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  Revisión Sobre Coriza Infecciosa (I Parte).

 Philosophal Dr. Horacio Raul Terzolo

Salud y manejo sanitario de las aves de corral

Sainsbury

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Propuestas de investigación para su diagnóstico y control.

Resumen

Esta es una enfermedad del género Gallus causada por Haemophilus paragallinarum. La bacteria necesita para su crecimiento de la adición del ácido nicotín-adenín-dinucleótido (NAD), aunque se han descrito cepas independientes en Sudáfrica que adquieren su independencia mediante un plásmido transmisible por transformación. Los signos clínicos más comunes son descarga nasal, hinchazón facial, lagrimeo, anorexia y diarrea. Es una dolencia muy importante en gallinas ponedoras sobre todo porque reduce la producción de huevos aunque también se han descrito brotes en pollos parrilleros en Norte y Sud América. La enfermedad clásica afecta únicamente al tracto respiratorio superior causando sinusitis y conjuntivitis aunque en asociación con otras enfermedades se han encontrado lesiones de neumonía, aerosaculitis, septicemia y artritis.

Esta bacteria sobrevive sólo pocas horas fuera del ave por lo cual sería recomendable desarrollar un medio de transporte para hisopados del seno infraorbitario. En el futuro el diagnóstico bacteriológico por el método clásico de aislamiento podría ser reemplazado por una nueva prueba de PCR que es más sensible y rápida pero que, sin embargo, no diferencia serovariedades. El diagnóstico serológico todavía requiere de más investigación para desarrollar una prueba que tenga aplicación en poblaciones avícolas. Los antígenos hemoaglutinantes se relacionan con la patogenicidad. Se distinguen tres serovariedades (A, B y C) por una prueba de hemoaglutinación inhibición.

En Argentina y Brasil existen cepas A variantes que no son detectadas por los anticuerpos monoclonales específicos para cepas A. Las cepas B de la Argentina son genéticamente distintas a otras cepas del mundo de cualquier serovariedad. Tanto en Argentina como en Sudáfrica se han descrito cepas C que no tienen protección cruzada entre sí cuando las aves vacunadas son desafiadas. Las vacunas inactivadas destinadas al mercado internacional se elaboran por grandes firmas comerciales con cepas estándar de las tres serovariedades mientras en los mercados nacionales firmas comerciales locales preparan vacunas que incluyen cepas regionales. El uso de cepas regionales serotipificadas se justifica pues tanto en Argentina como en Sudáfrica se han producido fallas vacunales debidas a la aparición de cepas variantes no incluidas en las vacunas inactivadas que se utilizaban. Las futuras investigaciones deberían orientarse hacia la búsqueda de nuevas vacunas vivas basadas en cepas atenuadas, que pudieran utilizarse en reemplazo de las actuales bacterinas, para lograr de ese modo protección cruzada entre las todas las serovariedades y sus variantes antigénicas.

Introducción

La Coriza Infecciosa es una enfermedad respiratoria de las gallinas domésticas causada por la bacteria Haemophilus paragallinarum. Otras especies animales no se enferman exceptuando los faisanes y gallinas de Guinea. La enfermedad está difundida mundialmente y causa importantes pérdidas económicas a la industria avícola sobre todo al disminuir la producción de huevos. Recientemente se ha descrito también esta enfermedad en pollos parrilleros de Norte y Sud Américaestando asociado H. paragallinarum con otros agentes bacterianos y víricos. El ser humano no es susceptible y por lo tanto la coriza no tiene implicancia para la salud pública.

El objetivo de esta revisión es brindar a los lectores las últimas novedades y resaltar, de manera concisa, los principales aspectos generales de interés para las ciencias veterinarias. También se advertirá sobre los temas en los cuales se requiere dedicar más esfuerzos para investigar y cómo se deberían desarrollar nuevas estrategias para la profilaxis y el control de esta importante enfermedad. Por razones de espacio se han seleccionado las citas bibliográficas de las últimas revisiones sobre el tema, agregando sólo algunos trabajos específicos de interés para completar los conceptos que se discuten. Se revisará con mayor detalle la información referente a nuestro país para aportar elementos prácticos de consulta y sobre todo recomendaciones aplicadas a nuestro medio.

