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 ISSN 1688-2075

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incluida en el Directorio de Recursos de Webs Veterinarias

 

 

 

 

014. ¿Tienen que Convivir los Reproductores y los Parásitos?

 

Alvaro Aldaz

Veterinario Servicios Técnicos de Porcino

Pfizer Salud Animal

X Symposium Internacional de Reproducción e Inseminación Artificial Porcina

Anaporc Septiembre 2003

 

El cerdo es hospedador potencial de numerosas especies de protozoos, nematodos y artrópodos parásitos. Algunas de estas especies constituyen problemas importantes de salud pública, como son los casos de Trichinella spiralis y Taenia solium.

 

Pero desde el punto de vista económico, son pocas especies de parásitos las que causan pérdidas significativas de productividad en las explotaciones porcinas modernas. El objetivo de este artículo es revisar algunos aspectos sobre los parásitos más importantes para los reproductores y su descendencia. Se presta especial atención a su epidemiología, al impacto directo o indirecto que tienen sobre la productividad, al diagnóstico de las especies presentes y a los programas de control, e incluso de eliminación de parásitos. El conocimiento de esta información básica ayudará al veterinario a poner en marcha en cada explotación la estrategia antiparasitaria más racional, y conseguir así la producción más rentable. Tenemos los conocimientos y las herramientas para evitar que las parasitosis actúen como factor limitante, y podemos decidir qué tipo de "convivencia" de cerdos y parásitos es aceptable, de forma que el rendimiento de los animales no se vea afectado. La justificación de la estrategia se basará en criterios de rentabilidad y cada vez más, de bienestar animal.

Epidemiología de los principales parásitos del cerdo

Los factores que influyen en las parasitosis y en su control incluyen:

  • Factores relativos al parásito

  • Persistencia y viabilidad de los estadios infectantes en el ambiente

  • Periodo de prepatencia del parásito

  • Vías y mecanismos de transmisión

  • Factores relativos a la explotación

  • Tipo de manejo

  • Tamaño de la explotación

  • Estación del año

  • Grupo de edad

  • Prácticas higienico-sanitarias

En la Tabla 1 se recoge la información epidemiológica de los principales parásitos del cerdo.

Parásitos internos

Parásito

Estadío infectante

Persistencia

Sensibilidad

Periodo de prepatencia

Vía de infección

Transmisión

Metastrongylus spp.

L4 en lombrices de tierra

Desconocida en lombrices de tierra

L4 libres, 2 semanas

Huevos ³ 1 año

Luz directa

Desecación

24 días

Ingestión de lombrices de tierra

Lombrices de tierra (¿y sus depredadores?)

Hyostrongylus sp.

L3 o huevos infectantes (los huevos incuban rápidamente)

Media en heces húmedas

Desecación

Bajas temperaturas

17-26 días

Ingestión

Heces

Ascaris sp.

huevos infectantes

³ 15ºC

Extrema

³ 10 años

Luz directa

Temperaturas elevadas

40-53 días

Las hembras producen hasta 1x106 huevos/día

Ingestión

Heces

Mecánica

Strongyloides sp.

L3 (partenogénesis)

Baja

Desecación

2-10 días

(Depende de la vía de infección)

Percutánea

Ingestión

Calostro

Prenatal

Contacto con la madre

Isospora sp.

Eimeria spp.

Ooquistes esporulados ³ 25ºC

Específica de las especies

Ooquistes esporulados

Desecación

Congelación

(No esporulado)

6-8 días

Ingestión

Heces

Mecánica (cerda, pájaros, roedores)

Oesophagostomum spp.

L3 ³ 10ºC

£ 1 año

Desecación

50-55 días

Ingestión

Heces

Mecánica (ratas, mosquitos)

Trichuris sp.

Huevos infectantes

³ 6ºC

Elevada

³ 5 años

Luz directa

Elevadas temperaturas

41-47 días

Capas esporádicas de huevos

Ingestión

Heces

Mecánica

Stephanurus sp.

L3

5 meses en humedad

Luz directa

Desecación

Congelación

Largo

9-16 meses

Percutánea

Ingestión

Orina

Mecánica

Sarcoptes sp.

Adulto (ciclo vital completo en el hospedador)

Elevada en ausencia de tratamiento

Acaricidas

Ciclo vital, 9-15 días

Percutánea

Contacto

Mecánica

Tabla 1. Factores epidemiológicos de los parásitos porcinos importantes desde un punto de vista económico (J. Mackinnon, 1996)

En los sistemas de producción intensiva, cada vez es más raro encontrar cargas de nematodos gastrointestinales tan elevadas como para causar enfermedad clínica. Los suelos de rejilla, el movimiento a instalaciones cada vez más limpias, el uso limitado de paja, el destete precoz, y sobretodo el empleo sistemático de antiparasitarios, han ayudado a reducir las cargas.

Por otro lado, el tener a las cerdas en plazas o atadas también ha ayudado de manera importante, si bien la adaptación de las explotaciones a la nueva legislación europea sobre bienestar animal puede suponer un freno en este sentido, cuando se junten las reproductoras en parques con paja durante la gestación.

En el ciclo vital de los parásitos internos del cerdo, siempre hay alguna fase exógena que ocurre fuera del hospedador. Esto hace que tengamos dos ocasiones para combatirlos: tratando al hospedador y destruyendo el estadio infectante del medio ambiente. Tenemos productos de eficacia elevada para tratar a los cerdos, pero la destrucción de las formas infectantes del medio ambiente nos causa muchos más problemas. Por ejemplo, las hembras de Ascaris suum son extremadamente prolíficas y sus huevos, que son muy resistentes, se acumulan en entorno persistiendo durante años; en los sistemas de producción en tierra, el hospedador intermediario de Mestastrongylus spp. es una lombriz de tierra, y en la práctica su destrucción es casi imposible.

