Artículo 030:
Gripe Aviar.
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Salud y manejo sanitario
de las aves de corral
Sainsbury
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La gripe aviar es una enfermedad
infecciosa de las aves causada por cepas A del virus de la gripe. Su rápida
expansión y la aparición de casos humanos ha motivado la intervención de las
autoridades sanitarias internacionales. El principal temor, además de las
pérdidas económicas asociadas, es que surja una pandemia de alcance mundial.
La gripe aviar es una enfermedad de
origen vírico que afecta principalmente a aves salvajes y de corral. Su
descripción se remonta a prácticamente un siglo de historia y, aunque son
conocidos algunos brotes de cierta virulencia, los efectos de esta gripe animal
suelen pasar desapercibidos. Sin embargo, el impacto de los brotes aparecidos a
lo largo del último decenio, sobre todo en países del sureste asiático, está
obligando a las autoridades sanitarias internacionales a prever medidas que van
más allá de lo estrictamente preventivo. En juego están no sólo la viabilidad de
las enormes granjas de producción avícola, sino también un potencial riesgo de
salud pública.

La enfermedad, causada por cepas A del
virus de la gripe, constituye en la actualidad motivo de preocupación por las
características propias de su agente causal y sus eventuales agentes
transmisores.
La facilidad de contagio entre
animales de la misma especie puede provocar, como ya se ha visto en países
asiáticos, la necesidad de introducir medidas drásticas para frenar la expansión
del virus. Por otro lado, se tiene constancia, al menos desde 2003, de que el
virus puede saltar la barrera de las especies y afectar a personas que tienen
contacto directo con los animales infectados.
En el aire está si, además, el salto
entre especies puede acabar comportando una nueva variedad vírica que acabe
extendiéndose entre humanos. De ser así, como admite la Organización Mundial de
la Salud, podría acabarse hablando de una pandemia de alcance mundial.
Por el momento, las vías de contagio
parecen limitadas al contacto directo, aunque la vía de transmisión alimentaria,
considerada en la actualidad poco probable, no está enteramente descartada.
Los virus responsables de la gripe
aviar pertenecen a la familia Orthomyxoviridae, género Influenzavirus tipo A, y
están divididos en subtipos de acuerdo con la presencia de las proteínas de
membrana hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N).
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Hasta ahora se han identificado
15 formas del virus que causa la gripe aviar |
Hasta la fecha, se han identificado un
total de 15 subtipos de virus de la gripe que afectan a las aves. Todos los
brotes de las formas más patogénicas confirmados hasta el momento han sido
causados por los virus A de la gripe de los subtipos H5 y H7.
La infección en las aves puede causar
un amplio abanico de síntomas, que pueden ir desde una enfermedad leve,
caracterizada normalmente con la presencia de plumas erizadas o la disminución
en la producción de huevos, hasta una enfermedad más severa.
Cuando la infección provoca un cuadro
altamente contagioso y mortal, se identifica como «gripe aviar altamente
patógena». Esta forma se caracteriza por su rápida aparición, por la gravedad de
los síntomas y por su fulminante evolución. En las aves, la mortalidad está muy
cercana al 100%.
A pesar de que todas las aves son
vulnerables a la enfermedad, algunas especies, como los patos salvajes, han
demostrado ser más resistentes a la infección que otras, como las aves de corral
domésticas, sobre todo los pollos y los pavos.
Recientes estudios han confirmado que
el ganado porcino puede ser también susceptible a la infección. Las células que
componen el tracto respiratorio de estos animales cuentan con receptores de
membrana que permitirían anclar a los virus. Ello les convierte en mucho más
sensibles a la enfermedad.
Causas y consecuencias
LOS MÉTODOS DE CRÍA
INTENSIVA DE AVES CONSTITUYEN UN IMPORTANTE FACTOR DE RIESGO
Una de las principales causas de la
aparición de epidemias de la gripe aviar ha sido el contacto directo o indirecto
de las aves domésticas con las aves acuáticas migratorias salvajes, así como los
mercados de animales vivos. También se ha demostrado que los virus de baja
patogenicidad pueden, después de estar circulando durante periodos breves en una
población de aves de corral, mutar y transformarse en virus hiperpatógenos.