Etiología

El género Haemophilus ha sido tradicionalmente definido como integrado por bacterias Gram negativas que requieren uno o dos factores de crecimiento: hemina (factor X) y nicotín-adenín-dinucleótido (NAD o factor V). Dentro de este género H. paragallinarum es el agente etiológico de la coriza infecciosa. Otras tres especies bacterianas de la gallina doméstica, antes integrantes del género Haemophilus y descriptas en conjunto como H. avium, se encuentran actualmente ubicadas dentro del género Pasteurella: P. avium y P. volantium y "Pasteurella especie A". Las dos primeras son completamente apatógenas mientras que la última se ha descrito como levemente virulenta para el tracto respiratorio de la gallina, aunque ninguna de ellas es causante de coriza. Clásicamente estas cuatro especies bacterianas requieren únicamente del NAD para desarrollar. Originalmente la bacteria considerada el agente causal de la coriza infecciosa se denominó H. gallinarum y erróneamente se demostró que requería ambos factores de crecimiento. Ello fue debido a que los antiguos medios de cultivo disponibles para las pruebas tenían serias deficiencias. Por ello, se cuestiona la vieja descripción de H. gallinarum y sólo se considera la existencia de H. paragallinarum, que necesita sólo del NAD para su crecimiento. Es interesante acotar que varios de los discos comerciales actuales erróneamente identifican a H. paragallinarum como dependiente del factor X por lo cual se debe realizar la prueba de la porfirina en vez de la prueba con los mencionados discos. H. paragallinarum es realmente un hemófilo atípico. De hecho existe evidencia taxonómica de que esta especie bacteriana se encuentra más estrechamente relacionada con el género Actinobacillus que con el género Haemophilus.

El concepto taxonómico que hasta ahora se sustentaba para definir el género Haemophilus ha sido bruscamente cambiado en la literatura internacional cuando en Sudáfrica se describieron brotes de coriza infecciosa causados por cepas de H. paragallinarum NAD independientes que son taxonómicamente muy similares a las cepas clásicas. Estas bacterias adquieren la capacidad de sintetizar el NAD al captar el DNA de un plásmido por transformación. Este plásmido puede además difundirse por transformación entre distintas cepas de H. paragallinarum y posiblemente también entre las citadas pasteurelas NAD dependientes de las aves. Quizás por este motivo en Sudáfrica también existen cepas NAD independientes de P. avium, P. volantium y "Pasteurella especie A".

Es importante acotar que en este país también se describieron cepas de H. influenzae de origen humano que desarrollan también independientes del NAD. Esto significa que en Sudáfrica podría existir una infección generalizada por el citado plásmido. Más interesante aún es que las cepas transformadas mantienen inalterados sus antígenos hemoaglutinantes (AgHems) por lo cual sería posible eliminar en el laboratorio la dependencia del NAD en cepas destinadas a la elaboración de vacunas. Este nuevo concepto permitiría elaborar vacunas con cepas de más fácil crecimiento al eliminar la dependencia del NAD. Esta posibilidad debe ser considerada con mucha cautela pues las cepas de H. paragallinarum independientes del NAD han demostrado ser muy patógenas y de hecho van reemplazando paulatinamente a las dependientes en los brotes de la coriza que se registran en Sudáfrica. Por ello, para un país como el nuestro, en el cual no se han registrado aislamientos de cepas independientes del NAD sería peligroso introducir este plásmido para transformar a las cepas regionales, destinadas a la elaboración de vacunas, si no se cuenta con una muy estricta seguridad biológica. Aún más, si bien la coriza infecciosa existe en nuestro país desde hace varios años, hasta la fecha no se han detectado cepas independientes del NAD por lo cual este tipo particular de coriza infecciosa debería ser considerada una enfermedad exótica cuando es causada por cepas NAD independientes.