Los estadios infectantes de algunos parásitos internos en el ambiente son muy persistentes y permanecen viables durante periodos de tiempo muy largos. Los estadios infectantes de Hyostrongylus rubidus, Strongyloides ransomi y Stephanurus dentatus son larvas, y parece que serían menos resistentes que los huevos de Trichuris suis y Ascaris suum, que solo se afectan por la luz directa y la desecación extrema. En un término medio están las larvas infectantes de Oesophagostomum spp, que sobreviven más tiempo que las de otros nematodos. Las condiciones de humedad y temperatura determinan la maduración o no de los huevos de helmintos y la esporulación de los ooquistes de coccidios. En explotaciones al aire libre, la meteorología influye de forma clara sobre esta maduración, pero en explotaciones intensivas cerradas, se crean las condiciones ambientales óptimas a lo largo de todo el año, aunque con cierta estacionalidad. Por encima de 15ºC hay una maduración masiva de huevos de áscaris, y los estudios en mataderos confirman las variaciones derivadas de estos factores: aparecen más "manchas de leche" en hígados, por larvas de Ascaris suum, en los meses de otoño. Los ooquistes, en condiciones de humedad adecuadas, esporulan más fácilmente a temperaturas superiores a 25ºC, por lo que los problemas de coccidios en explotaciones extensivas ocurren más en verano, mientras que en las salas de partos de las granjas intensivas, las condiciones pueden ser favorables en cualquier época.

El periodo de prepatencia, que es el tiempo que transcurre desde que el hospedador ingiere una forma infectante (larva, huevo) y la salida del primer huevo en heces, es extremadamente variable entre las especies: desde pocos días en coccidios (Eimeria spp.), hasta varios meses para algunos nematodos (Stephanurus dentatus). Además, va a determinar la frecuencia de las medicaciones y las medidas de manejo para cambiar a los cerdos de lugares contaminados. Lógicamente, los periodos de prepatencia cortos implican infección y propagación lateral muy rápidas, tal y como ocurre con las coccidiosis.

Los parásitos internos más frecuentes del cerdo tienen un ciclo directo monoxeno, siendo la vía de entrada la oral, y el medio de diseminación más frecuente son las heces de los cerdos que alojan hembras grávidas.

Parásitos externos

Los parásitos externos más importantes son los artrópodos Haematopinus suis y Sarcoptes scabiei var suis. El primero es un piojo chupador, que se localiza principalmente en las zonas donde la piel es más fina, alrededor del cuello y de las orejas, y se aprecia a simple vista en los cerdos de las razas y cruces de capas más claras (mide 6 mm). El piojo necesita ingerir sangre varias veces al día, y solo sobrevive 2-3 días fuera del hospedador.

Sarcoptes scabiei causa la sarna y, sin ninguna duda, es el ectoparásito del cerdo más importante en todo el mundo. El ácaro adulto mide 0,3-0,5 mm y excava galerías dentro de la piel, donde completa todo su ciclo vital. El periodo de incubación de la sarna es de 3 a 11 semanas, desde infección hasta manifestación clínica. Al principio causa prurito intenso y el animal presenta las lesiones y signos clínicos característicos. La transmisión más común de los ácaros se produce de cerdas a lechones, y parece que pasan hembras recién fertilizadas. Los adultos de Sarcoptes scabiei son capaces de sobrevivir fuera del hospedador unos 4 días a temperaturas superiores a 25ºC, aunque en condiciones más favorables de temperatura, y especialmente con humedad elevada, pueden ser viables hasta 10 días. Por lo tanto, se espera más prevalencia y signos clínicos en las épocas más favorables para el ácaro, es decir, en los meses de invierno.

Un ectoparásito del cerdo prácticamente erradicado, pero que ha tenido gran importancia en la transmisión de la peste porcina africana, es la garrapata blanda Ornithodoros erraticus. Su eliminación de las explotaciones extensivas del suroeste de España ayudó a la erradicación de la enfermedad.

Impacto directo e indirecto en la productividad

El impacto de las parasitosis es muy difícil de medir en términos absolutos, y los estudios al respecto arrojan resultados variables. A continuación se comentan algunos aspectos estudiados:

Mortalidad: no es frecuente, solo suele ocurrir si hay complicaciones; una excepción sería la estrongiloidosis de lechones lactantes.

Reducción en productividad: IC (Índice de conversión del pienso) y GMD (ganancia media diaria de peso) son los parámetros más estudiados, comparando grupos de cerdos tratados y testigos; estudios a nivel individual.

Pérdidas reproductivas: no hay ningún mecanismo directo sobre órganos reproductivos en los parásitos habituales; la reproducción se vería afectada por alteraciones nutritivas, inquietud de los reproductores afectados (sarna), y pérdidas de productividad (más lechones aplastados).

En matadero: decomisos, depreciación de piel, empeoramiento de la calidad del producto.

Estético: ectoparásitos, en muchas situaciones, es inaceptable la presencia de piojos y/o sarna, y plantea problema comerciales de venta de animales vivos.

