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incluida en el Directorio de Recursos de Webs Veterinarias

 

Artículo 076. Principios en la inmunización contra el Distemper Canino.

Leonardo Daniel Mauro, MV.

Profesional independiente. Cdad. Autónoma de Bs. As. - República Argentina

Imagen de tapa no disponible

Libro: PARASITOLOGÍA CLÍNICA. PARASITOSIS DIGESTIVAS DEL PERRO Y DEL GATO
Autor: J. GUTIéRREZ

Uno de los desafíos mas grandes y habituales en la practica clínica, al que particularmente no se le presta demasiada atención, es proveer una inmunidad adecuada a los animales que se presentan a diario en nuestros consultorios, con el menor riesgo de inducir problemas derivados del acto concreto de la vacunación.

La inmunización lograda a través de la aplicación de diversos tipos de vacunas, ha sido la forma mas efectiva para el control del Distemper canino en los últimos 35 años. Últimamente han aparecido brotes de la enfermedad en algunos países (incluido el nuestro) en animales vacunados, además se han publicado algunos reportes sobre probables efectos indeseados a consecuencia de la vacunación, debido a esto el tema está siendo reconsiderado.

Concepto de vacunación

La vacunación consiste en la estimulación y producción de una respuesta inmunitaria específica protectora (anticuerpos y/o inmunidad mediada por células) por parte de un animal sano susceptible como consecuencia de la administración de un producto inmunobiológico, la vacuna. Ésta puede estar constituida por un microorganismo, una parte de él, o un producto derivado del mismo (antígenos inmunizantes) con el objeto de producir una respuesta protectora similar a la de la infección natural, pero sin peligro de enfermedad para el vacunado. Se basa en la capacidad de respuesta del sistema inmunitario a cualquier elemento extraño (antígeno) y en la consecuente memoria inmunológica.

Principios básicos de Inmunología

La inmunidad no es producida por los niveles de anticuerpos circulantes como pensábamos. La inmunidad adquirida se logra a través de las células de memoria.

Los tres elementos clave de la respuesta inmunológica son:

Las células presentadoras de antígenos (CPA), que intervienen tanto en la inmunidad natural como en la adquirida, siendo su principal función la fagocitosis, presentación de antígenos, y producción de linfocinas, los linfocitos T (Th0, Th1, Th2, Tc) (T h "helper" = cooperador), provenientes de la línea linfoide que hacen su pasaje por el timo y los linfocitos B, producidos en la médula ósea y responsables de la producción de los anticuerpos.

El reconocimiento del antígeno por los linfocitos cooperadores CD4 no sólo desencadena una respuesta inmune activa, sino que da lugar a la memoria inmunológica, que protegerá al individuo frente a ulteriores exposiciones a este antígeno. Las células de memoria una vez programadas persisten por mucho tiempo en el animal.

Actualmente, se piensa que los mecanismos de la memoria inmunológica son distintos para la célula T y la célula B.

A nivel celular, cuando los linfocitos CD4 (Cooperadores) (CD = Cluster de diferenciación) y CD8 (Citolíticos > fundamentales por la acción intracelular del virus) reconocen a un antígeno pasan por tres fases:

  1. activación y expansión clonal

  2. muerte de las células activadas (apoptosis)

  3. formación de células T de la memoria

La mayoría de las células T activadas, una vez que cumplen su función, tienen que ser destruidas ya que, debido a las potentes linfocinas que secretan, representan un peligro para el organismo. Solo sobrevive una pequeña cantidad de ellas que ante una reexposición al agente viral, producen una respuesta acelerada y sufren una gran expansión clonal, muy superior a la del primer contacto, convirtiéndose rápidamente en células efectoras muy eficaces (neutralización, fagocitosis, reacciones citotóxicas o apoptosis celular > muerte celular programada).

