No obstante, el mayor porcentaje
de problemas en granjas de alta sanidad, libres de la mayoría de patógenos,
suelen ser alteraciones digestivas, y éstas también suponen un componente
importante en lo que se llama complejos de enfermedad, donde es frecuente la
concomitancia de procesos respiratorios y digestivos. Por otro lado, la
interpretación lesional al realizar una necropsia no es tarea fácil, dado que
los cambios post-mortem o un estado avanzado de autolisis pueden inducir a
errores importantes en el establecimiento del diagnóstico anatomo-patológico,
que luego se pueden traducir en tratamientos inadecuados y, por tanto,
ineficaces. Finalmente, el aparato digestivo es por definición un sistema
"contaminado", y la interpretación del papel etiológico de un aislamiento
microbiológico o de la detección de un determinado agente en el tracto digestivo
estudiado también puede ser causa de confusión.
Por ello, el objetivo de esta
revisión es presentar aspectos prácticos de interpretación lesional, toma de
muestras para envío a un laboratorio de diagnóstico y de interpretación de
resultados laboratoriales. Con ello se pretende:
Identificar hallazgos patológicos
que puedan explicar la sintomatología observada en la granja
Identificar los patógenos o
factores (trauma, toxinas, ambiente, etc.) que se conoce puedan ser la causa de
las lesiones observadas
Realización de necropsia — Toma y
envío de muestras
El papel del veterinario clínico
ante un caso de enfermedad es fundamental de cara al establecimiento del
diagnóstico y de un programa terapéutico o preventivo efectivo. Para estos
efectos, se necesita conocer la historia clínica del caso de forma precisa,
realizar un examen clínico exhaustivo de los animales enfermos, conocer los
aspectos epidemiológicos del proceso patológico, realizar estudios post-mortem
sistemáticos, ordenados y completos, y, en caso de que se crea conveniente,
tomar las muestras apropiadas para la realización de analítica laboratorial.
Esta revisión se centrará básicamente en los dos últimos puntos:
Estudios post-mortem
La necropsia es una herramienta
fundamental para el establecimiento preliminar (o definitivo) del diagnóstico de
un problema clínico. Ello implica que la selección del animal o animales para
necropsiar es un punto clave para conseguir el diagnóstico adecuado. Este punto
es aún más importante si la problemática clínica corresponde a patología
digestiva, dado que el aparato digestivo es el que más rápidamente entra en
autolisis una vez el animal ha muerto (Fig. 1 y 2). Las características ideales
del cerdo a necropsiar en caso de patología digestiva serían:
-
vivo o muerto en las últimas una
o dos horas (no autolítico)
-
representativo del cuadro clínico
observado en granja
-
caso agudo de la problemática
(menos de 72 horas desde el inicio del problema)
-
no medicado o mínimamente
medicado
Por otro lado, en prácticamente
todos los casos se recomienda necropsiar dos o más animales, ya que, con un solo
animal, es fácil que éste no sea realmente un caso representativo del problema.
La realización de la necropsia
debería ser en todos los casos sistemática, ordenada y completa, aunque
aparentemente la problemática de origen digestivo parezca clara y evidente. Ello
es debido a que la mayoría de enfermedades con las que se está luchando
actualmente son de origen multifactorial, y es importante enfocar el diagnóstico
desde un punto de vista global, no solamente asociado a un sistema o aparato.

Fig. 1. Muestra de intestino
delgado normal, correspondiente a un cerdo recién necropsiado y con una fijación
inmediata de las muestras digestivas. Tinción de Hematoxilina y Eosina
Lógicamente, en caso de sospecha
de alteración digestiva, se pondrá una mayor atención al tracto digestivo
durante la necropsia. Teniendo en cuenta que el 99% de los problemas digestivos
son de origen gastro-intestinal, en todos los casos sería estrictamente
necesario el estudio del estómago (con apertura por la curvatura mayor) y la
apertura de varias secciones intestinales, tanto de duodeno, yeyuno e ileon,
como de ciego y colon. Tradicionalmente, por su localización en el interior de
la cavidad pélvica, el recto es una zona poco estudiada, pero de importancia en
algunas entidades patológicas.