Los parásitos pueden agravar el "síndrome de cerda delgada" que afecta a muchas explotaciones. Una infección masiva por Ascaris suum en cerdas jóvenes no inmunes recién llegadas a una explotación puede reducir su rendimiento reproductivo, como se vio en un estudio sobre 30 nulíparas, con alteraciones en su ciclo, neumonías e incluso muertes. Infecciones masivas de Strongyloides ransomi se han citado como causa de mortalidad elevada de lechones lactantes. Isospora suis afecta a los lechones lactantes entre 5-21 días de vida.

Los parásitos externos provocan prurito, lo que interfiere con el crecimiento óptimo, y pueden transmitir otras enfermedades. Los tratamientos tradicionales mediante rociados frecuentes (cada 3-4 semanas) necesitan mucha mano de obra y pueden dejar residuos. Las infecciones muy graves por piojos se han descrito como causa de anemia en los lechones, pero ya no son frecuentes. Los piojos, al igual que ocurre con garrapatas y moscas, pueden tener importancia epidemiológica en la transmisión de algunos agentes infecciosos como virus (viruela, peste clásica), protozoos (Eperythrozoon suis) y rickettsias. En la Tabla 2 se describe la ubicación y efectos de los principales parásitos.

Ubicación de adultos

Parásito

Migración de larvas en el cerdo

Lesiones macroscópicas

Signos clínicos

Pulmones

Metastrongylus spp.

Vasos linfáticos, pulmones

Bronconeumonía

Catarro, pérdida de peso

Estómago

Hyostrongylus rubidus

Histotrófico

Gastritis catarral, ulceración, hemorragia

Anemia, melena, pérdida de peso (muerte súbita)

 

 

Intestino

Delgado

Ascaris suum

Hígado, pulmones, conducto biliar, cavidad peritoneal

"Manchas de leche", bronconeumonía

Ictericia, diarrea, pérdida de peso, catarro ("hipo")

Strongyloides ransomi

Percutáneo, intestino, pulmones, sangre

Lesiones no específicas

Deshidratación, diarrea, atrofia, dermatitis, catarro, anemia

Isospora sp.

Eimeria spp.

Histotrófico

Enteritis catarral, atrofia del villi intestinal, necrosis, hemorragia y engrosamiento del intestino

Deshidratación, atrofia, diarrea

 

Intestino

Oesophagostomum spp.

Histotrófico

Edema de la mucosa, nódulos necróticos

Letargo, anorexia, diarrea, pérdida de peso

Grueso

Trichuris suis

Histotrófico

Ulceración de la mucosa, hemorragia

Anemia, anorexia, disentería, pérdida de peso

Tracto urogenital

Stephanurus dentatus

Percutánea, músculo, estómago, hígado, grasa perirrenal, uréteres y pelvis renal

Linfadenopatía, hepatitis focal, cirrosis, ascitis, quistes en los uréteres

Letargo, pérdida de peso

Piel

Sarcoptes scabiei

Dermis

Engrosamiento de la epidermis, dermatitis, queratinización

Prurito, desasosiego, anorexia, lesiones papulares, queratinización

Tabla 2. Especies de parásitos importantes para el cerdo desde un punto de vista económico y sus principales efectos

Las infecciones masivas por ácaros de la sarna pueden tener efectos sobre la fertilidad, los afectados se hacen rozaduras y arañazos por el intenso prurito que sufren. Los efectos económicos de la sarna son variables, y en cerdos de cebo se ha demostrado una reducción del crecimiento (menor GMD, entre 4,5 y 12%), un empeoramiento del índice de conversión (aumenta hasta un 12,5%), y lesiones en la piel que llevan a decomisos en el matadero. Merece especial atención la complicación de la Epidermitis Exudativa del lechón, enfermedad de la piel grave para muchas granjas. El hecho es que el ácaro de la sarna perfora la piel, y facilita el acceso de la bacteria causante (Staphylococcus hyicus) a capas más profundas de la piel; la enfermedad se vuelve incontrolable cuando hay transmisión masiva de ácaros a los lechones porque hay un mal control de sarna en cerdas.

Las cerdas con sarna están más inquietas aplastan más lechones (pérdidas 0,1-2,1 lechones menos), especialmente los más débiles en los primeros días de vida, y necesitan comer más pienso para cubrir sus necesidades de mantenimiento. También causan más daños a las instalaciones y es necesario repararlas con mucha más frecuencia cuando hay un mal control. Las cerdas transmiten la sarna a los lechones, y éstos desarrollan lesiones cutáneas (rubefacciones, pústulas y costras) que necesitan 2-3 meses para tener su curación clínica. Los lechones sarnosos están más inquietos y son más proclives a comportamientos anormales, morder rabos y orejas de compañeros, y deteriorar las instalaciones. En un estudio exhaustivo sobre rendimientos, se encontró que las cerdas tratadas frente a sarna consumieron 1,95 kg de pienso menos por cerdo destetado, y sus camadas pesaron 4,14 kg más que las no tratadas. En matadero, los cerdos hijos de cerdas tratadas pesaron 5,79 kg más, y tuvieron una GMD de peso superior en unos 50 g/día. En el mismo ensayo, las pérdidas debidas a sarna se cuantificaron entre los 79€ y 109€ por cerda.

Se han realizado otros dos estudios recientemente (1999-2000, Alemania). En el primero, el tratamiento frente a sarna con doramectina cada 6 meses a todos los reproductores, redujo la mortalidad de lechones lactantes del 4,8% al 1%. En el segundo estudio, se comparó el ratio de supervivencia de lechones al destete, que fue de 0,95 para los hijos de un grupo de 19 cerdas tratadas frente a sarna, frente a 0,87 de los hijos de 11 cerdas sin tratar; de la misma forma, el porcentaje de cerdos aplastados fue de 3,71% y 11,45%, respectivamente.

