141. Destete precoz en cría vacuna. Conceptos previos a la
implementación de la práctica.
A. Monje
INTA - Concepción del
Uruguay
Los vientres:
objetivos básicos del destete precoz
El objetivo prioritario de estos manejos es mejorar los índices de procreos de
los rodeos
En el año 1971 se realizó el primer destete experimental en la EEA INTA C. del
Uruguay. La preocupación inicial del grupo técnico encargado del desarrollo del
proyecto fue compatibilizar una eficiente recría de los terneros destetados a
los dos meses de edad sin modificar drásticamente la normal operatoria de los
campos de cría de la región.
En principio, los estudios indicaron la factibilidad de pasar de una dieta
láctea al pie de la madre a fuentes únicas de alimentación formuladas con
raciones sólidas que facilitaran la adopción de la práctica. Si bien los ensayos
de manejo posdestetes fueron exitosos, rápidamente se llegó a la conclusión de
que con los terneros el problema es sólo de índole técnico y que éste es un tema
resuelto.
El verdadero impacto de la incorporación de la tecnología del destete precoz se
fundamenta en el manejo de los vientres con la posibilidad de realizar una cría
eficiente desde el punto de vista reproductivo y de acceder a una verdadera
reconversión de un sector históricamente postergado. En la actualidad existen en
el país alrededor de 2 millones de vientres a los cuales anualmente se les
practica diversos manejos durante la lactancia: destete temporario, "enlatado",
adelantado y precoz.
El objetivo prioritario de estos manejos es mejorar los índices de procreos de
los rodeos interviniendo en un período crítico que define la producción de
terneros del año próximo: la lactancia.
El interesante nivel de adopción de estas técnicas está asociado al conocimiento
de los altos requerimientos nutricionales de las vacas en ese estado fisiológico
y al mayor o menor impacto producido por los manejos implementados.
Es suficientemente conocido que la interrupción de la lactancia provoca un doble
efecto positivo sobre el comportamiento reproductivo posterior de los vientres.
Por un lado, el menor drenaje de nutrientes se expresa en una rápida mejora de
la condición corporal, alcanzándose altos índices de preñez y menores intervalos
entre el parto y la concepción siguiente.
Por otra parte, en el caso de los destetes definitivos o con apartes
(adelantados, precoces o temporarios) se anulan los procesos inhibitorios,
derivados de la presencia del ternero al pie, que afectan la reanudación
temprana de los ciclos estrales en el posparto.
La decisión de
destetar
En general, la adopción de la tecnología convencional ha sido escasa y así lo
demuestran los registros de la eficiencia en la producción de terneros del rodeo
nacional.
La imposibilidad de superar la barrera del 60 % de procreos muestra las
dificultades que tiene la cría en los diferentes ambientes en donde se
desarrolla la actividad.
En particular, el comportamiento de los vientres bajo las condiciones usuales de
manejo representa una seria limitación para alcanzar máximas producciones de
terneros.
El doble rol que deben cumplir las vacas, gestar y alimentar por un prolongado
tiempo a sus crías, define la ineficiencia de los sistemas. La estacionalidad de
la producción, la inestabilidad en la cantidad de terneros ofertados anualmente
y la baja eficiencia de la compleja transformación de pasto a producto,
conllevan a considerar a los vientres como una inadecuada herramienta de trabajo
para quienes fijan objetivos relacionados a maximizar la producción de terneros.
De las técnicas mencionadas, sin dudas, la de mayor impacto es la separación
definitiva de los terneros a los dos meses de edad. Esto implica que las vacas
bajo este sistema se puedan manejar como secas durante 10 meses pero, a su vez,
comienza una invernada diferente, con terneros que pesan alrededor de los 70 kg.
Las primitivas experiencias realizadas en el INTA EEA C. del Uruguay
demostraron, ante diversas condiciones nutricionales y de manejo de los rodeos,
que la respuesta a la reducción de la lactancia es de real significación. La
inmediata mejora de la condición corporal de los vientres, los mayores
porcentajes de preñez, el acortamiento del anestro posparto y la factibilidad de
acceder a otras épocas de servicio, fueron de tal contundencia que permitieron
plantear novedosos esquemas de producción orientados a la intensificación de los
sistemas de cría.