A nivel humoral cuando el animal se expone a un antígeno por primera vez, esto da lugar a una estimulación de linfocitos TH2, que a su vez activan y diferencian a los linfocitos B, produciéndose una respuesta primaria de anticuerpos. Aparecen de forma lenta, anticuerpos de la clase IgM, poco después de IgG y el resto de las inmunoglobulinas. Ante una exposición posterior al mismo antígeno se produce una respuesta secundaria caracterizada por:

  • Velocidad: aparición más rápida,

  • Calidad: predominio de la globulina IgG frente a la IgM,

  • Potencia: títulos mucho más altos,

  • Eficiencia: anticuerpos con más afinidad por el antígeno.

La respuesta inmunológica frente al antígeno vacunal es específica y depende, entre otras cosas, de la naturaleza de éste. Se denomina antígeno a cualquier molécula capaz de inducir una respuesta inmune y epitope o determinante antigénico a la parte más pequeña de un antígeno capaz de inducir y ser reconocido por un clon linfocitario. Existen tantos clones de linfocitos estimulados, como determinantes formen el antígeno.

En la práctica cotidiana estos conceptos se pueden aplicar de la siguiente manera:

En cachorros para evitar que la fase inhibitoria linfocitaria, producida por una primer vacunación bloquee la respuesta de una 2º inmunización (Booster), debería mediar un espacio mínimo de tiempo de 3 semanas, entre la aplicación de dichas vacunas, y no tendría que ser mayor de 35 días para que la ventana de vulnerabilidad, que se puede producir en las primeras vacunaciones, sea lo mas corta posible.

Ventana de vulnerabilidad, es el tiempo que existe entre la neutralización de la vacuna por los anticuerpos pasivos maternos y la producción genuina de anticuerpos activos por parte del organismo.

El sistema defensivo de los perros debería estar completamente maduro a los 6 meses, excepto ciertas líneas genéticas de algunas razas. Si una vacuna a virus vivo modificado (VVM) es aplicada después de esta edad, (sin interferencia de las anticuerpos maternos) se produce una inmunidad que es apropiada durante un largo tiempo en la vida del animal. El agente viral de las vacunas VVM, replica en el organismo para estimular su sistema inmune, si otra vacuna VVM es aplicada luego de un tiempo, los anticuerpos producidos por la primera bloquearan la replicación de la nueva vacuna y esta última producirá sobre el sistema inmunitario poco o ningún efecto, sin gran beneficio para el animal. El título (nivel de inmunidad) no aumentará demasiado, y la cantidad de células de memoria tampoco.

Por todo esto es posible tener bajos niveles de anticuerpos (Título) y estar protegido. Las células de memoria no pueden ser medidas, pero su presencia puede ser demostrada por estudios de desafío.

Tipos de vacuna

Vacunas inactivadas

Son las más seguras pues el microorganismo es incapaz de replicarse y causar enfermedad, sin embargo para inducir una inmunidad protectora este tipo de vacunas requieren de la administración de una gran cantidad de antígeno, inmunizaciones múltiples y frecuentemente del uso de adyuvantes. Estos factores incrementan significativamente el costo de la vacuna y las posibilidades de presentar reacciones locales y sistémicas a la misma.

Además, las vacunas muertas desencadenan una reacción inmunitaria más débil y menos duradera que la inducida por las vacunas vivas modificadas y son neutralizadas mas fácilmente por los anticuerpos maternos. Se usaron a mediados del siglo pasado y actualmente no se utilizan para la prevención del Distemper.

Vacunas a virus vivo modificado (VVM):

La mayoría de las vacunas disponibles, son producidas por adaptación del virus a células aviares o cultivos celulares. Este tipo de vacunas es muy efectivo, pues producen una inmunidad duradera.

Aunque las vacunas actuales son muy seguras, existen algunas consideraciones que se deben tener en cuenta. Las cepas virales adaptadas a células caninas inmunizan virtualmente al 100% de los perros susceptibles pero esporádicamente pueden producir encefalitis postvacunal en animales muy jóvenes (1/10.000 - 1/50.000 o menor) dependiendo como cada laboratorio manipule la cepa vacunal en el proceso de fabricación.

