En el presente la producción de carne ovina ha
surgido como una de las alternativa más rentables de nuestra ganadería, por lo
que el proceso de la reproducción ha pasado a tener una importancia mucho
mayor que cuando nuestros sistemas dependían exclusivamente de la producción
de lana.
Lamentablemente la señalada promedio del Uruguay
no ha variado en los últimos años y se encuentra en niveles inaceptables en
relación con el potencial de la especie ovina. Ello ha ocurrido a pesar de la
tecnología disponible que ha demostrado ser apropiada para incrementar los
valores promedio del país en más del 30% acercándonos de ese modo a promedios
del 80%.-
No obstante, una meta más ambiciosa para estas
circunstancias debería ser la de aproximarnos a valores del 100%
El principal factor que nos va a permitir llegar y
aun superar esa cifra de señalada, es la prolificidad de las ovejas o sea su
capacidad de producir más de un cordero por parto. Y obviamente el otro factor
imprescindible para capitalizar ese beneficio es el nivel de supervivencia de
las crías.
Prolificidad y supervivencia, factores
tradicionalmente considerados como inconciliables por muchos productores, son
los elementos de que disponemos para mejorar sustancialmente nuestros índices
de procreos.
Afortunadamente hoy se dispone de genotipos
prolíficos( razas o líneas dentro de razas) que levantan la endémica
restricción impuesta por la habitual baja prolificidad de nuestras majadas
para superar el 100% de señalada.
En paralelo con este potencial disponible y con el
que habitualmente se logra aplicando la tecnología generada a los genotipos
más difundidos, surge la necesidad de mejorar la supervivencia de las crías a
efectos de capitalizar la superioridad lograda en materia de parición.
El manejo de la oveja mellicera pasa a ser
entonces materia de primordial importancia.
Recomendaciones para el manejo y la nutrición
La condición sin la cual no podremos aplicar
ninguna de las recomendaciones que se especifican en esta nota, es la correcta
identificación de las ovejas que están gestando mellizos. Para ello es preciso
recurrir al uso de las técnicas modernas de ultrasonido como es el llamado
ultrasonido en tiempo real o ecografía, mediante las cuales -- en manos de
expertos -- es posible conocer tanto el número de fetos como su edad
aproximada.
Una vez identificadas las ovejas con gestaciones
múltiples se deben manejar en forma separada a los efectos de prestar atención
a factores relacionados principalmente con el manejo y la nutrición.
Factores de manejo y de alimentación
Los principales aspectos del manejo deben estar
dirigidos a lograr que los corderos al nacer encuentren un ambiente favorable
para la supervivencia. Disponiendo de alimento y adecuada temperatura
inmediatamente al parto, una gran proporción de los corderos sobrevivirá.
Estas condiciones aparentemente simples no son siempre fáciles de lograr en
situaciones comerciales de pariciones a campo, pero es mucho lo que hoy
sabemos como para alcanzarlas.
El peso al nacer y la disponibilidad de los
primeros tragos de calostro son factores de primordial importancia para la
supervivencia de los mellizos.
La alimentación de la madre durante la gestación
es determinante de que ello pueda lograrse y en especial la alimentación en el
último tramo de la preñez.
La alimentación de la oveja gestante tiene efectos
marcados sobre el desarrollo del feto pero también y tan importante como eso
es el efecto sobre el desarrollo de la glándula mamaria y en la síntesis de
leche.
Existen factores adicionales que pueden
contemplarse cuando se conoce la carga fetal de las ovejas. Los de mayor
importancia son el suministro de abrigo y la dotación o número de ovejas por
unidad de superficie.
En la década pasada, el SUL encaró una serie de
investigaciones relacionadas con el manejo de la ovejas melliceras. Más
recientemente también el INIA ha prestado atención a dicho tema. Las
conclusiones que surgen a partir de los trabajos de ambas instituciones
resultan de utilidad para los productores cuyo objetivo apunte a mejorar la
supervivencia neonatal de corderos.
