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Revisión Sobre Pullorosis y Tifosis Aviar
Nuevos Enfoques para Viejos Conceptos.
Licenciado Pablo A. Chacana
Universidad Nacional de Mar del Plata, Facultad de Ciencias Agraria
Philosophal Doctor Horacio Raúl Terzolo
INTA
Balcarce
|
Salud y manejo sanitario
de las aves de corral
Sainsbury
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Resumen: La pullorosis (P) y
la tifosis aviar (TA) son enfermedades bacterianas de las aves, respectivamente
causadas por Salmonella gallinarum biovariedades pullorum y gallinarum. Han sido
erradicadas de los criaderos industriales de varios países desarrollados pero
aún subsisten en explotaciones comerciales de Latinoamérica. Se transmiten por
vía horizontal y vertical. La mortalidad puede ser alta durante las primeras dos
semanas de vida y en gallinas ponedoras. Se difunde por vectores animados e
inanimados. Las aves manifiestan depresión, anorexia, deshidratación, dificultad
respiratoria y diarrea. El hígado, bazo, corazón, pulmones, órganos
reproductores y aparato digestivo suelen estar aumentados de tamaño, congestivos
o presentar nódulos. El diagnóstico serológico se realiza mediante antígeno
pullorum, aglutinación en tubo o portaobjetos, microaglutinación y ELISA. Los
órganos de elección para el cultivo bacteriano son el hígado, bazo y contenidos
de ciego y saco vitelino. En aves muertas el cultivo de la médula ósea del tarso
evita la contaminación de los cultivos. En casos agudos es adecuado el cultivo
directo, mientras que en los crónicos lo es el enriquecimiento selectivo de
órganos de la reproducción y articulaciones. La identificación bacteriana puede
llevarse a cabo mediante bacteriología clásica o PCR. En Latinoamérica
comúnmente se vacuna con la cepa viva atenuada y rugosa 9R. Las vacunas
atenuadas de S. Enteritidis también protegen a las aves contra S.
Gallinarum. La exclusión competitiva previene estas enfermedades en pollitos
recién eclosionados. La erradicación de la TA y P se ha logrado con la
aplicación de programas de manejo adecuados que contemplen el control de los
planteles para evitar la infección vertical.
La pullorosis (P) y la
tifosis aviar (TA) son enfermedades específicas de las aves causadas por dos
biovariedades de SalmonellaGallinarum biovariedad pullorum (S.
pullorum) y biovariedad gallinarum (S. gallinarum), respectivamente.
Ambos microorganismos presentan una estructura antigénica similar (pertenecen al
mismo serotipo) pero pueden diferenciarse mediante pruebas bioquímicas,
tipificación electroforética y estudios de ésteres ácidos metilados de célula
entera23.
Estas bacterias se
encuentran sumamente adaptadas al huésped y no causan enfermedad a otras
especies animales distintas de las aves. Ambas enfermedades son típicas de los
pollos, pavos y faisanes, si bien ciertas aves silvestres también pueden
infectarse. Esta característica es relevante en la epidemiología ya que estas
últimas pueden funcionar como reservorio natural de los agentes.
La P afecta fundamentalmente
a los pollitos recién nacidos mientras que las aves en crecimiento son más
susceptibles a la TA. De cualquier manera, la sintomatología de ambas
enfermedades es muy similar en los pollitos BB y por lo tanto es necesario
realizar la biotipificación del agente etiológico para lograr el diagnóstico
correcto.
Incidencia y distribución
Tanto la TA como la P se encuentran mundialmente distribuidas. Los países que
han aplicado estrictos planes de control han logrado erradicar a estas
enfermedades de las explotaciones industriales, aunque en algunos casos se
detectan estas bacterias en poblaciones de aves silvestres o domésticas criadas
en pequeños establecimientos de campo. Canadá, EEUU, Australia y varios países
europeos han controlado la incidencia de la P y TA en los criaderos
industriales, mientras que Méjico, América Central y Sudamérica, Asia y África
aún presentan infecciones en sus granjas avícolas22,27.
Morbilidad y mortalidad La
morbilidad y mortalidad debidas a la P y la TA dependen de distintas variables:
edad y estado nutricional de las aves, manejo de los lotes e infecciones
concurrentes. Las mayores tasas de mortalidad, que en algunos casos pueden
llegar al 100%, se han registrado en pollitos de alrededor de dos semanas de
vida, con una rápida disminución luego de las tres o cuatro semanas de edad. El
estrés causado por el transporte de los animales es un importante factor que
aumenta la mortalidad de los pollitos. Puede registrarse una alta mortalidad en
gallinas ponedoras no inmunes, pues son muy susceptibles debido al estrés que
implica la intensa producción de huevos.