Por el contrario las cepas con origen en células aviares son mas seguras, pero la respuesta inmune aparecerá 2 o 3 días después que la provocada por las cepas virales adaptadas a células caninas, requieren títulos vacunales mas elevados y además podrían tener la desventaja que alguno de los animales susceptibles, no logre una inmunidad adecuada.

A veces nos encontraremos con esta sigla (TCID50) (Tissue culture infectious dose 50%) o en castellano DICC50 (Dosis infectante cultivo celular 50%), en el marbete y esto se refiere al título o carga viral del producto, o sea a la cantidad de partículas virales capaces de infectar al 50 % de las células que son desafiadas (Cultivo celular), y que están contenidas dentro del frasco de la vacuna. Esto ultimo varía entre los diferentes productos entre 103 y 105, dependiendo del tipo de cepa que se use y es muy importante cuando se pretende evitar la neutralización de los anticuerpos maternos.

Vacunas heterotípicas (Sarampión):

La utilización de estas vacunas ha sido la mejor forma para evitar la interferencia de los anticuerpos maternos con la inmunización, pero lamentablemente inducen una inmunidad limitada, que puede proteger a los perros contra la enfermedad pero no contra la infección. Lo que se traduce en que este animal no enfermará, pero si eliminará virus infectante, que puede enfermar a los animales del entorno, que no estén debidamente inmunizados. Una combinación mas eficiente, junto con el virus del Distemper se ofrece en la actualidad para su aplicación preferentemente por la vía intramuscular en animales de entre las 6 y 8 semanas de edad. Basados en nuestra experiencia a campo y en la de otros colegas que se desempeñan en lugares donde la enfermedad es realmente un problema y deben asegurarse una inmunidad temprana en animales jóvenes, la aplicación de este tipo de vacuna es un recurso valioso, que debería ser tenido mas en cuenta.

Vacunas recombinantes:

Con los avances tecnológicos, se están produciendo muchas vacunas recombinantes para proteger contra el Distemper canino, sin la necesidad de tener que correr los riesgos potenciales de las vacunas a VVM (encefalitis, retorno a la virulencia, inmunosupresión transitoria). Los virus portadores (Poxvirus del canario) son adecuados para usar en perros. Para desarrollar la inmunidad se utiliza material genético inserto del virus del Moquillo (proteínas F y H), que producen una inmunidad protectora. Aún cuando la inmunidad se puede asegurar con estos productos todavía es difícil igualar la eficiencia y duración de la vacunas VVM, pero se espera que en el futuro inmediato, estas tecnologías lo logren y puedan dominar el mercado.

Nosodes (Homeopatía):

En años recientes la prevención por "nosodes" ha sido defendida por algunos veterinarios. Algunos estudios independientes sugieren que solo el 22% de los animales estarán protegidos y solo 1 de cada 5 animales podrá soportar un desafío viral. En la actualidad se consideran efectivos mientras que la mayoría de la población canina permanezca vacunada. Tan pronto como la población de perros no vacunados sea lo suficientemente grande para permitir la dispersión de virus, los brotes de enfermedad en estos animales aparecerán.

Interpretación:

Como vemos existe un abanico amplio de posibilidades para decidirnos por uno u otro tipo de biológico.

Como una forma de interpretación, según nuestro punto de vista, cada profesional debería tener en cuenta algunos elementos antes de decidir la aplicación de uno u otro producto, y adoptar tal o cual plan de vacunación.

Características del animal a inmunizar

Edad:

Es importante para definir el tipo de vacuna a utilizar. Antes de las 8 semanas, están indicadas solo las vacunas monovalentes, por la posibilidad de las polivalentes de inducir inmunosupresión y efectos colaterales, particularmente en nuestra zona (Ciudad Autónoma de Bs. As.) para ésta edad utilizamos la vacuna de Distemper - Sarampión o también, una cepa de origen aviar (Onderstepoort) que se presenta combinada con Parvovirus.

