Un día en el hipódromo de San Isidro en Buenos
Aires, estaba conversando con un entrenador amigo, a quien hacía muchos años
que no veía.
Me preguntó que estaba haciendo y le conté que
estaba investigando en el comportamiento y el lenguaje del caballo y que hacía
años estaba estudiando Medicina Homeopática, otros tipos de terapias no
convencionales, y distintas técnicas de masajes, ya que me llegaba información
de que varios equipos olímpicos de salto y de doma estaban usando este tipo de
terapias, y que incluso algunos cuidadores de Kentucky habían comenzado a
incorporar la acupuntura y los masajes en sus caballos.
Entonces me contó que tenía una yegua de carrera
bastante buena, a quien "no le encontraban la vuelta".

GRAN BET
Gran Bet, la yegua, venía siendo tratada con los
medios convencionales y no iba ni para atrás ni para delante. Me preguntó si
desde mi perspectiva se podía hacer algo y arreglamos para ver a la yegua a la
semana siguiente.
El lunes posterior a este encuentro fui a la
caballeriza, (una de las mejores), y cuando llegué al box de la yegua, ésta se
encontraba mirando hacia la pared, desinteresada de su medio ambiente, y
bastante deslucida.
Antes de revisarla anoté lo que el cuidador dijo:
-
"No la puedo recuperar, no engorda aunque cuando
llegó era gordita y comía muy bien, está desganada, a pesar que es una yegua
que corre muy bien.
-
Se desgasta, está siempre enojada, difícil de
manejar, patea, es peligrosa en el box. Corrió mal la primera carrera y ganó
la segunda. Cuando llegó estaba gordita, redonda, y era muy alegre."
Antecedentes: Tuvo sobrecañas y fue tratada con
cáusticos, pero después de este episodio nunca más se recuperó.
Primer diagnóstico: Estrés por estabulación y
manejo incorrecto.
Cuando tratamos caballos de carrera, o de otros
deportes de gran exigencia, es necesario conocer todos los antecedentes, y
tener en cuenta que hay muchos factores que influyen, como el peón, que pasa
la mayor parte del tiempo con el animal, el manejo alimentario, el tipo de
box, cómo se lo entrena, las horas que pasa encerrado, el tiempo que sale, el
jinete/jockey/amazona, las enfermedades anteriores, la genética, el tipo de
doma que recibió, donde fue criado, etc.
Antes de entrar al box, la observé un momento e
intenté establecer un diálogo con ella, pero ella seguía apática, entonces,
entré tranquila, intentando acariciarla, mientras le hablaba, y no solo no
mostró deseo de interactuar sino que además se inquietó y se irritó. En este
punto es necesario tener en cuenta su genética, porque su padre, el padrillo
Gran Chelem, suele dar yeguas temperamentales.
-
Sin embargo, había un detalle: ella mostraba ese
comportamiento en el box, pero tanto el cuidador, como el vareador y el
jockey decían: "Cuando sale, se porta como una princesa".
Entonces luego de revisarla me pregunté porque
estaba tan enojada, irritada, apática e indiferente, ya que el veterinario
jefe de la caballeriza, había descartado cualquier tipo de patología clínica y
no podía entender que le ocurría. Me fui pensando el porqué de sus reacciones,
tratando de comprenderla según su propio lenguaje, sus necesidades
psicológicas y sociales.
De alguna manera intenté ponerme en su lugar y
diseñamos un plan de trabajo con el cuidador, la vareadora, el peón y el
jockey.
Lo primero que hicimos fue cambiarla de lugar
porque donde estaba no había ventanas, la yegua estaba aburrida y necesitaba
comunicación.
El cuidador la puso en un box que tenía dos
aberturas, una alta que daba a la calle por donde podía mirar y otra con rejas
en la pared que daba al box vecino donde se encontraba otra yegua.
Rápidamente las dos yeguas se hicieron amigas, y
pasaban horas una al lado de la otra, oliéndose, o simplemente estando una
cerca de la otra. Esta simple modificación, hizo que empezara a mejorar un
poco.
El caballo es un ser "social" y necesita
interactuar con sus congéneres para mantener tanto su salud física como
psíquica. Si no puede hacerlo, sufre mucho y se enferma, igual que nosotros,
si estamos encerrados sin poder comunicarnos con amigos, sin hacer una vida
social, terminamos encerrados en nosotros mismos y nos enfermamos.
Es muy simple.
Somos seres sociales.