Las pérdidas económicas
causadas por P y TA pueden ser muy altas, no sólo por la pérdida de animales
debido a la mortalidad, sino también por los costos veterinarios involucrados,
eliminación de las aves muertas, saneamiento de las instalaciones infectadas,
etc26. En los países donde estas enfermedades han sido erradicadas,
los costos provocados por la P y TA se deben principalmente a los fondos
destinados a los planes de monitoreo.
Etiología
Salmonellagallinarum y S. pullorum pertenecen a la especie S.
enterica, que se clasifica dentro del grupo de la familia
Enterobacteriaceae. Son bacilos que miden entre 1 y 2,5 μ de longitud, Gram
negativos y anaeróbicos facultativos. A diferencia del resto de las salmonelas
son siempre inmóviles, siendo ésta una de las características diferenciales en
el momento del diagnóstico. Sin embargo se debe tener en cuenta que en las aves
también pueden detectarse otras cepas inmóviles de Salmonella spp., como
por ejemplo aquellas del grupo somático 4, 5, 1222. Ambas
biovariedades pertenecen al Grupo serológico D y presentan idéntica estructura
antigénica (1, 9, 12: -), razón por la que no pueden diferenciarse entre sí
mediante pruebas serológicas.
Transmisión Salmonella
Gallinarum se transmite rápidamente mediante el contagio horizontal. La
ingesta de heces infectadas por pollos sanos es la vía más directa de infección,
permitiendo una rápida propagación de la enfermedad. Por otro lado, el
canibalismo en los planteles afectados puede ser también un factor importante en
la difusión de la enfermedad17. A pesar de que la tasa de transmisión
vertical cumple un papel significativo en la epidemiología de la enfermedad, la
presencia de la bacteria en huevos provenientes de gallinas infectadas es
relativamente baja. Se ha encontrado que sólo alrededor de un 3% de los huevos
puestos por gallinas infectadas transportaban la bacteria. Sin embargo, este
bajo porcentaje es suficiente para difundir la enfermedad, dado que los pollitos
eclosionados a partir de huevos infectados actúan como vectores y
multiplicadores de la enfermedad. Los pollitos así infectados difunden la
enfermedad en los distintos lotes de la planta de incubación y posteriormente
también entre diversos establecimientos avícolas que comercializan a estas aves22.
La figura 1 resume el ciclo de transmisión de la bacteria
Pueden actuar como vectores
mecánicos de la enfermedad tanto los insectos, roedores y aves silvestres como
otros animales y el ser humano. Por esta razón deben tomarse las precauciones
sanitarias necesarias para minimizar la transmisión. Se recomienda la crianza de
animales en establecimientos avícolas aislados. Dentro de cada establecimiento
deben utilizarse ropa de trabajo y botas de uso exclusivo para el mismo. El
personal que concurra a distintos establecimientos avícolas deberá higienizarse
al entrar y al salir de cada granja. Los vehículos que ingresan y egresan a los
establecimientos deben ser desinfectados correctamente. El estricto cumplimiento
de estas medidas disminuye el riesgo de propagación de la bacteria entre
diferentes granjas26,22.
Sintomatología Es muy
similar en ambas enfermedades. Las aves pueden manifestar depresión,
somnolencia, anorexia, alas caídas, deshidratación, respiración dificultosa,
diarrea, debilidad y adherencia de las heces a la cloaca. Las aves tienden a
agruparse. Los síntomas generalmente se manifiestan después del 7º día
post-infección. En el caso de la pullorosis los pollitos pueden presentar
retraso del crecimiento, que se hace muy notorio en las líneas de pollos
parrilleros pues presentan un crecimiento rápido. La disminución de la tasa de
crecimiento estaría relacionada a deficiencias en la absorción intestinal de
nutrientes. En pollitos BB es característico observar concreciones de materia
fecal deshidratada adherida a la cloaca que, al impedir la defecación, producen
una notable dilatación abdominal. Los pollitos afectados suelen presentar el
vientre hinchado lo que dificulta o incluso impide su movilidad.