El estudio macroscópico debe
incluir (para ello es ideal contar con un cuchillo o bisturí, tijeras y pinzas
para poder realizar la apertura de los distintos órganos):
Estómago:
Presencia o ausencia de contenido
gástrico
Aspecto del contenido gástrico
Presencia de alteraciones de la
mucosa gástrica:
Enrojecimiento [= congestión]
(hallazgo normal y sin importancia patológica en la mayoría de casos; muy
frecuente en caso de estómagos llenos de pienso; en caso de niveles elevados de
uremia es frecuente una congestión intensa e incluso con leves hemorragias
petequiales)
Manchas blanquecinas de diámetro
variable, especialmente en animales lactantes y de transición (suelen asociarse
a infecciones por Candida albicans)
Zonas necróticas de color verdoso
oscuro o casi negro a ambos lados de la pars esofágica; generalmente se trata de
micosis gástricas
Úlcera gástrica en pars esofágica
de diámetro muy variable (corresponde al 99% de las lesiones macroscópicas
gástricas); en los casos de úlceras gástricas muy crónicas, pueden llegar a
cicatrizar y prácticamente ocluir el cardias (en esta situación, las capas
musculares del esófago distal se encuentran hipertrofiadas)
Úlceras gástricas en regiones
glandulares (muy raras en el cerdo; se pueden asociar al uso de
antiinflamatorios no esteroidales vía oral o a la ingestión de substancias
irritantes [en este caso suelen existir lesiones ulcerativas en el esófago])
Intestinos:
Coloración de la serosa (un color
rojizo de la serosa NO es, necesariamente, equivalente a una lesión inflamatoria
o enteritis)
Aspecto del contenido intestinal
en las distintas secciones de intestino delgado y grueso. Se pueden considerar
normales (en cerdos no lactantes) las siguientes situaciones:
Duodeno: contenido líquido
verdoso o amarillento con presencia de partículas de pienso
Yeyuno: contenido líquido verdoso
o amarillento, con o sin presencia de partículas de pienso; en algunos casos el
contenido es líquido-pastoso
Ileon: contenido líquido verdoso,
a veces líquido-pastoso, de color verde o amarillento
Ciego: contenido líquido o
líquido-pastoso, de color verdoso
Colon: contenido pastoso a
sólido, de color verde oscuro
Recto: heces formes de coloración
oscura
Presencia de alteraciones de la
mucosa intestinal (generalmente de origen inflamatorio: enteritis para designar
una inflamación de yeyuno, duodenitis para el duodeno, ileitis para el ileon,
tiflitis para el ciego, colitis para el colon y proctitis para el recto):
Ausencia de lesiones visibles con
un contenido en intestino delgado más fluido del normal e incluso también fluido
en intestino grueso (inflamación catarral); es la lesión inflamatoria más
frecuente y se puede asociar a multitud de etiologías
Presencia de fibrina en el
interior del tubo intestinal, especialmente del intestino delgado (inflamación
fibrinosa); frecuente en casos de Salmonellosis
Presencia de fibrina adherida a
la mucosa intestinal, con necrosis de ésta en las zonas con material fibrinoso
(inflamación difteroide-necrotizante): frecuente en casos de Salmonellosis
Presencia de hemorragias en la
mucosa (inflamación hemorrágica): la etiología dependerá de su localización
Presencia de abundante material
mucinoso en la superficie del colon/recto, asociado a un contenido líquido o
líquido-pastoso: frecuente en casos de infección por bacterias del género
Brachyspira spp
Incremento del grosor de la pared
del ileon, ciego y/o colon proximal: asociado especialmente a infecciones por
Lawsonia intracellularis
En todos los casos es importante
examinar otros órganos asociados al tracto gastro-intestinal. Por tanto, se
recomienda también el estudio del hígado, páncreas, y linfonodos mesentérico y
gastro-hepático.

Fig. 2. Muestra de intestino
delgado autolítico. Nótese la pérdida de estructura y la imposibilidad de
identificar la estructura cripta-vellosidad. La autolisis empieza a ser un
efecto evidente a las 2 horas post-mortem y complica / imposibilita el
diagnóstico anatomo-patológico de las muestras estudiadas. Hematoxilina y
Eosina.
