
La obstrucción intestinal en los perros puede
estar causada por la oclusión intraluminal, estenosis intramural y la
compresión extraluminal (Ettinger, 1992). Las causas específicas incluyen
cuerpos extraños no digeribles, masas de parásitos, vólvulo (poco frecuente en
animales menores), intususcepción, torsión intestinal, estrangulamiento del
intestino en una hernia, adherencias o constricciones (postraumáticas o
posquirúrgicas), neoplasia intestinal, abscesos o granulomas, hematomas
intramurales, malformaciones congénitas (estenosis o atresia), la parálisis o
éstasis de un segmento del intestino, causada por peritonitis local o
generalizada, enteritis, pancreatitis, e incluso laparatomías pueden causar
signos de obstrucción intestinal (Merck, 1993; Morgan, 1995).
Las manifestaciones y consecuencias clínicas de la
obstrucción dependen de su localización, grado, duración e integridad vascular
del segmento intestinal afectado (Kirk, 1984; Ettinger, 1992). Los signos
clínicos más típicos son vómitos, anorexia y depresión de presentación
repentina (Depile y col, 1986); otros son distensión abdominal, diarrea y
dolor abdominal evidenciado por inquietud, jadeo o posturas corporales
anormales (Ettinger, 1992).
La obstrucción intestinal parcial causa signos
prolongados o intermitentes, el animal toma menos alimentos y agua y presenta
pérdida de peso, pero sigue alerta. Las heces son de menor volumen, líquidas,
sanguinolentas y pútridas (Merck, 1993; Moran, 1995).
Un síndrome de seudoobstrucción intestinal crónica
fue descrito en unos pocos perros en los cuales la motilidad propulsiva
ineficiente y una enterectasia persistente simulaban los signos de la
obstrucción, aún con un lumen intestinal permeable (Morgan, 1995).
Por lo general, cuanto más próxima y completa sea
la obstrucción, más intensos fulminantes serán los signos y mayor la
probabilidad de deshidratación, desequilibrio electrolítico y shock. Las
obstrucciones duodenales causan una oclusión de la evacuación gástrica y
alcalosis metabólica. Las obstrucciones en los sitios más distales producen
grados variables de acidosis metabólica. Las obstrucciones distales e
incompletas pueden ser insidiosas con signos inespecíficos e intermitentes de
anorexia y vómito crónico, que duran varios días o incluso semanas y conducen
a una desnutrición progresiva (Ettinger, 1992; Morgan, 1995).
Las obstrucciones intestinales también pueden ser
simples o estranguladas. Las simples ocluyen el lumen sin una pérdida
significativa de la integridad vascular, mientras que ocurre lo contrario en
las estranguladas. Esto se puede presentar en la intususcepción, vólvulo o
hernia encarcelada. Después de la estrangulación se inicia una serie de
eventos: edema y congestión del asa afectada, hipoxia tisular e infarto de la
pared, acumulación de bacterias y toxinas intestinales en el líquido
peritoneal, rápida progresión a toxemia, shock y muerte (Morgan, 1995).
El diagnóstico de obstrucción intestinal se
establece por la historia de anorexia, morder objetos extraños, vómitos,
deshidratación y estreñimiento; también por palpación de un cuerpo extraño, en
intususcepción se palpan asas en forma de embutido o asas distendidas con gas
y líquido en la proximidad de la obstrucción. En los exámenes de laboratorio,
el hemograma a menudo es normal o puede presentar leve neutrofilia con
desviación a la izquierda (Morgan, 1995).
El examen radiológico confirma la presencia de una
obstrucción y a menudo determina la causa, en especial cuando se realizan
estudios contrastados. Los hallazgos radiológicos que sugieren obstrucción son
distensión abdominal con gas o líquido, tránsito de contraste retrasado,
fijación o desplazamiento de las asas intestinales, defectos de lleno luminal
y presencia de cuerpos extraños dentro del lumen (Ticer, 1975; Kealy, 1979).
La endoscopía es un método excelente para confirmar la presencia de cuerpos
extraños en estómago (Ettinger, 1998; Morgan, 1995).
Las obstrucciones intestinales pueden generar una
situación de urgencia quirúrgica. Los cuerpos extraños intestinales, si no se
evacúan dentro de las 48 horas, normalmente requieren extirpación quirúrgica (Morgan,
1995).