Los virus de la gripe aviar, además de
ser altamente contagiosos, suelen transmitirse fácilmente de una explotación a
otra a través de medios mecánicos, como los equipos, vehículos, pienso, jaulas o
ropa contaminados. Los virus altamente patógenos pueden sobrevivir durante
largos periodos en el ambiente, sobre todo a temperaturas bajas. En agua, el
virus puede sobrevivir hasta 4 días a 22ºC y más de 30 días a 0ºC.
Uno de los mayores problemas del virus
de la gripe aviar es su rápida extensión de una granja a otra. En la mayoría de
los casos se expulsan grandes cantidades de virus a través de los excrementos de
las aves, contaminando el suelo y el polvo. De esta manera, los virus
transportados por el aire pueden extender la enfermedad de ave a ave y provocar
el contagio por vía aérea. Los virus pueden ser transportados también con
facilidad al quedarse adheridos a las extremidades y los cuerpos de otros
animales.
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El contacto con las aves
domésticas es una de las principales causas de propagación de la gripe
aviar |
Los excrementos de las aves salvajes
infectadas pueden introducir el virus dentro de los grupos de aves de corral.
Cuando las aves domésticas se crían sin control en la explotación y comparten el
suministro de agua con las aves salvajes, el riesgo de que la infección se
transmita aumenta aún más. Esta posibilidad ha puesto en tela de juicio los
actuales métodos de cría intensiva de las aves, ya que está demostrado que los
lugares donde se acumulan muchos animales constituyen una importante fuente de
expansión de la enfermedad.
Una de las particularidades de la
actual expansión de la gripe aviar es la existencia de aves de corral en granjas
aéreas rurales remotas que no se encuentran registradas, lo que complica la
eliminación rápida y sistemática del reservorio animal.
Los peligros de los mercados de aves
vivas son los más evidentes, según datos de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Una vez infectadas las zonas
donde hay gran concentración industrial de aves de corral, la infección puede
propagarse de forma rápida, y las enormes cantidades del virus producido pueden
trasladarse fácilmente a otras unidades, a las personas y al medio ambiente. El
ciclo de transmisión mencionado, muy hipotético, puede resumirse como el paso
del virus de «las rutas aéreas a las carreteras y caminos apartados».
En un ámbito más general, se han
considerado los brotes de gripe aviar como una parte del proceso de
transformación global. En pocos años, la dinámica comercial ha podido crear
condiciones de transmisión de los virus, bacterias y parásitos, que tienen
implicaciones en las personas, los animales y los ecosistemas. Los expertos han
considerado no sólo los brotes de gripe aviar, sino también el Síndrome
Respiratorio Agudo Severo (SRAS), la fiebre aftosa y la peste porcina, como
señales evidentes de inestabilidad del medio productivo.
El comercio internacional de aves de
corral vivas actúa también como potente fuente de expansión de la enfermedad,
así como las aves migratorias, que pueden transportar el virus a grandes
distancias. Uno de los planteamientos que emerge de todos estos problemas es la
necesidad de gestionar de forma eficaz la agricultura y el desarrollo rural
sostenible.
Las consecuencias de todo ello pueden
ser devastadoras para los granjeros y las industrias avícolas. Económicamente
son mayores en países en desarrollo, donde el aumento de las aves de corral
supone también una mayor fuente de ingresos y de alimentos. Por ejemplo, desde
que el virus irrumpió en Asia en 2003, la gripe aviar ha provocado la muerte o
destrucción de 125 millones de aves y ha infectado a 112 personas.
En el ámbito comercial las
consecuencias no sólo pueden llegar a desequilibrar las economías locales sino
que también crea incertidumbre en los mercados internacionales de la carne. La
prohibición de importar productos avícolas provoca una subida de los precios
internacional del pollo e incrementa la demanda de otros proveedores.
Medidas de control
LOS ESPECIALISTAS
DEFIENDEN EL USO DE VACUNAS PREVENTIVAS
La amenaza de la gripe aviar plantea
numerosas dudas sobre cuál es la medida más efectiva para controlarla. Aquí se
plantea una combinación de medidas de control que van desde la imposición de
limitaciones al desplazamiento, la cuarentena, la restricción del movimiento de
animales dentro del país y entre países y la vacunación. La medida más efectiva
dependerá de las circunstancias locales y de cada país. Uno de los aspectos que
sí parece claro es la necesidad de eliminar de forma rápida y segura los grupos
de aves infectadas y de los que han entrado en contacto con éstas con el fin de
frenar la propagación de la enfermedad.