Por otra parte, luego de experiencias de varios años se confirmó la posibilidad
de incrementar la carga de vacas en un 50 % manteniendo al pastizal natural como
única fuente de nutrientes. Estos resultados fueron particularmente relevantes
porque respondieron al primer intento de modificar los resultados económicos del
sistema, apoyados en la hipótesis de ocupar con más vientres la receptividad
ociosa derivada de la drástica reducción de los requerimientos nutricionales.
Incorporación de la
técnica en los planteos productivos. Qué hacer con los terneros
En principio, hay que tener en cuenta que, una vez tomada la decisión, se
producen una serie de modificaciones sustanciales con respecto al esquema
tradicional de producción terneros.
El destino de los terneros: venta, retención o aún la opción de distintos tipos
de asociación con invernadores o feedloteros está estrechamente asociado a
aspectos de infraestructura, costo de recría y del impacto producido por el
destete sobre la eficiencia global del rodeo.
En la actualidad el ternero de destete precoz tiene una fuerte demanda con
destino a la producción en feedlot de terneros "bolita". Esa demanda determina
que terneros de 60-70 kg se paguen al precio de invernada como si tuvieran 100
kg., es decir entre $ 1,40 y $ 1,60 el peso vivo, valores más que interesantes
como para tomar la decisión de vender directamente a "culata de camión".
La opción de retener en el campo los terneros depende de varios factores, siendo
el costo de la crianza el principal elemento a tener en cuenta. Es sabido que en
condiciones donde la oferta de forraje es exclusivamente lo aportado por el
pastizal natural los costos por ternero destetado son altos, debido a la
cantidad y calidad de la suplementación a suministrar. La situación es
diametralmente diferente cuando el ambiente donde se halla ubicado el
establecimiento permite la implantación de pasturas. En estos casos los costos
de la suplementación son mínimos, dependiendo de la calidad de las pasturas,
oscilando entre los 5 a 8 $ por ternero.
El último de los caminos, aún poco explorado entre los criadores, es la
posibilidad de concretar negocios de asociación con los otros actores del
sector.
Las características particulares de la producción de terneros "bolita" a corral
o en condiciones de altos niveles de suplementación en pasturas hacen que
aparezcan novedosos sistemas de asociación o capitalización. Esto es así, ya que
por el solo hecho de incorporarse al sistema, las dos partes tienen ventajas
adicionales.
El criador al destetar a los dos meses de edad provoca un gran impacto en su
sistema, que se traduce en mayores índices de procreos, mayor carga animal,
mayor proporción de vacas gordas a la venta, mayor facilidad para manejar
eficientemente el pastizal y la opción de tener en su campo más de una época de
parición.
La otra parte, incorpora al sistema de engorde la categoría de mayor eficiencia
de conversión de alimento a carne, produce la categoría de mejor precio en el
mercado actual y tiene la chance de ofrecer el producto en todas las épocas del
año.
Criterios de
aplicación. Cómo maximizar el comportamiento de los vientres
El manejo de los
terneros es un problema técnico resuelto
La técnica del destete precoz fue creada con el objetivo de cambiar la forma de
producir terneros. En otras palabras, la reducción de la lactancia permite tener
en el campo vientres diferentes y escapar a la rigidez de los planteos
convencionales.
Si bien la preocupación inicial es el manejo de los terneros, la verdadera
potencialidad está dada en la correcta implementación del manejo ante diversas
posibilidades. Entre éstas se puede arriesgar una clasificación arbitraria con
el solo propósito de ayudar a aquellos que se inician en el tema.
En síntesis, las modificaciones que se pueden imprimir al sistema van, desde la
resolución de problemas puntuales hasta una verdadera reconversión de las
empresas.
Incorporación coyuntural:
Es aplicable a aquellos casos extremos, tales como sequías o en campos donde es
difícil superar el 50 % de terneros logrados.
En el primero de los casos, la baja condición corporal posparto de las vacas
hace necesario recurrir a medidas de excepción con la única expectativa de no
malograr los índices futuros de preñez o, como en la actualidad con la severa
sequía de primavera en el litoral, atenuar los peligros de mortandad de las
vacas.