Diagnóstico e interpretación

Los sistemas de producción y manejo tienen una enorme influencia en la prevalencia de parásitos. En los sistemas extensivos en los que no se hace control antiparasitario, lo más normal es encontrar cargas muy elevadas de parásitos. En el extremo opuesto están los sistemas intensivos más modernos, con suelos de rejilla, excelente higiene y manejo todo dentro-todo fuera entre lotes. El diagnóstico pretende averiguar prevalencia y gravedad de las parasitosis, y en estos sistemas modernos tan solo es habitual encontrar sarna y Ascaris suum, y la presencia esporádica de algún nuevo parásito llama la atención. Si, por ejemplo, aparece Oesophagostomum spp, el veterinario debe averiguar en qué parte de la explotación están las larvas infestantes, tener en cuenta la posible aparición de resistencias al antiparasitario que se usa de rutina y cambiar de producto.

Internos

El examen clínico es muy difícil de interpretar, y por tanto es de poca ayuda. En las granjas casi siempre nos vamos a encontrar infecciones subclínicas de helmintos, y el diagnóstico se hará en base al examen coprológico. A veces, simplemente se produce la ingestión y salida en heces de los huevos ingeridos, por lo que los resultados de los análisis coprológicos se interpretarán con cautela. El examen postmortem de los cerdos permite encontrar las formas parasitarias (adultos o larvas), las lesiones directas que causan o las lesiones causadas por las larvas migratorias dentro del organismo.

El examen coprológico se realiza mediante el recuento de huevos de nematodos según la técnica de McMaster. Los huevos de los helmintos habituales del ganado porcino se diferencian por su morfología característica, excepto en el caso de los estrongílidos. Hyostrongylus rubidus y Oesophagostomum spp, al ser huevos de aspecto similar, es necesario hacer coprocultivo y, una vez hayan embrionado, extraer la larva III (L3) de las heces mediante la técnica de Baermann. Para ello es necesario que se trate de heces frescas y preferiblemente tomadas desde el recto.

Las muestras deben ser frescas y procesarse con rapidez, ya que los huevos de algunas especies pueden eclosionar en pocas horas, y el laboratorio no hacer el recuento de larvas. La cantidad debe ser de unos 20 gramos/muestra, por si fueran necesarios análisis complementarios. Es preferible que se recojan directamente del recto de los cerdos y que se identifique correctamente la fecha, edad, sexo, fase productiva, etc. para la posterior interpretación. Si no es posible, se pueden recoger heces recién depositadas, de la parte que no haya contactado el suelo. Las muestras pueden ir en guantes de plástico y en un recipiente para todas ellas, que evite la congelación y las mantenga refrigeradas (2-8ºC), si van a procesarse en más de 2 horas.

Cuando se haga la interpretación de los resultados, hay que considerar la edad de los cerdos muestreados. La mayoría de los parásitos internos tienen una forma característica de infectar al cerdo, que tiene relación con la edad, debido a factores de manejo, pero sobretodo relacionados con la inmunidad del hospedador. El caso de la infección temprana y masiva de lechones recién nacidos (incluso antes de nacer) por Strongyloides ransomi hace que desarrollen resistencia a esta infección en poco tiempo. Los cerdos de crecimiento y cebo entre 2 y 5 meses de edad suelen tener contacto masivo con Ascaris suum y Trichuris suis, mientras que no afectan tanto a los lechones. A las 4-6 semanas de contacto con áscaris, ya hay protección; si los contactos son con infecciones leves, no se genera protección y hay más "manchas de leche". En matadero, las "manchas de leche" se observan cuando la migración larvaria ha ocorrido en las últimas 5-6 semanas, ya que las lesiones hepáticas curan en unos 35 días. Además hay poca correlación entre la severidad de la infección y lesiones hepáticas en matadero, y la mayor presencia de lesiones se produce 2-3 semanas después de mover los cerdos a nuevos corrales contaminados.

Los casos de Oesophagostomum spp y Hyostrongylus rubidus son diferentes, debido a que son muy poco inmunógenos y suelen predominar en los cerdos adultos. Por tanto, si encontramos que los cerdos jóvenes tienen cargas elevadas de Oesophagostomum spp y/o Hyostrongylus rubidus, se trata de una infección atípica, mientras que es habitual en cerdas. Por otro lado, si hay carga elevada de Ascaris suum o Trichuris suis en cerdas, debemos pensar que no ha habido exposición previa suficiente durante su crecimiento, y por tanto la transmisión ha sido escasa. Incluso el momento productivo de los reproductores es importante, ya que las cerdas no se comportan igual en lactación y gestación. Consideraremos que las instalaciones están potencialmente contaminadas siempre que hayan alojado cerdos. Por último, revisaremos los tratamientos aplicados para la interpretación de resultados.

Externos

Haematopinus suis es visible a simple vista dentro de las orejas, se deben buscar sus huevos (liendres) adheridos al pelo.

El diagnóstico de la sarna se centra en el historial de la explotación y los signos clínicos. La sarna hipersensible cursa con eritema y formación de pápulas, hay prurito intenso, que la diferencia de otras enfermedades. Cuando evoluciona aparece la forma crónica (hiperqueratosis) que muestra costras en la piel, típicamente en orejas, corvejones y partes distales de las extremidades. En granjas con mal control de sarna es muy frecuente la presencia de costras dentro de las orejas de las cerdas. Para demostrar la presencia del ácaro se hacen raspados profundos de la piel con lesiones sospechosas (orejas, cuello, patas), y la especificidad es máxima (100%), ya que un solo ácaro vivo indica que el animal y la granja son positivos. La sensibilidad de los raspados de piel es baja en las fases iniciales de la enfermedad, y al principio es muy difícil encontrar ácaros vivos. La sensibilidad del método aumenta con la digestión de las muestras en sosa al 10% y aplicando técnicas de flotación.