Los caballos son animales sociales y para ellos la
compañía forma parte de su equilibrio psicológico y anímico, el peor castigo
para un caballo es estar solo o no poder relacionarse con sus congéneres,
necesita saber quien está a su lado, olerlo, establecer contacto.
Es más, se dice que el caballo en su propia manada
tiene un amigo o amiga más especial que los otros, construyen amistades
profundas y duraderas.
Una vez que hicimos esta modificación en su lugar
de vida, comencé la difícil tarea de encontrar el mejor medicamento
homeopático.
Éste actúa como un todo de manera profunda sobre
la energía vital del animal y su búsqueda requiere tiempo, experiencia y
conocimiento de todos los síntomas físicos como psíquicos, y fundamentalmente
el conocimiento de las características de su comportamiento como especie.
Cuando el medicamento está bien prescrito actúa
por similitud de síntomas, es decir, como un espejo.
Al tener los mismos síntomas, dado en dosis más
pequeñas produce un efecto de curación. Este es uno de los principios de la
homeopatía, "lo similar cura lo similar", principio que por primera vez
planteó el médico griego Hippocrates.
En aquel momento tomó Lachesis, porque parecía
endeble y desdichada, muy inteligente y sensible, indiferente al trabajo con
aburrimiento, y porque este medicamento cubría además el estado de debilidad
muscular y debilidad por ejercicios leves, - estaba entrenando muy suave.
Esta medicación fue complementada con Remedios
Florales, que contribuyeron a disminuir el estrés.
(No cito en este artículo el estudio completo de
la sintomatología ni de los medicamentos) No tomé los síntomas de la
irritabilidad y el malhumor, porque mi intención era la de comprender porque
reaccionaba de esa manera, así que cuando la conocí mejor, le prescribí otros
medicamentos que produjeron mejor resultado.
Iba una o dos veces por semana para hacerle
masajes, y compartíamos información con las personas de la caballeriza.
El trabajo con los masajes nos permite entrar en
un contacto más profundo con el caballo, y ayuda a crear un lazo de confianza
y amistad.
El caballo nos habla permanentemente, en silencio,
con su cuerpo y sus movimientos, ellos "nos leen" mejor a nosotros que
nosotros a ellos.
Son tan perceptivos que pueden percibir sutiles
movimientos en nuestro cuerpo que ni siquiera nosotros nos damos cuenta.
Se dan cuenta rápidamente de nuestro estado de
ánimo: relajado, tenso, con miedo, con confianza. Por esta capacidad para leer
a los otros es que han conseguido sobrevivir durante millones de años.
Cuando viven libremente, se comunican
permanentemente y están atentos a cualquier tipo de cambio. Si alguno para las
orejas, todos miran en la misma dirección, si alguno comienza a moverse, los
demás lo seguirán, funcionan como grupo y para hacerlo necesitan estar
comunicados y atentos.
Durante el primer mes de tratamiento, mejoró un
40%: ganó peso, mejoró el pelaje, y fundamentalmente volvió a conectarse con
su medio ambiente.
Yo iba una o dos veces por semana, le hacía los
masajes y siempre que llegaba la llamaba o le silbaba.
Al principio no tenía respuesta, pero a la 3ra o
4ta vez, ella empezó a sacar la cabeza del box para recibirme. Aunque dentro
del box seguía molesta, este interés por comunicarse fue un signo de mejoría
muy importante.
Adriana una peona de la caballeriza lo confirmó
varias veces, contaba que cuando pasaban varios días sin verme, la yegua se
ponía molesta, probablemente porque me fui transformando en parte de su grupo
social, de alguna manera la hacía sentirse segura.
Además ella observó que cuando hablábamos entre
nosotras, se inquietaba, quería atención, se ponía celosa.
El caballo es un animal de presa que percibe
situaciones, olores y estados que para nosotros predadores no son peligrosos,
y que fundamentalmente necesita amplios espacios para vivir y para huir en
caso de peligro.
A partir de este conocimiento, estando más con
Gran Bet, e investigando la razón de su conducta, llegué a la conclusión que
su irritabilidad era una agresión por miedo.
Realmente al principio no podía estar tranquila en
el box, y pude observar varias veces cuando salía a trabajar, como cambiaba de
carácter, como se notaba cuanto mejor se sentía.
Entonces se aclaró el tema: el espacio y el
liderazgo.