Lesiones macroscópicas
Tifosis Aviar
Si bien en los estadios
avanzados la enfermedad es septicémica, los órganos más afectados son el hígado,
bazo y corazón. En los casos agudos de la enfermedad, el hígado aparece
agrandado y congestivo. Puede ocluirse el conducto colédoco lo cual produce
extravasación biliar. Cuando la enfermedad es crónica, pueden aparecer folículos
necróticos, que se ven como manchas verdosas o blanquecinas en la superficie del
órgano. A medida que evoluciona la enfermedad, estas manchas verdosas pueden
ocupar todo el parénquima. Incluso en estas condiciones la bacteria sigue
proliferando en el tejido hepático, dada su capacidad de desarrollo en medios
con elevada concentración de sales biliares. Además, se observa esplenomegalia
con máculas puntiformes blancas en la superficie del órgano. El corazón se ve
especialmente afectado en los estadios crónicos de la enfermedad. Típicamente,
presenta nódulos blanquecinos en las regiones pericárdicas y miocárdicas que
incluso pueden deformar al órgano. Los pulmones pueden presentar una ligera
congestión, presentando focos necróticos en sus caras costales y dorsales.
Los órganos reproductivos
también son afectados en los estadios crónicos. En los ovarios pueden
encontrarse lesiones tales como pequeños nódulos ó folículos ováricos
regresivos. En las gallinas portadoras crónicas generalmente aparecen algunos
pocos óvulos císticos deformados y decolorados, que se encuentran entre otros de
apariencia normal. Usualmente, la luz del oviducto contiene exudados caseosos.
En algunos casos puede observarse salpingitis, siendo frecuente el hallazgo de
huevos en la cavidad abdominal. En los machos, los testículos pueden contener
folículos o nódulos blancos17,21,22,26.
Pullorosis
En los pollitos infectados
por S. pullorum, el saco vitelino se observa deformado y anguloso.
Típicamente presenta contenido coagulado de aspecto caseoso, producto de la
incompleta reabsorción del vitelo. En las formas agudas, los vitelos aparecen
congestivos mientras que en los estadios crónicos presenta una coloración
pálida. La presión ejercida por el saco vitelino sobre la cloaca junto a las
citadas concreciones fecales alrededor de la misma puede impedir la evacuación
de las heces. Los intestinos así dilatados y el aumento de tamaño del hígado y
bazo producen una importante aumento del tamaño del abdomen21.
Lesiones microscópicas En
general los órganos más afectados en ambas enfermedades son el hígado, corazón y
bazo. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, pueden encontrarse distintos
tipos de lesiones.
Cuadro agudo
En los casos sobreagudos,
generalmente se observa congestión de varios órganos, especialmente el hígado y
el bazo. En los cuadros agudos y subagudos, el hígado es el órgano más afectado.
La lesión típica es la necrosis de los hepatocitos. En estos casos se observa
infiltración de células inflamatorias provenientes de diferentes poblaciones:
heterófilos, macrófagos y linfocitos y células plasmáticas. La cápsula de
Glisson también puede verse afectada. Generalmente se presentan exudados
fibrinosos, mezclados con heterófilos y células plasmáticas.
Cuadrocrónico
Las lesiones encontradas en
los casos crónicos difieren significativamente de las que se observan en los
casos agudos. Los órganos más afectados son el corazón, hígado, bazo, riñones y
órganos reproductivos. Inicialmente en los casos crónicos prolongados se observa
degeneración los hepatocitos localizados alrededor de las venas centro-lobulillares
y posteriormente, a medida que la lesión progresa, el tejido parenquimatoso es
reemplazado por tejido conectivo produciéndose una fibrosis intersticial. Cuando
la enfermedad avanza aparecen infiltraciones de células del sistema fagocítico
mononuclear que macroscópicamente se evidencian como manchas blanquecinas
dispersas en la superficie del órgano17.
Las lesiones del corazón se
caracterizan por la aparición de extensos focos localizados de necrosis de las
miofibras con la infiltración de heterófilos junto a algunos linfocitos y
células plasmáticas. En los estadios avanzados, estas células pueden ser
reemplazadas por un alto número de células mononucleares de tipo histiocítico
con núcleos vesiculares e irregulares y citoplasma débilmente eosinófilo. Estas
células se disponen en forma de sólidas capas, formando nódulos que generalmente
hacen protrusión desde la superficie epicárdica lo cual provoca la aparición de
nódulos semejantes a tumores y que, por lo tanto, se confunden fácilmente con
los causados por la enfermedad de Marek26.
