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R.C.H. % |
C - T |
X 100 |
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T |
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Donde T es la media aritmética del grupo tratado y C es la media aritmética del grupo control sin tratamiento a los 14-15 días post-tratamiento.
1.6. Interpretación de los resultados.
Se asocia la presencia de resistencia antihelmíntica con R.C.H. por debajo del 90%.
Los resultados de este test son solo una estimación de la eficacia antihelmíntica debido a que la postura de huevos no siempre guarda una estrecha correlación con la carga parasitaria y solo mide el efecto sobre hembras maduras(13).
1.7. Diagnóstico de los géneros parasitarios actuantes en base a coprocultivos.
Con el objetivo de obtener información acerca de los géneros involucrados en la resistencia antihelmíntica, se recomienda la realización de coprocultivos(8) en pool por grupo (4-5 g por muestra) el día 0 y 14-15 post-tratamiento, y la identificación posterior de larvas infectantes (L3) para determinar la participación relativa de cada género parasitario(12).
Todas las técnicas se basan en el mismo principio, esto es, favorecer la maduración y eclosión de los huevos en materia fecal, y que las larvas evolucionen hasta L3. El éxito del cultivo dependerá de tres factores: humedad, oxigenación y temperatura adecuada. Si la humedad es excesiva se puede reducir mediante el agregado de carbón vegetal, musgo estéril o materia fecal estéril. La oxigenación se asegura mezclándola con algún material inerte (telgopor granulado, vermiculita, etc.) y la temperatura adecuada oscila entre los 10 y 26°C (óptima 22-24°C), de forma que a temperatura ambiente en 15 días se obtienen las L3. La recuperación de éstas se logra por migración en medio acuoso y la identificación a nivel de género en base a sus características morfológicas(12).
2. Test de eficacia controlada (T.E.C.).
Una vez determinada la resistencia antihelmíntica a través T.R.C.H., es posible establecer la confirmación definitiva a través del Test de eficacia controlada. Este es el método más confiable para evaluar la sensibilidad de los nematodes a los antihelmínticos, basado en las diferencias entre los conteos de vermes de grupos de animales tratados y no tratados, permitiendo establecer la eficacia sobre adultos y formas inmaduras. Como desventajas puede citarse su alto costo, su laboriosidad y el tiempo que demanda.
Si se requiere la identificación de los parásitos resistentes, una forma práctica sería sacrificar 2-3 animales por cada grupo del T.R.C.H. La necropsia de animales del grupo control no tratado permitirá establecer el nivel de infección, así como la composición de la población parasitaria al nivel de género y especie. En tanto que el sacrificio de igual número de animales sería necesario para cada grupo sospechado de resistencia antihelmíntica(13).
Las necropsias deberán realizarse entre la 2 y 3 semanas de aplicados los tratamientos antiparasitarios,
2.1. Necropsia y toma de muestras.
Una vez sacrificado el animal se procede a abrir la cavidad abdominal por la línea media. Se liga el cuajo a la altura del píloro, y se lo separa del resto del aparato digestivo junto al librillo (para evitar derrames de contenido). El intestino delgado se liga en su extremo posterior a la altura de la válvula ileo-cecal y se extrae de la cavidad junto al intestino grueso. Se separan ambos del mesenterio en toda su extensión con la ayuda de un cuchillo filoso. Una vez obtenidos cuajo, intestino delgado e intestino grueso se procesan por separado.
2.2. Procesamiento de muestras.
El abomaso se abre por la curvatura menor y el contenido se vuelca en un recipiente. Se lava intensamente la mucosa (pliegue por pliegue) bajo un chorro de agua, friccionando cuidadosamente con los dedos para separar los vermes adheridos. El producto del lavado se adiciona al anterior.
El contenido del recipiente se traspasa a un balde graduado, y se agrega agua hasta nivelar en una de las marcas graduadas.
Se homogeneiza el contenido y se extraen varias muestras (alícuotas) hasta completar el 10% del total del lavado. Si no se desea continuar con el procesado, se puede conservar la muestra previo formolado al 10%.
Con la submuestra (el 10%) se realiza la limpieza del contenido y se retienen los vermes con la ayuda de una malla de 75 micras de separación entre hilos. Luego se traspasa a un recipiente graduado, se agrega agua hasta nivelar el contenido en una de las marcas laterales. Se homogeneiza y se extrae una nueva alícuota del 10%.
El intestino delgado por un lado y el grueso por otro, se abren a lo largo lavando la mucosa en forma similar a la del cuajar, y el procesamiento sigue los mismos pasos.
La alícuota se vuelca en una placa de Petri con el agregado de unas gotas de solución yodurada (la misma que para identificar larvas). Se deja reposar 5-10 minutos y se decolora con hiposulfito de sodio.
