023. Factores que inciden en la mortalidad neonatal
en los lechones.
QUILES, A.
Departamento de Producción Animal. Facultad de Veterinaria.
Universidad de Murcia.
Campus de Espinardo. 30071 -Murcia.
Publicado en Producción animal, Enero
2004
Hoy en día gracias a los avances en la mejora genética porcina se ha
conseguido incrementar la prolificidad, lo que ha originado un alargamiento en
el periodo total del parto y una mayor competencia entre los lechones por
hacerse con los pezones de la madre y establecer el "orden de tetada" durante el
amamantamiento; en definitiva, un incremento en la dificultad del manejo de los
animales en la sala de parto.
Por todo ello, entendemos que el porcinocultor debe conocer
todos aquellos aspectos relacionados con la mortalidad neonatal, para poder
manipular y atender a los lechones en las mejores condiciones. De ahí que el
presente artículo tenga como objetivo principal presentar cuáles son las causas
y los factores que inciden en la mortalidad neonatal en el ganado porcino.
La mortalidad perinatal es una causa mayor de ineficacia en
la producción porcina, con una alta incidencia en los rendimientos finales. Sin
embargo, y, a pesar de ello, son muy pocos los ganaderos que le prestan la
atención suficiente para evitar una alta incidencia, acostumbrándose la mayoría
de ellos a unos determinados porcentajes, entendiéndolos como normales.
Solamente cuando comparan sus resultados con otras explotaciones adquieren
conciencia del problema.
Cuando hablamos de mortalidad neonatal nos referimos a la que
acontece en la primera semana de vida del lechón y dejaremos para otros
artículos la que se produce a lo largo de la lactación o durante el destete.
Durante esa primera semana post-parto va a acontecer el 90% de las bajas.
Tampoco haremos referencia a los lechones nacidos muertos
cuyo porcentaje suele variar entre un 4 y un 7%, debiendo distinguir entre los
lechones muertos antes del inicio del parto y los muertos durante el proceso del
parto, siendo la causa más frecuente, en este último caso, la asfixia.

La especie porcina se caracteriza por presentar un porcentaje
de mortalidad neonatal muy elevado en comparación con otras especies como la
bovina, ovina o equina, constituyendo aproximadamente del 10 al 15% de los
lechones nacidos vivos y eso, a pesar de contar la porcinocultura con una de las
más modernas tecnologías en Producción Animal. Ello es debido a la propia
naturaleza del lechón, al nacer con unas deficiencias fisiológicas muy marcadas,
lo que le va a dificultar su adaptación al nuevo medio en las primeras 24-72
horas de vida. Entre estas deficiencias podemos destacar su bajo peso al
nacimiento en relación a su peso adulto (el l%), nace sin una capa protectora de
pelo y con una cubierta de grasa subcutánea muy fina, sin apenas reservas
energéticas corporales, para poderlas movilizar en las primeras horas, y si a
ello unimos el hecho de presentar una mayor superficie corporal relativa con
respecto a su estado adulto, todo ello provoca un bajo aislamiento del lechón
respecto a la temperatura ambiente. Lo que además se agudiza por el hecho de no
contar el lechón con un sistema de termorregulación maduro en el momento del
nacimiento. Todo ello va a contribuir a ocasionar un importante número de bajas
por pérdidas de calor o enfriamiento y por hipoglucemia.
Sobre la supervivencia del lechón inciden de manera
importante una serie de factores dependientes del lechón, de la cerda y del
medio ambiente, que habrán de tenerse muy en cuenta a la hora de llevar un
óptimo programa de manejo y cuidado de las instalaciones a fin de reducir la
tasa de mortalidad neonatal. En el primer grupo de factores, es decir, los
ligados al lechón podemos citar: peso al nacimiento, nivel imnunitario,
comportamiento et-epimelético y tipo genético. El segundo lo forman los factores
ligados a la cerda: número de parto, peso de la cerda, comportamiento maternal,
producción lechera y tamaño de la camada. Y, por último, factores ligados al
medio ambiente y sistemas de producción: instalaciones y manejo de los animales,
alimentación, temperatura ambiente, etc.
