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Orquidectomía de Equidos en Estación con la Técnica Abierta Mediante
Abordaje con un Solo Corte.
Flores Alés, Andrés J.
Hospital Centro Políclínico
Veterinario Málaga
Publicado em Revista
"Medicina Veterinaria", Vol.9, nº 5, pág. 286-291, 1992
Resumen
Se describe la castración de équidos en pie con la
técnica abierta mediante abordaje con un solo corte, basada en la experiencia
adquirida en 27 casos quirúrgicos realizados entre marzo de 1987 y diciembre
de 1989, en distintas localidades de Málaga.
Summary
The standing gelding of equines is describes with
the pen technique by approach with only one cutting. lt's based in experience
in twenty-seven (27) surgical cases that have been carried out between March
1987 and December 1989, in different localities of Málaga.
Palabras claves
Castración en pie. Técnica abierta. Équidos.
Key words
Standing gelding. Open technique. Equines.
Introducción
La extirpación de los testículos en équidos
(caballos, mulos y burros) debido a accidentes o patologías en el aparato
genital o simplemente con el objeto de dulcificar el carácter del animal para
un más cómodo manejo, sigue siendo una operación requerida con frecuencia al
veterinario con ejercicio clínico. En nuestra casuística de intervenciones
quirúrgicas ocupa el segundo lugar después de las heridas.
Las diferentes modalidades para castrar con el
animal en decúbito lateral, decúbito dorsal o en pie y las distintas técnicas:
abierta, cerrada, semicerrada y de cierre primario, con uno o dos cortes
escrotales están bien descritas por diferentes autores (1 -7).
La existencia aún de prácticos no veterinarios que
realizan castraciones en las zonas rurales, fue lo que nos animó a operar con
la modalidad del animal en pie, ya que es bastante espectacular y estimamos
que es una forma más de conseguir prestigio profesional.
Los buenos resultados obtenidos castrando verracos
con el abordaje de un solo corte escrotal y técnica abierta fué lo que nos
decidió a experimentar en équidos.
Léase, pues, este trabajo como una humilde
contribución que pueda animar a otros compañeros a emplear este método si es
que, al igual que nosotros, no tuvieron la oportunidad de aprenderlo en la
Facultad.
Material y métodos - Casos quirúrgicos
Selección del paciente
La castración en pie sólo se hará en animales
sanos con descenso testicular normal, con ambos testículos en el escroto, no
criptorquidos y sin hernia escrotal. Deben de tener buen carácter, nobles y no
resabiados. Es importante, antes de aceptar castrar un équido en pie, someter
al propietario y cuidador a una detenida anamnesis en lo que se refiere a
padecimientos anteriores de hinchazones en escroto y testículos, laminitis o
episodios de dolores cólicos, a la vez que se realiza una evaluación clínica
preoperatoria con palpación de los anillos inguinales superficiales e
internos, descartándose para esta técnica cualquier animal sospechoso o de más
de 1 0 años de edad.
En nuestra práctica los caballos han sido en su
mayoría de raza española (14 ejemplares) aunque también hispano-árabes,
anglo-español y poney, siendo su edad de entre 3 a 8 años, aunque los mayores
de tres años han sido los más numerosos. Los burros y mulos fueron todos
iguales o menores de 5 años de edad. Se ha trabajado en total con 27 équidos
de ocho localidades malagueñas.
Instalaciones
Aunque a veces hemos tenido que operar a cielo
abierto, en mitad del campo, el lugar de elección suele ser la propia cuadra o
box del animal, previamente sacado el estiércol, desinsectada y con una cama
de serrín o paja limpia y humedecida para no levantar polvo.
El no tener que desplazar al animal de su hábitat
influye favorablemente en el ambiente de tranquilidad recomendado en cualquier
actuación.
Preparación del paciente
Ayuno de 24 horas. Duchado y limpieza el día
anterior.