Los ciegos pueden contener
restos necróticos dentro del lumen que macroscópicamente se evidencian como
masas de aspecto caseoso. La mucosa puede presentar necrosis con infiltración de
heterófilos en la lámina propia. En los estadios avanzados los heterófilos
pueden ser reemplazados por linfocitos, macrófagos y células plasmáticas que
pueden infiltrarse hasta la capa muscular de la mucosa y los tejidos musculares
subyacentes. En los machos puede observarse atrofia testicular, con
engrosamiento de la túnica albumígea y obliteración de los conductos seminales;
en algunos casos, múltiples abscesos y zonas de infiltración de células
redondas. En el saco vitelino es común encontrar inflamación fibrinosupurativa y
piogranulomatosa, asociadas con una alta carga bacteriana21,22.
Diagnóstico
Serología Se han utilizado
varias pruebas serológicas para la detección de la TA y P en aves reproductoras.
En las granjas la prueba de elección es el antígeno “pullorum” teñido que
directamente se usa con una gota de sangre completa (ATSC) y en el laboratorio
se pueden utilizar la prueba serológica rápida (SR) en portaobjetos, la
aglutinación en tubo (AT), la prueba de micro-aglutinación utilizando antígenos
teñidos con tetrazolium o verde brillante o equipos de ELISA para la detección
de Salmonella spp. del grupo somático 1, 9, 12.
El monitoreo serológico
utilizando el ATSC es muy importante para el control y erradicación de la TA y
la P. De esta manera, los reactores positivos pueden ser periódicamente
removidos de las granjas, evitando la propagación de la enfermedad al resto de
los lotes u otros establecimientos avícolas. El ATSC se ha usado durante mucho
tiempo para detectar a los reactores positivos. Esta prueba puede realizarse
directamente en las granjas, ya que es muy sencilla y consiste en extraer una
gota de sangre por punción de la vena alar enfrentándola inmediatamente, sobre
una placa de vidrio, con la solución del antígeno pullorum coloreado. Se deben
emplear cepas pleniantigénicas, que presenten alto poder aglutinante1,12.
El antígeno utilizado en
esta prueba serológica puede presentar reacción cruzada con anticuerpos
producidos contra otras bacterias distintas a S. gallinarum ó S.
pullorum, que resulta en la aparición de falsos positivos. Estas bacterias
pueden ser otras serovariedades de salmonelas, otras enterobacterias como
Escherichia coli29 e incluso otras bacterias menos relacionadas como
Staphylococcus epidermidis. El aumento en la incidencia de S. Enteritidis
durante los últimos 20 años ha provocado que gran parte de los reactores
positivos en la prueba ATSC en realidad no se encuentren infectados con tifosis
ó pullorosis12.
Bacteriología Los órganos de
elección para el aislamiento de S. pullorum o S. gallinarum son el
hígado, bazo y contenido de ciegos. Las muestras de materia fecal pueden
contener con frecuencia salmonelas de este grupo pero existen casos de
enfermedad septicémica aguda en los cuales no existe excreción fecal durante
ciertos períodos de la enfermedad. En pollitos jóvenes es esencial la toma de
muestras del saco vitelino. En aves con enfermedad crónica las muestras de
elección son óvulos afectados, testículos o el contenido de articulaciones
afectadas. Cuando la enfermedad es aguda, la bacteria puede aislarse fácilmente
a partir del cultivo directo mediante improntas de órganos en placas de agar. En
aves con septicemia la bacteria puede aislarse también de la médula ósea del
tarsometatarso, siendo esta técnica ideal para examinar aves que se encuentran
muertas en los galpones y cuyos órganos están contaminados. Cuando se trata de
pollitos BB ó aves adultas con enfermedad crónica el número de bacterias suele
ser muy bajo, siendo entonces recomendable cultivar previamente las muestras en
caldos de enriquecimiento selectivo.
Las colonias de S.
Gallinarum son más pequeñas que las del resto de las salmonelas. Esta
bacteria crece bien en medios generales para enterobacterias como agar MacConkey,
Verde Brillante y también en medios más selectivos y diferenciales para
salmonelas como agar Salmonella-Shigella (SS) o agar Xilosa Lisina Deoxicolato (XLD)
ó agar Rambach. En general se observa un buen desarrollo a las 24 horas cuando
las placas se incuban a 37ºC. También existen caldos de enriquecimiento
selectivo como Caldo Tetrationato, Caldo Selenito de Sodio, Caldo Rapapport-Vassiliadis
y otros, que permiten el aislamiento a partir de muestras contaminadas, incluso
cuando las salmonelas se encuentran en bajo número1,10. Estos medios
de cultivo pueden incrementar su selectividad mediante el agregado de
antibióticos, como la novobiocina o productos químicos como el tergitol,
destinados a inhibir el crecimiento competitivo de bacterias del género Proteus31.