Recientemente, la serología ha cobrado importancia en el diagnóstico de sarna, ya que hoy disponemos de tests ELISA comerciales, con sensibilidad y especificidad aceptables para trabajar a nivel de explotación. Hay respuesta de anticuerpos en cerdos infectados experimentalmente a las 5-7 semanas, y 3-4 semanas después de la aparición de signos clínicos. Los métodos serológicos son muy prácticos y económicos, se interpretan a nivel de explotación (positiva o negativa), y parecen tener más utilidad para los programas de eliminación de sarna. Pero el diagnóstico definitivo aun requiere el hallazgo de ácaros vivos en muestras de piel de cerdos de la granja.

En cerdos de cebo se puede hacer un examen en matadero de las lesiones cutáneas, con una escala de valoración de lesiones. Esta medida indicará la eficacia del programa de control de la explotación sobre cerdos de cebo, y estimar posibles pérdidas de rendimientos de los animales.

Diagnóstico práctico

La estrategia práctica del diagnóstico se hace en dos pasos bien determinados:

  • Determinación de especies presentes en la explotación

  • Seguimiento de la situación a largo plazo y del programa antiparasitario

La mayoría de las parasitosis internas son subclínicas, y es evidente que el primer paso sirve como primera aproximación, y persigue el conocimiento de las especies de parásitos y la carga en los animales y en su entorno. El seguimiento de la situación permite conocer los cambios epidemiológicos de los parásitos, su prevalencia e intensidad a lo largo del tiempo, es decir, informará sobre la evolución. Las consideraciones se hacen a nivel de explotación, porque los programas también lo son.

Parásitos presentes

La determinación de especies presentes suele limitarse a los muestreos de heces de animales vivos, y al examen en matadero. En algunas ocasiones se encuentran en la necropsia, y rara vez se cogen muestras del ambiente. Las muestras de heces procederán de animales al azar, de diferentes grupos de edad, con identificación clara, independientemente de que se haga desde los enfermos.

Edad de cerdos

Especies habituales

Lechones 2-3 semanas

Strongyloides ransomi; Eimeria spp; Isospora suis

Cebo 5-6 meses

Ascaris suum; Trichuris suis

Cerdas gestantes y lactantes

Hyostrongylus rubidus; Oesophagostomum spp.; Eimeria spp.

Tabla 3. Muestras fecales de animales vivos, por grupos de edad

No sabemos el número ideal de muestras, ya que el tamaño de muestra se determina en base a la prevalencia esperada, prolificidad de las especies y objetivos, y se buscan varias especies al mismo tiempo. Como orientación para la recogida de muestras, cuando se trate de muchos animales por grupo de edad, podemos decir que recogeremos de un 10-20% de los cerdos. El hallazgo o no de parásitos durante la necropsia de animales enfermos sacrificados o muertos en granja, no da una idea de la situación, por razones ya explicadas.

Seguimiento a largo plazo

Las muestras periódicas de heces de animales vivos dan la información más útil, pero se debe complementar con el examen en matadero, y en los sistemas extensivos, del entorno. En las explotaciones grandes, con partos durante todo el año, se cogen las muestras periódicamente en diferentes grupos de edad, en distintas estaciones del año. Se pueden identificar cerdos y cerdas concretas para los muestreos periódicos. El número de muestras es similar al caso anterior, 10-20% de cerdas y cerdos, y lo ideal sería cada mes en periodos en los que se produce alta transmisión (verano, lluvias), y en el resto del año cada 3 meses. Al menos dos veces al año se deben hacer análisis de heces de cerdos de todas las categorías. 5-10 muestras individuales por categoría, o mezclas de tres muestras individuales en una, tomando 4 muestras de este tipo por categoría de cerdo: cerdas gestantes, cerdas lactantes antes del destete, cerdos en transición, crecimiento (50-60 kg), y cerdos de final de cebo. Se deben tomar de todas las naves. Para sarna se pueden hacer raspados de piel cada 6 meses. Los chequeos en mataderos se harán también cada 3 meses, teniendo en cuenta las edades de sacrificio al interpretar los resultados.

Programas de control: externos e internos

Los programas de control antiparasitario implican convivencia del hospedador con mayor o menor carga parasitaria. Es evidente que los animales muy afectados requieren tratamiento inmediato, pero un programa de control debe tener una justificación económica y los tratamientos aislados no son la solución. En cualquier caso, la orientación debe ser la de reducir las pérdidas económicas en forma de productividad de las cerdas y de rendimientos económicos en cebo. Un buen control evitará estas pérdidas, y tendrá en cuenta el manejo de la explotación, el estado de los cerdos, la carga parasitaria ambiental, las características epidemiológicas de los parásitos y los productos más eficaces. El éxito se conseguirá con la ausencia de signos clínicos y de patología por parásitos, especialmente en los cerdos jóvenes y las cerdas lactantes.

Cuando se plantea el estudio de parásitos, se debe tener en cuenta que cada especie presente está en toda la explotación, y se debe plantear como tal para realizar el programa de control global.