Las buenas prácticas de higiene
representan una medida de seguridad indispensable para prevenir la aparición de
infecciones. Este factor es determinante a la hora de evitar la salida y entrada
del virus a las granjas avícolas.
Los especialistas defienden la
necesidad de la vacuna basándose en datos de brotes recientes (Hong Kong y
Tailandia). En ambos casos, el control de los brotes ha sido muy costoso, tanto
en términos económicos como de sacrificio de animales.
Los expertos aseguran que, a menos que
se aplique una vacuna, los virus que son benignos en los patos pero letales en
las gallinas y gallos y en las personas acabarán dispersándose. Para ello, debe
rebajarse la carga viral en los patos, lo que permitirá desarrollar una vacuna
para estas aves. También debe desarrollarse una vacuna para las granjas de
pollo.
La Organización Mundial de la Salud
(OMS) trabaja para desarrollar un prototipo de virus H5N1 que pueda ser
utilizado por los fabricantes de vacunas. Uno de los inconvenientes de la
vacunación es el mercado internacional. Los compradores de carne no quieren el
uso de la vacuna porque ésta, basada en virus inactivados, podría enmascarar una
carga real de virus.
Por otra parte, se dispone de dos
tipos de fármacos. Están los inhibidores M2 (amantadina y rimantadina) y los
inhibidores de la neuraminidasa (oseltaamivir y zanimivir). Estos fármacos han
sido autorizados para su utilización en la prevención y tratamiento de la gripe
humana en algunos países y han demostrado ser efectivos sin tener en cuenta la
cepa causante de la gripe.
Sin embargo, los análisis iniciales de
los virus aislados de los casos de evolución fatal ocurridos recientemente en
Vietnam indican que los virus son resistentes invariablemente a los inhibidores
M2. Se están realizando otras pruebas para confirmar la resistencia a la
amantadina. La red de laboratorios está realizando estudios para confirmar la
efectividad de los inhibidores de neuraminidasa contra las cepas H5N1 actuales.
Infección en humanos
LA DERIVA ANTIGÉNICA
EXPLICA PORQUE LOS VIRUS DE LA GRIPE CAMBIAN DE AÑO EN AÑO

El virus de la gripe o influenza tiene
la particularidad de atacar el aparato respiratorio. De los tres tipos de virus
influenza que se conocen (A, B y C) sólo el primero puede desatar grandes
epidemias. Y este grupo se divide a su vez en otros subtipos clasificados según
el origen.
Los dos subtipos que suelen infectar
de forma regular al ser humano son el H1N1 y el H3N2. Sin embargo, existen otros
subtipos, como el H5N1, que permanecen en el reservorio animal, y en especial en
las aves silvestres.
Ahora, la gripe aviar H5N1 podría
replicarse por primera vez en humanos y causar enfermedad. La cepa es tan nociva
que puede provocar la muerte en un 70% de los casos. Una de las características
del virus influenza de tipo A es su facilidad para mutar.
Cuando los parásitos llegan a las vías
respiratorias de una persona, penetran en las células tomando el control y se
sirven de ellas para replicarse en miles de partículas infectivas exactas. A
pesar de todo, durante el proceso de replicación se suelen producir fallos en la
transcripción del ARN, lo que genera mutaciones en el virus.
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La gripe aviar H5N1 podría
replicarse en humanos y causar una pandemia |
Este hecho, que se conoce con el
nombre de «deriva antigénica», explicaría por qué la cepa de la gripe puede
variar de año en año. A todo ello debe sumársele el hecho de que el virus
entremezcle sus genomas y cree virus totalmente nuevos (cambio antigénico). En
el caso de la gripe aviar, los expertos temen que la cepa H5N1 salte de una
persona ya infectada por un virus de la gripe humano y ambas variedades
intercambien sus genes.
De confirmarse los temores de los
expertos, no sería la primera vez que se produce una pandemia. Los antecedentes
son la gripe española de 1918, la asiática de 1957 y la de Hong Kong de 1968,
desencadenadas todas ellas por virus con genes humanos y animales. La única
actuación posible es detectarla lo antes posible para buscar una vacuna y evitar
su propagación.
Fuente:
http://www.sisagro.com.ar
Fuente: http://www.consumaseguridad.com