Personal auxiliar
Un ayudante no especializado, que ha de ser
persona que conozca el anima, a ser posible el propio cuidador.
Material y medicación
Bisturí, tijeras de punta roma, emasculador (Reimer
o Serra), pinzas de hemostasis, portaagujas, catgut, jeringas, agujas del
calibre 1'1 mm x 40 mm., Combelen, Rompún, Lidocaina, Vitamina K o Hemo 141,
Vetione, Biomicetina polvos o Framicas, Cloranfenicol spray y suero
antitetánico.
Técnica operatoria
Sedación
Se efectúa la intervención con sedación y
anestesia local.
El ayudante sujeta al paciente con un acial y le
inyectamos en la vena yugular una combinación de propionil-promacina (Combelén)
y xilacina (Rompún) mezclado en la misma jeringa a la dosis de 5 + 1 cc, como
dosis estándar, o algo menos en ejemplares de menor peso.
En tanto la medicación va surtiendo puesto de
manifiesto por la protusión y la relajación peneana, se dispone todo el
material de forma ordenada.
Se prepara la zona quirúrgica y alrededores
(escroto, región inguinal, cara interna de las piernas y pene) con una
concienzuda limpieza con agua y jabón, seguida de una desinfección a base de
Braunol u otro compuesto yodado apropiado.
Anestesia
La anestesia local la hacemos con cinco
inyecciones: infiltración directa dentro del parenquima testicular, ambos
cordones espermáticos (infiltración del cordón espermático a nivel de los
anillos superficiales) e infiltración subcutánea en el lugar de la incisión.
Se emplea lidocaina al 2% (Xilocaina) la dosis de 1 0 a 20 cc por cada
testículo.
En tanto nos preparamos para colocarnos los
guantes o bien desinfectarnos las manos en caso de no utilizarlos. La zona a
operar estará bien anestesiada.
Descripción del acto quirúrgico
Con la mano izquierda se sujeta el escroto de tal
manera que los testículos están fijos y tirantes.
Con un corte rápido y seguro del bisturí se hace
una incisión cutánea amplia, de aproximadamente 10 cm de longitud, en el rafe
medio, que interese la piel del escroto y la túnica dartos hasta llegar al
septo escrotal.
Un segundo corte cuidadoso atraviesa las fascias
superficial y profunda del escroto y la túnica vaginal del testículo derecho.
Con los dedos se hace disección roma hasta
exteriorizar por completo el testículo y el epidídimo.
Se perfora el mesorquio en su unión con la túnica
vaginal parietal entre el plexo pampiniforme y el mesofuniculum y se separa
para proceder a la emasculación y corte en dos fases.
Se emascula alrededor del cordón musculo-fibroso y
se corta.
Se coloca el emasculador alrededor del cordón
vascular.
Se quita y en la zona aplastada se aplica una
ligadura de catgut cromado número 2 con doble nudo. Se secciona de dos a
cuatro cm distal a la ligadura.
Con un buen emasculador y manteniendo cerrado el
tiempo preciso no es necesario la ligadura con catgut, que de otra parte da
una reacción inflamatoría mayor y así lo hacíamos hasta que durante la
orquidectomía de un asno de tres años nos dió un problema de hemorragia y
desde entonces preferimos prevenir esa eventualidad.
La emasculación de la porción musculo-fibrosa no
es imprescindible en los animales jóvenes en los cuales puede ser cortada
simplemente pero nosotros lo hacemos como se ha descrito por seguridad y
porque mientras menos sangre el paciente mejor impresión se da al cliente.
La fascia escrotal laxa que sobresale de los
bordes de la herida cutánea se corta con tijeras con objeto de que no
obstaculice la cicatrización.
El testículo izquierdo se extirpa de la misma
forma.
Se termina la intervención con la aplicación
tópica de antibióticos en polvo dentro de la herida y de spray antibiótico y
de repelente de moscas en las zonas de alrededor.