Patogénesis

H. paragallinarum infecta al ave por vía respiratoria y luego de un corto período de incubación, que varía entre 1 a 3 días, produce una enfermedad que se manifiesta por inflamación catarral de los senos paranasales. Dado que esta bacteria sobrevive únicamente durante unas 5 hs fuera del ave, el contagio sólo se produce a través de los animales infectados, que ya han padecido la enfermedad y que permanecen como portadores de la bacteria en la granja durante prolongado tiempo. En la coriza clásica no complicada las lesiones generalmente quedan confinadas al tracto respiratorio superior. La sinusitis puede estar asociada a inflamación de los barbillones, conjuntivitis o queratitis. Los síntomas clínicos persisten por 3 a 7 días y luego se produce su remisión. Los cambios patológicos que se desencadenan a partir de las 20 horas post-infección (PI) alcanzan su máxima severidad a los 7-10 días PI y la reparación subsecuente recién finaliza a los 14-21 días PI.

En las gallinas ponedoras causa alta morbilidad, baja o nula mortalidad y una importante pérdida en la producción de huevos, la que generalmente oscila entre un 10% y un 40%. En pollos parrilleros puede causar un cuadro similar al descrito como "cabeza hinchada". Los casos de neumonía y aerosaculitis son menos frecuentes aunque también suelen ocurrir en las infecciones puras por estos hemófilos cuando las cepas infectantes tienen capacidad para producir septicemia. En estos casos se ha aislado H. paragallinarum de órganos internos, articulaciones y de globos oculares con o sin lesiones. Cuando se producen casos de coriza infecciosa complicada con Mycoplasma sp. las lesiones respiratorias se agravan siendo comunes las neumonías y aerosaculitis complicadas con E.coli, prologándose la duración de la enfermedad hasta por 50 días. Muchas veces cuando las lesiones ya se encuentran en franca remisión y H. paragallinarum ya no puede aislarse del tracto respiratorio, P. gallinarum produce a continuación una sinusitis y panoftalmía purulentas muy severas, con pérdida del globo ocular y reemplazo de su contenido por masas caseosas. En Argentina P. gallinarum es el agente infeccioso oportunista más común en gallinas ponedoras mientras que en aves más jóvenes, como los pollos parrilleros la bacteria más frecuentemente asociada a casos coriza infecciosa es E.coli.

Síntomas Clínicos

La coriza infecciosa ha sido descripta como una enfermedad sólo importante para la gallina en postura. Sin embargo esta enfermedad ocurre tanto en pollos parrilleros y pollas en recría como en gallinas ponedoras y reproductoras. Los síntomas más comunes son descarga nasal, tumefacción facial, lagrimeo, anorexia y diarrea. Cuando la infección se difunde al tracto respiratorio inferior los animales afectados evidencian rales. Como consecuencia de estos síntomas disminuye el consumo de alimentos y agua con el consiguiente retardo en el crecimiento o disminución de la postura, aumentando el número de aves que deben descartarse4. En pollos parrilleros se han descrito casos más severos, aunque menos frecuentes, caracterizados por celulitis fibrinopurulenta de la cabeza y barbillones, aerosaculitis, septicemia generalizada y artritis.

En los casos de coriza no complicada generalmente se produce alta morbilidad y baja o nula mortalidad. Sin embargo, si la cepa infectante es muy patógena o si existe asociación con otros agentes infecciosos puede ocurrir alta mortalidad. De hecho en Argentina, India, Moroco, Sudáfrica y Tailandia se han descrito casos de Coriza infecciosa causantes de mortalidad producida cepas por cepas de H. paragallinarum muy patógenas y con frecuencia asociadas a otros agentes víricos o bacterianos.

Coriza Infecciosa Complicada

Cuando H. paragallinarum se asocia con otros agentes se agrava el curso de la enfermedad, que entonces se denomina "coriza infecciosa complicada". Entre los agentes bacterianos más comunes deben mencionarse Escherichia coli, P. gallinarum y Mycoplasma gallisepticum y menos frecuentemente P. haemolytica. P. multocida, M. synoviae y Salmonella enterica. Más recientemente se describe a una nueva especie, denominada Ornithobacterium rhinotracheale, como agente asociado a coriza infecciosa y con capacidad patógena para producir per se infecciones respiratorias en gallinas ponedoras y pollos parrilleros. Las citadas P. avium, P. volantium y "Pasteurella especie A" también pueden asociarse con H. Paragallinarum. La coriza infecciosa puede ocurrir en forma simultánea con diversas infecciones virales del tracto respiratorio, siendo las asociaciones más frecuentes con la viruela, bronquitis y laringotraqueítis infecciosas.