Toma y envío de muestras
La fiabilidad del diagnóstico
laboratorial no depende solamente de la sensibilidad y especificidad de las
pruebas analíticas utilizadas, sino que la recepción de una muestra adecuada es
el factor clave en la consecución del diagnóstico definitivo de un problema. Por
ello, merece la pena resaltar la importancia crucial de la toma de muestras de
cara a establecer el diagnóstico de una situación clínica. No obstante, la toma
de muestras tiene varios componentes claves:
1. Elección de la muestra durante
la realización de la necropsia
La toma de muestras se debe
realizar durante la necropsia, no después de acabarla. Este hecho es tanto más
importante cuando el tipo de analítica a realizar incluya el estudio
microbiológico. Por definición, el aparato gastro-intestinal es un sistema
"contaminado". En general, se recomienda tomar las muestras de aparato digestivo
después de haber tomado muestras (para estudio microbiológico) de otros órganos
o tejidos que se quieran remitir a un laboratorio de diagnóstico, con la
intención de no contaminarlos. Una vez realizada esta operación, se recomienda
la selección de muestras para los estudios que se crean convenientes:
Estudio microbiológico:
Atar por los extremos las
porciones intestinales seleccionadas y luego cortar por estos extremos; con esto
se logra que no exista una sobre-contaminación del contenido intestinal anómalo
que se pretende analizar. Utilizar contenedores estériles (es ideal un bote de
plástico con cierre hermético). Alternativamente se pueden utilizar hisopos para
la toma de muestras (se recomienda la utilización de hisopos con medio de
cultivo en caso de que el laboratorio de diagnóstico reciba las muestras 12-24
horas después de ser tomadas)
Refrigerar la muestra de
inmediato (es ideal la utilización de neveras portátiles cuando se realizan
necropsias)
No congelar bajo ningún concepto
(ello implica "matar" la mayoría de las bacterias que puedan ser la posible
causa del problema digestivo; no sería un problema grave en caso de pretender
solamente la dectección de virus por microscopia electrónica)
Estudio histopatológico:
Tomar muestras de intestino lo
más pronto posible durante la realización de la necropsia
Tomar muestras de 5 a 10 cm de
longitud y abiertas longitudinalmente por el borde mesentérico para facilitar el
contacto de la mucosa con el formol al 10%
Utilizar contenedores de plástico
con cierre hermético, llenados (4/5 partes de la capacidad) con formol al 10%
Mantener una proporción
tejido:formol aproximadamente de 1:5-10, al menos (Fig. 3)
No necesita refrigeración para el
envío al laboratorio correspondiente
La remisión de una muestra
refrigerada para su posterior estudio histopatológico implica, normalmente, un
transporte de al menos 12-24 horas. Ello implica que en el momento de fijar en
formol en el laboratorio, la muestra se encontrará marcadamente autolítica (mínimamente
útil para el estudio microscópico)
No congelar bajo ningún concepto
(generación de artefactos que no permitirán un estudio microscópico adecuado)
Estudio parasitológico:
Tomar contenido intestinal en un
bote de plástico de cierre hermético (estéril si es posible) de las zonas que se
pretenden estudiar (dependerán del tipo de agente patógeno sospechado);
idealmente, tomar muestras como en el estudio microbiológico, ya que la
presencia de pared intestinal permite la realización de raspados de mucosa
Refrigerar inmediatamente después
de tomar la muestra
No congelar
Estudio toxicológico:
La muestra a tomar sería
equivalente a la muestra tomada para el estudio microbiológico
Refrigerar o congelar para su
envío al laboratorio
2. Referenciar el contenedor con
la muestra
Es indispensable una correcta
rotulación del contenedor de la muestra tomada, con identificación de granja,
número de animal, y tipo de muestra que contiene. Este tipo de información debe
incluirse también en la historia clínica que se remite al laboratorio de
diagnóstico.
