144. Micotoxinas en reservas forrajeras.
Autores:
Gaggiotti, Mónica y Romero, Luis (INTA
Rafaela); Basílico, Juan Carlos (Fac. Ing. Química de la Universidad
Nacional del Litoral)
Reservas
Forrajeras
¿Conoce las
micotoxinas?
Un manejo inadecuado de los forrajes conservados puede dar lugar a la aparición
de toxinas producidas por hongos que producen reducción en la productividad y
ocasionalmente la muerte del animal.
Si bien la mayoría de los mohos reducen el valor nutritivo de los alimentos que
se proporcionan al ganado, existen algunos mohos que tienen la capacidad de
producir compuestos químicos tóxicos llamados micotoxinas. La FAO estima que el
25% de las cosechas mundiales de granos se encuentra afectado por micotoxinas.
¿Cuándo se
desarrollan las micotoxinas?
- La producción de forrajes conservados requiere de una adecuada implementación
de las técnicas de cultivo, recolección y almacenamiento. Un manejo inadecuado
puede dar lugar a la aparición de toxinas producidas por hongos, cuyas especies
más peligrosas pueden afectar en forma grave a los animales y al hombre. Estos
hongos incluyen especies de Aspergillus flavus, Alternaria, Fusarium, Claviceps
y otros hongos endofíticos que son potencialmente productores de micotoxinas (aflatoxinas,
tritotecenos, zearalenona, fumonisinas, moniliformina, ácido tenuazónico,
alternariol, alcaloides del ergot, etc.).
Son múltiples los factores que intervienen en el proceso de proliferación
fúngica y de la contaminación con micotoxinas de los forrajes conservados. Los
principales que se pueden citar son:
-
el tipo de suelo,
-
la susceptibilidad del cultivo,
-
la madurez de los granos en el
momento de la cosecha,
-
la temperatura y la humedad,
-
los daños mecánicos o los producidos
por insectos y/o pájaros,
-
y el tipo de almacenamiento.
Básicamente, y más allá del estadio de la cadena alimentaria que se esté
analizando se puede presentar el problema de la contaminación de la siguiente
manera: hongos filamentosos tales como Aspergillus, Fusarium, Penicillium, bajo
condiciones ambientales favorables, colonizarán sintomática o asintomáticamente
un sustrato dado (maíz, sorgo, alfalfa, etc.) pudiendo conducir esta interacción
a la producción de micotoxinas.
Sólo algunos hongos tienen capacidad de producir micotoxinas, y las generan
cuando no cuentan con los nutrientes adecuados por lo que necesitan competir por
los mismos con las bacterias y otros hongos.
¿Qué producen las
micotoxinas?
- Los problemas ocasionados por micotoxinas en forrajes conservados han sido
poco estudiados hasta el presente. Sin embargo, en todo el mundo, especialmente
en regiones de clima cálido templado, se han informado problemas de
micotoxicosis como consecuencia de la ingesta de los mismos.
Diagnóstico con un
marcador
Si bien las micotoxinas no son consideradas problemas mayores en la salud de los
rumiantes, se sabe que son la causa de reducción en la productividad y
ocasionalmente, de muerte. El reconocimiento de micotoxicosis es extremadamente
difícil de diagnosticar y el problema se agudiza por falta de protocolos
estructurados para el análisis de casos sospechosos.
Un intento para el estudio de micotoxinas en forrajes conservados,
particularmente en los ensilajes, es la búsqueda de DON o vomitoxina (toxina
producida por especies de Fusarium) como marcador de la presencia de micotoxina.
Estudios realizados en Estados Unidos informaron niveles de DON (con variación
entre zonas) que oscilaron, en la mayoría de los casos, entre 1 y 3ppm.
En la Estación Experimental Agropecuaria Rafaela del INTA se ha realizado un
trabajo para utilizar DON como marcador de la presencia de micotoxinas en
silajes y henos, como así también estudiar la microflora presente en los mismos,
haciendo énfasis, especialmente, en las especies correspondientes a los géneros
Fusarium, Alternaria, Aspergillus y Penicillium. Asimismo, se procura relacionar
estos resultados con los obtenidos de los estudios químicos de los forrajes.
1) Primer año de trabajo: (ensayo preliminar), se analizaron 30 muestras de
forrajes conservados (campaña 97-98) muestreados al azar. De las 30 muestras
analizadas 11 presentaron contaminación fúngica, de las cuales 10 tenían DON en
niveles que variaron de 0,5 a 2ppm. Es importante destacar que aún en ausencia
de Fusarium se constató la presencia de DON. Sin embargo debe tenerse en cuenta
que en un caso dio negativo a DON pero presentó contaminación con Aspergillus
flavus, que es un hongo potencialmente productor de aflatoxinas.
Las características fermentativas de los silajes que presentaron contaminación
fúngica indican claramente que el proceso de fermentación no fue el adecuado (pH
anormales para la especie y valores de NH3/NT que indican fermentaciones malas a
muy malas).
Los rollos de pasturas, en los que se detectó presencia de mohos y de DON,
fueron confeccionados con más de un 25% de humedad.
2) Segundo año de trabajo: se recolectaron 93 muestras de forrajes conservados
(campaña 98-99) muestreados al azar, habiendo analizado hasta el presente 59
muestras (ensilajes). En 40 muestras se detectó desarrollo fúngico, en 3 de
ellas se encontró DON en niveles que variaron entre 0,1 a 0,4ppm y en 15 se
halló aflatoxinas en concentraciones que oscilaron entre 0,4 a 80ppb. Las
características fermentativas de los silajes en los que se observó desarrollo de
hongos y presencia de micotoxinas fueron de regulares a malas.
La diferencia hallada en la flora fúngica ( en el primer año presencia de
Fusarium productores de DON y en el segundo, de Aspergillus productores de
aflatoxinas) se explica debido a las diferencias en las condiciones climáticas
de la campaña 97-98 y 98-99.
Desde setiembre de 1997 a marzo de 1998 (período de desarrollo del cultivo de
maíz y de sorgo) se produjeron 928,3 mm de lluvias, con una temperatura promedio
de 21,8ºC y una humedad relativa promedio de 76% y en el mismo período pero para
la campaña 98-99, se registraron 688,2 mm con una temperatura y una humedad
relativa promedio de 22,5ºC y 71%, respectivamente (datos registrados por la
Estación Agrometeorológica de la EEA Rafaela). Los hongos del género Fusarium
requieren de alta actividad acuosa (aw) para su desarrollo no así los del género
Aspergillus.
Algunas conclusiones
De los resultados obtenido en este trabajo se puede inferir que:
-
En nuestras condiciones climáticas,
el DON no es el único marcador para determinar la presencia de micotoxinas.
-
DON y aflatoxinas deberían ser los
marcadores a utilizar.
-
Si la técnica de conservación se
realiza correctamente se puede evitar la presencia de hongos y de micotoxinas.
-
Las concentraciones de DON y
aflatoxinas halladas en los alimentos evaluados puede ser riesgosa para la
alimentación del ganado lechero teniendo en cuenta que estos alimentos forman
parte de una dieta cuyos otros componentes pueden estar contaminados con
micotoxinas (semilla de algodón, grano de maíz, grano de sorgo, etc.).
Fuente: Circulo de Médicos
Veterinarios del Sur de Santa Fe
http://www.veterinariosursf.com.ar
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