Con la ayuda de una lupa estereoscópica sobre una superficie de fondo claro se observan los nematodes teñidos de marrón oscuro.
Se extraen los parásitos con la ayuda de una aguja histológica y se los pasa a una placa de Petri para su recuento e identificación.
Se recomienda realizar complementariamente la digestión péptica (o recuperación salina) de la mucosa abomasal, dado que en el proceso de lavado pueden quedar adheridos a la misma un número importante de especímenes (especialmente en los géneros de menor tamaño).
Según las diluciones seguidas en esta guía (podrán hacerse las que se deseen), cada parásito obtenido debe ser multiplicado por 100.
Si los animales utilizados para el T.E.C. han permanecido a pastoreo luego de aplicados los tratamientos antihelmínticos, solo los nematodes adultos recuperados de cada órgano serán cuantificados e identificados a nivel de género y especie.
El porcentaje de eficacia se calcula mediante la siguiente fórmula(2).
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R.C.H. % |
C - T |
X 100 |
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T |
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Donde T es la media aritmética del grupo tratado y C es la media aritmética del grupo control sin tratamiento
2.3. Identificación de parásitos adultos:
Si bien para realizar una correcta identificación de los vermes debe tenerse en cuenta una serie de parámetros, tales como largo del verme, aspecto microscópico, características del extremo anterior, bolsa copulatriz (y sus componentes) en el macho, vulva de la hembra, etc., existen algunas particularidades que caracterizan a los diferentes géneros, y que pueden contribuir a su clasificación. Al respecto, se dispone de numerosa bibliografía y cualquiera de los textos clásicos de parasitología ofrece abundante información. Nos permitimos recomendar:
"Identificación de las formas adultas de los nematodes gastrointestinales y pulmonares de los rumiantes en la República Argentina", por Ratko LUKOVlCH. Boletín técnico del INTA, 1981.
"Manual para diagnóstico das helmintoses de ruminantes" UENO, H. y GUTIERRES, V.C. Japan International Cooperation Agency (JICA), 1983.
"Manual of Veterinary Parasitological Laboratory Techniques" Technical Bulletin Nº 18, Majesty's Stationery Oftice, London, 1971
ESTRATEGIAS PARA LIMITAR EL DESARROLLO DE RESISTENCIA ANTIHELMÍNTICA.
Si bien el desarrollo de vacunas a helmintos y el control biológico aparecen como alternativas promisorias en un futuro, no parece factible que suplanten totalmente el uso de drogas antiparasitarias y si que lo complementen.
En la actualidad cualquier programa de control que pretenda ser efectivo debe incorporar la utilización de antihelmínticos, pero el uso de éstos debe basarse en el conocimiento epidemiológico y las diferentes alternativas de pastoreo en relación con el riesgo parasitario. En ese sentido urge abandonar toda práctica que se sustente en el uso excesivo, indiscriminado y oportunista de los antihelmínticos, que perjudicará no solo al producto comercial utilizado sino a todo el grupo de antihelmínticos involucrado.
Por lo menos cinco medidas han sido recomendadas para demorar el desarrollo de resistencia(11):
1. Disminución de la frecuencia de aplicaciones antihelmínticas.
2. En la medida de lo posible, se recomienda la utilización de antihelmínticos de espectro reducido.
3. Ajustar las dosis correctamente, evitando subdosificaciones y previniendo el escape de nematodes sobrevivientes.
4. Rotación de grupos químicos.
5. Utilizar medidas integrales de control que no se basen exclusivamente en la aplicación de antihelmínticos.
Obviamente la recomendación práctica más difundida para reducir la resistencia se basa en la limitación de los tratamientos antihelmínticos. Al reducir la exposición a la droga la presión de selección puede ser minimizada(3). Esta se basa principalmente en el poder de dilución de la población en refugio. Al respecto debe recordarse que cuando dicha población es grande, condición habitual en otoño-invierno y principio de primavera, habría mayor posibilidad de que los parásitos resistentes se diluyan en la gran población de susceptibles. Por el contrario, la presión de selección ejercida a través de innecesarios tratamientos antihelmínticos durante el verano representa un alto riesgo de resistencia. Un efecto similar sería el que se ejerce con las drogas o formulaciones de efecto prolongado, y a través de tratamientos antihelmínticos sucesivos (estratégicos) cuyo principal objetivo es interrumpir el período prepatente evitando la contaminación de las pasturas desde el destete y hasta mediados de invierno. Resta determinar si, para el antes citado uso estratégico de antiparasitarios, la rotación de principios activos puede evitar la selección de resistencia antihelmíntica en bovinos.
