line a la base de datos central
toda la información pertinente.
PARA
TENER EN CUENTA
Por la gran cantidad de componentes numéricos que deberán asentarse en el
DTA, sería conveniente que los mismos deban ser escritos por medios de
sistemas electrónicos. Eso permitirá una mejor captura de datos por los
actores involucrados y evitar así una gran cantidad de errores humanos en la
confección y lectura de estos documentos. Una vez cerrado el circuito
comercial de la hacienda en pie, al ingresar al circuito industrial-faenadora-frigorífica,
la información amparatoria de los animales (DTA y otras) deberá ser
capturada integralmente e ingresada por medio manual y/o electrónico a los
correspondientes libros de uso legal y obligatorio existente en las plantas
(libro de Entrada de Hacienda y Salida de Carnes y Subproductos).
EN
PLANTA
Ya en el proceso industrial transformador de animal en pie a carne, se
registrará secuencialmente todas las operaciones de interés fiscal a saber:
peso del animal vivo a la salida del cajón de noqueo, después de la
insanguinación el número correlativo de reses, el paso por la inspección
veterinaria (destinos y comisos), palco de tipificación y romaneo oficial.
Todas estas operaciones se irán cargando automáticamente mediante sistemas
computacionales en las cajas negras fiscales inviolables y con información
encriptada. Las medias reses irán debidamente identificadas con una tarjeta
y/o sellos oficiales donde constará: número de tropa; kilaje en comercial de
las mismas (caso exportación a la UE con sello debidamente estampado y
visible con la letra H, de corte Hilton). Toda esta información al terminar
las operaciones del día en las plantas, se enviará on-line a la base central
de datos de SENASA, ONCCA y AFIP a los efectos que cada organismo procese su
información especifica.
SEGURIDAD ALIMENTARIA
La interacción de este sistema con el de la identificación ganadera y
trazabilidad de carnes, como instrumento de aseguramiento de la calidad e
inocuidad y seguridad alimentaria de la cadena de la carne, es de vital
importancia. El sistema denominado guardaganado electrónico o caja negra
fiscal, este se basa casi analógicamente en el tan discutido y bastardeado
sistema de auditoría llamado identificación ganadera y trazabilidad de
carnes, atento a que ambos sistemas esencialmente son los mismos, es decir,
un sistema registral secuencial auditable en cada uno de los pasos y con una
base de datos centralizada pero con objetivos bien diferentes. En el caso
del objetivo fiscal, la información es restricta y específica para esos
fines. En el segundo caso la información es más pormenorizada, lo que se
puede lograr, agregando una mayor memoria a los dispositivos electrónicos
utilizados para los fines fiscales. Los datos extraídos de ambos procesos
deberán ser de uso confidencial y excluyente de las autoridades sanitarias
agroalimentarias. No es necesario seguir discutiendo la conformación de
comisiones de Trazabilidad de la cadena de las carnes, para estudiar y
definir filosóficamente, el qué, el cómo y el cuándo hacer una concreción
fáctica del mismo ya que existe el instrumento legal que ordena la
instalación del sistema de guardaganado electrónico o caja negra fiscal en
todo el circuito ganadero industrial sobre el territorio de la República
Argentina. Así se daría el inicio formal, por añadidura, de la tan
postergada “trazabilidad”. Ha llegado el momento que los organismos del
Estado dejen de lado el protagonismo individual excesivo, para involucrarse
en la transparencia, mercado único interno-externo, control de la evasión
sanitaria y fiscal y de esta forma comenzar a actuar en forma sinérgica en
beneficio del país y su reputación interna y externa como proveedores
agroalimentarios.
Existen opiniones sectoriales contrapuestas, pero en esencia todo saben que
deben clarificar este mercado, atento a la existencia en todo el circuito
comercial, de altos niveles de evasión, ya sean estas sanitarias, como
fiscales. La persistencia de esta situación anómala, que ya es histórica,
sigue complicando al sector, atento a que hoy nuestros compradores del
mercados externos son cada vez más exigentes y requieren información más
pormenorizada de todo el circuito de la cadena de las carnes. Le cabe al
ESTADO, en su condición de Auditor y Policía, hacer cumplir las normas
legales existentes y de conocimiento universal, con capacidad, idoneidad y
autoridad moral.
El Estado, cómplice por acción y/u omisión, seguirá siendo culpable de toda
esta inmoralidad, a menos que asuma el control estricto que deja a sus
actores, sean estas autoridades políticas, funcionarios de turno y/o los
permanentes, fuera de los negocios espurios de la cadena de la carne. Habrá
actores oficiales, o privados que dirán que estos sistemas son caros, que no
es ésta la oportunidad económica y/o fiscal del país para hacer estas
inversiones, excusas que fueron reiteradas con el fin de ir posponiendo
decisiones necesarias que permitieran poner en práctica estructuras para
transparentar, de una vez por todas, el sistema agroalimentario. Los
competidores de la Argentina en la cadena de las carnes, Australia, N.
Zelanda, Canadá, Uruguay, Brasil, EE.UU., entre otros, supieron encontrar
solución a estos problemas. El Capital de Inversión Privado, interno y/o
externo es, sin lugar a dudas el motor del desarrollo del mundo.
Si el Estado argentino y sus autoridades, no saben, no quieren o no pueden
asumir este rol soberano, quedaríamos una vez más sin horizonte cierto y
creible con sus consecuencia lógicas, tanto externas como internas. Existen
en el país empresas tecnológicas y de capital de inversión dispuestas a
invertir en estos proyectos, con los equipamientos necesarios, que por otra
parte son simples y sencillos. Ya están desarrollados y trabajando en muchos
lugares e industrias distintas a las nuestras.
No se trata de descubrir los principios de la física cuántica, ni la
reacción atómica de algún elemento químico. Es simplemente aplicar sistemas
metrológicos, de capturas de datos, de transmisión satelital, de auditoría,
simple y sencilla.
Quienes quieren invertir en estos proyectos son comerciantes, y buscan
dividendos es decir no son samaritanos ni carmelitas descalzas. Vienen a
buscar dividendos.y es el Estado quien debe ponerles claramente las reglas
de juego e ir adelante. dado que es quién posee la irrenunciable condición
de Policía de custodia de la soberanía del País, y a quien le compete
hacerla cumplir.