Generalmente no es un único factor el causante directo de la mortalidad
neonatal del lechón sino que inciden varios factores como responsables, los
cuales presentan una gran interconexión entre ellos.
Según la bibliografía consultada sobre el tema, existen
importantes diferencias respecto al porcentaje de mortalidad de cada una de las
causas citadas por los diferentes autores como responsables. Por lo que podemos
deducir que existe una gran variabilidad entre las granjas, influyendo
notablemente el régimen de manejo. Si dejamos a un lado la mortalidad neonatal
como consecuencia de anomalías genéticas o malformaciones, el resto de las
causas responsables de la mortalidad del lechón es susceptible de ser disminuida
su influencia con una mejora en las técnicas de manejo del ganado. Entre estas
últimas causas podemos citar: aplastamiento, hipotermia o enfriamiento,
hipoglucemia, canibalismo, infecciones y otras.
CAUSAS RESPONSABLES DE LA MORTALIDAD NEONATAL.
1.- Aplastamiento:
Una de las principales causas de mortalidad neonatal es el
aplastamiento de los lechones por parte de la cerda (30-45% de las bajas),
estando su origen en la mayoría de las ocasiones en un mal diseño de las
instalaciones, más concretamente de la jaula de partos. De tal manera que con un
correcto diseño (empleando camisas de parto, por ejemplo) se puede disminuir su
incidencia. El diseño de la jaula tendría que obligar a la cerda a bajar
lentamente y no debería limitar nunca el acceso a las mamas por parte de los
lechones. Aún así, el porcentaje de muertes por aplastamiento es importante en
muchas explotaciones. Junto al mal diseño de las jaulas de parto existen otros
factores que contribuyen a aumentar el aplastamiento como son: el peso elevado
de la cerda, los suelos resbaladizos e inadecuados y las situaciones de estrés.
Así como cualquier causa que ocasione intranquilidad en la cerda: falta de agua,
excesivo tamaño de la camada, o presencia de alguna enfermedad, como por ejemplo
MMA.
La mayor incidencia por aplastamiento se ha observado en las
primeras 12-24 horas post-parto, debido a que el lechón en las primeras horas de
vida prefiere descansar cerca de la madre, buscando el alimento o el calor. De
ahí que una mayor vigilancia y atención en los momentos posteriores al parto, y
hasta que se establezca el ciclo de amamantamiento y veamos un comportamiento
normal de los lechones, reducirá las bajas por aplastamiento; así como también,
el suministro de calefacción a los lados de la cerda. Por tanto, existe la
necesidad de incrementar la mano de obra en los alrededores del parto, siendo
muy necesaria la presencia de operarios durante la noche ya que es cuando mayor
porcentaje de partos se produce.
La mayoría de los aplastamientos recaen sobre lechones
débiles, con pocos reflejos y con movimientos lentos, lo que les provoca una
reacción tardía ante los movimientos de la cerda cuando se tumba.

Por otra parte, se ha observado que el aplastamiento es más
elevado en cerdas multíparas que en primíparas, seguramente porque éstas últimas
tienen un menor peso corporal. Así como también en cerdas nerviosas y con
lesiones a nivel de los aplomos, lo que les provoca un enorme grado de ansiedad
y hace que no paren de moverse, poniendo de manifiesto que el tipo de suelo no
le resulta en absoluto cómodo. En nuestra opinión un suelo cómodo, poco
resbaladizo y que contenga algún material para hozar mejora el descanso de la
cerda en las primeras 12-24 horas post-parto, evitando movimientos bruscos que
pudieran aplastar a los lechones.