Hay algunas fracciones dentro de las polivalentes que muchas veces no es necesario aplicar y que también pueden inducir reacciones indeseables. No es conveniente salvo contadas excepciones vacunar animales antes de las 6 semanas de edad, y en este caso solo se debería utilizar un producto probado para esta circunstancia.

No habría justificación para repetir una vacuna a VVM salvo por el problema conocido de la interferencia de los anticuerpos maternos antes de los 4 meses de edad, que pueden neutralizar la vacuna provocando una ventana de vulnerabilidad, quedando virtualmente el animal sin defensas, ni pasivas ni activas, durante un cierto período de tiempo. Dependiendo esto de la vacuna a utilizar, la que debiera ser a VVM, de alto titulo viral, lo que la hace más inmunogénica, disminuyendo esta ventana de tiempo al mínimo.

Existe diversidad en la cantidad de anticuerpos maternos entre los individuos de una misma camada. Ante la imposibilidad práctica de mesurar esta situación particular, es conveniente utilizar vacunaciones periódicas cada 21 a 30 días con una última dosis para el Distemper a las 16 - 18 semanas de edad.

Con respecto a la vacunación del animal adulto, de acuerdo a los conocimientos actuales sobre inmunología, y a la presentación de algunos trabajos sobre duración de la inmunidad y efectos adversos relacionados con el exceso de vacunaciones (vacunación anual), debería ser reevaluado el sistema de revacunaciones en uso en la actualidad.

Encontramos en el mercado internacional diversos kits (VitaTech) que miden anticuerpos seroneutralizantes. Algunos laboratorios locales, están ofreciendo estos servicios, de esta manera podríamos determinar cual es el animal que realmente necesita ser revacunado.

De cualquier manera la realidad en nuestro país (Argentina) y en el que se han realizado estos estudios (USA) sobre duración de la inmunidad, son diferentes desde el punto de vista epidemiológico, por lo que sería prematuro extrapolar la información. Tendríamos que determinar de antemano, la velogenicidad de las cepas de calle con las que deben lidiar nuestros perros. Por el momento y hasta tanto se tenga información local al respecto, seria conveniente seguir con la vacunación anual de rutina.

Estado sanitario:

Únicamente deberían ser vacunados animales en perfectas condiciones sanitarias, por la posibilidad de inducir reacciones adversas en animales inmunodeprimidos con la vacuna VVM.

Raza:

Hay algunas razas que se han mostrado menos hábiles que otras para desarrollar inmunidad, sobretodo en cachorros. En algunas líneas de Rottweiler, Doberman y Labrador han aparecido ejemplares difíciles de inmunizar, probablemente por inmadurez de su sistema inmunológico, lo que no les permitiría reconocer a determinadas cepas vacunales. Para inmunizar a estas razas recomendamos previamente o junto con la vacuna la aplicación de algún estimulante de la inmunidad inespecífica (parainmunidad) como por Ej. el Propionibacterium Avidum, con el fin de mejorar la perfomance vacunal.

En otras razas caninas se sospecha de una fuerte relación entre la vacunación y la presentación de algunas patologías en particular de enfermedades inmunomediadas (Weimaraner/ Osteodistrofia Hipertrófica).

Sobre el tipo de vacuna y la forma de utilizarla

Como vimos anteriormente, contamos con un arsenal importante de posibilidades para decidirnos por uno u otro producto, según las necesidades del animal a inmunizar, y la urgencia por desarrollar una inmunidad temprana. Esto podría ser diferente según el ámbito donde el animal tenga que criarse, y nos debería condicionar para decidirnos sobre priorizar seguridad o eficacia en el acto vacunal.

Por Ej. si estamos en una zona donde hay poca prevalencia de Moquillo, sería lógico decidir que nuestro plan de vacunación comience después de las 8 semanas, y seguramente podríamos usar una cepa de origen aviar (Cepa Onderstepoort) algo menos inmunógena pero mas segura, aunque a veces algún animal pueda quedar sin inmunizar, o por el contrario si estamos en un lugar de alto riesgo, nos podríamos decidir por una vacuna mas inmunogénica y veloz (Cepa Rockborn), y en casos puntuales utilizar la aplicación intramuscular, pero sabiendo que alguna vez podríamos tener un problema asociado a la vacuna.