Una vez seleccionadas las
colonias bacterianas con características diferenciales del género Salmonella,
se procede a su biotipificación. La prueba de movilidad permite diferenciar a
S. Gallinarum del resto de las salmonelas ya que estos dos biovariedades son
inmóviles mientras que las demás salmonelas generalmente poseen flagelos. Además
de las pruebas culturales y bioquímicas generales comunes a todas las salmonelas
deben realizarse pruebas específicas que permiten distinguir ambas biovariedades.
Es posible establecer su diferenciación rápida en los laboratorios de
diagnóstico mediante las pruebas de acidificación del tartrato de Jordan,
fermentación del dulcitol y descarboxilación de la ornitina11 (ver
Tabla 1). Además es posible enviar las cepas a laboratorios de investigación
especializados que realizan perfiles plasmídicos pues se demostró que todas las
cepas patógenas de campo portan un plásmido de virulencia de 85KD, perteneciendo
la mayoría de las cepas de S. gallinarum al perfil A y unas pocas al B,
mientras que todas las cepas de S. pullorum portan el plásmido C7,8.
Tabla 1. Pruebas bioquímicas
que permiten la diferenciación entre Salmonellagallinarum y S. pullorum
|
Prueba |
Salmonella gallinarum |
Salmonella pullorum
|
|
Glucosa |
Fermenta sin gas |
Fermenta con gas |
|
Manitol |
Fermenta sin gas |
Fermenta con gas |
|
Maltosa |
Fermenta sin gas |
Usualmente no fermenta |
|
Dulcitol |
Fermenta sin gas |
No fermenta |
|
Ornitina |
No fermenta |
Fermenta |
|
Tartrato de Jordans |
Fermenta |
No fermenta |
Diagnóstico mediante
biología molecular Las investigaciones destinadas al diagnóstico bacteriológico
mediante técnicas moleculares se han multiplicado en los últimos diez años.
Estas técnicas, basadas en la amplificación del DNA mediante PCR (Reacción en
cadena de la polimerasa) han tenido un impacto revolucionario debido a la
precisión y rapidez en la obtención del resultado y el empleo de una muestra
mínima.
El grupo de las salmonelas
es muy diverso. Hasta el momento se han identificado más de 2200 serovariedades
diferentes, clasificadas dentro de tres grandes grupos serológicos, dependiendo
de los antígenos somáticos y flagelares que presenten. La determinación de las
serovariedades generalmente se realiza utilizando técnicas serológicas
(especialmente aglutinación con los distintos sueros específicos). En la
actualidad, gracias al gran desarrollo de distintas técnicas en el campo de la
biología molecular, es posible el diagnóstico y la identificación de distintos
aislamientos de Salmonella mediante PCR.
La utilización de estas
técnicas moleculares permite el diagnóstico rápido y preciso de los
aislamientos. Desde la llegada de la muestra al laboratorio, el diagnóstico
tradicional de las salmonelas que combina bacteriología y serología requiere un
mínimo de tres días para el aislamiento de la bacteria y su identificación
mediante pruebas bioquímicas. Una vez que el aislamiento ha sido determinado
bioquímicamente como S. enterica, es necesaria su identificación
serológica.
Por el contrario, la
identificación de las salmonelas mediante técnicas de biología molecular demanda
menos tiempo. Si bien el tiempo necesario para el diagnóstico puede variar según
la metodología utilizada, en general puede realizarse en 24 horas a partir de la
llegada de la muestra al laboratorio
Dado el cercano parentesco
filogenético entre las distintas serovariedades, el patrón genético es muy
similar entre ellas. Por lo tanto, es imprescindible la correcta elección de “primers”
y protocolos que permitan una correcta distinción entre las diferentes
serovariedades. Algunos investigadores han estudiado este problema, obteniendo
distintos resultados. Existen algunos genes que se encuentran específicamente en
el genoma de las salmonelas y no están presentes en otras bacterias
emparentadas. Los genes invA y spvC confieren a las salmonelas la
capacidad de invadir células. Hasta el momento se sabe que al menos cinco
serovariedades de salmonelas lo presentan: Typhimurium, Choleraesuis,
Dublin, Enteritidis y Gallinarum15,16. Chiu y Ou lograron
una metodología basada en la amplificación de estos genes que permite el
diagnóstico de estas salmonelas. Esta prueba resultó ser específica ya que
cuando se aplicó sobre otras bacterias emparentadas (Escherichia
coli,Citrobacter diversus, Shigella flexnei y Proteus mirabilis,
entre otras), en ninguno de los casos el gen fue amplificado. Cuando se comparó
con el diagnóstico tradicional (cultivo y aislamiento de la bacteria) la prueba
de PCR resultó ser más eficaz, ya que mediante este método se pudo detectar el
95% de las muestras positivas, mientras que el método tradicional sólo se logró
detectar al 60% de las mismas6.
