Utilizaron un microorganismo
que al ser incorporado en esos productos alimenticios les "devora" el
colesterol. Otro beneficio es que convierte ese tipo de grasas en provitamina D,
que fortalece los huesos.
Valeria Román.
vroman@clarin.com
Es tan sólo un microorganismo
de una sola célula. Se llama "Tetrahymena" y de un día para el otro puede dejar
millones de descendientes. Pero ahora se sabe que puede aportarle una vida más
saludable a los seres humanos: elimina el 90 por ciento del colesterol que está
en el huevo o en la leche.
Que el microorganismo logre esa
reducción del colesterol en el huevo y la leche es un resultado de un trabajo
realizado por investigadores del Conicet y de la Facultad de Medicina de la UBA,
liderados por el biólogo Jorge Florín—Christensen.El trabajo partió de un
proyecto de colaboración previo con la doctora Clara Nudel, de la Facultad de
Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, y con un estudiante,
Germán Valcarce. El proyecto de investigación fue ahora declarado de "interés
científico y social" por el Senado de la Nación.
El microorganismo utilizado no
sólo consigue reducir el 90 % del colesterol en los alimentos mencionados.
También hace que el 5% del colesterol que queda en el alimento se convierta en
provitamina D, que es muy necesaria para la formación de los huesos.
Hasta el momento, el logro sólo
se dio en el laboratorio. Aún no hay disponible en el mercado un alimento que
incluya la metodología que desarrollaron los investigadores argentinos. Pero el
doctor Florín—Christensen contó a Clarín que ya están en tratativas con
inversores privados locales para trasladar la metodología a una escala
industrial.
Se trataría entonces de leches
y huevos "nutracéuticos", como se los califica a los alimentos que vienen con
beneficios saludables, incluyendo la prevención y el tratamiento de
enfermedades. Es decir, serían alimentos muy cercanos a los medicamentos.
Florín—Christensen, de 53 años,
lleva casi toda su carrera como científico dedicada al microorganismo que devora
el colesterol, una sustancia grasa que se encuentra en los alimentos derivados
de animales y también dentro del cuerpo humano.
El microorganismo Tetrahymena
es un protozoo ciliado, muy parecido al paramecio (que muchos lo recordarán por
ser un clásico en los libros de texto del secundario). Florín—Christensen empezó
a estudiarlo en 1982 al hacer su tesis doctoral en una universidad de Dinamarca
(más adelante, también investigó en las universidades de Yale y del Estado de
Washington, de los Estados Unidos).
Antes de dar el último paso del
proyecto que ahora fue reconocido por el Senado, los científicos sabían que el
microorganismo podía convertir el colesterol en provitamina D.
Pero la traba mayor estaba en
que el microorganismo no sobrevivía cuando se lo ingresaba en la leche. Y su
supervivencia era necesaria si se quería lograr que el Tetrahymena se ingiriese
—como si fuese un Pacman— al colesterol selectivamente. Los científicos tuvieron
entonces que adaptarle las condiciones para que lo lograra. ¿Qué hicieron?
Descubrieron que la clave estaba en lavar al microorganismo en glucosa antes de
que se contactara con la leche y el huevo, según contó el investigador. Después
de este paso, el microorganismo sí pudo vivir y rindió muy bien.
El microorganismo tiene una
enzima, llamada Delta-7 desaturasa, que hizo que el 5% del colesterol que
encontraba en la leche o en el huevo se reconvirtiera en provitamina D.
Mientras que otra enzima del
microorganismo, de nombre acil—transferasa, cumplió con la misión de convertir
al 90% del colesterol en ésteres de colesterol. De esta forma, Tetrahymena
almacenó lo ingerido dentro de su interior. Como resultado de aplicar esta
estrategia ingeniosa, las muestras experimentales de huevo y leche retuvieron
sólo el 5% del colesterol original.
Esto significa que el
pequeñísimo microorganismo puede captar selectivamente al colesterol y además
puede añadir un valor agregado al alimento, al sumarle la provitamina D.
La investigación con la nueva
metodología fue publicada en las revistas especializadas Journal of Dairy
Science, Journal of Food Science, Applied Microbiology and Biotechnology. Y ya
fue patentada en los EE.UU. en 2001.
"A partir de ahora, se podría
producir leche y huevos en polvo a nivel industrial, sin alterarles el sabor
pero con ciertos valores agregados. Prevendrán al consumidor del colesterol alto
y serán una buena fuente de calcio", afirmó Florín—Christensen. Todo sería a
partir de algo muy simple. De Tetrahymena, un organismo de una sola célula.
Fuente: Clarín Trece sobre diez
Oscar Spinelli
ospinelli@clarin.com
Hay científicos que siguen
trabajando en silencio. Cada tanto y a fuerza de tozudez despiertan al letargo
argentino con noticias asombrosas. Entonces nadie se explica cómo existen estas
contradicciones. Cómo puede llegar tan lejos una ciencia sin recursos
suficientes o por qué si existe ese tipo de inteligencia los investigadores son
condenados a salarios de miseria. ¿Será porque son empleados públicos o porque
se ha decidido hace tiempo importar saber? Se podría imaginar, con un trámite
más expeditivo, a millones de chinos comprando leche y huevos argentinos sin
colesterol. Ese sí hubiese sido un viaje 13 sobre 10.
Con patente en EE.UU.
En 1998, Jorge Florín
Christensen pidió una licencia con goce de sueldo en el Conicet, y obtuvo una
beca de la OEA, en la Universidad de Washington. En 1999 el Conicet le negó la
extensión de la licencia: por ser investigador independiente le correspondía
sólo un año. "Quedarme sin apoyo fue el gatillo para contactarme con inversores
de EE.UU.: necesitaba seguir junto a mis hijos y mi esposa (es investigadora
adjunta y había renovado su licencia por dos años), y no quería abandonar mi
investigación, que estaba bien perfilada", explicó.
"Los dos inversores
particulares, mormones, me pidieron una aplicación biotecnológica con proyección
social", contó. Entonces, cultivó la Tetrahymena en leche y huevo, y los
inversores pagaron 200 mil dólares para patentar el hallazgo en EE.UU. Ahora
busca apoyo argentino para desarrollar el método a escala industrial. "Sería una
forma de revertir la dependencia tecnológica norte sur", dijo.
Fuente:
Clarín.com