Finalmente, queda por comprender ¿por qué las cerdas no se
levantan cuando aplastan a sus lechones?. Será porque confunden el chillido de
sus propios lechones con los de otros situados en parideras vecinas o será
porque al estar conviviendo las cerdas muy cerca unas de otras y al estar
escuchando continuamente los chillidos de los lechones ya se han acostumbrado a
ese sonido y, por lo tanto, se manifiestan insensibles a los gritos de sus
propios lechones.
2.- Hipotermia o enfriamiento:
El lechón en el momento del nacimiento va experimentar un
importante cambio en la temperatura externa, pasando de los 39º C del útero
materno a los 20º C de temperatura ambiente de la sala de maternidad.
Los lechones en el momento del nacimiento presentan un
intervalo de neutralidad térmica muy estrecho, con una temperatura crítica
inferior muy alta entorno a los 32º-35º C. Ante cualquier bajada de la
temperatura ambiente de esos valores, los animales responden consumiendo las
escasas reservas energéticas que poseen (grasa, glucosa y glucógeno) pero
muestran una cierta dificultad metabólica para atender dicha demanda.
Para sobrevivir necesitan ingerir rápidamente el calostro que
les aporta la energía necesaria -un lechón mama 15 veces en las primeras 12
horas de vida, ingiriendo unos 200 g de calostro-. Si la temperatura ambiente
descendiera a los 22º C un lechón en ayunas apenas podría sobrevivir unas horas.
El paso de un suministro continuo de glucosa, a través de la
placenta, a partes discontinuas de calostro bajo en glúcidos y alto en grasa,
implica que el lechón es capaz de obtener glucosa a partir de la gluconeogénesis
para sus tejidos y para la oxidación de las grasas. Por lo tanto, los dos
primeros días de vida del lechón son de máxima importancia para la ontogenia de
la termorregulación, ya que el fracaso de adaptación post-natal aumenta la
mortalidad perinatal.
Por otra parte, los lechones de mayor peso al nacimiento
tienen una temperatura crítica inferior menor y tienen mayores facilidades para
movilizar las reservas energéticas corporales.
3.- Hipoglucemia.
De la ingesta de alimentos en las primeras horas de vida
depende la tasa de supervivencia de los recién nacidos, lo cual se agudiza aún
más en las especie porcina dada las características fisiológicas y anatómicas
con las que nace el lechón. Ya hemos comentado como los lechones nacen sin
apenas reservas energéticas (grasa, glucosa y glucógeno) de tal forma que si no
ingieren rápidamente el calostro materno que aporta gran cantidad de energía
debido a su alto contenido en grasa, los lechones se ven avocados a una
hipoglucemia, seguido de un coma y posterior muerte. Por tanto, es necesario
mantener una alta tasa metabólica lo cual depende tanto del estatus fisiológico
como metabólico y de la disponibilidad de substratos metabólicos, lo que implica
la importancia de la ingesta temprana de una adecuada cantidad de calostro.
Una vez que se ha establecido el vínculo materno-filial y el
posterior ciclo de amamantamiento, la mayor o menor ingesta de leche por parte
del lechón depende de la producción lechera de la cerda. La producción láctea
depende de una serie de factores intrínsecos al animal como son: raza, genotipo,
edad y/o número de partos, número de mamas funcionales, tamaño de la camada y
estado sanitario de la mama (síndrome Metritis-Mamitis-Agalaxia); y por otra
parte depende de factores extrínsecos como la alimentación, la época del año, el
régimen de manejo, etc.
Respecto a la alimentación es importante no solo la
alimentación de la cerda durante el periodo de lactación sino también en el
último tercio de la gestación, ya que de esta manera se mejora la producción
lechera, existiendo una menor pérdida de la condición corporal durante la
lactación, a la vez que se mejora el peso medio del lechón al nacimiento y, por
lo tanto, se aumenta la viabilidad de los lechones en los primeros días de vida
(la mitad del peso del lechón al nacimiento se hace en las últimas tres semanas
de gestación).