Cualquier objeto que el animal ingiera puede
transformarse en un cuerpo extraño gastrointestinal; los ejemplos más comunes
incluyen huesos, juguetes, telas, objetos metálicos, piedras, carozos, pelotas
de goma, etc. (Ettinger, 1992).
Antes, durante y después de la cirugía se debe
prestar atención especial al mantenimiento de los líquidos, electrolitos y
equilibrio ácido/base (Fenner, 1997). Si no se dispone de datos sobre gases
sanguíneos y pH, se debe administrar una solución electrolítica equilibrada
conjuntamente con un antibiótico de amplio espectro, por vía endovenosa.
Cuando hay shock circulatorio concurrente puede ser necesario administrar
sangre entera o plasma base (Kirk, 1984; Fenner, 1997). Si no se dispone de
datos sobre gases sanguíneos y pH, se debe administrar una solución
electrolítica equilibrada conjuntamente con un antibiótico de amplio espectro,
por vía endovenosa. Cuando hay shock circulatorio concurrente puede ser
necesario administrar sangre entera o plasma base (Kira, 1984; Fenner, 1997).
Las principales complicaciones de las
obstrucciones entéricas son la necrosis o perforación del órgano, la
peritonitis y el shock endotóxico (Ettinger, 1992; Morgan, 1995; Ettinger,
1998).
Descripción Del Caso
Corresponde a una perra mestiza de un año de edad
y 11 kg. de peso traída al Hospital Veterinario de la Universidad Austral de
Chile por presentar un progresivo estado de decaimiento, vómitos persistentes,
deshidratación, hiporexia y deposiciones pastosas, la que había sido
esterilizada diez días antes.
Efectuado el examen clínico se constató un cuadro
febril con alza de las constantes fisiológicas estableciéndose un
prediagnóstico de Gastroenteritis. Se solicitó un hemograma, pruebas de
funcionalidad hepática (ALT‑SAP) y una radiografía abdominal por presentar un
aumento de volumen intraabdominal de alrededor de 8 x 6cm. de carácter
doloroso a la palpación.
La perra se mantiene con terapia de hidratación
(Suero glucosado, Ringer Lactato, Sales de Rehidratación oral y dieta blanda
en base a arroz con carne molida), además se aplicó Gorban* como antibiótico
en forma preventiva.
Los exámenes de sangre y suero no mostraron
alteración. El examen radiográfico ratificó el aumento de volumen a nivel de
intestino delgado.
Dado el precario estado de salud de la paciente,
con persistencia de vómitos y ausencia de motilidad intestinal y defecación,
se decide al día siguiente de su ingreso realizar una laparatomía exploratoria
de urgencia con anestesia por gases.
La observación de la cavidad abdominal permitió
visualizar signos de peritonitis con exudado fibrinoso enrojecido y
adherencias de color blanquecino.
Se apreció también una masa de forma ovoide que
era acordonada por el epiplón e intestino delgado, el cual estaba obliterado y
que junto con el mesenterio la habían aislado.
Se expuso esta masa formada por yeyuno y epiplón,
totalmente adheridas que eran causantes de la obstrucción intestinal. A1
tratar de separar el intestino, lo que se logró en gran medida, se rompió la
masa que resultó ser un absceso, escurriendo un exudado blanquecino. Para gran
sorpresa la causa de formación de esta masa abscedada con gran adherencia eran
dos gasas quirúrgicas contenidas en la cavidad abdominal alrededor de las
cuales se adhirieron el intestino y epiplón.
Para solucionar el problema y ante el grave
compromiso circulatorio intestinal se procedió a resecar gran parte del yeyuno
practicando una anastómosis intestinal término terminal.
Finalizada la intervención y luego de recuperada
de la anestesia, la perra se mantuvo con terapia antibiótica por diez días,
alimentación parenteral durante tres días para luego continuar con pequeñas
papillas de arroz y carne molida. Se aplicó además Finadyne* como
antiinflamatorio antiendotoxémico y Biosolamine* como reconstituyente
energético. Al quinto día de operada la perra presentó deposiciones pastosas
en pequeña cantidad, y mejoró su apetito reestableciéndose el peristaltismo.
Al décimo día se da el alta, registrándose un incremento de dos kilos en su
peso corporal.