3.Empaquetar adecuadamente la
muestra para su envío al laboratorio de diagnóstico
Este es otro punto clave en la
estrategia de diagnóstico laboratorial. El paquete que se envía al laboratorio
de diagnóstico debería incluir:
Un documento con la historia
clínica de la granja y sospecha de la problemática. También debe incluir la
técnica o técnicas que se solicitan al laboratorio de diagnóstico, teléfono y
dirección de contacto del veterinario o persona que realiza el envío, y listado
de las muestras remitidas
Las muestras correctamente
etiquetadas y referenciadas en botes de plástico de cierre hermético (los botes
de cristal se rompen con gran facilidad durante el transporte)
Sistema de refrigeración de
muestras frescas para posibles estudios microbiológicos y parasitológicos
Referencia adecuada en el
exterior del paquete a remitir, incluyendo claramente la dirección del remitente
y la del laboratorio de destino Fig. 3. Tejidos fijados en formol. Se considera
que el bote de la derecha permitirá una fijación adecuada dado que la proporción
de formol es entre 5 y 10 veces mayor a la proporción de tejido. En el bote de
la izquierda, el exceso de tejido imposibilitará una adecuada fijación y por
tanto la autolisis de la muestra remitida.

4. Asegurar (en la medida de lo
posible) un envío rápido de la muestra al laboratorio de diagnóstico
Tipo de muestras a remitir a un
diagnóstico de laboratorio según patología sospechada
Este punto es una extensión del
apartado sobre toma de muestras. Dependiendo de la causa sospechada, el tipo de
muestra a remitir al laboratorio variará. En la tabla 1 se resumen las
enfermedades digestivas más frecuentes del cerdo, la lesión más habitual que se
les asocian, y el tipo de muestra a tomar en cada caso. No se incluye una
referencia de la técnica laboratorial utilizada para detectar el agente o factor
concreto que se pretende, dado que cada laboratorio utiliza un panel concreto de
técnicas analíticas que, aunque permitan detectar el mismo agente o factor,
pueden ser muy distintas. Para esta temática, en todos los casos, se recomienda
que el veterinario clínico se ponga en contacto con el laboratorio que le
ofrezca mayor confianza y que tome las muestras adecuadas para las técnicas que
se utilicen en ese laboratorio concreto.
Analítica laboratorial
Existen una multitud de técnicas
analíticas disponibles (según laboratorio) para la detección de agentes
patógenos que pueden causar o estar involucrados en alteraciones digestivas en
el cerdo. En este resumen no se incluyen las distintas técnicas laboratoriales
existentes, dado que pueden ser muy variables para un mismo agente etiológico
según laboratorio consultado. Lógicamente, las técnicas más utilizadas
corresponden a aislamiento microbiológico (con antibiograma), detección de
anticuerpos, histopatología, inmunohistoquímica (sobre tejido fijado en formol e
incluido en parafina), inmunofluorescencia (sobre tejido congelado) y detección
por PCR en heces.
Interpretación del resultado de
la analítica laboratorial
En términos generales, los
laboratorios de diagnóstico son marcadamente "microbiologistas", ya que,
básicamente, realizan determinaciones de agentes patógenos o anticuerpos frente
a éstos. No obstante, el veterinario clínico que envía una muestra a un
laboratorio de diagnóstico no puede ser simplista y aceptar sin más que el
problema clínico con el que está luchando está causado por ese germen que le han
detectado. El diagnóstico definitivo siempre será establecido por el veterinario
responsable de la granja a través de: 1) historia clínica de la granja y
características clínicas y epidemiológicas del problema actual, 2) datos
obtenidos a través de la necropsia, y 3) resultados de la analítica laboratorial.
Ello conlleva que la interpretación del resultado laboratorial tiene que ser
consecuente con la situación clínica de la granja y de los datos patológicos
obtenidos a la necropsia.
En algunos casos, el resultado
laboratorial no satisface o explica la situación clínica ni las lesiones
observadas. En estos casos, normalmente asociados a la detección de un agente
concreto, se debe contemplar 1) que el microorganismo detectado no es la causa
primaria del problema, aunque pueda estar involucrado en la problemática clínica
de la granja, 2) que el microorganismo detectado si pueda ser la causa real del
problema, de manera que habrá que reformular las hipótesis realizadas en la
granja y ante la necropsia, o 3) que el microorganismo detectado indique una
contaminación exógena no asociada a la problemática de la granja.