Como comenté antes, los caballos se sienten
seguros en los espacios amplios, como las grandes llanuras, las praderas,
mesetas y desiertos, donde viven y pueden huir en caso de necesidad, y esta
yegua en el box no se sentía segura, y como no comprendían su necesidad, la
trataban con desconfianza y esto le provocaba más inseguridad, y de esa manera
se hacía un círculo vicioso, no había un liderazgo claro por parte de las
personas que la rodeaban. Los caballos necesitan de un líder consistente,
confiable y firme, pues así es como ellos se manejan entre ellos, y el líder
domina por movimiento y dirección de movimiento.
Entonces ante la falta de un liderazgo claro y de
un espacio amplio donde poder vivir y huir, en esa situación de temeridad
constante, ella se preocupaba, se ponía ansiosa y buscaba dominar en el box.
(Si la persona que atiende al caballo no es consistente, naturalmente el
caballo intentará dominar, alguien tiene que hacerlo).
Afuera estaba tranquila porque podía ver el mundo
y si era necesario podía huir.
Como no entendían su conducta, decían que era
maliciosa, o difícil, como si fuera algo voluntario de la yegua el ser de una
manera intencionada.
También ocurría que era malinterpretada porque
creían que quería morder, cuando en realidad quería jugar, invitando como
hacen los potrillos, entonces, cuando invitaba y no la interpretaban, lo leían
como enojo, y sí, finalmente se frustraba y se enojaba.
Fue en ese momento que trabajé con ella dentro del
box, con la intención de que me eligiera como líder, el trabajo que hice fue
usando el mismo lenguaje corporal que usan los caballos dentro de su propia
manada, movimiento y dirección de movimiento: por ejemplo, cuando se quedaba
quieta, la hacía moverse, cuando quería moverse, la hacía quedarse quieta, y
otras diferentes maniobras con mis brazos y mi torso cuyo objetivo fue el de
recrear una situación en el grupo social y de mostrarle que era posible para
ella estar tranquila, que podía confiar.
Entonces trabajando de esta manera, manteniendo un
determinado ángulo de comunicación, mirándola a los ojos, se fue produciendo
una interacción por la cual ella se fue tranquilizando, y se dio cuenta que
estar en el box no era peligroso.
Acompañé este trabajo con los masajes y trabajé
con su peón para que él hablara con ella el mismo lenguaje, el lenguaje del
caballo (Lenguaje Equus como lo llama Monty Roberts). Tanto se calmó en el
box, que una tarde de calor, ella estaba descansando y me convidaron con un té
que tomé sentada a su lado.
Ya no era una pelea levantarle la mano, o
revisarla.
Durante este período, se le hizo un estudio porque
sospechaban que tuviera úlceras en el estómago, típico de los caballos
estabulados y con estrés.
Entonces tomó Arnica, que funciona muy bien en las
situaciones de trauma físico o psíquico.
Realmente la ayudó mucho y engordó otro poco más,
estaba más alegre, y el signo evidente de su mejoría fue cuando comenzó a
corcovear juguetona cuando iba a entrenar, además su capa se puso brillante
después de tanto tiempo de estar deslucida.
Desde mi punto de vista lo interesante de este
caso es que a pesar que llevó unos dos meses recuperarla en peso y en
apariencia, es que primero hubo una mejoría de su aspecto psíquico y anímico
por cambio de actitud y de manejo del cuidador, y por el tratamiento que se le
hizo.
Lo que finalmente me ayudó a encontrarle el
remedio más apropiado fue conocer su lenguaje, que me permitió entender que
sufría y reaccionaba por falta de seguridad. Finalmente tomó Calcarea
Carbonica, uno de los remedios más necesitados de protección, con gran
necesidad de compañía y con sentimientos de celos.
El cambio fue concluyente cuando tomó Calcarea.
-
La yegua corrió a los 3 meses de comenzado el
tratamiento, y ganó a pesar de no estar en las mejores condiciones físicas.
-
Pero mi opinión es que corrió bien porque se
sentía mejor psíquicamente y físicamente. Los caballos son seres generosos y
está en su modo de ser querer complacer a su líder. Cuando un caballo se
siente bien, quiere hacer lo mejor que puede, y en esa carrera fue muy claro
como se esforzó en los últimos metros.
-
Es eficiente y preciso para los que trabajamos
con caballos, conocer sus necesidades físicas y psicológicas.
-
A veces la solución es muy simple y la gente no
la ve, o la ignora y no está dispuesta a aprender. Está al alcance de la
mano, un pequeño cambio de espacio, de manejo, acercarle un amigo, soltarlo
para que juegue, o que coma pasto.
Sentido común.
Estos animales de alta exigencia, viven muy
alejados de lo que es su naturaleza, sin embargo podemos intentar mejorar su
vida conociendo lo que necesitan y tratando de darles lo mejor.