Objetivos:

Destruir todas las formas posibles de estadios infectantes de parásitos, incluyendo los de vida autónoma

Reducir las oportunidades de transmisión vertical y horizontal de estadios infectantes

Según los sistemas de producción, es de alguna forma predecible qué parásitos son los más importantes (Tabla 4). Para la mayoría de los parásitos, no es posible su erradicación, por la gran cantidad de huevos y su enorme persistencia en el ambiente.

Helminto

Transmisión

Sistema de Producción

Extensivo al aire libre

Intensivo al aire libre

Extensivo cerrado

Intensivo cerrado

Ascaris suum

Huevos

+

+

+

+

Oesophagostomum spp

Larvas

+

+

+

+

Trichuris suis

Huevos

+

+

+

+

Hyostrongylus rubidus

Larvas

+

+

(+)

-

Strongyloides ransomi

Leche/larvas

+

+

+

(+)

Stephanurus dentatus

Larvas

+

+

(+)

-

Trichinella spiralis

Músculos

+

(+)

(+)

-

Metastrongylus spp

Lombrices de tierra

+

(+)

-

-

Tabla 4. Posibles nematodosis según los sistemas de producción

Los sistemas extensivos al aire libre tienen la posibilidad de tener todas las parasitosis; mientras que los parásitos con ciclo de vida indirecto (necesitan hospedador intermediario) prácticamente se eliminan solos en los sistemas intensivos. Cuando los sistemas extensivos se convierten en intensivos, Ascaris suum y Oesophagostomum spp se convierten en las especies más persistentes.

Una parte fundamental en el control de parásitos internos está en el manejo y la higiene de la granja. La reducción de la densidad limita los contactos con las heces, que es la vía principal de transmisión. En los sistemas de producción modernos, los suelos de rejilla minimizan el contacto, y en las salas de partos la retirada periódica de heces evita contactos no deseados de los lechones. Los huevos de Oesophagostomum spp, Ascaris suum y Trichuris suis no embrionan por debajo de los 10-15ºC. Cuando los cerdos viven sobre suelos de hormigón se deben retirar las heces con mucha frecuencia, para evitar la maduración de los huevos de la mayoría de los parásitos internos. Además el suelo tiene que permanecer tan seco como sea posible, ya que los huevos necesitan alrededor de un 100% de humedad relativa para madurar. Esta es la razón por la que los suelos de rejilla evitan que se mantenga el microclima adecuado para los parásitos, y se minimizan los problemas. Aunque en muchas ocasiones se recomienda el lavado a presión o con ciertos productos de los suelos de cemento, es posible que el agua facilite su desarrollo (huevos y larvas), incluso que se extienda por los corrales, ya que es imposible eliminar todos los huevos. La limpieza de cada área de la granja previene de la transmisión continua, pero el efecto de la limpieza esporádica ha demostrado ser muy poco eficaz. Cuando se hace producción en flujo continuo, la limpieza intermitente tiene poca utilidad, y si hay problemas con los parásitos, es preferible vaciar las naves y limpiarlas a fondo 1 ó 2 veces al año. El anillado de cerdos en explotaciones al aire libre limita el acceso a parásitos.

El tratamiento no puede prevenir la migración de larvas, por lo que combinamos tratamiento de adultos y reducción del origen de la contaminación. Tampoco hay productos ni métodos eficaces para destrucción de huevos, pero algunas fases migratorias mueren con los bencimidazoles. Los cerdos deben tratarse antes de moverse a otras zonas limpias, con el fin de mantenerlas libres de parásitos durante todo el tiempo posible (tratar y mover). Esta estrategia se utiliza con gran eficacia, pero alternando productos para evitar la aparición de resistencias.

Medicaciones de rutina

La comodidad en las granjas ha sido la base para el desarrollo de este tipo de programas, pero si se producen reinfecciones constantes, la eficacia baja mucho. La mayoría de los programas van ligados a la edad de los cerdos y al ciclo de los reproductores, y el control mejora mucho cuando bajamos el ratio de transmisión. Históricamente se han tratado por separado los parásitos internos y externos del cerdo, con productos diferentes. El descubrimiento de las avermectinas cambió la estrategia de medicaciones, porque son muy eficaces frente a los parásitos internos y externos del cerdo, excepto protozoos. Incluso disponemos de ivermectina para pienso, que es aparentemente una opción cómoda. Pero la dosificación correcta de cada cerdo no es sencilla, y el manejo del pienso medicado en la granja no siempre es práctico.

Los programas suelen incluir la medicación de las cerdas 1 ó 2 semanas antes de moverlas a las salas de partos limpias. Algunos estudios demuestran que hay mucha mayor mortalidad en lechones cuando las cerdas son tratadas dentro de la sala de partos. Los verracos también se deben tratar, ya que están en contacto directo y frecuente con muchas de las cerdas, y podrían ser reservorio y vía de transmisión de los parásitos. Se suelen tratar 3-4 veces al año, aunque no tengan signos clínicos de parasitismo externo. Este tipo de programas "en ciclo" parece más eficaz en situaciones donde el objetivo principal es cortar la transmisión de parásitos de la cerda a su camada, directamente o desde salas contaminadas, y es especialmente útil para infecciones por Strongyloides ransomi y Oesophagostomum spp. En granjas con problemas de higiene, se complementan con un nuevo tratamiento en el momento de la cubrición. Los lechones se tratan frente a internos al destete, y los cerdos de cebo una o dos veces en el cebadero, aunque en sistemas modernos, donde en manejo en lotes y la higiene son óptimos, los cerdos de cebo están limpios y podrían no necesitar ningún tratamiento. Como los huevos de Ascaris suum necesitan normalmente 4-5 semanas para ser infectantes, el destete precoz (alrededor de las 3 semanas de vida), combinado con una buena higiene entre lotes de cerdas en partos, permite destetar lechones libres, y mantenerlos así en transición. El problema es que los cerdos que están en instalaciones muy limpias, no han tenido contacto con parásitos, son totalmente susceptibles a una infección, y lo mismo ocurre con las cerdas. Por el contrario, cuando los cerdos han estado en contacto masivo con Ascaris suum, incluso con tan solo 5-6 semanas de vida, se vuelven muy resistentes. Los sistemas de producción con buena higiene, muchas veces evitan las infecciones de los cerdos jóvenes, y se infectan más tardíamente que en los sistemas tradicionales, en el periodo de cebo.