En general, el establecimiento no se encuentra preparado para la retención de
los terneros, siendo lo más conveniente la venta o algún acuerdo de asociación
con invernadores o feedloteros.
Independientemente del factor climático, en aquellas regiones donde los bajos
índices reproductivos han representado una barrera infranqueable para el manejo
convencional, el destete en el primer año de la totalidad del rodeo redunda en
aumentos sustanciales en los porcentajes de preñez. Una vez cumplido este primer
objetivo, se puede planificar para los próximos años la implementación de una
serie de prácticas orientadas a estabilizar los altos índices de preñez
alcanzados.
Incorporación sistemática orientada
En este caso, el manejo del destete es una tarea habitual del establecimiento.
En general, son empresas que han alcanzado niveles aceptables de procreos,
alrededor del 70 %, y mediante la introducción de la práctica buscan maximizar
la producción anual de terneros.
Las vacas primíparas, las "cola de parición" y las CUT son las categorías del
rodeo a destetar. El impacto producido en la segunda preñez de las vacas con
primer ternero al pie justifica ampliamente los costos de retención de los
terneros en el establecimiento.
De la misma forma, las vacas de parición tardía, otro de los componentes del
rodeo generalmente comprometido, mejoran notablemente su condición corporal
posibilitando preñeces aceptables sin condicionar la longitud del período de
servicios. Por otra parte, se facilita el engorde de las vacas de descarte, con
las ventajas de mayor peso a la venta y mejor ingreso por kg debido a la
modificación de categoría, de conserva a vaca consumo.
Incorporación estratégica
Uno de los principales problemas a resolver es la variación que se produce entre
años en los índices de preñez. Ni más ni menos es lo que comúnmente se conoce
como la alternancia de los años malos y buenos, debido a que la cría es un
sistema altamente dependiente de las variaciones climáticas.
Está suficientemente demostrado la estrecha asociación entre estado nutricional
preservicio y preñez, por lo que el éxito de esta estrategia se basa en una
correcta selección por condición corporal de las vacas a destetar y en la
respuesta esperada con este grupo de vacas.
La implementación es sencilla, pero requiere de una alta capacitación del
personal que utiliza la herramienta de la separación de las vacas por condición
corporal y de la elección de la técnica a aplicar a cada uno de los grupos de
vacas clasificadas.
A modo de ejemplo, en la manga el operador clasifica a las vacas en tres grandes
categorías: <3;5; > de 3,5 hasta 5 y > de 5 y, en ese momento, un segundo
operario pinta con un color diferente las ubres para facilitar a posteriori la
identificación de sus respectivas crías. A renglón seguido, los terneros se
juntan con las madres y después del mamado, de acuerdo al color de las manchas
de pintura en la cara, se identifica el tratamiento a aplicar por grupo de
condición corporal. A los terneros pertenecientes al primer grupo de vacas (CC <
3,5) se los señala para destetar precozmente, a los del segundo lote (CC 3,5
hasta 5) se los "enlata", y a los del tercer grupo (CC >5) se los deja al pie de
la madre sin ningún tratamiento.
Con esta estrategia de manejo es factible estabilizar altas producciones por
año, compatibilizando los costos y el impacto de la tecnología aplicada.
Incorporación sistemática con incremento de carga:
El incremento de carga obtenido en experiencias controladas ya ha sido validado
a nivel comercial.
En condiciones de pastizal natural es factible incrementar la dotación de
vientres en un 50 %, debido a la reducción de los requerimientos nutricionales
de la totalidad del rodeo provocado por el destete. Aquí cabe una advertencia:
si bien la interrupción de la lactancia baja los requerimientos "la vaca no
entiende que tiene que comer menos" y con el manejo habitual se puede provocar
un deterioro que implique una verdadera degradación del pastizal.