Se deberá respetar la vía de aplicación recomendada por el fabricante en el marbete. Para vacunas heterotípicas (Moquillo Sarampión) se recomienda únicamente la vía intramuscular). Con otras vacunas dependiendo de la premura que tengamos por generar defensas se puede elegir alternativamente la vía subcutánea mas lenta o la vía intramuscular mas rápida, pero mas incomoda y a veces mas dolorosa para el animal y su amo.

Se deberán seguir las instrucciones de almacenamiento del fabricante (cadena de frío). Los productos liofilizados deben ser aplicados inmediatamente de reconstituidos. Es conveniente utilizar para cada vacuna una jeringa y aguja nueva. No deberán mezclarse productos del mismo o diferente fabricante en la misma jeringa, salvo que este expresamente especificado.

Es importante atenerse a las indicaciones del fabricante no solo para asegurar el éxito de la vacunación, sino también para delimitar responsabilidades, en caso de producirse reacciones adversas.

Es habitual que subestimemos el complejo proceso que implica la fabricación de una vacuna VVM. Como sabemos se debe modificar al virus virulento de calle, a través de sucesivos pasajes en cultivo celular, para que mute y pierda virulencia. Lamentablemente, esto va relacionado directamente con la perdida de inmunogenicidad, o sea que se debe lograr un equilibrio entre ambos parámetros, no producir la enfermedad y sin embargo estimular la generación de importantes defensas protectoras contra ella.

Debemos tener en cuenta que cualquier cambio en el proceso de fabricación, por mínimo que pudiera parecer, podría traducirse en una modificación sustancial de la eficacia del producto final. Por todo esto, podemos inferir que si no se tiene el proceso bien estandarizado podrían existir variaciones entre las diferentes partidas del mismo producto. En relación a esto, los laboratorios deben realizar pruebas de seguridad y eficacia sobre cada lote antes de comercializar su producto.

Posibles fallos vacunales

Las razones por las cuales luego de concluido un plan inicial de vacunación puedan quedar animales sin inmunizar son las siguientes:

  • La presencia de anticuerpos maternos adquiridos pasivamente presentes aún al momento de la ultima vacunación.

  • Insuficientes revacunaciones o sin la periodicidad adecuada.

  • Una demora en la maduración del sistema inmune.

  • Una vacuna poco inmunogénica.

  • La inhabilidad genética de algunos animales de responder a ciertos antígenos vacunales.

  • Animales inmunosuprimidos.

  • Ciertos componentes de las vacunas polivalentes.

  • Algunos lotes de vacuna inefectivos.

  • Transporte inadecuado o mala conservación del producto

Cuando por alguna circunstancia, nos queden dudas sobre el estado inmunitario de algún animal luego de concluido el plan de vacunaciones inicial, tenemos la posibilidad de medir anticuerpos neutralizantes, lo que nos permitirá en caso de ser necesario, diseñar una estrategia para superar las situaciones que pudieran plantearse e informar al propietario del animal de la condición de este ultimo, y del riesgo que pueda tener para contraer la enfermedad.

Cuanto menor sea la proporción de animales vacunados a nivel poblacional, mas animales enfermos tendremos y mayor será la posibilidad de fallo vacunal.

Reacciones indeseables

La información acerca del comportamiento de las vacunas que se usan diariamente a campo es guardada por los fabricantes, y no es común que llegue al conocimiento del profesional veterinario. El factor mas significativo para entender este tema es la falta de informes de los veterinarios sobre reacciones adversas. En muchos casos ni siquiera las muertes son reportadas adecuadamente.