*Gorban (Lab.Hoechst)
*Biosolamine (Lab. Rhodia Merieux) *Finadyne (Lab.Schering‑Plough)
Discusión
Si bien la signología clínica que manifiestan los
animales que padecen obstrucción intestinal, tanto de origen intra como
extraluminal cursa con vómitos, dolor, distensión abdominal, depresión,
deshidratación y cambios de comportamiento etc. (Depile y col‑‑‑1986; Ettinger,1992)
resulta por lo general complicado determinar la causa que origina el cuadro
dada la gran gama de
Probables etiologías, en que predominan los
cuerpos extraños, tumores torsiones, intususcepciones e incluso afecciones
neurológicas que generan parálisis de segmentos intestinales (Merck 1993 ;
Morgan 1995).
Queremos resaltar en este caso la capacidad del
organismo de aislar un cuerpo extraño que quedó involuntariamente olvidado en
la cavidad abdominal, mediante la formación de una masa que involucró al
yeyuno y epliplón generando una obliteración del lumen intestinal con
compromiso circulatorio e infeccioso de la zona que casi costó la vida del
animal.
Llamó la atención la ausencia de signos
específicos en los exámenes de sangre realizados lo que coincide con Sodikoff
(1995) quien señala sólo la neutrofilia con desviación a la izquierda
acompañando estos cuadros.
El examen radiográfico es importante, si bien no
siempre se aprecian los agentes causales de obstrucción, en particular cuando
son radiotraslúcidos, si aparecen aumentos de volumen localizados y presencia
de gas que hacen sospechar del cuadro. De ahí que se recurra a técnicas con
medio de contraste positivo (Sulfato de Bario) para verificar el avance o
detención del opaco (Thibaut, 1999).
En el presente caso, luego de constatar el aumento
de volumen radiográficamente, se procedió a realizar una laparatomía
exploratoria de urgencia, dado el precario estado de salud del animal y ante
la sospecha de ruptura intestinal en cuyo caso el uso de Sulfato de Bario
resulta perjudicial, ya que produce irritación peritoneal e induce a la
formación de granulomas en la cavidad abdominal (Thibaut, 1999).
Antes, durante y después de la operación conviene
mantener estos pacientes con una terapia hidroelectrolítica y de alimentación
parenteral adecuada (Fenner,1997), además el uso de antibióticos de amplio
espectro, así como transfusión de sangre entera o plasma puede ser necesario (Kirk,
1984 ; Fenner,1997).
La alimentación oral en base a dieta blanda en
pequeña cantidad y líquidos no debería comenzar antes de las 48 h posteriores
a la cirugía para restablecerse en forma normal a partir de los siete días (Ettinger,
1992, 1998).
Bibliografía
-
DEPPE, R; J.
THIBAUT; W. MÜNZENMAYER. 1986. Diagnosis and Treatment of a Foreing
Body Lodged in the Thoracic Part of the Oesophagus in a Dog. Veterinary
Medical Review (1): 77‑84.
-
ETTINGER, S. J. 1992. Tratado de
Medicina Interna Veterinaria. Enfermedades del perro y del gato. 3era
Edición Intermédica. Buenos Aires.
-
ETTINGER, S. J. 1998. Pocket
Companion to 4a Edición de Tratado de Medicina Interna Veterinaria.
-
Intermédica. Buenos Aires.
-
FENNER, W. R. 1997. Manual de
Diagnóstico Rápido. Medicina Veterinaria de Pequeñas Especies. 2a Edición.
Editorial Limusa, S.A. México.
-
KEALY, J. K. 1979. Diagnostic
radiology of the dog and cat. W. B. Saunders Co., Philadelphia.
-
KIRK, R. 1984. Terapéutica
Veterinaria. Práctica Clínica en Especies Pequeñas. Primera Edición en
Español. Compañía Editorial Continental, S.A. de C.V.
-
MORGAIN, R. 1995. Handbook of
Small Animal Practice. Second Edition. Ed. Churchill Livingstone New York.
-
SODIKOFF CH. H. 1995 Laboratory
Profiles of Small Animal Diseases. A Guide to Laboratory Diagnosis. 2a
Edition. Mosby.
-
THIBAUT,L.J. 1999 Diagnóstico
radiográfico de afecciones del tracto digestivo en pequeños animales. 1 a
Jornadas Australes de Medicina Veterinaria en pequeños animales. Valdivia,
Chile.TICER, J. W. 1975. Radiographic Technique in Small Animal Practice. W.
B. Saunders Co., Philadelphia.
Fuente: MEVEPA -
www.mevepa.cl
Autorizada la reproducción por
Gustavo Contreras