Pero algunos veterinarios y ganaderos prefieren los programas "en sábana", o aplicaciones periódicas de la medicación a todos los reproductores de la explotación. Parece una buena opción para granjas donde el control de helmintos, como Oesophagostomum spp, es el objetivo prioritario. De esta forma se reduce mucho la presión de infección, y sería una estrategia más adecuada en sistemas extensivos de alta carga parasitaria, ya que se minimiza el número de portadores en un momento dado. Sin duda, es más eficaz para parásitos externos, porque en los internos el entorno juega un papel decisivo, y es una alternativa más cómoda si el tratamiento se hace en pienso.

Los productos elegidos dependen de las especies presentes. Disponemos de piperacina (el más antiguo), organofosforados, imidotiazoles, tetrahidropirimidinas, becimidazoles y, más recientemente avermectinas. Algunos tienen espectros de acción muy amplios, pero con productos como los bencimidazoles es conveniente hacer rotaciones cada 4-6 meses, para evitar la aparición de resistencias. Cada vez hay compuestos más potentes, eficaces frente a adultos y formas larvarias, pero no se deben utilizar de forma indiscriminada. El producto ideal debe tener amplio espectro, llegar al lugar donde hace falta, metabolizarse rápidamente para evitar residuos, poca toxicidad sin efectos colaterales, los inyectables no causar daños, ser estable, rentable y seguro para el aplicador. En los últimos años, se han retirando del mercado algunos productos tóxicos, como el lindano.

La medicación oral suele ser la más utilizada, ya que los cerdos comen pienso diariamente. De esta forma los cerdos se tratan en grupos, lo que lleva a no poder controlar la medicación regular individual, especialmente, cuando se trata en periodos cortos. También hay productos "pour on", cuya eficacia se limita a parásitos externos. La justificación para el uso de avermectinas está en la combinación de control de sarna y parásitos internos; en granjas sin sarna no se justifica económicamente la utilización de endectocidas poque hay alternativas más baratas. La aparición de resistencias parece estar determinada por selección simple, ya que la mayoría de los productos no son eficaces al 100% frente a los parásitos. Por tanto, aumentará la presencia del gen de resistencia en la población. De todas formas, el problema es mucho más serio en rumiantes, y en cerdos solo se ven casos de resistencia de Oesophagostomum spp con relativa frecuencia, y nunca con avermectinas (ivermectina, doramectina).

Programas específicos

Los programas habituales de control no eliminan la mayoría de los nematodos, ya que hay continuas oportunidades para la reinfección, y en algunos casos se ha encontrado incluso un aumento en la prevalencia de los problemas de ascariosis en matadero. Parece que la incorporación de antiparasitarios endectocidas más potentes y cómodos ha hecho que muchos ganaderos ya no laven a las cerdas antes de que entren a las salas de partos limpias, con lo que los huevos adheridos a las mamas y en la zona perianal terminan contaminando las áreas de partos.

Cuando el programa de una explotación persigue un objetivo concreto, porque existe un problema claramente identificado, se harán modificaciones sobre el programa de medicación de rutina y tendremos en cuenta el periodo de prepatencia más corto de las especies de parásitos presentes, para repetir tratamiento (ver tabla 5). Determinadas granjas sufren decomisos por lesiones hepáticas en matadero debidas a la migración masiva de larvas de Ascaris suum, y es necesario tomar medidas que eviten las pérdidas económicas. Este parásito es, sin ninguna duda, el más difícil de eliminar de todos.

En otros casos, se llevan a cabo programas específicos de control de sarna y piojos, que requieren planificación y puesta en marcha de forma rigurosa, con un tratamiento inicial "en sábana". Los baños deben cubrir el 100% de superficie corporal, pero no penetran en la piel, duran pocos días, y es preferible utilizar avermectinas.

Especie

Periodo prepatente

Frecuencia tratamiento

Strongyloides ransomi

2-10 días

Cada 8-10 días

Ascaris suum

60-70 días (adultos)

40-49 días (lechones)

Cada 2 meses

Hyostrongylus rubidus

17-26 días

Cada 3-4 semanas

Oesophagostomum spp

50-55 días

Cada 2 meses

Trichuris suis

41-47 días

Cada 2 meses

Tabla 5. Frecuencia de tratamientos según prepatencia

Las infecciones por coccidios y Metastrongylus spp en sistemas al aire libre se pueden controlar cambiando a los animales y evitando zonas con exceso de humedad, y combinando estas prácticas con tratamientos antes de moverlos.

Los problemas con Strongyloides ransomi exigen el tratamiento preparto de cerdas, y de lechones al 3º día de vida. Se ha descrito un programa para evitar el desarrollo de Stephanurus dentatus, que tiene un periodo de prepatencia muy largo (9-15 meses), por lo que solo hay formas maduras en cerdas adultas de más de 2 años. Utilizando solo primíparas, y sacrificándolas después de su primer parto, la infección desaparece. Con Trichinella spiralis hay que evitar alimentar cerdos con carne sin cocinar, hervirla durante 30 minutos.