En nuestra opinión el tratar con hembras
prolíficas requiere un cambio de mentalidad y de actitud en relación con su
manejo. Tanto el metabolismo de estos animales como su comportamiento, son muy
diferentes en comparación con aquellos que alumbran una sola cría. La
complejidad del tema y la naturaleza de esta nota no nos permiten encararlo
en profundidad. No obstante el atenerse a la siguiente serie de
recomendaciones puede contribuir a mejorar la supervivencia de los corderos
nacidos en parto múltiple.
La mejora del nivel nutricional de ovejas gestando
mellizos, mediante pasturas mejoradas, praderas convencionales o eventualmente
con suplemento de concentrados, permite reducir sustancialmente la mortalidad
de dicha clase de corderos.
La mejora a fines del primer tercio de gestación,
promediando ésta o en el último tercio, origina buenos niveles de
supervivencia, excepto cuando por alguna razón las ovejas pierden peso como
puede suceder en condiciones climáticas adversas luego de la esquila pre
parto, o cuando no alcanzan a superar el grado 3 de condición corporal.
El estado corporal de las ovejas en la parición en
valores superiores a 3, por lo general está asociado a altos niveles de
supervivencia en los mellizos.
La esquila realizada un mes antes del inicio de la
parición, siempre que la alimentación sea apropiada, afecta el peso al nacer
de los corderos únicos, no obstante es también beneficiosa para la
supervivencia de los mellizos debido a factores aun no claramente
identificados,
En nuestras experiencias la esquila preparto
“anticipada ”(mitad de gestación) no ha arrojado efectos consistentes en
aumentar el peso al nacer de los mellizos, por lo cual consideramos que la
“tradicional” (un mes antes) es apropiada para lograr los objetivos a los que
apunta la esquila pre parto.
La suplementación con concentrados pocos días
antes de parir, es una opción que debe ser considerada, sobre todo en el caso
de las ovejas melliceras como lo demuestran experiencias realizadas en el SUL
y en el INIA.
En relación con el comportamiento, es importante
saber que el tiempo de permanencia en el lugar del parto está directamente
asociado al nivel de supervivencia, Las ovejas que abandonan el lugar del
parto a poco de ocurrido (menos de 3 o 4 horas) suelen perder más corderos que
las que permanecen por más tiempo. Esta observación impone un desafío al
ingenio de técnicos y productores para desarrollar estrategias dirigidas a
favorecer el establecimiento del vínculo madre – hijos. ¿Por qué no pensar en
formas simples de confinamiento transitorio a campo?
Es común que la oveja próxima al parto se sienta
atraída por el fluido amniótico de un cordero ajeno recién nacido, pero una
vez parida pierde interés por el ajeno y lo abandona. Si la madre verdadera
quedó atrás atareada en la labor del segundo cordero las probabilidades de
muerte del primero son muy grandes.
Estos dos últimos factores nos llevan a considerar
con mucho criterio la densidad de ovejas en la parición y el tamaño de los
potreros. La lógica indica que piquetes chicos, abrigados y con poca densidad
de ovejas por unidad de superficie sería el ambiente apropiado a
proporcionarle a las melliceras. Aunque no se dispone de información
concluyente sobre estos aspectos, estudios extranjeros han encontrado
problemas claros de interferencia cuando se superan las 18 ovejas por
hectárea. Es difícil formular recomendaciones ya que entre otros factores,
habrá que considerar el grado de concentración que se registre en los partos,
la disponibilidad de pasturas y en cierta medida del genotipo involucrado. No
obstante, para las melliceras sugerimos emplear la menor densidad posible en
base a las condiciones de cada predio.
En cuanto a la supervisión debemos ser criteriosos.
El exceso de interferencia humana no es bueno en el caso de las melliceras y
como la distocia no es frecuente en esta categoría es recomendable estar
atento principalmente a la separación de “la familia” y recurrir a estrategias
más afines a las del pastor, que a las del vaquero..
Por último, en nuestra opinión no existe la
panacea en cuanto al manejo de las ovejas melliceras a campo. Para tener éxito
se requiere atender a una suma de factores como los ya comentados y procesar
como decíamos un cambio de mentalidad y de actitud en relación con su
manejo.
Aventurándonos un poco más lejos podríamos
comenzar a considerar lo investigado acerca de las pariciones a galpón
especialmente dirigidas a las ovejas prolíficas. Pero este será tema de otra
nota.
Fuente: S.U.L