Bäumler et al.
lograron la diferenciación mediante PCR de 51 serotipos distintos de salmonellas
(S. Gallinarum entre ellos) mediante la amplificación del gen iroB
presente en todas las salmonelas y ausente en las bacterias que comparten el
mismo nicho ecológico4. Este método se basó en un enriquecimiento de
las muestras en caldo peptonado adicionado con “ferrioxamina E” previo a la
amplificación por PCR. Mediante esta técnica, el diagnóstico sería posible en 24
horas.
Aún no se han estudiado ni
desarrollado pruebas de PCR que permitan específicamente la diferenciación de
S. Gallinarum serovariedades gallinarum y pullorum. Las
futuras investigaciones en este campo permitirán mejorar y agilizar el
diagnóstico diferencial de estas enfermedades, lo que seguramente contribuirá al
control y erradicación de las mismas.
Vacunación Si bien
experimentalmente se han evaluado distintas vacunas vivas e inactivadas para el
control de la TA, en Argentina y en varios países de Latinoamérica sólo ha
tenido uso generalizado la vacuna viva basada en la cepa 9R30, que es la única
aprobada por las autoridades sanitarias para la prevención de la TA en gallinas
ponedoras. Con esta vacuna se ha demostrado que el empleo combinado de las vías
oral e inyectable brinda protección más completa. También se efectuaron ensayos
con otras cepas atenuadas de S. gallinarum3,14, pero
las mismas no demostraron ser mejores que la cepa 9R. Por otro lado, las vacunas
inactivadas, utilizando células enteras, no tienen uso generalizado por su poca
efectividad. Sin embargo, experimentalmente se ha demostrado que si se usan las
proteínas purificadas de la membrana externa de S. gallinarum, existe una
mayor exclusión de las salmonelas patógenas de los órganos internos que cuando
se emplea la cepa 9R5.
Actualmente, uno de los
problemas cruciales de la avicultura mundial es el control de la paratifosis
debida a S. Enteritidis, sobre todo debido a la importancia que ha
adquirido esta zoonosis. Si bien originalmente se ha descripto que la cepa 9R
ofrece cierto grado de protección cruzada contra S. Enteritidis30,
en las granjas la misma resulta insuficiente para impedir la difusión de esta
paratifosis24,25. Por ello se han desarrollado investigaciones para
la búsqueda de cepas atenuadas de S. Enteritidis que específicamente
puedan controlar a esta paratifosis18. Estas vacunas han resultado
ser tan efectivas en algunos países de Europa puesto que su aplicación es
obligatoria en granjas de gallinas ponedoras. En países como la Argentina, donde
comúnmente coexisten ambas enfermedades, lo ideal sería disponer de una vacuna
que en forma simultánea pueda controlar a ambas enfermedades. Al respecto se
están realizando en el INTA de Balcarce una serie de ensayos en aves libres de
Salmonella que fueron vacunadas con una cepa atenuada de S.
Enteritidis y posteriormente desafiadas con S. gallinarum en
distintos momentos de su ciclo productivo; estos resultados han sido muy
promisorios (datos no publicados) e indicarían que la futura introducción de
estas cepas podría mejorar sensiblemente el control de la TA y al mismo tiempo
disminuir la incidencia de S. Enteritidis en las aves e indirectamente en
el ser humano. Estos resultados estarían también avalados por otros trabajos
experimentales que han demostrado que la administración experimental de
linfoquinas inducidas por S. Enteritidis a pollos parrilleros jóvenes
reducen significativamente la transmisión horizontal de S. gallinarum19.
Exclusión competitiva En los
sistemas de producción actuales, los pollitos nacen en plantas de incubación muy
higiénicas y separados de sus progenitores, por lo que no adquieren la flora
protectora de la gallina como lo harían naturalmente cuando picotean las heces
de la madre apenas nacen, quedando desprotegidos frente a infecciones entéricas.
El sistema artificial de crianza torna mucho más susceptible al pollito recién
nacido, el que puede infectarse en ese estadio con una célula de Salmonella,
y esa contaminación se difunde rápidamente al no presentar la competencia de la
flora bacteriana. Así, las salmonelas provenientes de un solo pollito pueden
contagiar a sus congéneres en la planta de incubación o en la caja durante el
transporte y luego esa infección transmitirse a la granja. De este modo, la
población avícola puede adquirir un estado de infección crónica constituyendo
una fuente permanente de transmisión del agente etiológico.