Los fabricantes de vacunas VVM polivalentes recomiendan usar la misma dosis para perros de todas las razas y de todas las edades. Merecería un pequeño análisis, el hecho de usar la misma dosis en un perro Toy (2 Kg.) que en uno de raza gigante (80 Kg.). Si la idea es inmunizar al mas grande, seguramente estaremos haciendo una oferta exagerada de antígenos sobre el mas pequeño. Los laboratorios productores tienen estudios de inocuidad en lo inmediato, utilizando hasta mil veces la dosis indicada, pero no conocemos estudios en el mediano y largo plazo luego de varias revacunaciones anuales.

Algunas reacciones indeseables pueden ser observadas tras la vacunación contra el Distemper, reacciones en el punto de inoculación son infrecuentes siendo estas mas comunes con las vacunas inactivadas, debido al coadyuvante.

En el caso de la aplicación de vacunas VVM esto puede considerarse como una infección ligera que puede ocasionar hipertermia, hipoactividad o irritabilidad.

Las reacciones de hipersensibilidad tipo 1 son poco frecuentes y se producen dentro de la primer hora de aplicada la vacuna, con debilidad, disnea, vómitos, palidez de mucosas, y a veces hasta colapso y muerte. El componente asociado mas frecuentemente con esta reacción es la bacterina de Leptospirosis.

Una atenuación insuficiente de la cepa vacunal, una cepa muy inmunogénica en cultivo celular canino (Cepa Rockborn), la activación de una infección latente por la aplicación de la vacuna, otros componentes de la misma, o una susceptibilidad aumentada del animal (Inmunodepresión), pueden dar como resultado la presentación de encefalitis postvacunal.

El informe de estas reacciones indeseables es responsabilidad del veterinario que administra la vacuna y observa la reacción. Los informes deberían comunicarse al fabricante de la vacuna, y eventualmente presentarlos a la comunidad profesional, por Ej. a través de foros de discusión o ateneos científicos.

Conclusión:

La vacunación es un acto medico y como tal puede concluir en la prescripción de algún medicamento. La prescripción deberá ser específica para cada paciente y sopesar los riesgos/ beneficios de su aplicación.

El profesional actuante deberá tener un profundo conocimiento de los productos biológicos que se ofrecen en el mercado, consultando bibliografía independiente y/o provista por el fabricante, sobre la eficacia y seguridad de las vacunas.

Puntualmente lo que se intenta transmitir con esta presentación, es que el profesional debe tener una participación activa en la toma de decisiones. Únicamente él esta preparado para hacer un análisis de cada situación en particular. Si se realiza el trascendental acto de la vacunación de manera automática, es lógico que puedan surgir problemas o que queden algunos animales sin el adecuado nivel de inmunización.

Los veterinarios deberíamos reexaminar los procedimientos de vacunación dogmáticos y considerar riesgos y beneficios asociados al acto de vacunación, con especial énfasis en la información sobre efectos adversos, generada por la experiencia práctica y estudios serios independientes.

La vacunación es solo una de las herramientas importantes de la medicina preventiva y debería siempre suceder a un exámen medico completo del animal, destinado a identificar cualquier posible patología pasada o presente, que podría condicionar la aplicación de la misma, de acuerdo a su estado sanitario.

A medida que el profesional avance en este tema, las vacunas disponibles comenzaran a parecerle insuficientes, para cubrir todas sus necesidades y poder individualizar los planes de vacunación, para cada caso en particular.

Debemos recalcar el hecho de que la vacunación debe ser aplicada por un profesional veterinario, el único que cuenta con conocimientos sólidos, para ejercer dicho acto, estamos en total desacuerdo con la proliferación de comercios que venden directamente la vacuna al propietario del animal para que este lo vacune en su casa.

El profesional que vacuna, no puede mantenerse ajeno a estos conceptos, no debería decidir la adquisición de las vacunas que aplica solo por un tema de costos, ni puede aceptar únicamente las vacunas que en ese momento tenga su proveedor, sino usar las que sean mas adecuadas. Mas que vacunas buenas o malas, hay vacunas indicadas correctamente para cada situación particular y es importante una definición en este sentido. ¿Que es lo que vamos a aplicar?, ¿a quien? y ¿por qué?.

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Fuente: www.veterinaria.org

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