Programas de eliminación: sarna

En la actualidad, tanto las publicaciones científicas, como los veterinarios clínicos, solo hablan de la posibilidad razonable de mantener libres las explotaciones de sarna y piojos, mediante programas de eliminación y biseguridad. La gran prolificidad de los parásitos internos, especialmente Ascaris suum, así como la gran resistencia de sus formas infectantes en el ambiente (huevos o larvas), no permiten asegurar la ausencia de reinfecciones con un grado mínimo de seguridad.

Frente a la sarna, hoy disponemos de compuestos de gran eficacia y larga duración que permiten realizar programas de eliminación con grandes probabilidades de éxito. La rentabilidad de la eliminación de sarna mediante medicación está demostrada, e incluso ha llevado a que en algunos países se estén llevando a cabo programas nacionales de erradicación (Holanda, Suecia). El beneficio se centra en el aumento de productividad y en el ahorro de futuros tratamientos y mano de obra. Cualquier granja nueva, o que haya sufrido despoblación debería estar libre de sarna con mínimas medidas de bioseguridad. El sistema danés SPF lo ha demostrado durante más de 30 años, y de más de 4.000 granjas, solo 4 ó 5 se han reinfectado de sarna en este tiempo. También se han probado programas combinados para la eliminación al mismo tiempo de disentería. El éxito de estos programas podría mejorar en los meses secos de verano, cuando el ambiente es más desfavorable para el ácaro.

El programa más utilizado hasta ahora ha consistido en la doble inyección subcutánea con ivermectina, con un intervalo de 14 días, a todos los cerdos de la explotación. Los lechones que nacen entre la primera y la segunda inyección, son tratados cuando cumplen los 3 días de vida, y de nuevo, en el día 14 con el resto de cerdos. También se han utilizado las formulaciones de ivermectina en pienso para los programas de eliminación. En los reproductores se sustituyen las inyecciones por el pienso medicado durante 7 días consecutivos, 7 días sin tratamiento, y de nuevo 7 días con medicación. Los lechones son inyectados el primer día de la medicación y de nuevo 14 días después; los nacidos una vez iniciado el programa son tratados con la segunda inyección general. Los lechones destetados se medican con los lactantes y de nuevo el día 14. Los cerdos de crecimiento y cebo se tratan dos veces en pienso durante 7 días, dejando 7 días de separación. Durante el programa, los cerdos tratados se mueven a instalaciones previamente limpiadas y tratadas con un producto acaricida. Aunque este programa evita el tratamiento individual de los cerdos que consumen pienso de forma regular (cerdas, verracos y cerdos de cebo), se plantea la dificultad de asegurar el consumo del medicamento en cerdos que comen en grupos (subdosificación), y además durante varios días.

La reciente comercialización de una nueva avermectina, la doramectina, ha permitido el diseño de nuevos programas de eliminación de sarna. La duración de actividad de la doramectina inyectable frente a los ácaros de la sarna permanece durante 18 días, aproximadamente el doble que la ivermectina inyectable (9 días). Hay estudios recientes que han demostrado la eliminación de sarna de explotaciones con infección natural, mediante un programa de una sola inyección modificado. Básicamente consiste en la inyección intramuscular de doramectina a todos los cerdos mayores de tres días de vida, y en los siguientes 17 días, los lechones que van naciendo son tratados en el tercer día de vida. No es necesario tratar el entorno con acaricidas, ya que la persistencia del producto es superior a la viabilidad de los huevos (10 días), y a la supervivencia de los ácaros fuera del hospedador manteniendo su capacidad de reproducirse (se cree que 10-12 días). También se está comprobando la efectividad de un programa similar de dosis única de doramectina en la eliminación de sarna en dos centros de inseminación, de unos 180 verracos cada uno, aplicando en el mismo día una única inyección intramuscular a cada uno de los machos alojados en boxes individuales, con cama de paja, y sin realizar ningún tratamiento especial acaricida del entorno.

Para las explotaciones porcinas de producción, estar libres de sarna y piojos es una gran ventaja económica; en los casos de las granjas de selección (núcleos), granjas de multiplicación y centros de inseminación, es una obligación. Hoy se considera inaceptable la venta para vida de cerdas o verracos con sarna.

Bioseguridad

La adquisición de ganado vivo infectado es la principal vía de entrada de especies de parásitos en una explotación porcina. Debemos evitar la compra de animales en cuyas granjas de origen haya signos de parasitismo, especialmente sarna y piojos. Además, debemos mantener a estos animales en instalaciones limpias de cuarentena, con flujo todo dentro-todo fuera y administrarles un tratamiento endectocida. De esta forma, podremos ver la evolución de los animales, y tomar muestras para determinar posibles infecciones. Una vez conozcamos su situación, los animales podrían ser incorporados a la granja.

Conclusiones

El control de parásitos en las explotaciones porcinas permite optimizar la productividad del ganado. Es necesario combinar estrategias de tratamiento, control e incluso eliminación de algunos parásitos. La sarna es una enfermedad erradicable de muchas explotaciones, con elevadas posibilidades de éxito. El seguimiento de los programas es indispensable, mediante exámenes coprológicos y visitas a matadero para ver lesiones de piel e hígados. Las principales causas de fallos en los programas están en la rutina, la falta de medidas higiénicas, así como el flujo continuo de cerdos en las instalaciones.

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