Se ha demostrado que
administrando a pollitos recién eclosionados cultivos anaerobios no definidos,
obtenidos de contenido cecal de aves adultas, se logra protección frente a
desafíos con salmonelas20,28. Lamentablemente, estos tratamientos no
permiten conocer cuáles son las bacterias que ejercen tal protección e,
involuntariamente, se puede favorecer la transmisión de agentes infecciosos no
detectados aún cuando se utilicen heces provenientes de aves libres de patógenos
específicos (SPF). Esto explica por qué este tipo de tratamiento no está
aprobado en muchos países. Si bien ya existen varios productos comerciales, las
nuevas investigaciones respecto a este tema tienen el objetivo común de usar
bacterias totalmente identificadas y seleccionadas por sus propiedades
beneficiosas.
Las bacterias lácticas y
microorganismos relacionados desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de
la microflora intestinal a través de mecanismos de exclusión competitiva.
Aproximadamente todas las fórmulas probióticas, diseñadas para aves y
disponibles en el mercado contienen lactobacilos (Lacobacillus casei,
L. acidophilus, L. salivarius, L. plantarum, L. helveticus),
lactococos (L. lactis) y/o enterococos (Enterococcus faecium, E.
faecalis)13. Muy pocas poseen bifidobacterias aunque existe una
tendencia, cada vez mayor, a incorporarlas. Otros géneros considerados
protectores son: Veillonella, Bacteroides, Escherichia,
Eubacterium, Propionibacterium, Peptostreptococcus,
Clostridium y también la levadura Saccharomycesboulardii. En su
constitución pueden participar desde una única cepa bacteriana hasta ocho,
pertenecientes o no a la misma especie o género2.
Se ha demostrado que
tratamientos in ovo a los 18 días de incubación no afectan a los
embriones, siendo más efectivos cuando además se complementan con aspersión en
el momento en que los pollitos realizan el picaje de los huevos en la nacedora.
Entre las bacterias más promisorias para este uso se encuentran ciertas cepas de
L. reuteri8. La administración de estos microorganismos puede
continuarse a lo largo de la vida del animal a través del alimento o agua de
bebida. Estos tratamientos no sólo son efectivos para prevenir la colonización
de salmonelas sino también pueden impedir la colonización de otras bacterias
patógenas como Campylobacterspp. termofílicos o Listeriaspp. entre
otros.
Tratamiento El tratamiento
con drogas antibióticas debe ser la última opción, ya que siempre se debe
intentar la erradicación de la enfermedad mediante el correcto manejo, la
administración de flora normal competitiva y la vacunación. Ninguna droga o
combinación de drogas es capaz de eliminar la infección de los lotes tratados y
debe considerarse que el tratamiento de las aves muchas veces produce la
resistencia a las drogas empleadas. Se ha demostrado la efectividad de varias
sulfonamidas seguida por la administración de nitrofuranos y otros antibióticos
en cuanto a la reducción de la mortalidad debida a la TA y la pullorosis. Las
sulfonamidas que han sido utilizadas en el tratamiento de la TA y la pullorosis
incluyen a la sulfadiazina, sulfamerazina, sulfatiazol, sulfametazina y
sulfaquinoxalina. Estos fármacos, si bien efectivos en la reducción de la
mortalidad debida a estas enfermedades, permiten la supervivencia de aves
infectadas que pasan a ser portadoras, perpetuando así la infección en las
granjas. Otros antibióticos que pueden ser usados para el control y tratamiento
de la TA y pullorosis incluyen a la furaltodona, furazolidona, cloranfenicol,
biomicina, apramicina, gentamicina, y clorotetraciclina26.
En general, de acuerdo a
nuestra experiencia, el cloranfenicol y las sulfamidas asociadas a trimetoprima
son los antibióticos que menor resistencia han generado. Sin embargo,
actualmente la administración de cloranfenicol a animales para consumo humano ha
sido prohibida y algunas sulfamidas presentan toxicidad renal para las aves.
Prevención y métodos de
control En los países desarrollados, la disminución de la incidencia y
prevalencia o bien la erradicación de la TA y la pullorosis de los criaderos
industrializados, ha sido una consecuencia de la aplicación y estricto
cumplimiento de planes de erradicación combinados con programas de manejo
adecuados. Uno de los requerimientos básicos es establecer si los lotes están
libres de S. gallinarum ó S. pullorum, e incubar y criar a la
progenie bajo condiciones que eviten el contacto directo o indirecto con las
aves infectadas. Ya que la transmisión a través del huevo tiene mucha
importancia en la propagación de las dos enfermedades, sólo deben introducirse
en las incubadoras huevos que provengan de lotes libres de TA y P. Los pollos y
pavos son los huéspedes primarios de S. gallinarum y S. pullorum,
y las aves silvestres no son el reservorio principal de la infección. Por lo
tanto es fundamental la erradicación de estas enfermedades de los pavos y pollos
para la erradicación definitiva de la TA y la P en la industria comercial
avícola.