Patología

H. paragallinarum produce inflamación catarral aguda de las membranas mucosas de la nariz y senos infraorbitarios. Frecuentemente se produce edema subcutáneo de la cabeza y barbillones y conjuntivitis catarral. Los cambios en la mucosa de la cavidad nasal, senos y tráquea consisten en descamación, desintegración e hiperplasia del epitelio glandular y mucosal, edema e hiperemia con infiltración de heterófilos, mastocitos y macrófagos en la lámina propia. Cuando se afecta el tracto respiratorio inferior se produce bronconeumonía catarral aguda con presencia de heterófilos y restos celulares que ocupan la luz de los bronquiolos secundarios y terciarios; las células epiteliales de los capilares se encuentran inflamadas e hiperplásicas. Los alvéolos tienen inflamación catarral caracterizada por tumefacción e hiperplasia celular con abundante infiltración de heterófilos. Los productos de la inflamación de los mastocitos, heterófilos y macrófagos pueden ser los responsables de los severos cambios vasculares y daño celular de la coriza infecciosa4.

Antígenos De H. Paragallinarum

Se reconocen tres tipos de antígenos: L (sensible al calor y a la tripsina), HL (sensible al calor y resistente a la tripsina) y HS (estable al calor y resistente a la tripsina). Los antígenos L existen en tres formas (L1, L2 y L3). Los antígenos L1 y L2 son respectivamente responsables de la especificidad de serovariedades de Page A y C. El resto de los antígenos (L3, HL y HS) son comunes a todas las cepas.

El antígeno más importante de las cepas patógenas es el antígeno hemoaglutinante (AgHem). Una cepa de H. paragallinarum es patógena cuando es capaz de adherirse a las células que tapizan el epitelio respiratorio. El requisito de adherencia al tracto respiratorio tiene estrecha relación con la hemoaglutinación. Esto se debe a que los eritrocitos y las células del epitelio respiratorio comparten antígenos comunes. De hecho, las cepas que pierden su capacidad de hemoaglutinar también dejan de ser patógenas. La vacunación de aves con AgHem purificado mediante anticuerpos monoclonales (AcM) induce protección frente a desafíos23. Además la administración pasiva por vía intraperitoneal de AcM contra el AgHem purificado suprime el crecimiento de H. paragallinarum en el epitelio nasal o sinusal22. Estos AcM tienen actividad bactericida in vitro y posiblemente ejerzan mecanismos de opsonización in vivo. Este antígeno hemoaglutinante no siempre se expresa espontáneamente pues algunas cepas lo tienen enmascarado por antígenos capsulares superficiales que impiden su expresión. Como veremos más adelante mediante procedimientos de laboratorio es posible eliminar estas cápsulas para tornar a las cepas hemoaglutinantes7.

Además del AgHem se han descrito otros antígenos de H. paragallinarum que también inducen protección en las aves inmunizadas. Entre ellos cabe mencionar la cápsula, polisacáridos, lipopolisacáridos y proteínas de membrana externa.

Esquemas De Serotipificación Y Serovariedades

En todos estos esquemas se empleó suero policlonal hiperinmune de conejo para clasificar antigénicamente a las cepas. El primer estudio serológico de H. paragallinarum lo realizó Page, quien mediante pruebas de aglutinación en placa describió tres serovariedades: A, B y C. Otros autores describieron distintos esquemas de serotipificación que posteriormente se equipararon al original de Page: Sawata 1 (Page A) y 2 (C) y Kume I (A), II (C) y III (B). Actualmente las tres serovariedades de Page pueden ser reconocidas por pruebas de inhibición de la hemoaglutinación (HI). Existen dos pruebas de HI que utilizan cepas de referencia con AgHem de cada una de las tres serovariedades de Page y eritrocitos de pollo fijados con glutaraldehído. Las cepas de la serovariedad A son generalmente muy hemoaglutinantes mientras que las cepas de las serovariedades B y C necesitan tratamientos previos de los antígenos antes de realizar la prueba de HI. Para ello se utilizan tratamientos con hialuronidaza o también sonicación combinada con tiocianato de potasio. La prueba de HI descripta por Blackall et al. es la más utilizada y detecta las tres serovariedades de Page mientras que la de Kume et al. permite la detección de 4 subtipos dentro de cada una de las serovariedades A y C de Page. Estos subtipos se denominan A1, A2, A3 y A4 y C1, C2, C3 y C4. Esta clasificación se realiza mediante sueros adsorbidos aunque no se utiliza rutinariamente porque la técnica es complicada y los subtipos no tienen relación con la protección vacunal3.