En otro orden de cosas, la síntesis de leche depende del
nivel de prolactina lo cual está en relación a la duración del fotoperiodo
durante la lactación. En este sentido, se ha observado que las cerdas sometidas
a fotoperiodo largos durante la lactación presentan un porcentaje de mortalidad
más bajo, destetando un lechón más por camada.

En definitiva, un suministro óptimo de energía tanto a través
de un mayor control de la producción y composición del calostro como mediante el
suministro de sustancias exógenas adecuadas y un mayor conocimiento de la
función termorreguladora, debería redundar en una mejora en la supervivencia de
los lechones.
4.- Malformaciones o alteraciones genéticas.
Dentro de este grupo de causas de mortalidad neonatal
englobarnos una serie de malformaciones genéticas que suelen provocar en la
mayoría de los casos la mortalidad total de los lechones individuales que
presentan estas lesiones y que no suelen afectar a camadas completas.
Porcentajes muy elevados de malformaciones congénitas nos deben hacer sospechar
de una elevada consanguinidad o de ciertas alteraciones genéticas en un macho
reproductor en concreto. Estas malformaciones fetales son responsables de un 5%
de la mortalidad perinatal.
Una de las malformaciones más comunes es el "Síndrome de
abducción de las patas" o "Splay-leg". Se trata de una patología de
incidencia variable en las explotaciones porcinas intensivas, pero cuya
presencia puede provocar una elevada mortalidad ya que entre un 50 y un 80% de
los lechones con esta patología no consiguen sobrevivir. La etiología de esta
patología no es bien conocida aunque parece ser que tiene una base genética, una
influencia de la alimentación (avitaminosis de colina y tiamina) o presencia de
partos prematuros que ocasionan una inmadurez del sistema neurovascular. Los
síntomas se ven agravados en aquellas granjas con suelos lisos y resbaladizos,
en los que el lechón tiene dificultades para ponerse de pie.
Otras malformaciones en el momento del nacimiento son: la
atresia de ano, la
ectopia cordis, la espina bífida, el paladar hundido, la
hipoplasia renal o la hidrocefalia.
5.- Infecciones.
La enfermedad aparece cuando el peso ejercido por uno o más
agentes infecciosos desequilibra las defensas de los lechones. La magnitud de la
infección depende de las características de los microorganismos (título mínimo
infectante, contagiosidad, patogenicidad y virulencia) y de las circunstancias
que favorecen su presencia y supervivencia).
Entre los principales procesos infecciosos responsables de la
mortalidad neonatal del lechón podemos destacar los siguientes:
- Enteritis: las enteritis provocadas por E. coli
enterotoxígeno son más frecuentes en cerdas primíparas con camadas numerosas y
con una mala higiene. Se pueden desarrollar medidas profilácticas mediante la
vacunación de las cerdas de las correspondientes cepas y aseguramos que los
lechones toman el suficiente calostro. Generalmente responden bien a la
antibioterapia. La enteritis puede causar entre un 1-7% del total de las bajas.
Este tipo de enteritis deberíamos diferenciarla de la que se
da a partir de la semana de vida ("diarrea de los diez días"). Esta diarrea no
suele causar muchas bajas pero sí que causa retrasos en el crecimiento y
dificultades durante la fase de transición. La causa suele ser la mala higiene
en la sala de parto, lo que provoca un acúmulo de microorganismos del tipo de
E. coli, Isospora suis y Closthridium perfingens. Los animales reaccionan
bien a la terapia con antibióticos.
- Artritis-poliartritis: la causa de esta patología suele ser
la mala higiene de los
instrumentos utilizados para el corte de las colas y los
colmillos y las jeringas utilizadas. El cordón umbilical también puede actuar
como puerta de entrada de microorganismos patógenos.
-Neumonías: suelen estar provocadas por una menor ingesta de
calostro, unido a situación de estrés como las corrientes de aire
superiores a 0,5 m/s. Los agentes microbianos más frecuentes son:
Streptococcus spp, Bordetella bronchiseptica y Pasteurella spp. Pueden
constituir hasta un 1% de las bajas.