En este sentido, el manejo adoptado es el pastoreo rotativo-diferido, donde se
requieren tiempos para disminuir la carga y otros en los cuales se debe aumentar
considerablemente la presión de pastoreo para uniformar el aporte forrajero de
las especies crecientes y decrecientes del pastizal, eliminando los efectos de
la selectividad por parte del animal. Es decir que para aliviar al pastizal hay
que concentrar la hacienda en algún área de sacrificio o con mayor carga
instantánea de algunos de sus potreros. En estas condiciones es normal que los
animales tengan un déficit de consumo y, por ende, un déficit nutricional.
Bajo el manejo convencional de los vientres, con destetes de 7 meses y servicio
estacionado octubre a diciembre, solamente podría sacrificarse el nivel de
consumo en el mes de abril y parte de mayo. En invierno las condiciones de
sobrepastoreo y deficiencia nutricional se dan por la sola distribución de la
producción forrajera. Si optamos por este camino y sacrificamos el nivel
nutricional al final del otoño, perdemos la única oportunidad para que las vacas
"entren bien al invierno", lo que equivale sacrificar condición corporal al
parto y, como consecuencia, prolongación del anestro en el posparto. Al destetar
a los 60 días (noviembre-diciembre) los vientres tienen el resto del verano,
especialmente después de retirados los toros, y todo el otoño para recuperarse
de la corta lactancia y con mínimos requerimientos. Esto es tan así que el
peligro es que se "pasen de gordura", razón por la cual el manejo del pastizal
no sólo es posible sino que se hace necesario para dosificar el forraje al cual
tiene acceso un animal con requerimientos nutricionales reducidos: esto ya es un
importante cambio cualitativo en el manejo del rodeo.
Aplicación de la
tecnología para redefinir la actividad
En la actualidad la verdadera reconversión apunta a una alta especialización de
las actividades.
La recría de terneras y la reposición de vientres son categorías con exigencias
propias de un animal en crecimiento, en tanto que las vacas y toros de refugo
ocupan superficies por períodos de mayor o menor longitud de acuerdo a la
decisión de venta. Por otra parte, la evolución de los terneros al pie a partir
de los 90 días de edad no depende exclusivamente de la leche materna. Estas son
actividades propias de un proceso de invernada, que generalmente se encuentran
ocultas en un medio donde prevalecen limitaciones en cantidad y calidad de
nutrientes.
Al redefinir el rol de los participantes, la cría termina en el momento en que
la tecnología permite al ternero tener una vida independiente de la leche
materna y las vacas se transforman en máquinas de producir terneros,
independizando su rendimiento de los riesgos climáticos.
La nueva categoría de ternero, el destetado precozmente, es capaz de producir
carne con una máxima eficiencia de conversión y atender la actual y necesaria
diversificación de los marcados.
Resulta obvio que las características del medio en donde se desarrolla la cría
vacuna determinan que las categorías aptas para utilizar eficientemente el
recurso forrajero son los animales con bajos niveles de crecimiento y alta
capacidad para almacenar reservas corporales. En este sentido, estudios llevados
a cabo por el INTA EEA C. del Uruguay revelaron que el mayor impacto en
rentabilidad se obtenía con situaciones de extrema especialización manteniendo
en el campo sólo vientres adultos. El aumento de la receptividad (vientres/ha)
fue de un 70 %, debido al destete de la totalidad de las crías a los 60 días y a
la superficie liberada por las otras categorías (animales en crecimiento) que
fueron anuladas del sistema. Este particular manejo, de altos índices de preñez
estabilizados entre años y alta carga con animales aptos para un aprovechamiento
racional del pastizal, incrementa sensiblemente la cantidad de terneros
producidos.
Además, el sistema contempla diversas alternativas de asociación vertical,
capitalización de los destetes machos y de hembras con devolución de vaquillonas
preñadas para la necesaria reposición al campo de cría.
Para finalizar, se reitera un concepto: el manejo de los terneros es un problema
técnico resuelto, es simplemente el uso adecuado de una herramienta, que tendrá
mayor o menor complejidad de acuerdo al ambiente en donde se desarrolle la
recría. El verdadero impacto de esta técnica está dado por la flexibilidad y las
diferentes opciones que se presentan con vientres cuyos requerimientos fueron
disminuidos drásticamente.
Fuente: Circulo de Médicos
Veterinarios del Sur de Santa Fe
http://www.veterinariosursf.com.ar
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