Tabla 1. Principales causas de inflamación intestinal en el ganado porcino,
lesión macroscópica más frecuente que se le asocia y tipo de muestra a
recolectar para el estudio laboratorial.
|
ZONA ANATÓMICA
|
FASE DE PRODUCCIÓN
|
NOMBRE DE LA ENFERMEDAD
|
ETIOLOGíA
|
LESIÓN MÁS REPRESENTATIVA
|
MUESTRA/S A TOMAR
|
|
INTESTÍNO DELGADO
|
PARIDERA
|
Colibacilosis
Coccidiosis
Diarrea por Rotavirus
Clostridiosis
Gastroenteritis Transmissible (TGE)
Diarrea Epidemica Vírica (DEV)
Diarrea por Clostridium difficile
|
Escherichia coli
Eimeria suis
Rotavirus (grupo A)
Clostridium perfringens (A y C)
Virus de la TGE (Coronavirus)
Virus de la DEV (Coronavirus)
Clostridium difficile
|
Enteritis catarral
Enteritis catarral a fibrino-necrótica
Enteritis catarral (atrofia vellosidades*)
Enteritis hemorrágico-necrotitzante
Enteritis catarral (atrofia vellosidades*)
Enteritis catarral (atrofia vellosidades*)
Edema meso-cólico / Enteritis necrótica
|
Duodeno y/o yeyuno
Yeyuno y/o ileon
Yeyuno
Yeyuno y/o ileon
Yeyuno
Yeyuno
Yeyuno y colon
|
|
TRANSICIÓN / ENGORDE
|
Adenomatosis Intestinal Porcina
Colibacilosis
Salmonelosis
Gastroenteritis Transmissible (TGE)
Diarrea Epidemica Vírica (DEV)
|
Lawsonia intracellularis
Escherichia coli
Salmonella thyphimurium
Virus de la TGE (Coronavirus)
Virus de la DEV (Coronavirus)
|
Ileitis proliferativa y variantes
Enteritis catarral a hemorrágica
Enteritis catarral a fibrino-necròtica
Enteritis catarral (atrofia vellosidades*)
Enteritis catarral (atrofia vellosidades*)
|
Ileon
Yeyuno y/o ileon
Yeyuno y/o ileon
Yeyuno
Yeyuno
|
|
ADULTOS
|
Adenomatosis Intestinal Porcina
Salmonelosis
|
Lawsonia intracellularis
Salmonella thyphimurium
|
Enteritis hipertrófica hemorrágica
Enteritis catarral a fibrino-necròtica
|
Ileon
Yeyuno y/o ileon
|
|
INTESTINO GRUESO
|
PARIDERA
|
---
|
---
|
---
|
---
|
|
TRANSICIÓN / ENGORDE
|
Adenomatosis Intestinal Porcina
Salmonelosis
Disentería Porcina
Espiroquetosis Intestinal Porcina
Trichuriasis
Colitis inespecífica
|
Lawsonia intracellularis
Salmonella thyphimurium
Brachyspira hyodysenteriae
Brachyspira pilosicoli
Trichuris suis
Nutricional (?)
|
Ileitis proliferativa y variantes
Enteritis catarral a fibrino-necròtica
Colitis muco-hemorrágica
Colitis muco-catarral
Tiflocolitis muco-hemorrágica
Enterocolitis catarral
|
Ciego y/o colon proximal
Ciego y/ colon
Colon medio y/o distal
Colon medio y/o distal
Ciego y/o colon proximal y medio
Colon
|
|
ADULTOS
|
Trichuriasis
Oesophagostomiasis
|
Trichuris suis
Oesophagostomum dentatum
|
Tiflocolitis muco-hemorrágica
Tiflocolitis granulomatosa multifocal
|
Ciego y/o colon proximal y medio
Colon
|
* Lesión solamente visible microscópicamente (atrofia
y fusión de vellosidades)
Bibliografía
Brodersen, B.W.
Necropsy and specimen collection for diagnosis of diarrhea in grow-finish swine.
Proceedings of the 32nd Annual Meeting of the American Association of Swine
Practitioners, 349-351, 2001.
Songer, J.G., Post,
K.W., Larson, D.J., Jost, H., Glock, R.D. Infection of neonatal swine with
Clostridium difficile. Swine Health and Production, 8: 185-190, 2000.
Wilson, K.A.
Diagnostic approach to enteric diseases of swine. Swine Health and Production,
8: 235-236, 2000.
Zeman, D.H.
Pitfalls of laboratory diagnosis of piglet enteritis. Swine Health and
Production, 3: 79-80, 1995.
Zeman, D.H. The
"best" diagnostic test. Swine Health and Production, 5: 159-161, 1997.
Fuente:
Exopol
www.exopol.com