- Septicemia: su mayor incidencia se detecta en las primeras
48 horas, siendo los agentes responsables: Actinobacillus suis, Streptococcus
spp y E. coli.
Por otra parte, cualquier patología infecciosa presente en la
cerda puede incidir en el porcentaje de mortalidad neonatal, teniendo una
especial relevancia los casos de Mal Rojo, Metritis-Mamitis-Agalaxia,
enterotoxemias, Leptospirosis, PRRS y otras patologías como: prolapso rectal,
vaginal o uterino.
6.- Canibalismo:
La cerda que antes de parto se muestra intranquila e
irritable, tiene grandes probabilidades de morder a su camada, bien nada más
concluir el parto o cuando los lechones intenten mamar y emiten los primeros
sonidos, matándolos o lesionándolos. Muchas veces también se muestra agresiva
hacia el hombre, en especial cuando se les intenta arrebatar a las crías. En
aquellas cerdas sobre las que tengamos sospechas que pueden desarrollar este
tipo de comportamiento es conveniente retirarles las crías nada más nacer así
como las secundinas, ya que la ingestión de éstas fomenta el canibalismo
hacia los lechones.
El canibalismo es más frecuente en primíparas, las cuales
reaccionan con miedo
ante el primer lechón, comportamiento similar al que tienen
con el ganadero.
FACTORES QUE AFECTAN A LA MORTALIDAD PERINATAL.
A.- Factores ligados al lechón.
1.- Inmunidad del lechón:
El lechón nace con un nivel inmunitario mínimo (no hay
transferencia de anticuerpos a través de la placenta -debido a la placentación
de tipo epiteliocorial especializada-) por lo que se hace imprescindible que el
lechón recién nacido tome el calostro materno ya que es casi la única fuente de
protección imnunitaria pasiva, y, por lo tanto, la única fuente para adquirir
los anticuerpos necesarios para hacer frente a los microorganismos patógenos
presentes en la explotación.
Además, el sistema inmune del lechón neonato es inmaduro
desde el punto de vista anatómico y funcional. De ahí que los lechones recién
nacidos sean vulnerables a las infecciones durante el periodo en que los niveles
de anticuerpos han descendido en la leche y antes de que se desarrollen los
mecanismos de inmunidad activa.
Un retraso de cuatro horas en la toma de los primeros
calostros ocasiona un descenso muy importante de anticuerpos en los lechones.
Hoy en día los máximos esfuerzos de los investigadores van
encaminados a conocer los fenómenos de desarrollo y ambientales que retrasan el
establecimiento de la inmunidad activa en el lechón.

2.- Comportamiento del lechón:
La tasa de supervivencia del lechón recién nacido depende en
un tanto por ciento muy elevado de que se establezca el ciclo de amamantamiento
lo antes posible, lo cual viene condicionado por la capacidad de búsqueda de la
mama y por la competencia y lucha con el resto de la camada.
Las pautas comportamentales del neonato van dirigidas
fundamentalmente hacia la ingesta de calostro, asegurándose, además, una fuente
de calor cerca de la madre. Con ello intenta prevenir la hipoglucemia y la
hipertermia, responsables de un número muy elevado de muertes en las primeras
horas de vida.
Este va a ser un aspecto muy importante en relación a la
mortalidad neonatal, de ahí que nuestros esfuerzos en el manejo de la cerda y su
camada deben ir encaminados a que se establezca lo antes posible el vínculo
materno-filial. En ocasiones dicho lazo no es posible, debido a una falta de
vigor del lechón como consecuencia de una duración excesiva del periodo de
expulsión del mismo, ocasionándole una hipoxia en el momento del nacimiento.