H. Paragallinarum Serovariedad B

Una mención especial merece la historia sobre las cepas de la serovariedad B. Durante muchos años se creyó que esta serovariedad, representada por las únicas 2 cepas disponibles (Spross y 0222), no existía realmente sino que estaba compuesta por un grupo de cepas variantes apatógenas y no capsuladas de la serovariedades A o C que habían perdido su antígeno específico de serovariedad. Por ese motivo durante varios años la mayoría de las vacunas contenían únicamente a las serovariedades A y C. Actualmente, debido a la aparición de cepas patógenas y capsuladas de esta serovariedad en Argentina, Sudáfrica, Brasil y Filipinas este antiguo concepto fue dejado de lado y actualmente no se discute que las cepas de la serovariedad B existen como tales y deben ser incluidas en las vacunas. Además Bowles et al.en unestudio comparativo determinaron la diversidad genética y las relaciones entre 118 cepas provenientes de seis continentes analizando la variación de la movilidad electroforética en 8 enzimas metabólicas codificadas por genes cromosomales. Es interesante destacar que en este trabajo las cepas del mundo se agruparon en dos clusters heterogéneos mientras 9 cepas de la serovariedad B de la Argentina ocuparon un cluster diferente, demostrando que las mismas están genéticamente bien distanciadas del resto de las cepas estudiadas, independientemente de la serovariedad a la cual pertenecen. Esto significa que las cepas B de la Argentina fueron incluso diferentes a otras cepas B de diversas regiones del mundo.

Es evidente que existe diversidad antigénica entre las cepas de la serovariedad B. Se ha demostrado que las vacunas bivalentes preparadas con la serovariedades A y C brindan protección cuando las aves son desafiadas con la cepa B Spross aunque estas mismas vacunas son ineficaces para proteger las aves cuando se desafían con dos cepas B de Sudáfrica. En otro estudio realizado en Argentina se demostró que una vacuna trivalente preparada con cepas de referencia de las tres serovariedades fue ineficaz para proteger a las aves cuando fueron desafiadas con cepas B de la Argentina. Por ello es necesario subrayar que se requieren completar las investigaciones con las cepas B y es posible que las mismas incluyan subtipos de interés para la selección de cepas vacunales.

Anticuerpos Monoclonales

En Sudáfrica se utilizó un panel de 3 AcM de ratón denominados V1, F1 y VF3 para demostrar que el antígeno lipopolisacárido V1 que expresa la cepa vacunal de referencia de la serovariedad A (0083) casi no existía en las cepas que producían los brotes de coriza en el campo; en cambio en éstas predominaba el antígeno proteico F1, que también era producido en menor cuantía por las cepas vacunales. Este trabajo demostró que existen variaciones en la expresión los antígenos a través del tiempo y que en esa oportunidad se producían vacunas con cepas que tenían antígenos de poca utilidad para ejercer protección, pues no eran representativos de la real situación de las cepas de campo presentes en ese momento10.

En Japón se desarrolló un AcM de ratón que detecta a todas las cepas de la serovariedad A del mundo excepto a algunas cepas de la serovariedad A de la Argentina y del Brasil8. También se obtuvo otro AcM específico para subtipos A1 y A2 de Kume y tres AcM para diversos subtipos C de Kume. Interesa destacar que ninguna de las cepas de la serovariedad B es detectada por los AcM conocidos anti-A o anti-C, ya sean sudafricanos o japoneses. Estos estudios demuestran dos cosas: por un lado las cepas B son distintas y no representan variables antigénicas de las cepas A o C. Por otro lado las cepas A de la Argentina y del Brasil son diferentes a las cepas A del resto del mundo. Habría que demostrar si estas diferencias antigénicas representan en realidad diferencias en la protección vacunal de acuerdo con el tipo de cepa regional que se utilice en la elaboración de las vacunas.

Fuente: INTA Balcarce

 

 

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