Erradicación Los planes de
erradicación de la TA y P deben basarse en la eliminación de las aves
portadoras, centrando el control en los lotes de aves reproductoras. Esto sólo
es posible mediante el constante monitoreo serológico y bacteriológico
combinados de los reproductores, empleando técnicas tradicionales u otras más
efectivas y rápidas como, por ejemplo ELISA con PCR. Por este motivo, a las aves
reproductoras no se les debería administrar ningún tipo de vacunas, ya sean
vivas o muertas, puesto que las mismas interfieren con las técnicas serológicas
citadas anteriormente. Sin embargo, mediante la detección de estas salmonelas
por bacteriología estándar o bien por PCR, es posible establecer un diagnóstico
certero, aún cuando las aves reproductoras hayan sido previamente vacunadas. En
estos casos puede aumentarse la sensibilidad del diagnóstico mediante el empleo
combinado de técnicas de enriquecimiento.
Los pasos básicos que
deberían seguirse en un plan de erradicación en nuestro país son los siguientes:
La presencia de TA o P debe
ser informada en forma obligatoria al SENASA.
Los lotes de aves
reproductoras sospechosas de estar infectadas deben mantenerse en estricta
cuarentena y cuando se demuestre que las aves están infectadas deben ser
eliminadas. Una vez controlada la infección, la futura comercialización de ese
establecimiento afectado debe realizarse bajo estricta supervisión y control.
La reglamentación de
importaciones debe requerir que los cargamentos de huevos y pollos provengan de
fuentes consideradas libres de TA y P. De allí la importancia de instaurar estas
nuevas pruebas de diagnóstico rápidas y confiables como, por ejemplo aquellas
basadas en la biología molecular. Debe requerirse la total participación de las
granjas de incubación y cría en los programas nacionales de control de la
tifosis y pullorosis.
Una vez controlada la
enfermedad en las aves reproductoras sería muy importante realizar monitoreos
bacteriológicos tradicionales o moleculares en granjas de ponedoras y establecer
estrictas medidas de cuarentena para evitar la difusión de esta enfermedad.
A pesar de que los países
desarrollados han limitado la presencia y propagación de la TA y P en los
criaderos comerciales, estas enfermedades aún persisten en las granjas
familiares. La separación entre la avicultura comercial y no comercial no ha
sido totalmente efectiva para prevenir la transmisión de S. gallinarum y
S. pullorum entre estas dos poblaciones de aves, puesto que las pequeñas
granjas familiares infectadas continúan constituyendo una amenaza para la
avicultura comercial. Por lo tanto, aún es necesario el monitoreo continuo de
las aves en las explotaciones comerciales de los países que ya han eliminado
estas salmonelosis de las granjas industriales. En las granjas de aves
reproductoras libres de T y P de los que países en los cuales estas enfermedades
siguen siendo endémicas en las gallinas ponedoras, los controles sanitarios
deben ser mucho más estrictos, evitando el ingreso a las granjas de personal o
implementos avícolas procedentes de otros establecimientos.
Dado el carácter
especializado y restringido a las aves de S. Gallinarum, estas dos
enfermedades fueron erradicadas de las granjas industriales mediante un plan de
control que fue implementado con éxito en varios países. Sin embargo, cuando
estos mismos métodos se aplicaron para erradicar a la paratifosis por S.
Enteritidis, bacteria que no reconoce a un huésped específico, esta
enfermedad no pudo ser erradicada. Debido a ello, las estrategias de lucha
tuvieron que ser revisadas y modificadas, estableciéndose así planes basados en
las tradicionales medidas de control e higiene, pero esta vez conjuntamente
asociadas con la aplicación de vacunas vivas de administración obligatoria en
gallinas ponedoras comerciales. En países donde coexisten la P, TA y paratifosis
por S. Enteritidis, lo más adecuado sería contar con un plan de
vacunación dirigido al control de todas estas salmonelosis en su conjunto.
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Publicado en Revista de
Medicina Veterinaria. Vol 84, Nº 1, Páginas 14 a 20.
Fuente: INTA Balcarce