3.- Peso al nacimiento:
Existe una clara diferencia entre los lechones con un bajo
peso al nacimiento y los más pesados en cuanto a la tasa de supervivencia en las
primeras horas de vida. Los lechones con bajo peso tienen mayores probabilidades
de morir por varias razones: presentan una mayor relación superficie/peso con lo
que las pérdidas de calor son más importantes, y, por lo tanto, mayor el riesgo
de morir de hipotermia. Presentan menores reservas energéticas al nacimiento y
son animales más débiles por lo que se encuentran en desventaja a la hora de
competir por las mamas más productivas con el resto de la camada. Y, por último,
son animales de reacción más lenta en las primeras horas, por lo que el riesgo
de ser aplastados por la cerda es mayor.
Por otra parte, tampoco deberíamos olvidamos de los lechones
con un excesivo peso, cuya tasa de supervivencia se puede ver comprometida
debido a problemas durante el parto: distocias, asfixias, etc.
Influye, igualmente, no solo el peso individual del lechón
sino también la uniformidad de la camada, de tal manera que la tasa de
mortalidad es mayor a medida que disminuye la uniformidad. Para mejorar la
uniformidad de la camada se debe vigilar el aporte energético en el último
tercio de la gestación. También se ha observado que existen unos pesos más
iguales en camadas procedentes de cruzamientos y de cerdas de mayor edad. Ante
camadas muy desiguales, es aconsejable efectuar la adopción de lechones por
parte de otras cerdas, con el objeto de ubicar a los lechones más débiles con
una cerda y a los más pesados con otra. Esta práctica de manejo permite mejorar
la tasa de supervivencia en las primeros días de vida. Hemos de procurar que el
número de lechones sea igual al número de pezones funcionales, efectuándose la
adopción en las primeras 24 horas post-parto.
La mayor frecuencia de lechones con bajo peso al nacimiento (<
800g) se observa en camadas muy numerosas.
El peso al nacimiento está íntimamente relacionado con el
nivel de ingestión de la cerda en el último tercio de la gestación. Por lo que
se recomienda aumentar el nivel energético entre un 15 y un 30% en el último mes
de gestación, pero sin sobrepasar estos límites. En la última semana antes del
parto reduciremos la ingesta de pienso e iremos aumentando paralelamente el
aporte de fibra, para evitar el estreñimiento de la cerda y la aparición del
síndrome Metritis-Mamitis-Agalaxia, provocando la inanición y desnutrición de
los lechones y, finalmente, la muerte.
4.- Cruzamiento:
El cruzamiento en el ganado porcino tiene un efecto positivo
sobre la mortalidad perinatal. Ello es debido a que los lechones procedentes del
cruzamiento son animales mucho más precoces y, por lo tanto, con mayor peso y
vigor en el momento del nacimiento, además las camadas tienden a ser más
uniformes. El vigor híbrido obtenido como consecuencia del cruzamiento para el
peso al nacimiento se puede cifrar entre un 7 y un 20%.
B.- Factores ligados a la cerda.
1.- Número de partos:
El mayor porcentaje de bajas se produce en el primer parto, a
partir de él, el porcentaje de mortalidad disminuye hasta el cuarto, a partir
del cual comienza a aumentar. Ello es debido a una disminución de la capacidad
láctea de la cerda. Además
a ello debemos añadir el hecho que a una elevada prolificidad
conlleva lechones con menor peso al nacimiento y una mayor competencia intra-camada.
Por encima del séptimo parto la mortalidad es mucho mayor debido a que las
camadas son más heterogéneas y menos vigorosas.
2.- Peso de la cerda:
A medida que aumenta el peso de la cerda aumentan las
lesiones podales y los problemas de aplomos con lo que el riesgo de muertes por
aplastamiento aumenta. Debido a que la cerda se tumba con mayor frecuencia y lo
hace con movimientos más bruscos.
3.- Comportamiento maternal:
El instinto maternal es decisivo a la hora de establecer el
vínculo matemo-filial y a la hora de disminuir la mortalidad en las primeras
horas por aplastamiento y canibalismo, en este último caso juega un papel
importantísimo el estrés de la cerda durante el parto.