Cuidados postoperatorios
Como medicación postoperatoria inyectamos
subcutáneamente 25 UI de suero antitetánico y damos una protección
profiláctico mediante la administración intramuscular de un compuesto
antibiótico - antiinflamatorio durante tres días, concretamente de Vetione.
En condiciones higiénicas y de manejo adecuadas
cuando el animal está a cargo directo de un propietario capacitado, esa
prevención no es imprescindible y es suficiente con el ejercicio controlado.
Una vez finalizado el acto quirúrgico y mientras
se recoge el equipo, se riega con una manguera las partes bajas de las patas
para limpiarlas de sangre y se pasea al animal durante media hora con objeto
de observar cualquier complicación.
Se ordena que el paciente permanezca amarrado sin
que se pueda acostar durante las primeras 24 horas y que después de ese tiempo
realice ejercicio libremente en un picadero o cercado.
Rutinariamente realizamos una visita
postoperatoria de seguimiento a las 48 horas.
A partir de los quince días el caballo se puede
montar y el burro o mulo o puede trabajar (cargar o arar) y prácticamente
antes de las tres semanas la curación por segunda intención se consigue.
RESULTADOS Y DISCUSION
La castración en pie requiere una postura del
cirujano más incómoda, ya que ha de operar inclinando o en cuclillas, y debido
a que el paciente no puede ser trabado (por la posibilidad de movimientos
defensivos que le harían perder el equilibrio) y por la situación tan cercana
de la cara a los miembros pelvianos, ha de tener sentido intuitivo y buenos
reflejos con objeto de dar un salto atrás rápido en el momento oportuno.
Además, si se tiene en cuenta que sólo tenemos anestesiados los testículos y
los tejidos anejos, se ha de tener cuidado de no tocar involuntariamente con
los brazos las nalgas u otra parte del animal no insensibilizada ya que ese
descuido vendría seguido de un movimiento defensivo del animal que podría
dañar al cirujano. Actuando sin perder el respeto al caballo, mulo o burro
hemos conseguido operar en pie, hasta ahora, 27 animales, con el único
accidente de un pisotón y eso ocurrió por exceso de confianza.
La peligrosidad relativa que el castrar en
estación entraña se compensa con creces con lo espectacular que resulta para
los observadores, la exigencia de tan solo un ayudante no especializado, y el
que se pueda realizar en la propia caballeriza sin que el paciente tenga que
ser psicológicamente traumatizado por el derribo mediante cuerdas y arneses
que, por otro lado, podrían tener complicaciones (posibles contusiones,
heridas, fracturas o parálisis), problemas que se pueden prevenir con una
manipulación cuidadosa o con una inducción y mantenimiento de anestesia
general pero que, a nuestro entender, requiere más personal, más tiempo
preoperatorio y postoperatorio y más coste económico en general.
No hemos encontrado ninguna diferencia entre la
modalidad de una sola herida escrotal en rafe medio o las dos incisiones
cutáneas paralelas típicas sobre cada testículo, salvo en el caso de los
burros donde el drenaje por este segundo método es mejor.
Si se superan las dosis de sedación que
recomendamos puede ocurrir el derrumbamiento del caballo durante la operación,
incidencia que nos pasó en una ocasión, obligándonos a terminar la operación
en decúbito lateral.
Las complicaciones pueden ser las mismas que en
cualquier otra técnica de castración: hemorragias, eventración, edema,
infecciones, miasis o parálisis peneana.
Hemorragias
En la única ocasión que se nos ha presentado se
solucionó mediante taponamiento con gasa en escroto e inyección parenteral de
coagulante.
Según los distintos autores consultados esta
complicación se debe normalmente a un emasculador inadecuado (mala calidad,
falta de limpieza, mal ajuste o demasiado afilado), a su incorrecta colocación
(inversión del borde cortante, colocación oblicua en vez de transversa,
abertura parcial de la quijada, corte de los vasos sanguíneos en extensión) o
a, la emasculación en conjunto de las proporciones vasculares y
músculo-fibrosa.