La recomendación del uso de drogas de espectro reducido no es tan sencilla de instrumentar, como en ovinos donde el Closantel es una buena alternativa de control para Haemonchus contortus, dada la característica multigenérica de las cargas parasitarias de los bovinos que determina el uso de antihelmínticos de amplio espectro. De cualquier forma un diagnóstico parasitológico previo permitirá evaluar alternativas a la hora de recomendar un antiparasitario.
Para evitar problemas de falta de eficacia que bien podrían ejercer selección hacia resistencia se recomienda ser especialmente rigurosos en la elección de productos de calidad asegurada y en la correcta implementación del tratamiento en lo referido a la correcta dosificación, vía de aplicación y manipulación del producto.
En cuanto a la rotación de antihelmínticos, debe insistirse en el concepto que no se refiere al cambio de producto comercial sino a la rotación de principio activo. A diferencia de la rotación rápida de principios activos, fuertemente criticada como seleccionadora de resistencia antihelmíntica para todas las drogas, la rotación lenta -con cambios anuales de antiparasitarios con diferente modo de acción- se recomienda porque el cambio de principio activo permitiría la eliminación de los especímenes seleccionados como resistentes por la droga anterior (4).
Por último, se puede citar una larga lista de alternativas que apunten a disminuír el número de desparasitaciones, basadas en alternativas de manejo del pastoreo de las diferentes categorías animales y el conocimiento de la epidemiología parasitaria. Un hecho ventajoso sobre los ovinos, es que los bovinos desarrollan una sólida inmunidad alrededor del año de edad, ejerciendo un sólido control sobre las cargas parasitarias. Acotando la etapa de mayor riesgo a un relativamente corto período ubicado entre el destete (fin de otoño) y la siguiente primavera vegetal. Es en este período de unos 6-8 meses en el que se utilizan masivamente los antihelmínticos. Si se establece un programa de control integrado a través de la combinación de tratamientos antihelmínticos y pasturas con bajos niveles de infectividad (verdeos, rastrojos, praderas nuevas y/o controladas, etc.) sin dudas se disminuiría la frecuencia de desparasitaciones y con ello el riesgo de resistencia antihelmíntica.
Estas recomendaciones, tomadas en gran parte de las experiencias en ovinos, podrán variar a futuro en la medida que se disponga de información detallada acerca de los mecanismos que generan la resistencia antihelmíntica en bovinos. La adaptación de la información al manejo de cada establecimiento es sin dudas un trabajo profesional. Por ello creemos que la consideración de cada concepto debe realizarse en el marco de un programa de control integral, en el que el uso de antiparasitarios este subordinado al manejo parasitológico profesional, y no a la inversa.
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3. Conder, G; Campbell, W. (1995) Chemotherapy of nematode infections of veterinary importance, with special reference to drugs resistance. Adv.Parasitol. 35: 2-84.
4. Craig, T.M. (1993) Anthelmintic resistance. Vet. Par. 46: 121-131.
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7. Fiel, C.A; Saumell, C.A; Steffan, P.E; Rodriguez. E.M; Salaberry, G. (2000) Resistencia de los nematodes trichostrongylideos -Cooperia y Trichostrongylus- a tratamientos con avermectinas en bovinos de la Pampa Húmeda, Argentina. Rev. Med. Vet. 81 (4): 310-315.
8. Fiel, C.A; Steffan, P.E; Ferreyra, D.A. (1998) Manual para el diagnóstico de nematodes en bovinos. Técnicas de frecuente utilización en la práctica veterinaria: su interpretación. Ed: Bayer Argentina S.A. División animal: 1-61.
9. Gasbarre, L; Leighton, E; Bryant, D. (1996) Reliability of single fecal egg per gram determination as a measure of individual and herd values for trichostrongyle nematodes of cattle. Am.J.Vet.Res. 57 (2): 168-171.
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11. Nari Henrioud, A. (1987) Enfoque epidemiológico sobre el diagnóstico y control de resistencia a antihelmínticos en ovinos. Ed. Hemisferio Sur (R.O.U.): 1-60
12. Niec, R. (1968) Cultivo e identificación de larvas infectantes de nematodes gastrointestinales del bovino y ovino. Manual técnico N° 3. INTA-Argentina. pp: 1-37
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16. Romero, J; Boero, C; Vázquez, R; Aristizabal, M.T; Baldo, A. (1998) Estudio de resistencia a antihelmínticos en majadas de la mesopotamia argentina. Rev. Med. Vet. 79 (5): 342-346.
17. Sangster, N. (1999) Anthelmintic resistance: past, present and future. Int. J. Parasitol. 29: 115-124.
Fuente: produccion-animal.com.ar
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