Se ha observado que existen diferencias entre razas respecto
al carácter maternal, e incluso entre individuos por lo que sería interesante
tener en cuenta este aspecto a la hora de fijar criterios para la selección de
cerditas de reposición.
4.- Capacidad lechera:
De la mayor o menor producción láctea de la cerda durante los
primeros días va a depender en gran medida la tasa de supervivencia de los
lechones. Ahora bien, esta capacidad lechera está condicionada por una serie de
factores tales como: edad de la cerda, número de parto, alimentación, raza,
estado sanitario de las mamas, número de pezones funcionales, tamaño de la
camada, etc.
Las denominadas razas maternales como Large White o Landrace
tienen una capacidad lechera mayor que otras razas.
El número de pezones, la funcionalidad de los mismos y el espacio entre
ellos, son aspectos que pueden incidir sobre la tasa de mortalidad, sobre todo
cuando las camadas son muy numerosas.
El tamaño de la camada guarda una correlación positiva con la
producción lechera, pero, a pesar de ello, ante camadas muy numerosas el aumento
de la producción láctea no es suficiente para alimentar a una camada muy
numerosa.
La alimentación es uno de los factores que más influencia
tiene sobre el rendimiento lácteo. La adición de grasas al final de la gestación
y comienzo de la lactación mejora la tasa de crecimiento de los lechones. Por
otra parte, el aporte de aminoácidos también influye, especialmente la lisina.
En líneas generales, una ingesta inadecuada de nutrientes durante la lactación,
disminuye la producción de leche y altera cualitativamente la composición
química de la leche, reduciendo, por tanto, el peso de la camada al destete.
Finalmente, el estado sanitario de las mamas también influye
sobre la cantidad y calidad de la leche. Especial importancia tiene el síndrome
MMA (Metritis-Mamitis-Agalaxia), el cual frecuentemente está asociado a un
comportamiento agresivo de la cerda.
5.- Cruzamiento:
El cruzamiento de cerdas reproductoras tiene un efecto
positivo sobre la producción láctea, con lo que indirectamente hay una mejora
sobre la mortalidad neonatal. El vigor híbrido obtenido como consecuencia del
cruzamiento para la producción láctea oscila entre un 5 y un 11 %.
C.- Factores de maneio y ambientales.
1.- Instalaciones y manejo de los animales:
Que duda cabe que de la buena profesionalización y
preparación de los operarios de la granja en materia de cuidados maternales,
dependerá el mayor o menor porcentaje de mortalidad neonatal. Cuanta más
atención y cuidados se le preste al lechón en las primeras horas de vida mayor
será la tasa de supervivencia -la vigilancia de los partos aumenta la
supervivencia en un 2-3%-. Durante el parto el operario prestará una especial
atención al intervalo de nacimiento entre lechones. Cuando transcurra más de
media hora desde la expulsión del último lechón se recomienda inyectar oxitocina
para aumentar las contracciones uterinas.
Hoy en día existe una gran preocupación por parte de los
porcinocultores para hacer coincidir los partos con las horas de mayor presencia
de operarios, intentando así mismo que el lote de cerdas para a la misma vez. De
ahí que cada vez esté más extendida la técnica de la inducción de los partos
para concentrar la paridera en aquellos momentos más idóneos desde el punto de
vista de la mano de obra.
Otro aspecto a tener muy en cuenta es la higiene, tanto de
las instalaciones como de los animales, ya que puede incidir negativamente en la
tasa de supervivencia. Es necesario el lavado higio-sanitario de las cerdas
antes de su traslado a la nave de partos, así como efectuar el vacío sanitario
en la sala de partos después de cada destete. Así mismo, también es necesario
vigilar la higiene del pienso evitando la presencia de aflatoxinas, y del agua,
vigilando sus características fisico-químicas y microbiológicas.