El empleo correcto de un emasculador Reimer o
Serra, unido a la doble precaución de ligadura de vasos, previa a la
emasculación y corte en dos fases influye en la no presentación de
hemorragias.
Edema
El edema inflamatorío de la herida escrotal y el
edema gravitacional del prepucio se pueden considerar normal, pero no
dejaremos de controlarlo mediante un manejo en ejercicio adecuado, sobre todo
en los mulos y asnos a los que se les deberá obligar a trotar para reducirlo
ya que así a la vez se facilita un correcto drenaje.
Infecciones y miasis
No se han presentado en équidos castrados por
nosotros, tal vez debido al cuidado de aplicar una técnica quirúrgica lo más
aséptica posible en las condiciones prácticas de campo donde se actúa, a la
medicación preventiva postoperatoría y al asesoramiento y educación casi
machacona dirigida al cuidador, sobre todo en lo que respecta a la aplicación
de spray antibiótico y repelentes de insectos alrededor de la zona operatoria
durante el periodo de cicatrización.
Al no haberse producido ninguna parasitosis ni
infección no se puede establecer la incidencia de ello con respecto a la época
del año en la que se realizaron las castraciones.
Eventración
Sería sin duda la, complicación más grave que se
puede presentar. Aunque en las 27 orquidectomías efectuadas con la técnica
abierta mediante un solo corte y con el équido en pie, no hemos encontrado
problemas comparativo con las 8 realizadas con la misma técnica y dos cortes y
con las 15 castraciones con igual técnica pero con el animal en decúbito,
después de leer a Dietz y col(1), quienes recomiendan la operación en pie para
caballos de tres años de edad como máximo, y de consultar a Kersjes y col (4),
quienes opinan que las incidencias de eventraciones tras castraciones son más
frecuentes cuando se ha utilizado la técnica abierta, concluimos que, a pesar
de que en los 14 animales que superaban los tres años de edad, operados de la
forma descrita, no ha habido ninguna complicación reseñable, sería una buena
precaución castrar a ese grupo de animales con la técnica semicerrada en lugar
de con la abierta aquí descrita.
Otras posibles complicaciones tras la castración
como hidrocele, comportamiento de caballo entero o parálisis peneana descritas
por diferentes autores no se han presentado.
Por supuesto que si el équido es de carácter
rebelde, no tiene un descenso testicular adecuado, padece de hernia escrotal,
es de edad avanzada o existe sospecha de alguna otra posible contraindicación
para la castración en pie, es preferible realizar una castración clásica en
decúbito (lateral o dorsal) e incluso tal vez con cierre primario.
Lo importante es familiarizarse con todas las
modalidades posibles, conocer las ventajas e inconvenientes de cada una de
ellas y utilizarlas según cada caso particular.
Bibliografía
-
Dietz, Schaetz, Schieiter,
Teuscher. "Operaciones y anestesia de los animales grandes y pequeños". Edit.
Acribia. Zaragoza. 1985.
-
Hickman, J., Walter R. "Atlas de
Cirugía Veterinaria". Edit. Continental. 1976.
-
Jennings, P. B. "Texto de cirugía
de los grandes animales". De. Salvat. 1989.
-
Kersjes, A.W., Németh, F., Rutgres,
L.J. "Atlas de cirugía de grandes animales.
-
Müller, H. "La castración del
caballo según los modernos principios quirúrgicos". Panorama Veterinario,
12:558-566. 1978.
-
Rossdale, P. "Prontuario de
clínica caballar". Edit. Acríbia. Zaragoza. 1979.
-
Walker, D.F., Vaughan, J.T.
"Cirugía uro-genital del bovino y equino". Edit. CECSAS. 1986.
Fuente: Veterinaria.org