Desde un punto de vista económico y de rendimiento
empresarial no se puede pensar en prestar una serie de cuidados maternales a los
lechones semejantes a los prestados a los niños recién nacidos. Pero que duda
cabe que a medida que el progreso genético y las técnicas de reproducción
proporcionan camadas cada vez más numerosas, habrá que ir pensando en aplicar
nuevas tecnologías en este periodo crítico de la cría, tales como el uso de
incubadoras para los primeros días y para los lechones de menor peso. Estas
incubadoras ya fueron puesta en práctica por Varley y cols., (1985) con cierto
éxito pero escasa rentabilidad económica.
Hoy en día se están empleando nuevos cuidados neonatales
tales como el uso de probióticos para reducir la incidencia de agentes patógenos
y facilitar rápidamente la colonización de la flora intestinal. Los probióticos
son suplementos alimenticios a base
de microorganismos vivos que benefician al animal mejorando
su equilibrio microbianos en el intestino. Ultimamente se está investigando en
probiosis química, que implica el uso de sustancias químicas que bloquean el
lugar de fijación de los microorganismos patógenos.
Por otra parte, también se intenta aumentar la tasa de
anticuerpos en el calostro materno, principalmente frente a E. coli, por
lo que se emplean vacunas orales antes del parto.
Uno de los avances más recientes consiste en la obtención de
calostro sintético a partir de plasma, constituyendo una fuente importante de
anticuerpos y de energía, con lo que sacar adelante aquellos lechones más
débiles y con bajo peso al nacimiento o aquellos que no pueden ingerir el
calostro materno.
Respecto a las instalaciones, el tipo de sala de partos con o
sin jaula, en donde las cerdas tienen limitados los movimientos en mayor o menor
medida, influye en el porcentaje de mortalidad, al ocasionar mayor o menor
número de aplastamientos. Por otra parte, el tipo de suelo también repercute
sobre la supervivencia del lechón, en el sentido que los suelos 100% slats
ocasionan mayor mortalidad que los suelos mixtos o de cemento. Así mismo, los
suelos abrasivos pueden causar lesiones podales y articulares, incrementando la
mortalidad.
2.- Temperatura ambiente:
En los primeros días de vida es muy importante el
mantenimiento de la temperatura ambiente en los valores necesarios para mantener
al animal dentro del intervalo, de neutralidad térmica (30-32ºC). Por ello se
hace necesario una fuente de calor extra, lo que va a provocar un aumento de
peso vivo de los lechones en los primeros días, al no tener que consumir parte
de la energía en el mantenimiento de la temperatura corporal. Todo ello se
traduce en una disminución de la mortalidad neonatal.
Cuadro 1.- Recomendaciones prácticas para reducir
la mortalidad perinatal de los lechones.
|
A nivel
de la cerda
|
A nivel del lechón * |
A nivel de las
instalaciones y/o ambiente |
|
Uso de cerdas cruzadas
Evitar consanguinidad
Desechar cerdas con bajo instinto maternal
Mejorar la alimentación de la cerda en el último
tercio de la gestación.
Mejorar la alimentación durante la lactación
Evitar un excesivo peso
Vigilar el estado de los aplomos |
Secado de los lechones (boca y fosas nasales)
Recuperación de los lechones aparentemente muertos por
asfixia
Corte de colmillos sin lesionar las encías
Corte de colas y desinfección
Desinfección del cordón umbilical
Administrar hierro
Tratamiento del "Slay-leg"
Vigilar en los primeros días las pezuñas, las rodillas
y el ombligo
Administración de calostro en las primeras horas
Adopción de camadas |
Adecuada preparación del personal
Vacío sanitario de la sala de partos
Elección adecuada de la jaula de partos.
Evitar suelos resbaladizos y con 100% enrejillado
Colocación de calefacción
Evitar las corrientes de aire |
Estos aspectos serán abordados más ampliamente en un próximo
articulo.
Figura 1.- Causas responsables de la mortalidad
perinatal del lechón.

Figura 2.- Factores que afectan a la mortalidad
perinatal del lechón.

BIBLIOGRAFÍA
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Fuente: exopol.com
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